Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

miércoles, 22 de julio de 2009

EL CREDO CATOLICO CONTRA EL FALSO ECUMENISMO



Cuando rezamos el Credo hacemos una profesión resumida de nuestra fe, una fe que es nuestro estandarte y emblema - símbolo -, y que nos distingue claramente de los que profesan las falsas creencias y las herejías.
Este credo de la Fe católica - bien sea el Apostólico, el Niceno-Constantinopolitano, o los menos usuales actualmente como el Atanasiano -, es por designio de Dios, el único que contiene sin mezcla alguna de error el resumen de la divina revelación, transmitido fielmente por los apóstoles y sus legítimos sucesores, los obispos del orbe católico en comunión con el legítimo Romano Pontífice.
En efecto, el único Dios verdadero se ha revelado a sí mismo y su doctrina, por medio de los santos profetas, y en la plenitud de los tiempos, por medio de su Hijo Unigénito: Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero.

Como la Verdad sólo puede residir en una proposición y no en una que le es contraria, se deduce que los otros "credos" distintos de lo que proclama el dogma católico, como son los de las falsas religiones y las herejías, a la fuerza están en el error.
Nuestra Fe católica es la única verdadera. Las creencias de las otras religiones son creencias humanas de sus impíos fundadores (Mahoma, Buda, Confucio...) incluidos los herejes (Lutero, Arrio, Eutiques, Marción...), lo que las convierten en lo que son: falsas religiones y herejías que hacen gran injuria a la única fe verdadera: la Fe católica.
¿O es qué Mahoma, Buda, o siquiera Arrio, Nestorio, Lutero o Calvino, tienen el mismo credo que nosotros, los católicos, y creen lo mismo? ¡Ni pensarlo!
Si las falsas religiones no tienen la misma doctrina que la Iglesia Católica, es que no tienen el mismo Dios que revela, luego el dios de los mahometanos, budistas, hinduistas y demás paganos, no es nuestro Dios Uno y Trino.
Los paganos IGNORAN a Cristo; los mahometanos BLASFEMAN a Cristo; los judíos ODIAN a Cristo; los herejes de toda especie DESFIGURAN a Cristo y destruyen su doctrina.
Ahora bien, ignorar, blasfemar, odiar y desfigurar a Cristo, son obras impías propias de Satanás. ¿Cómo va a ser lo mismo todo eso, que los católicos que adoramos a Cristo Dios y conservamos íntegra e inmaculada toda su doctrina?
¿Qué clase de ecumenismo cabe que no sea procurar la conversión de todos los que están en el error, como manda Nuestro Señor Jesucristo? La mayor obra de misericordia que se puede hacer por todos esos pobres desgraciados, que profesan la impiedad de las falsas religiones y la herejía, es llevarles la sana doctrina para que alcancen la salvación eterna: "Id y predicad el evangelio..."; "El que crea y se bautice se salvará...".
Nada de estériles diálogos, que eso no lo mandó Nuestro Señor. Predicar y convertir, que es lo que enseña el propio Evangelio, y nada más en cuanto al ecumenismo.
Nuestro credo es claro:
"Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre." (Simb. Atanas. Dz. 39) "ésta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente, no podrá salvarse." (Simb Atanas. Dz. 40).
Es todo cuestión de salvación eterna, en la que las medias tintas no llevan a ninguna parte. Por lo tanto los verdaderos hijos fieles de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, jamás consentiremos con el falso ecumenismo; jamás consentiremos con la impiedad; jamás consentiremos con Satanás; porque tenemos una sola alma para salvar, si tuviésemos dos almas talvéz podríamos sentarnos a negociar.

¡Gloria y adoración sólo a Ti, Santísima Trinidad único y verdadero Dios! ¡Fidelidad a Ti Santa Iglesia Católica, porque sin Ti nadie puede salvarse!...





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