Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿POR QUE LOS CATOLICOS HONRAN A LA SANTISIMA VIRGEN MARIA? ...

Por el obispo Mark A. Pivarunas.
Amados en Cristo:
Entre las varias características que prueban que la Iglesia católica es la única verdadera Iglesia de Cristo (las cuatro marcas de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica), también existe una en particular que claramente se basa en la Sagrada Escritura y que es única al catolicismo: la honra y devoción de la Iglesia católica a la santísima Virgen María, la Madre de Jesucristo. No hay ni un sólo mes en el año que no tenga varias fiestas en su honor. Consideren los meses de agosto y septiembre, por ejemplo, en los cuales hay siete fiestas del calendario eclesiástico dedicadas a ella.
Esta honra y devoción a María, la Madre de Jesucristo, es una de las muchas cosas rechazadas por los protestantes. Los protestantes afirman que la devoción de la Iglesia católica no se basa en la Sagrada Escritura, que es una ofensa a Cristo, que nadie debería orar a María porque “sólo hay un Mediador con el Padre,” que María no siempre permaneció virgen, etc. Qué importante es para los católicos conocer la Sagrada Escritura y responder a estos ataques a la Madre de Cristo Jesús, especialmente en estos tiempos, cuando hay un gran aumento de sectas acatólicas que celosamente hacen proselitismo con sus enseñanzas heréticas.
Comencemos nuestra defensa de la Iglesia católica y su devoción a la santa Virgen María considerando las similitudes entre la caída del hombre y su redención.
En el libro del Génesis, leemos cómo nuestros primeros padres, Adán y Eva, cayeron en el pecado original. Satanás, en la forma de una serpiente, primero tentó a Eva. Cuando ella hubo comido del fruto prohibido, lo ofreció luego a Adán, quien también participó. Adán, como cabeza de la raza humana, ocasionó la caída de la humanidad; fue, sin embargo, a través de la cooperación de Eva.
Cuando Adán y Eva cayeron, Dios Todopoderoso no sólo los castigó a ellos y a su progenie por este pecado original, sino que también les prometió enviar un Redentor.
“Dijo entonces el Señor Dios a la serpiente... Yo pondré enemistades entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya: ella quebrantará tu cabeza, y tú andarás asechando su calcañar” (Génesis 3:14-15).
¿Quién es la mujer en el texto de la Sagrada Escritura a quien el Omnipotente Dios puso en enemistad contra Satanás? ¿Quién es su simiente? ¿Que se entiende por las palabras “ella quebrantará tu cabeza”?
En el Antiguo Testamento, Adán ocasionó la caída del hombre con la cooperación de Eva. En el Nuevo Testamento, Jesucristo, el Dios-Hombre, logró nuestra Redención con la cooperación de la Virgen María. Eva, nuestra primera madre, fue tentada por un ángel caído de desobedecer el mandamiento de Dios, y posteriormente llevó a Adán al pecado. En el Nuevo Testamento, otro ángel, el ángel Gabriel, anunció la voluntad de Dios a la Virgen María, y ella, a diferencia de Eva, se sometió humildemente.
En el Evangelio de san Lucas, leemos:
“Fue enviado por Dios el ángel Gabriel... a una virgen desposada con un varón llamado José, de la Casa de David. El nombre de la virgen era María” (Lucas 1:27).
¿Cómo, entonces, se le dirigió el ángel Gabriel? El Evangelio de san Lucas continúa:
“¡Alégrate, llena de gracia. El Señor es contigo!”
“No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios y vas a concebir en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. [...] El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso lo que nacerá santo será llamado Hijo de Dios.”
