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viernes, 5 de febrero de 2016

REMEMBER TOMORROW IS FIRST SATURDAY OF MONTH (Recuerde que mañana es primer Sábado de mes)


Fr. Fattore preaching this beautiful devotion
Is to honor His Blessed Mother and to act upon her strong request at Fatima to make reparation for the blasphemies against her name and image with the Five First Saturdays consisting of Confession, Holy Mass and Holy Communion, Recitation of the Holy Rosary, and spending at least 15 minutes - preferably before the Blessed Sacrament - to keep Our Lady company and to soothe her Immaculate Heart by pledging the intention of making reparation to the Blessed Mother for the offenses against Her. She promised to Sr. Lucia that whoever observes the Five First Saturday Devotions will receive the graces needed at the hour of death.

Act of Reparation to the Immaculate Heart

Most Holy Virgin, and our beloved Mother, we listen with grief to the complaints of thy Immaculate Heart,surrounded with thorns which ungrateful men place therein at every moment by their blasphemies and ingratitude. Moved by the ardent desire of loving thee as our Mother and of promoting true devotion to thy Immaculate Heart, we prostrate ourselves at thy feet to prove the sorrow we feel for the grief that men cause thee and to atone by means of our prayers and sacrifices for the offenses with which men return thy tender love. Obtain for them and for us the pardon of so many sins. A word from thee will obtain grace and forgiveness for us all. Hasten O Lady, the conversion of sinners, that they may love Jesus and cease to offend God, already so much offended, and thus avoid eternal punishment. Turn thine eyes of mercy toward us so that henceforth we may love God with all our hearts while on earth and enjoy Him forever in Heaven. Amen. 

Act of Consecration to the Immaculate Heart 

A beautiful devotion
O Immaculate Heart of Mary, Queen of Heaven and earth and tender Mother of men, in accordance with thy ardent wish made known at Fatima, I consecrate to thee myself, my brethren, my country and the whole human race. Reign over us and teach us how to make the Heart of Jesus reign and triumph in us and around us as It has reigned and triumphed in thee. 
Reign over us, dearest Mother, that we may be thine in prosperity and in adversity; in joy and in sorrow; in health and in sickness; in life and in death. O most compassionate Heart of Mary, Queen of Virgins, watch over our minds and our hearts and preserve them from the deluge of impurity which thou didst lament so sorrowfully at Fatima. We want to be pure like thee. We want to atone for the many sins committed against Jesus and thee. We want to call down upon our country and the whole world the peace of God in justice and charity. 
Therefore, we now promise to imitate thy virtues by the practice of a Christian life without regard to human respect. We resolve to receive Holy Communion on the First Saturday of every month and to offer thee five decades of the Rosary each day together with our sacrifices in a spirit of reparation and penance. Amen.

8 comentarios:

  1. CINCO PRIMEROS SÁBADOS DE REPARACIÓN (al INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA)

    Lucía, vidente de Fátima, era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Santísima Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."
    Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:
    "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"
    Lucía le habló (a Jesús) de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: "Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María".
    La intención de hacer esta reparación al Inmaculado Corazón de María puede ponerse al principio.
    ¿Por qué 5 Sábados?
    Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
    1- Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
    2- Contra su virginidad.
    3- Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.
    4- Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.
    5- Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.”
    "He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".

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  2. Reparación Sabatina en honra del Corazón de María
    Para fomentar más la devoción al Corazón de María, se agrega este piadoso Ejercicio, muy propio para los Primeros Sábados de mes, enriquecido con indulgencia plenaria.
    ORACIÓN
    ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro santísimo Nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia. Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
    Pídanse las gracias que se desean conseguir por intercesión del Inmaculado Corazón de María.
    Para obtener las gracias que hemos pedido, haremos las siguientes
    DEPRECACIONES
    I.- Os venero, amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada.
    Rezar Avemaría y Gloria.
    II.- Os venero, purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.
    Rezar Avemaría y Gloria.
    III.- Os venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el divino Corazón de mi adorable Redentor.
    Rezar Avemaría y Gloria.
    Jaculatorias
    ¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
    ¡Refugio de pecadores, rogad por nosotros!
    ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
    Un Padrenuestro a intención del Sumo Pontífice.
    Para meditar cada primer sábado de mes los 15 minutos en los misterios del Rosario -como nos pide la Virgen-, podemos hacerlo con las siguientes reflexiones del P. Claret:

