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lunes, 19 de septiembre de 2011

LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERAN

Sirva este post de respuesta a un comentarista del artículo: FALSOS OBISPOS, NINGÚN SACERDOTE, NINGUNA MISA , publicado días pasados.

El comentarista anónimo en cuestión escribio: 17 de septiembre de 2011 13:58 Anónimo dijo... No hay obispos, no hay sacerdotes, no hay misa; en definitiva no hay Iglesia... salvo uds claro, los cuatro gatos locos que se dieron cuenta de todo y tienen comunicacion directa con el Espiritu Santo. Por ende las Promesas de Cristo a Pedro y sus sucesores fueron mentiras y cada cual esta en su derecho de hacer su "iglesita" propia, fuera de la cual no hay salvacion...

LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERAN

Por: Rama P. Coomaraswamy

Uno de los argumentos más frecuentes en favor de la legitimidad del establecimiento de la Iglesia postconciliar es la promesa de Dios de que "las puertas del infierno no prevalecerán". Implícito en este escrito está el que no es posible ni probable que Dios haya abandonado a los suyos. Veamos ahora cómo respondemos a tal argumento.Comencemos con los hechos indiscutibles. Tanto si lo creemos como si no, y tanto si nos parece posible como si no, lo que está clarísimo es que después de un Concilio escandaloso que carecía de regularidad y dignidad, la religión Católica ha sido cambiada.  (CONTINÚE LEYENDO ESTE IMPORTANTE ARTÍCULO:
http://verdadcatolica.blogspot.com.ar/2012/12/las-puertas-del-infierno-no-prevaleceran_27.html

jueves, 15 de septiembre de 2011

FALSOS OBISPOS, NINGÚN SACERDOTE, NINGUNA MISA

P: En varios estudios publicados en el blog sursumcorda, especialmente los del R.P. Anthony Cekada ustedes señalan que el nuevo rito de consagración episcopal es inválido ¿Qué consecuencias trae eso?.


R: Si el rito de consagración es inválido (como bien señala el R. P. Anthony Cekada), los “obispos consagrados” no son verdaderos obispos. Al no ser verdaderos obispos, estos no pueden ni ordenar sacerdotes validamente, ni tampoco consagrar obispos nuevos.


P: ¿Quiere decir que en la Iglesia Conciliar ya no hay sacerdotes?


R: Si, aquellos que fueron ordenados por obispos consagrados antes del Pontifical de Pablo VI y aquellos sacerdotes que son consagrados por obispos válidos siguiendo el ritual tradicional son verdaderos sacerdotes católicos.


P: Si no hay verdaderos sacerdotes ¿Hay Misa válida?


R: No, porque el ministro de la eucaristía es un sacerdote validamente ordenado, y a él solo lo puede ordenar un obispo con ordenes válidas. Como los obispos consagrados desde fines de la década del ’60 hacia aquí no fueron realmente consagrados, estos no han ordenado verdaderos sacerdotes, por consiguiente, estos no tienen el sacramento del orden.


P: ¿Y que pasa con los que fueron ordenados, dentro de la Iglesia Conciliar, por estos “nuevos obispos”?


R: No son más que simples laicos disfrazados, al igual que los “sacerdotes” anglicanos.


P: ¿Y los sacerdotes de ordenes o sociedades "tradicionalistas" reconocidas por el actual Vaticano?


R: En su mayoría no son verdaderos sacerdotes, porque son ordenados por falsos obispos de la Iglesia Conciliar ó Modernista... aún cuando estos sigan el ritual tradicional, al no ser los obispos verdaderos obispos, no pueden transmitir el Espíritu Santo. Estos “sacerdotes” son similares a los pastores anglicanos de la Iglesia Alta, de culto anglo-católico, pero que no tienen verdaderas órdenes. Sin embargo,, algunas sociedades tradicionalistas solicitan a obispos con sucesión apostólica válida, como es el "cardenal" de la Iglesia Conciliar Castrillon-Hoyos o a Monseñor Rifan (consagrado por los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X) que les ordenen a sus sacerdotes. Pero son una minoría.