¿Quién puede negar la dignidad de la Virgen María, escogida para ser la Madre de Jesucristo? El ángel Gabriel, que fue enviado por Dios Mismo, la honró y alabó.
Además, cuando la Virgen María visitó a su prima, santa Isabel
“fue llena del Espíritu Santo, y exclamó con gran voz y dijo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?”
Una vez más se rinde honra y alabanza a la Virgen María; en esta ocasión fue santa Isabel, “quien fue llena del Espíritu Santo.”
Luego, durante esta misma visitación, la Virgen María respondió a la alabanza de su prima con una oración tan llena de humildad y alabanza a Dios:
“Magnifica mi alma al Señor... Porque ha mirado la pequeñez de su sierva, he aquí que desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz: porque el Poderoso ha hecho en mí cosas grandes.”
Como católicos, miembros de la única y verdadera Iglesia de Cristo, honramos a la Virgen María, la Madre de Jesús. La llamamos la Madre de Dios, porque ella en verdad es la Madre de una de las Personas Divinas, Jesucristo, quien posee tanto la naturaleza de Dios como la naturaleza de hombre. Por este título de “la Madre de Dios,” simplemente nos referimos a ella como lo hizo santa Isabel cuando, “llena del Espíritu Santo, exclamó... ¿Y de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?”
Los católicos no adoran, como los protestantes equivocadamente creen, a la santa Virgen María. Honramos a quien tuvo una íntima relación con Jesucristo, el Hijo de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad. Sí, solamente hay un Mediador con el Padre, y este es Jesucristo. Solamente el Dios-Hombre Jesucristo pudo haber redimido a la humanidad. No obstante, oramos a María para que pueda ella interceder por nosotros ante su Divino Hijo. Si a menudo pedimos las oraciones auxiliares de nuestros prójimos, ¡cuanto más poderosas no son las oraciones y la intercesión de la santa Virgen María! En el Antiguo Testamento, leemos cómo Moisés oró con los brazos extendidos e intercedió con Dios para procurar la victoria de los israelitas sobre sus enemigos en una batalla crucial. Mientras oraba, eran victoriosos. Cuando cesaba, los israelitas empezaban a perder. A causa de esto, fue necesario que dos hombres sostuvieran los brazos de Moisés en oración hasta que la batalla fuera ganada. También leemos en el Antiguo Testamento cómo Josué oró a Dios para prolongar el día a fin de ganar otra batalla crucial. Si Moisés y Josué pudieron interceder ante Dios, ¡cuánto más poderosas no son las oraciones de la santa Virgen María!
El Evangelio de san Juan relata dos cosas significantes relacionadas con María: la fiesta de Caná y la crucifixión. De la primera leemos:
“El tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea y asistía la madre de Jesús. Fue también invitado Jesús con sus discípulos al banquete. Y como faltase el vino, dice a Jesús su madre: “No tienen vino.” Y Jesús le responde: “¿Qué a mí y a ti, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.” Dice su madre a los sirvientes: “Haced cualquier cosa que os dijere” (Juan 2:1-5).
Jesucristo procedió luego a obrar su primer milagro público a insistencia de su madre. Todo lo relacionado en los Evangelios está inspirado por Dios, y hay razón para ello. ¿No manifiesta esta narración de las bodas el poder intercesorio de María ante Jesucristo, su Hijo divino?
En el segundo relato, también tomado del Evangelio de san Juan, leemos:
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre... Viendo, pues, a la madre y a su lado, de pie, al discípulo a quien amaba, dijo Jesús a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.” (Juan 19:25-26).

