Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

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jueves, 6 de febrero de 2025

UNO DE LOS PRINCIPALES OBSTÁCULOS QUE TIENE EL HOMBRE MODERNO PARA CONTESTAR GENEROSAMENTE AL LLAMADO DE DIOS, ES LA MEZQUINDAD DE CORAZÓN Y EL APEGO DESORDENADO A LAS COSAS DEL MUNDO


SS. PÍO XI
¡Ay del sacerdote que, olvidado de tan divinas promesas, comenzara a mostrarse codicioso de sórdida ganancia y se confundiese con la turba de los mundanos, que arrancaron al Apóstol, y con él a la Iglesia, aquel lamento: Todos buscan sus intereses y no los de Jesucristo! Este tal, fuera de ir contra su vocación, se acarrearía el desprecio de sus mismos fieles, porque verían en él una lastimosa contradicción entre su conducta y la doctrina evangélica, tan claramente enseñada por Cristo, y que el sacerdote debe predicar: «No tratéis de amontonar tesoros para vosotros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen y donde los ladrones los desentierran y roban; sino atesoraos tesoros en el cielo». Cuando se reflexiona que un apóstol de Cristo, uno de los Doce, como con dolor observan los evangelistas, Judas, fue arrastrado al abismo de la maldad precisamente por el espíritu de codicia de los bienes de la tierra, se comprende bien que ese mismo espíritu haya podido acarrear a la Iglesia tantos males en el curso de los siglos. La codicia, llamada por el Espíritu Santo raíz de todos los males, puede llevar al hombre a todos los crímenes; y cuando a tanto no llegue, un sacerdote tocado de este vicio, prácticamente, a sabiendas o sin advertirlo, hace causa común con los enemigos de Dios y de la Iglesia y coopera a la realización de sus inicuos planes.
Al contrario, el desinterés sincero gana para el sacerdote las voluntades de todos, tanto más cuanto que con este despego de los bienes de la tierra, cuando procede de la fuerza íntima de la fe, va siempre unida una tierna compasión para con toda suerte de desgraciados, la cual hace del sacerdote un verdadero padre de los pobres, en los que, acordándose de las conmovedoras palabras de su Señor: «Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis», con singular afecto reconoce, reverencia y ama al mismo Jesucristo.

[Extracto de la carta encíclica "Ad catholici sacerdotii" de S.S. Pío XI sobre el sacerdocio católico]

miércoles, 22 de mayo de 2024

COMO EL PAPA PÍO IX AMONESTA A LOS "CATÓLICOS" LIBERALES

 

Su Santidad Pío IX
El 17 de septiembre de 1861 después del decreto relativo a la canonización de los veintitrés mártires franciscanos del Japón, dijo S.S. Pío IX lo siguiente:"En estos tiempos de confusión y desorden, no es raro ver a cristianos, a católicos –también los hay en el clero- que tienen siempre las palabras de término medio, conciliación, y transacción. Pues bien, yo no titubeo en declararlo: estos ho...
mbres están en un error, y no los tengo por los enemigos menos peligrosos de la Iglesia… Así como no es posible la conciliación entre Dios y Belial, tampoco lo es entre la Iglesia y los que meditan su perdición. Sin duda es menester que nuestra fuerza vaya acompañada de prudencia, pero no es menester igualmente, que una falta de prudencia nos lleve a pactar con la impiedad… No, seamos firmes: nada de conciliación; nada de transacción vedada e imposible".
El mismo Pío IX dirigió al presidente y socios del Círculo de San Ambrosio de Milán el 6 de marzo de 1873, el siguiente mensaje:
"Si bien los hijos del siglo son más astutos que los hijos de la luz, serían sin embargo menos nocivos sus fraudes y violencias, si muchos que se dicen católicos no les tendiesen una mano amiga. Porque no faltan personas que, como para conservarse en amistad con ellos, se esfuerzan en establecer estrecha sociedad entre la luz y las tinieblas, y mancomunidad entre la justicia y la iniquidad, por medio de doctrinas que llaman católico-liberales, las cuales basadas sobre principios perniciosísimos adulan a la potestad civil que invade las cosas espirituales, y arrastran los ánimos a someterse, o a lo menos, a tolerar las más inicuas leyes, como si no estuviese escrito: ninguno puede servir a dos señores. Estos son mucho más peligrosos y funestos que los enemigos declarados, ya porque sin ser notados, y quizá sin advertirlo ellos mismos, secundan las tentativas de los malos, ya también porque se muestran con apariencias de probidad y sana doctrina, que alucina a los imprudentes amadores de conciliación, y trae a engaño a los honrados, que se opondrían al error manifiesto.

viernes, 18 de noviembre de 2022

EL ESPLENDOR DE LA FE CATÓLICA EN LA SAGRADA EUCARISTÍA... : "Jornadas de fe". No-Do Congrés Eucarístic Barcelona 1952.

