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domingo, 14 de octubre de 2012

NO ES POSIBLE CREER QUE ES NEGRO LO QUE VEMOS BLANCO

Ignacio de Loyola y su libro de ejercicios
Dios me crió hombre y no espera de mí que deje de serlo. No le agrada y no lo pide, porque todo lo hace bien y si hubiera querido que fuese ángel o jumento, pues así hubiera sido. Jesucristo me quiere perfecto, como su Padre del Cielo, pero me quiere hombre. Por eso, la famosa “terdécima” regla de San Ignacio para sentir con la Iglesia, salvada la intención del gran vasco, es una inquietante bomba de relojería. “Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina”, dice allí nuestro proto-jesuíta. Yo pienso que los libros de los Ejercicios no debían imprimirse sin una nota en este punto que dijera castizamente: “Aquí el santo no anduvo fino”. Como es lógico y piadoso, se le han intentado echar capotes, diciendo que en realidad se refería a las verdades sobrenaturales. Pero eso no tiene sentido, pues en la misma naturaleza de la verdad sobrenatural está el ser conocida por la Revelación y concretamente “por lo que determina la Iglesia jerárquica”. La fe consiste en asentir a esas proposiciones porque Dios las ha revelado, vea yo las cosas como las vea, y hasta ese momento no tengo fe. Por lo tanto, si la regla se refiriese a eso, no trataría del “sentir con la Iglesia” sino lisa y llanamente de tener fe.
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5 comentarios:

  1. Aqui les dejo este poemita dedicado a estos destructores de la Fe.
    Juampa

    COPLAS DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL

    Compañía, compañía,
    compañía de Jesús,
    te está llegando el minuto
    que será como un alud.

    Pasarán tus oropeles,
    tu mentida condición,
    no te valdrán tus poderes,
    tus negocios de ocasión.

    En América engañaste
    al rey, tu noble señor,
    y dijiste que empeñabas
    palabra en revolución.

    Cuando llegó la batalla
    para ser la gran Nación,
    dijiste que te inclinabas
    por salvar la tradición.

    Y ahora que nos agobia
    una dura coalición,
    dices que es bueno que cambie
    el signo de la Nación.

    Que en tiempos de ecumenismo
    hay que vivir a favor
    de los sinarcas que mandan
    el cambio y la integración.

    En América engañaste
    al Papa, noble doctor,
    y a sus obispos que hablaban
    la voz de Nuestro Señor.

    Dijiste que no regían
    tu privilegio de pro,
    y que era tu privilegio
    no mostrar tu condición.

    Cambiaste los catecismos
    para el indio sin favor,
    querías regir las almas
    en osada corrupción.

    Toleraste culto al diablo,
    para colmar tu pasión;
    no hubo Papa que te hiciera
    abandonar tu ambición.

    Mercaste contra tu rey,
    contra los criollos sufridos;
    para escudarte con tino
    hablaste de sacra ley.

    Y ahora que nos corrompe
    un falso papa, te riges
    por su moción de sinarca
    y su ley de corrupción.

    Te olvidaste del rigor,
    y te has hecho mundo, lista
    para bailar cualquier danza
    con que hundir la tradición.

    En estas coplas tan breves,
    está tu siniestra historia,
    lo blanco es negro si quieres,
    lo inicuo justo en tu ver.

    Pero olvidaste que un día
    Clemente catorce vio
    el fondo de tu sentina,
    colmada de gran hedor.

    Blanqueada estaba con maña,
    con fuerza de tanto empeño:
    era sepulcro de un dueño
    tenido por gran doctor.

    Clemente catorce vio
    y con digna pluma firme
    para escarmiento del crimen
    con grandeza te abolió.

    Olvidaste que en el año
    que cuenta sesenta y siete,
    vino un Carlos que era rey
    y decretó tu expulsión.

    Ya llegará el gobernante
    que cumplirá la misión:
    abatir la Compañía
    para fundar la nación.

    Ya llegará Santo Padre
    que se acuerde de sus hijos,
    que no tolere el veneno
    de tus teólogos ladinos.

    Y que inclinado a la acción
    para que crezcan los santos,
    con figura de su anillo
    decretará tu extinción.

    Abolida Compañía,
    vives de sombras siniestras,
    ni el nombre con que te yergues
    existe más que en ficción.

    Pero es tu dura cerviz
    la que afirma lo contrario:
    no ser equivale a ser,
    feo y hermoso se igualan.

    No te han de valer tus mañas,
    aquí se trata de hacer
    lo que Clemente ha mandado
    y aniquilar tu poder.

    (publicado en La Hostería Volante)

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  2. Muy bueno el artículo y gracias por compartirlo ya que hasta el día de hoy la mentalidad ignaciana, sobre este punto continúa haciendo estragos en el llamado tradicionalismo católico.
    José Luis

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  3. Decía Castellani sobre el espíritu y mentalidad que abunda entre el clero "ignaciano" de nuestros días, especialmente el de la tercera escuela lefebvrista devenida en "sedevacantista":

    - la hipertrofia de la “disciplina”,
    - los medios convertidos en fines,
    - la tortuosidad y disimulo en el obrar,
    - la rigidez implacable,
    - el chantaje por medio de las cosas sacras,
    - la ignorancia completa de la persona humana,
    - la falta de misericordia y de justicia substituidas por “mandatos de hombres” muertos y metálicos.

    El Observador

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  4. PADRE, PARA QUE TENGA UN BUEN DÍA DE SAN LUCAS Y NO LE CAIGA MAL LA COMIDA, LE DEJO ESTE REGALITO JE-JE
    http://www.youtube.com/watch?v=kHXe90YQid8

    José María

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  5. Estimado José María, gracias por visitarnos, pero no alcanzo a comprender el porqué de tanta maldad ja-ja... estuvo más o menos el videíto no lo conocía, muchas gracias por compartirlo.
    ¡Ah! entre la letra, los cantores y la música, me parece que poca gloria a Dios.
    P.Mauricio

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