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  3. MISTERIOS DE GOZO
    1.- Encarnación. Mira, alma cristiana, qué humildad tan grande te enseña el Señor: siendo Dios se hace hombre, carga con todas las miserias humanas, se sujeta a todas las penalidades. Vistió con humildad, nunca con lujo; comió humildemente; huyó los honores; nunca se alabó; todas las alabanzas las dirigía a su Padre celestial. Aprende de Jesús a ser manso y humilde de corazón... Haz como la Santísima Virgen, que no obstante de ser sublimada a la dignidad casi infinita de Madre de Dios, se llama y se tiene por esclava, y es la que mejor ha imitado la humildad y mansedumbre de Jesús.
    2.- Visitación. Alma cristiana, imita a María en las visitas que hagas, no murmures ni pierdas en ellas el tiempo; edifica con el buen ejemplo, y ejercer la caridad con los padres e hijos de la casa. Si los que visitas son pobres, socórrelos con lo que puedas; y en lo que no alcances, súplelo con las buenas palabras, consejos y oraciones, pues que no sólo de pan vive el hombre... Y debes saber que todo el bien que hagas a tus prójimos, el Señor en el día del juicio te lo elogiará y te lo premiará como si lo hubieras hecho a Él mismo.
    3.- Nacimiento. Contempla, alma cristiana, al pobreza de Jesús; siendo riquísimo, y dueño del cielo y de la tierra, se priva de todo, y para que aun le falten las pequeñas comodidades que podría haber tenido en la casa de Nazaret, quiere nacer en Belén... Es preciso que nazca en una cueva desabrigada y falta de todo alivio, en una noche de invierno, sin lumbre ni abrigo alguno. Aprende de la Sagrada Familia a no quejarte cuando te veas despreciado; no te desconsueles cuando te veas sin recurso de ninguna especie... Piensa que así se halló Jesús; dale gracias porque te hace participante de sus penas, esperando que un día serás compañera de sus glorias. Si posees riquezas, no tengas pegado a ellas tu corazón: socorre con ellas a los pobrecitos, ya que por esto el Señor te las ha confiado.
    4.- Presentación. Para enseñarnos la obediencia a las santas leyes de la Religión se sujetan a ellas el Hijo y la Madre Virgen. Alma cristiana, aprende de Jesús y de María a obedecer las santas disposiciones y leyes de la Iglesia; guarda sus mandamientos, oye misa, confiesa, comulga... Jesucristo y María, pudiéndose excusar de aquellas leyes antiguas, no se excusan, las cumplen puntualmente, y tú buscas excusas en donde no las hay, dejándote engañar por la pereza, por la soberbia, por los respetos humanos y por la irreligión.
    5.- El Niño Perdido. Sin culpa la Virgen y San José perdieron a Jesús; al instante le buscaron, y no reposaron hasta que le hallaron. Alma cristiana, aprende de María y de José la diligencia que has de tener en buscar a Jesús cuando le hayas perdido por el pecado... ¡Oh, si supieras que el perder la gracia de Jesús es mayor pérdida que si perdieras todas las riquezas del mundo! ¡Ah, si reflexionaras que además has perdido las riquezas del cielo, y te has hecho merecedor del infierno! ¡Ah, cómo llorarías, cómo buscarías a Jesús con la solicitud de José y de María!... Tú también lo hallarás en el templo; sí, en el templo lo hallarás, recibiendo bien los santos sacramentos de penitencia y comunión.

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  4. MISTERIOS DE DOLOR
    1.- Oración del Huerto. Mira, alma cristiana, a Jesús, puesto en la mayor tristeza, congoja y agonía; compadécete de Él, pregúntale cuál es la causa de tan grande pena, y te responderá que son tus pecados, y las penas que por ellos tienes merecidas; y queriendo Él pagar por ti, se ve agobiado por lo mucho que ve ha de sufrir; además, le aumenta la pena el saber tu poca gratitud y mala correspondencia. Detente, alma cristiana; compadécete de Jesús, arrepiéntete de tus pecados, al ver que con ellos has ofendido a un Dios tan bueno; trabaja para tu salvación y haz que en ti no se malogren las penas de tu divino Redentor.
    2.- Flagelación. Jesús es inocente, y no obstante, le están azotando; es inocente, no tiene delitos propios, pero ha cargado con los tuyos; por ellos es tan cruelmente azotado... Yo soy el criminal, yo soy el que merezco esos azotes; haré penitencia todos los días de mi vida en remisión de mis pecados.
    3.- Coronación de espinas. Admira, alma cristiana, la paciencia de Jesús en sufrir una corona tan dolorosa... Compadécete de Jesús, adórale por tu verdadero rey, guarda sus santas leyes, imita sus virtudes de paciencia, sufrimiento, y por lo tanto, cuando te veas perseguido, burlado, despreciado y calumniado, súfrelo con paciencia como Jesús, y de esta manera conseguirás la corona de la gloria.
    4.- Cruz a cuestas. Alma cristiana, en la persona del enfermo, o del afligido con la cruz de los trabajos y penas, has de mirar la persona de Jesús, y con la reflexión imita a las hijas de Jerusalén; compadécete de Él; imita a la Verónica, enjúgale al pobre paciente, enjúgale sus lágrimas y sudores con las tocas de la caridad. Imita, además, a Simón de Cirene; ayúdale a llevar la cruz. Acompáñale como María Santísima, y no le desampares jamás hasta la muerte. ¡Oh, qué mérito tan grande contraerás para la gloria del Cielo!
    5.- Crucifixión. Sabe, oh alma cristiana, que nadie tiene mayor amor que el que da la vida por el amado: pues Jesús la ha dado por ti; mira si te ama; amor con amor debe pagarse: ámale de veras. Le amarás si guardas sus mandamientos, y si recibes bien y con frecuencia los santos sacramentos... Imita a Nicodemo y a José de Arimatea, que desclavaron de la cruz a Jesús; esto harás tú cuando recibas el sacramento de la penitencia. Dice San Pablo que el que peca, vuelve a crucificar a Jesús; luego el que se confiesa, lo desclava. Mas José de Arimatea le dio su sepulcro para sepultarlo; tú le darás tu corazón, en el que le colocarás y tendrás por medio de la comunión, con los aromas de las virtudes de la fe, esperanza, caridad y humildad.

