Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

lunes, 5 de enero de 2009

EL EVANGELIO DE NUESTRA SALVACIÓN

El conocimiento, estima y amor al Evangelio son notas distintivas de los verdaderos discípulos de Jesucristo. Pero ¿qué es el Evangelio?... 1- "El Evangelio del reino de Dios", "el Evangelio de Dios", o simplemente "el Evangelio", no es otra cosa que el mensaje de la salvación anunciado a los hombres por Jesucristo.El término, de origen griego, significa buena nueva. Y ¿qué noticia mejor, qué mensaje más alegre podría traerse a los hombres, perdidos por el pecado, que el de su salvación en virtud de la llegada del reino de Dios? Por eso es el Evangelio de nuestra salvación (Ef 1,13). Y también el Evangelio del reino (Mt 4,23).El profeta anunciaba con gozo: "¡Qué hermosos son sobre las montañas los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación. El ángel dijo a los pastores de Belén: "No temáis, porque os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es el Cristo Señor" (Lc 2,10-11).2- El Evangelio de Dios y de su reino es también el Evangelio de Ntro. Sr. Jesucristo. Y esto no ya tanto porque El lo trajo al mundo por encargo de su Padre, sino porqué la salvación que se nos anuncia es en realidad el mismo Jesucristo, "muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación" (Rom 4,25).El contenido del Evangelio es Jesucristo. Creer en el Evangelio es creer en Jesucristo, aceptar el Evangelio es aceptar a Jesucristo. San Pablo cundo nos habla del Evangelio, de hecho nos está hablando del misterio de Cristo. Tiene conciencia de haber sido elegido, llamado y enviado para anunciarlo a los gentiles (Rom 1,1 Ef 3,1-8).3- En sus escritos, los evangelistas nos refieren los comienzos de la predicación del Evangelio como hecho histórico cierto que tuvo realidad a continuación de la predicación de San Juan Bautista (Mt 4,12-25; Mc 1,14-15; Lc 4,14-15).El primer heraldo del mensaje de la salvación ha sido Jesucristo, el cual asoció a su empresa evangelizadora a sus apóstoles (Mt 10,1-10; Lc 9,1-2). Al dejarlos definitivamente, les dio este encargo: "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará" (Mc 16, 15-16).La Iglesia recibió de los Apóstoles este mandato de Cristo: "De aquí que haga suyas las palabras del Apóstol: '¡Ay de mí si no evangelizo!' (1 Cor 8,16). Por lo que se ocupa incansablemente de enviar evangelizadores hasta que queden plenamente establecidas nuevas comunidades católicas y éstas continúen su obra de evangelización.Por todo esto, los católicos fieles debemos tener siempre muy presente en nuestro accionar, la invitación de nuestro amado Redentor Jesucristo: "Arrepentíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15). No basta, no, con oír el Evangelio; hay que vivirlo(Mt 7,24-27; Lc 8,9-15). El hombre, si quiere alcanzar la salvación, ha de obedecer al Evangelio (Rom 10,16; 2 Tes 1,8; 3,14). En una palabra, vivir cristianamente es "andar de una manera digna del Evangelio de Cristo" (Flp 1,27).

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