Así como Eva cooperó con Adán en la caída de la humanidad, la santísima Virgen María cooperó con Jesucristo en nuestra redención. Ella “estaba junto a la cruz de Jesús”. ¡Qué angustia, qué penas experimentó la madre de Jesús al pie de la cruz mientras atestiguaba los sufrimientos y la muerte de su divino Hijo!
En ambos relatos, Jesús se dirigió a María con el término mujer. En hebreo la palabra utilizada por Jesús era un término para dirigirse a una reina o a una mujer de alto rango. Era un término de gran respeto.
Pero ¿por qué se dirigió Cristo a su madre con el término mujer en estos dos momentos significativos de su vida: en su primer milagro público y en su crucifixión?
Nuestro divino Señor quiso indicar claramente que su madre era la Mujer de que se hablaba en el libro del Génesis:
“Yo pondré enemistades entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya: ella quebrantará tu cabeza...”
Por último, los católicos creen firmemente que María, la madre de Jesucristo, fue “siempre virgen.” Que María fue virgen antes y después del milagroso nacimiento de Jesús puede demostrarse a partir del pasaje del profeta Isaías:
“Por lo tanto, el mismo Señor os dará la señal: Sabed que una Virgen concebirá y parirá un Hijo, y su nombre será Emmanuel.”
Noten bien que la virgen es el sujeto de los verbos concebir y parir.
En cuanto al tiempo después del nacimiento de Jesús, los protestantes rechazan que María haya permanecido una virgen por su errónea interpretación de la Sagrada Escritura. Resumiendo brevemente sus argumentos, ellos dicen que en el Evangelio de san Mateo se lee:
“Y no la conocía (san José) hasta que dio a luz a su hijo primogénito” (Mateo 1:25).
Se arguye erradamente en dos puntos: “no la conocía hasta que” y “su hijo primogénito”. El uso bíblico de hasta que expresa lo que ha ocurrido hasta cierto punto y deja a un lado el futuro. Así, por ejemplo, Dios dice en el libro de Isaías: “Yo soy hasta que encanezcáis” (Is. 46:4). ¿Debemos inferir a partir de esto que luego Dios cesaría de ser? ¡Claro que no! De nuevo, en el libro de Salmos, Dios el Padre dijo a su divino Hijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies” (Sal. 109). ¿Renunciará el Mesías su lugar de honor una vez que sus enemigos sean vencidos? ¡Obviamente que no! Así que cuando san Mateo escribe: “No la conocía hasta que dio a luz a su hijo primogénito,” su objetivo principal era contar a los lectores que el nacimiento de Cristo fue milagroso y que san José no tuvo parte en la concepción del Hijo de María. Y en cuanto a primogénito, este era un término legal y no insinuaba que María tuviera otros hijos. El niño es llamado el primogénito por el hecho de abrir el vientre y no para distinguirlo de casos posteriores.
Los protestantes también hacen referencia a varios pasajes en los Evangelios que aluden a “los hermanos del Señor”, y, a partir de esto, infieren que María tuvo otros hijos. Una vez más, ellos malinterpretan las Escrituras. Las palabras hebreas ahh, que en español equivalen a hermanos, se aplican no solo a un hermano, en el sentido estricto, sino que también a sobrino (vean Génesis 14:16); a primo (vean Números 16:10); y esposo (vean Cánticos 4:9; Ester 16:12); a miembros de la misma raza (vean Números 20:14); a un aliado (vean Amós 1:9); y a un amigo (vean Job 6:15). No hay referencias bíblicas de que María, la Madre de Jesús, haya tenido otros hijos. ¿Por qué Jesús, entonces, cuando moría en la cruz, encargó a su apóstol san Juan el cuidado de su madre? Esto no habría sido necesario si hubieron hermanos en el sentido estricto.
La constante tradición de la Iglesia de Cristo, desde los comienzos del cristianismo, siempre ha sostenido esta prerrogativa de María. Esto se prueba ampliamente por los escritos de los primeros papas, los primeros concilios de la Iglesia y los primeros Padres y Doctores de la Iglesia. En conclusión, cumplamos, como miembros de la única y verdadera Iglesia de Cristo, la profecía hecha por la santísima Virgen María durante su visita a santa Isabel: “he aquí que desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.”