P: ¿Que pasa entonces con las Misas tridentinas dadas por estas sociedades y comunidades religiosas?
R: Lo más probable es que sean inválidas. como dice el Padre Cekada, los laicos solo reciben pan.


P: Los fieles ¿qué opción tenemos?


R: Asistir a misas válidas, otorgadas por sacerdotes válidos. Gracias a Dios hay muchos, están tanto los sacerdotes de la FSSPX, como los sacerdotes "Sedevacantistas" ó Independientes que dan la Misa Verdadera y forman parte de la Resistencia Católica.


Visto en nuestro Blog amigo: http://sursumcordablog.blogspot.com/

lunes, 12 de septiembre de 2011

CARTA DE MONS. CARMONA AL ARZOBISPO POSTCONCILIAR DE BOLIVIA

Monseñor
Luis Rodríguez Pardo
Arzobispo de la Nueva Iglesia Postconciliar.
Presente.-
Santa Cruz da la Sierra, 24 de febrero da 1987

Señor arzobispo:


Leyendo sus desplegados en los diversos diarios del lugar, no he podido menos de sentir para con usted un profundísimo agradecimiento por haber públicamente declarado que mi nombre no está en la lista de todos los obispos del mundo, que cada año publica el anuario pontificio, ¡Gracias señor Rodríguez! Ahora ya todos saben que NO HE APOSTATADO como lo han hecho en masa todos los obispos con muy raras excepciones; ¡no, no! mi nombre no está en la lista DE LOS APOSTATAS, en la lista de esos obispos que sin vergüenza han claudicado, y que en el Vaticano II se portaron como COBARDES, no irguiéndose para defender el depósito de la Fe que les fue confiado, y aceptando cuantos cambios y novedades les proponían quienes interesados estaban en la ruina de la Iglesia.
Habéis dicho una estupenda verdad: Mi nombre no está ni estará jamás en esa ignominiosa lista de obispos renegados, que ahora queman lo que antes adoraban, y adoran lo que antes quemaban.


Tampoco en la lista de los auténticos y legítimos Obispos están los nombres de todos esos obispos desertores, entre los cuales está usted, y los fieles deben darse cuenta de esta verdad que es innegable: Usted YA NO ES OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA, sino de la NUEVA Iglesia que es la Iglesia DE LA APOSTASIA.


Afirma que soy un Impostor. ¡Con qué facilidad para decirlo! .¿Pero impostor no es aquel que no siendo ya un Obispo catolico ni predicando ya las verdades divinas, aparenta que lo es y que es divino lo que predica?.


PUES ESE ES USTED SEÑOR RODRÍGUEZ, porque habiendo desertado de la Iglesia que Cristo Instituyó se pasó a las filas de la Iglesia Montiniana y sigue actuando COMO SI FUERA católico, y como si fueran verdades divinas predica SUS AMBIGÜEDADES.


También afirma que no estoy en comunión con la Iglesia Católica. Pues debe saber usted y deben saberlo todos, que desde que por el bautismo ingrese en el reino de Dios, que es la Iglesia, por Cristo divinamente instituida, JAMAS ME HE SEPARADO DE ELLA; cuando de el Obispo recibí el sacramento del Orden Sacerdotal, y cuando aunque sin merecerlo, me consagraron Obispo, hice mi profesión de Fe y el JURAMENTO ANTIMODERNISTA que mandó se hiciera el Papa Santo Pío X, y en ningún momento lo he quebrantado.
Sigo, pues, en comunión CON LA VERDADERA IGLESIA, y quienes no están en comunión son ella son los desertores, los que por hacerse herejes, de Ella se apartaron por no perder su cargo; los que se hicieron una NUEVA Iglesia que yo detesto con toda mi alma; Verdad es que NO ESTOY con Juan Paulo II, como tampoco estuve con Juan XXIII, con Pablo VI y con Juan Pablo I, porque estos 4 "papas", emanados del MODERNISMO condenado por el mismo Papa Santo Pío X, NO HAN SIDO LEGÍTIMOS sucesores de San Pedro, aunque se presenten como tales; y no he estado con estos "papas", porque el Papa Paulo Cuarto en su Bula "Ex Apostolatus Officio", dice que debemos evitar a los ilegítimos como si fueran hechiceros, paganos, publícanos, o heresiárcas.