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  5. MISTERIOS DE GLORIA
    1.- Resurrección. Mira, alma cristiana, cuán desfigurado estaba Jesús en el sepulcro, muerto y amortajado; pero tan pronto como resucita, deja mortaja y sudario en el sepulcro y sale triunfante y glorioso, sin jamás volver a morir. ¡Qué felicidad! ¡qué hermosura! Los cristianos que reciben los santos sacramentos de penitencia y comunión con buena disposición, resucitan a la vida espiritual, cambiando la fealdad del pecado con la hermosura de la gracia. Así, alma cristiana, resucita de veras como Jesús, y deja todas las ocasiones de pecar... y te salvarás.
    2.- Ascensión. Alma cristiana, piensa que no eres creada para la tierra, sino para el cielo; el cielo es tu patria; allí tienes a tu Padre, que es Dios; a tu Madre, que es María santísima; a tus hermanos, amigos y compañeros, que son los ángeles y santos. Tú eres sobre la tierra un peregrino, un viajero que siempre debes suspirar por terminar pronto y felizmente tu viaje y llegar a tu patria... Es este mundo un verdadero destierro y un triste valle de lágrimas. Ama a Dios de veras, desea con vivas ansias ir al cielo, prepárate con acopio de buenas obras, y está siempre dispuesto para partir, y el Señor, a no tardar, te llevará a la gloria, en donde serás feliz por toda la eternidad.
    3.- El Espíritu Santo. A la venida del Espíritu Santo los apóstoles quedaron llenos de la gracia que les dio... He aquí lo que debes hacer tú, alma cristiana: a todos se comunica la gracia, a unos de un modo, a otros de otro; lo que importa es ser siervo bueno y fiel, no tener escondido el talento, negociar con él hasta que venga el Señor y pedirnos cuenta y a darnos el premio; y tanto mayor será la paga que se nos dará, cuanto haya sido más profunda nuestra humildad, más constante nuestro trabajo y más heroica nuestra paciencia.
    4.- Asunción. Alma cristiana, imita a María santísima, sé fiel a la gracia, camina siempre a la perfección, nunca digas basta, ni vuelvas atrás por el pecado; siempre has de perseverar y seguir adelante en el camino de la virtud; no te espantes por tropiezos, no te arredres por enemigos, no te detengas por respetos humanos. Todos los días oye misa, si puedes; reza el rosario, lee algún libro bueno, anda siempre en la presencia de Dios, y ofrécele todas tus obras o sufrimientos... y si en este bien obrar eres perseverante hasta el fin, tendrás una buena y feliz muerte, y después la corona de la gloria, que tanto debes desear.
    5.- Coronación de María. Alma cristiana, levanta la vista de la consideración; fíjala en aquel trono de majestad y grandeza colocado a la derecha del Rey: allí está sentada María, y coronada por Reina y emperatriz de cielos y tierra, y abogada de pecadores... No se dispensa gracia alguna que no pase por sus manos: a Ella se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Esa Señora tan poderosa es tu Madre la más tierna y cariñosa; confía en Ella, acude a Ella en todas tus necesidades, ámala con fervor, sírvela con fidelidad, obséquiala con devoción. Te doy palabra que si eres devoto verdadero de María, y eres perseverante en su devoción, alcanzarás en este mundo todas las gracias que necesitas, y en el otro la eterna gloria, que tanto te deseo. Amén.