9 comentarios:

  1. Que explicación excelente, bien fundada en las Sagradas Escrituras y razonada.
    Aunque haya algunos que no honren a la Madre de Dios, ella será siempre Santa, Pura e Inmaculada.
    Oremos para sanar su corazón herido.
    Gracias por este argumento tan bien fundado
    Victoria de Argentina

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  2. Que interesante e inteligente enseñanza, ena pregunta ¿este hombre, es argentino?
    Pregunto porque jamás escuche que uno obispo argentino hablara de esa manera y sin estar mareando la perdiz, Bergoglio dice todo para no decir nada; lo bueno de este hombre pivarunas es que escribe simple y cualquiera puede entenderlo.
    Bueno el blog y felicitaciones.
    Mariela Gomez

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  3. Así es, incluimos en nuestro blog esta hermosa e inteligente reflexión sobre la Virgen porque cualquier persona puede entenderlo.
    Este obispo es de U.S.A., pero en Argentina todavía quedan algunos buenos que escriben con caridad y sin celo apostólico amargo, comparto con Mariela lo del jesuita Bergoglio, pero debemos saber que él está en otra, está en la contra-iglesia de Cristo, no es ningún tonto sabe lo que hace.

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  4. Que podemos esperar de Judas Bergoglio, ya nos tiene hasta la coronilla con cromañon y los jóvenes divino tesoro, gracias a Dios el año próximo se tiene que ir, espero que maledicto ponga alguno como la gente.
    Juan Carlos

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  5. No dejen de visitar este blog
    http://vasquesconceta.blogspot.com/

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  6. Del nuevo libro-entrevista de Su Santidad Benedicto XVI que acaba de ser publicado, "Luz del mundo", hay dos temas que me han dolido especialmente. El primero de ellos, y sin duda el más importante por las implicaciones morales que tiene, es el de su condescendencia para con el uso del preservativo en determinados casos. Como de este asunto ya he tratado largo y tendido en mi blog, no voy a añadir nada más.

    El otro tema que toca de una manera que me ha dolido especialmente, es el referido a Monseñor Williansom y la Hermandad Sacerdotal San Pío X. Dice el Santo Padre en el libro de marras que, de haber conocido previamente las opiniones de Ms. Williansom sobre el genocidio judío durante la II Guerra Mundial, no habría levantado las excomuniones de los obispos de la HSSPX. Es más, en cierto momento llega a hacer la tremenda afirmación de que Ms. Williansom en realidad jamás ha pertenecido a la Iglesia Católica oficial porque se convirtió del anglicanismo a la citada HSSPX.

    Esas afirmaciones del Papa me producen una inmensa tristeza porque me parecen injustas y porque creo que faltan a la verdad. Me duele mucho decir esto del Vicario de Cristo, pero cuando trata de asuntos que no son de fe o moral y fuera de "cathedra", el Santo Padre puede equivocarse como cualquier ser mortal. No obstante voy a justificar mis afirmaciones.

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  7. 1º Dice el Papa que de haber sabido que Ms. Williansom pensaba lo que pensaba del genocidio judío, no hubiera levantado las excomuniones de los obispos de la HSSPX.

    Yo pensaba que las excomuniones se decretaban o levantaban por cuestiones religiosas (doctrinales o disciplinarias), no por opiniones sobre asuntos históricos... Yo creo que el genocidio judío fue más numeroso de lo que opina Ms. Williansom, quien lo redujo a una cifra de unas 300.000 víctimas y que yo, personalmente, creo que habría que elevar por encima del millón; en cualquier caso la cifra "oficial" de los 6 millones me parece insostenible históricamente hablando, lo cual no justifica ningún crimen, ni la equivocación de Ms. Williansom al hablar de un tema controvertido ajeno a su ministerio (algo que yo mismo dije desde el primer día en mi blog), ni menos aún justifica la imposición o el no levantamiento de una excomunión.

    Es más, ¿cómo puede decir el Santo Padre que no habría levantado las excomuniones a los demás obispos a causa de las opiniones históricas de uno de ellos? Quisiera ver las palabras textuales para comprobar si, como parece, habla del decreto de levantamiento en general o sólo del caso de Ms. Williansom, pues ¿acaso son responsables todos de las opiniones históricas de uno solo? ¿No merecía la nulidad de la excomunión Ms. Lefebvre por ese motivo, cuando él siempre criticó el Nacionalsocialismo y cuando incluso su padre murió en un campo de concentración nazi?

    Las palabras del Santo Padre sobre este tema son tremendamente injustas y están muy alejadas del espíritu de paternal comprensión y perdón que durante décadas, con un criterio más discutible, las jerarquías de la Iglesia Católica han dispensado a no pocos eclesiásticos que han hecho manifestaciones heréticas o han cometido tremendos abusos con menores que, esos sí, verdaderamente clamaban al Cielo. ¿Por qué a unos se les trata con tanta consideración y a otros se les lapida públicamente por mucho menos? ¿Acaso Ms. Williansom ha caído en la herejía o ha abusado de algún niño? Quizá en alguno de esos casos se le habría tratado con más magnanimidad, no lo sé...