Que sepan todos que yo NO ESTOY EN COMUNIÓN con esa NUEVA Iglesia que en el Vaticano II, inspirado NO por el Espíritu Santo sino por si espíritu de Montini (Paulo VI), dieron a luz los obispos "conciliares".
Esa Iglesia NO ES LA IGLESIA CATÓLICA, aunque sea aceptada por todo el pueblo, y aunque en ella esté la jerarquía, pues es precisamente esa jerarquía APÓSTATA la que traicionando a Cristo y a su Iglesia, traiciona también A LOS FIELES conduciéndoles a la apostasía universal.
Esa Iglesia NO ES LA IGLESIA DE CRISTO, sino la Iglesia DEL ANTICRISTO, y tampoco debe extrañarnos que sucedan estas cosas, puesto que desde hace cien años la Virgen de La Salette anunció que Roma PERDERÍA LA FE y que EL ANTICRISTO ESTABLECERÁ SU SEDE EN ROMA.
NO dije que no saben celebrar la Misa, sino que la "misa" que celebran NO ES LA MISA CATÓLICA, que es la renovación del Sacrificio de la Cruz y cuyas partes esenciales se remontan a los tiempos de los Apóstoles; la "misa" que celebran es una CENA PROTESTANTE y con ella están PROTESTANTIZANDO A LOS FIELES sin que se den cuenta de ellos la NUEVA "misa" fue el signo de que una NUEVA RELIGIÓN sustituía a la que Cristo instituyó.
El mismo cardenal Bonelli reconoció el 13 de octubre de 1976, conversando con M. de Sebestrer, presidente de "Una Voce Internacional", que todas las nuevas formas de celebrar van en la misma dirección, mientras que la antigua Misa representa otra eclesiología.
Quienes ahora quieren salvar su alma deben REGRESAR a la Iglesia de siempre, a la Iglesia que NADIE puede cambiar, porque es INMUTABLE, ni NADIE puede destruir porque es DIVINA. Ahora que los herejes se han quedado con nuestros templos, no queda a los fieles otro recurso que orar en sus propios hogares, rezar el Santo Rosario, estudiar el Catecismo de antes y vivir piadosamente cumpliendo con fidelidad los Mandamientos de Dios.
Monseñor Moisés Carmona Rivera
OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA

jueves, 8 de septiembre de 2011

NÚMERO 250 DE LA HOJA DE COMBATE DE NUESTRA SOCIEDAD RELIGIOSA

A MANERA DE EDITORIAL



¡Queridos lectores de nuestra Hoja de Información y Formación Católica! hemos llegado al número 250, para nosotros es un pequeño logro o una piedrita en la gran playa de la actual apostasía. Decir 250 números de un boletín parroquial parece nada, pero dadas las actuales circunstancias es mucho.
El número uno de este boletín salió a la luz un 8 de Septiembre, Solemnidad de la Natividad de la Siempre Virgen María del año 1996, a solo cuatro meses de comenzar nuestro apostolado en la Ciudad de Vedia; al principio eran cuatro páginas hecha a los ponchazos y con los pobres medios que teníamos, -no quiero decir con esto que ahora tengamos una gran imprenta ni nada que se le parezca, digo que ahora tenemos una computadora y acceso al INTERNET,- cosa que cuando comenzamos teníamos solamente una buena tijera y una máquina de escribir; ó como nos recordaba un viejo cura amigo al decir de nosotros: “cuándo ustedes comenzaron la misión en Vedia, eran repelentes de pobres”.
El Papa San Pío X supo escribir: “Es necesario decirlo de nuevo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en los que cada uno se erige en doctor y legislador… no se levantará la ciudad sino como Dios la ha levantado, no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige sus trabajos. No, la civilización no está por inventarse, ni la ciudad por construirse en las nubes. Ha existido, existe; es la civilización cristiana, es la CIUDAD CATÓLICA. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sobre sus naturales y divinos fundamentos contra los ataques, siempre renovados de la utopía nociva, de la rebeldía y de la impiedad.
Es por todo esto que en vano construiréis iglesias, predicaréis misiones y edificaréis escuelas; todas vuestras buenas obras, todos vuestros esfuerzos serán destruidos, si no sabéis manejar al mismo tiempo el arma ofensiva y defensiva de la prensa católica leal y sinceramente”.

