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¿Es la primera vez que visita nuestro blog? Entonces ¡Sea usted muy bienvenido! Este es un blog netamente religioso, dónde publicamos todas las actividades de Nuestra Sociedad Religiosa y algunas noticias de la Iglesia en general.
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Oh, mi soberana Señora, único consuelo que recibo de Dios, único rocío celestial que refresca mis penas, luz de mi alma en la oscuridad, guía en mis caminos, fortaleza en mis debilidades, tesoro en mi pobreza, medicina para mis heridas, consuelo en mis lágrimas, refugio en mis miserias y esperanza de mi salvación, escucha mis súplicas, ten piedad de mí, como corresponde a la Madre de Dios, que tanto amor siente por la humanidad. Concédeme lo que te pido, tú que eres nuestra defensa y alegría. Hazme digno de ir a disfrutar contigo de la gran felicidad que tú disfrutas en el cielo. Sí, mi Señora, refugio, vida, auxilio, defensa, fortaleza, alegría y esperanza, permíteme ir contigo al Paraíso. Sé que, siendo Madre de Dios, bien puedes obtener esto para mí, si así lo deseas. Oh María, tienes todo el poder para salvar a los pecadores, y no necesitas ninguna otra recomendación, porque eres la Madre de la vida verdadera. † San Germán.
Esta pequeña oración siempre me gustó muchísimo aunque nunca supe de que era tan antigua, la he sentido siempre tan maternal y protectora. Muchas gracias por compartirla.
"María nos mantendrá en la fe católica. No es ni liberal, ni modernista, ni ecuménica. Ella es impermeable a las herejías y la apostasía”. - Arzobispo Marcel Lefebvre
Oh, mi soberana Señora, único consuelo que recibo de Dios, único rocío celestial que refresca mis penas, luz de mi alma en la oscuridad, guía en mis caminos, fortaleza en mis debilidades, tesoro en mi pobreza, medicina para mis heridas, consuelo en mis lágrimas, refugio en mis miserias y esperanza de mi salvación, escucha mis súplicas, ten piedad de mí, como corresponde a la Madre de Dios, que tanto amor siente por la humanidad. Concédeme lo que te pido, tú que eres nuestra defensa y alegría. Hazme digno de ir a disfrutar contigo de la gran felicidad que tú disfrutas en el cielo. Sí, mi Señora, refugio, vida, auxilio, defensa, fortaleza, alegría y esperanza, permíteme ir contigo al Paraíso. Sé que, siendo Madre de Dios, bien puedes obtener esto para mí, si así lo deseas. Oh María, tienes todo el poder para salvar a los pecadores, y no necesitas ninguna otra recomendación, porque eres la Madre de la vida verdadera.
ResponderEliminar† San Germán.
Esta pequeña oración siempre me gustó muchísimo aunque nunca supe de que era tan antigua, la he sentido siempre tan maternal y protectora. Muchas gracias por compartirla.
ResponderEliminar"María nos mantendrá en la fe católica.
ResponderEliminarNo es ni liberal, ni modernista, ni ecuménica.
Ella es impermeable a las herejías y la apostasía”.
- Arzobispo Marcel Lefebvre