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  8. 2º Dice el Santo Padre en su libro que Ms. Williansom en realidad jamás ha pertenecido a la Iglesia Católica oficial porque se convirtió del anglicanismo a la citada HSSPX.

    Aquí el problema es incluso más grave, pues el Papa dice algo que es falso y él lo sabe. Para empezar, Ms. Williansom se convirtió del anglicanismo a la Iglesia católica antes de ingresar en la HSSPX. No obstante, admitiendo que el Papa pueda desconocer ese dato, lo que sí sabe perfectamente es que la HSSPX estuvo oficialmente aprobada y reconocida por las autoridades de la Iglesia (Diócesis de Friburgo) durante los primeros años de su existencia, justo cuando Ms. Williansom ingresó en ella. Aún hoy es discutible su reconocimiento (el recurso que interpuso Ms. Lefebvre a la decisión de revocar la autorización se paralizó y aún hoy sigue sin haber sido tramitado legalmente....), pero lo que no es discutible es que en esos años no había ningún conflicto legal con la HSSPX y su situación dentro de la Iglesia era totalmente regular.

    ¿No sabe eso el Santo Padre? Podría no saberlo, dirán algunos, pero eso no resulta creíble si tenemos en cuenta que fue precisamente el entonces Cardenal Ratzinger el que, en nombre de Juan Pablo II, se encargó de los contactos, negociaciones y acuerdos con Ms. Lefebvre y la HSSPX en la década de los 80... Es decir, el Santo Padre es uno de los que mejor conoce estas cosas. Por ello creo que puede decirse, sin por ello hacer un juicio temerario, que el Papa en este tema ha faltado a la verdad, y no sólo a la caridad con un hermano suyo en el episcopado (lo cual ya sí entraría en el juicio de valor).

    Pero voy más allá: de las palabras del Papa, ¿hay que entender que la HSSPX no es católica? Quienes seguimos a la HSSPX, ¿no somos católicos? Quien ha nacido y se ha bautizado en una iglesia de la HSSPX, ¿no está dentro de la Iglesia Católica? ¿Qué sentido tuvo entonces el levantamiento de las excomuniones a unos obispos que, entonces y según ese razonamiento, realmente no serían obispos católicos? Es más, ¿por qué existe en el Vaticano una Comisión Pontificia "Ecclesia Dei" que se encarga de los grupos tradicionalistas en general y de la HSSPX en particular? ¿Qué sentido tiene entonces la comisión teológica que actualmente está desarrollando una serie de discusiones doctrinales sobre el Concilio Vaticano II en Roma y en la que participan no sólo miembros de la Curia, sino también destacados teólogos de la HSSPX, encabezados por el obispo español Ms. Alfonso de Galarreta, a quien se supone que posiblemente no se le habría levantado tampoco la excomunión a causa de las opiniones históricas de Ms. Williansom? ¿Acaso se hacen comisiones de este nivel con grupos no católicos?

    Eso sí, el "catolicismo" de los presuntos teólogos que dicen tantas barbaridades a diario, intentando hacerlas pasar por católicas, no lo discute nadie... Sólo quienes se mantienen fieles a la Tradición sufren la dureza de la acusación y estigmatización.

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  9. 3 DE DICIEMBRE: HOMENAJE A SEINELDIN ...
    Los participantes, militares y civiles, del Pronunciamiento militar del 3 de Diciembre de 1990 y nuestras familias, invitamos por este medio, a los compatriotas que nos quieran acompañar, al acto recordatorio que se llevará a cabo en el cementerio de La Chacarita frente al panteón que guarda los restos de nuestro líder el señor coronel Mohamed Alí Seineldín, el próximo 3 de Diciembre de 2010 a las 11hs.
    ¡Por Dios y por la Patria!

    Comisión Acto Recordatorio del 3 de Diciembre de 1990

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