Queridos lectores, fieles, benefactores y amigos, esto es lo que quisimos, queremos y deseamos hacer con esta pequeña Hoja de Combate, divulgar el mensaje Salvador de Jesucristo y de la Iglesia por Él fundada en medio de tantas mentiras, traiciones, cobardías, difamaciones y deserciones; como siempre ponemos este humilde trabajo de difusión y propaganda católica en las purísimas manos de nuestra Madre del Cielo la Siempre Virgen María, que Ella nos de la fuerza y la perseverancia final para luchar hasta las últimas consecuencias para que Cristo reine y que reine por medio del Inmaculado Corazón de María.


Padre Mauricio

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL SACERDOCIO CATÓLICO

“Vosotros sois el linaje escogido, una clase de sacerdotes reyes, gente santa, pueblo de conquista, para publicar las grandezas de Aquel que os sacó de las tinieblas a su luz admirable” (I Pet., II, 9)


No hay en el mundo potestad que pueda compararse a la que se confiere al sacerdote con el Sacramento del Orden. Le da unos poderes maravillosos, incomprensibles, inefables, divinos, cuales son los de consagrar el Cuerpo y la Sangre preciosísimos de Jesucristo y de perdonar los pecados de los hombres. El sacerdote es una imagen viva de Jesucristo, otro Cristo, unido y configurado de tal manera con Él, que forma un solo y único Sacerdote, que ofrece un solo y mismo Sacrificio de Redención, y obra en virtud de unos mismos poderes que Jesucristo mismo le ha conferido. Y así como no hay en el mundo dignidad mayor que la del sacerdote, tampoco hay otra alguna que reclame mayor santidad. La Iglesia la exige en sus leyes y los Papas la inculcan con repetida insistencia a cuanto atañe a la formación de sus sacerdotes, usando en sus disposiciones de un rigor que no aplica a ningún otro estado de fieles. Que el estado sacerdotal es el más excelente y superior en dignidad, por razón de ser el sacerdote ministro de Cristo y administrador de los misterios de Dios (I Cor., IV, 1). Que este estado obliga al sacerdote a la mayor santidad de que sea capaz una criatura humana, pues el mismo Jesucristo se sirve de él para renovar su Sacrificio Redentor, para perdonar los pecados, para repartir el fruto de su Sangre preciosísima pro medio de los Sacramentos, para predicar la Palabra Divina y convertir los hijos de los hombres en hijos de Dios.
Que en el Sacramento de Orden, que le consagra, y en la práctica de su altísimo ministerio, recibe (además del carácter sacerdotal y de los poderes anejos) una gracia y una ayuda especial; y si, con sus obras, corresponde a esta gracia y auxilio, podrá cumplir dignamente y sin temor los deberes de su difícil ministerio, que tanto espantaban a los mismos atletas del sacerdocio cristiano: a un Crisóstomo, un Ambrosio, un Gregorio Magno, un Carlos Borromeo y tantos otros (Papa Pío XI, Encíclica sobre el Sacerdocio Católico, 20 de diciembre de 1935) Que, por lo tanto, no le es necesario buscar su perfección espiritual no la mayor gloria de Dios, fuera de su propio estado y ministerio Del libro "La Santidad Sacerdotal"