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  6. Meménto, homo, quia pulvis es, et in púlverem revertéris.

    Remember, man, that thou art dust, and unto dust thou shalt return.
    Tomorrow begins the Lenten season.
    The focus of this Season is the Cross and penance, penance, penance as we imitate Christ's forty days of fasting, like Moses and Elias before Him, and await the triumph of Easter. We fast, abstain, mortify the flesh, give alms, and think more of charitable works. Awakening each morning with the thought, "How might I make amends for my sins? How can I serve God in a reparative way? How can I serve others today?" is the attitude to have.
    We also practice mortifications by "giving up something" that would be a sacrifice to do without. The sacrifice could be anything from desserts to television to the marital embrace, and it can entail, too, taking on something unpleasant that we'd normally avoid, for example, going out of one's way to do another's chores, performing "random acts of kindness," etc.
    Because of the focus on penance and reparation, it is traditional to make sure we go to Confession at least once during this Season to fulfill the precept of the Church that we go to Confession at least once a year, and receive the Eucharist at least once a year during Eastertide. A beautiful old custom associated with Lenten Confession is to, before going to see the priest, bow before each member of your household and to any you've sinned against, and say, "In the Name of Christ, forgive me if I've offended you." One responds with "God will forgive you." Done with an extensive examination of conscience and a sincere heart, this practice can be quite healing (also note that confessing sins to a priest is a Sacrament which remits mortal and venial sins; confessing sins to those you've offended is a sacramental which, like all sacramentals one piously takes advantage of, remits venial sins. Both are quite good for the soul!)
    In addition to mortification and charity, seeing and living Lent as a forty day spiritual retreat is a good thing to do. Spiritual reading should be engaged in (over and above one's regular Lectio Divina). Maria von Trapp recommended "the Book of Jeremias and the works of Saints, such as The Ascent of Mount Carmel, by St. John of the Cross; The Introduction to a Devout Life, by St. Francis de Sales; The Story of a Soul, by St. Thérèse of Lisieux; The Spiritual Castle, by St. Teresa of Avila; the Soul of the Apostolate, by Abbot Chautard; the books of Abbot Marmion, and similar works."

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  7. As to prayer, praying the beautiful Seven Penitential Psalms (Psalms 6, 31, 37, 50, 101, 129, and 142) is a traditional practice. It is most traditional to pray all of these each day of Lent, but if time is an issue, you can pray them all on just the Fridays of Lent, or, because there are seven of them, and seven Fridays in Lent, you might want to consider praying one on each Friday. These Psalms, which include the Psalms "Miserére" and "De Profundis," are perfect expressions of contrition and prayers for mercy. So apt are these Psalms at expressing contrition that, as he lay dying in A.D. 430, St. Augustine asked that a monk write them in large letters near his bed so he could easily read them.
    Another great prayer for this season is that of St. Ephraem, Doctor of the Church (d. 373). This prayer is often prayed with a prostration after each stanza:
    O Lord and Master of my life, take from me the spirit of sloth, despondency, lust of power, and idle talk;
    But grant rather the spirit of chastity, humility, patience, and love to thy servant.
    Yea, O Lord and King, grant me to see my own transgressions, and not to judge my brother; for blessed art Thou unto the ages of ages.
    In the East, this prayer is prayed liturgically during Lent and is followed by "O God, cleanse me a sinner" prayed twelve times, with a bow following each, and one last prostration.
    Also, on all Fridays during Lent, one may gain a plenary indulgence, under the usual conditions, by reciting the En ego, O bone et dulcissime Iesu (Prayer Before a Crucifix) before an image of Christ crucified. ~Fisheaters

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  8. The Fatima Prayers as One POWERFUL PRAYER
    My God, I believe, I adore, I trust and I love Thee; and I beg pardon for those who do not believe, do not adore, do not trust, and do not love Thee.(repeat the above 3 times then bow your head in reciting the following:
    O Most Holy Trinity, Father, Son and Holy Ghost, I adore Thee profoundly. I offer Thee the most Precious Body, Blood, Soul and Divinity of Jesus Christ, present in tabernacles throughout the world, in reparation for the outrages, sacrileges and indifference by which He is offended. By the infinite merits of the Sacred Heart of Jesus, in unison with the Immaculate Heart of Mary, I beg the conversion of poor sinners.
    O Most Holy Trinity, I adore Thee! My God, my God, I love Thee in the Most Blessed Sacrament!
    O my Jesus, it is for love of Thee, in reparation for the offenses committed against the Immaculate Heart of Mary and for the conversion of poor sinners. AMEN

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