Estimados lectores y visitantes de nuestro humilde blog, hemos deseado compartir con ustedes este hermoso y valorable video sobre el XXXV -35- Congreso Eucarístico Internacional realizado en Barcelona España en el año 1952 y bajo el reinado de Su Santidad el Papa Pío XII (Último Papa de la Cristiandad) por los insondables designios de Dios.
Lo compartimos por que nos pareció de gran interes y en particular para las nuevas generaciones que solo tienen una imagen desdibujada de lo que fue la Iglesia de Dios ya que sólo ven o han visto espectáculos decadentes de la secta Modernista, que nada tienen que ver con el esplendor de la liturgia y ceremonias Católicas.
Aquí tristemente podemos apreciar como la "primavera" eclesial proclamada a los cuatro vientos por Angelo Roncalli -alias Juan XXIII, al convocar el Concilio del Vaticano II, fue para la Iglesia un crudo invierno y la liquidación de la Fe Católica en el orbe entero. Sirva entonces en este fin de semana largo, por lo menos en Argentina y cuando da comienzo al circo mediático del Mundial de Fútbol Qatar 2022, en dónde se tendrá a la borregada idiotizada, ver en familia este histórico documental.
¡Viva Dios! ¡Viva Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar! y ¡Viva la Virgen Inmaculada!
P. Mauricio María


RADIOMENSAJE DE SU SANTIDAD PÍO XII
A LOS PARTICIPANTES EN EL XXXV CONGRESO EUCARÍSTICO INTERNACIONAL REUNIDOS EN BARCELONA 
*

Domingo 1 de junio de 1952


Sea por siempre bendito y alabado el Santísimo Sacramento del Altar y la Purísima Concepción de María Santísima, concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural.
Venerables Hermanos y amados hijos, representantes de todo el orbe católico, que en estos momentos clausuráis en Barcelona las grandiosas jornadas del trigésimo quinto Congreso Eucarístico Internacional.
¿Quién hubiera podido pensar cuando, en la tibia primavera de 1938, dirigíamos Nuestra palabra, en la tan hermosa como desdichada Budapest, al trigésimo cuarto Congreso Eucarístico Internacional, que en el siguiente íbamos a hacer oír Nuestra voz desde esta Sede Apostólica y después de un paréntesis tan largo como doloroso? Cargado estaba el horizonte; y las expresiones que allí se escuchaban eran ya para ponderar lo dichoso que el mundo sería, si quisiera seguir las exhortaciones del Sucesor de Pedro en favor de la paz.
Pero la voz fue desoída; el turbión descargó con estruendo y con estrago; y hoy de nuevo, el grito angustioso, que escapa de todas las gargantas, es el mismo de entonces: ¡la paz!
¡Cuánto se habla hoy de paz y de qué distinta manera! Para algunos, no es más que una formalidad exterior, hecha de palabras, impuesta por una táctica ocasional y constantemente contradicha por sus gestos y sus obras, tan contrarios a todo lo que dicen. Para nosotros no; para nosotros no hay más que una paz verdadera y posible, la de Aquel cuyo nombre es «Princeps pacis» (Is 9, 6) y cuyo Reino no consiste en goces terrenales, sino en el triunfo de la justicia y de la paz : «Non est enim regnum Dei esca et potus, sed iustitia et pax» (Rom 14, 17); una paz que se deduce como un imperativo ineludible de la fraternidad y del amor, que brota de lo más profundo de nuestro ser cristiano y que es el supuesto indispensable para otros bienes mayores y de un orden superior.
Os hablamos desde lejos, pero Nos parece que os vemos y que Nuestro espíritu se regocija al contemplar vuestra Asamblea; porque en torno a la Eucaristía todo habla de paz: el ágape fraterno, el ósculo previo y hasta el mismo símbolo de muchos granos de trigo. La paz es unidad; pues, ¿dónde ir a buscarla sino en este sacramento « totius ecclesiasticae unitatis»?[1]. Es fruto de la caridad; pues entonces, ¿dónde encontrarla, sino en este «sacramentum caritatis, quasi figurativum et effectivum»?[2]. Y si, como bien sabemos, los enemigos de la paz son la soberbia, la codicia y, en general, las pasiones desordenadas, ¿qué mejor remedio podremos anhelar que esta medicina celestial, con la cual crecen la gracia y las virtudes, somos preservados del pecado, se complementa nuestra vida espiritual[3] y, aumentando en el alma la caridad, son enfrenadas las pasiones?[4]
España ha tenido el alto honor, justo reconocimiento a su catolicismo íntegro, recio, profundo y apostólico, de dar hospitalidad a esta magna Asamblea, que añadirá a sus fastos religiosos una página, que ha de contarse entre las más brillantes de su fecunda historia; y en nombre de la vieja Madre España le ha tocado hacer los honores a la espléndida y próspera Barcelona, de la que no querríamos en estos momentos recordar ni la belleza de su situación, ni su clásica hospitalidad, ni su espíritu abierto siempre a todas las iniciativas grandes, sino más bien su tradición eucarística cifrada en tres nombres: el «Santo de la Eucaristía», que fue S. Ramón Nonato; un apóstol de la comunión cotidiana ya en el siglo XIII, que es Santa María de Cervelló; y un alma que subió a todas las alturas de la mística, nutriéndose algunas veces tan solo de Eucaristía, S. José Oriol.
España y Barcelona, o, mejor dicho, el trigésimo quinto Congreso Eucarístico Internacional, pasará al Libro de Oro de los grandes acontecimientos eucarísticos por su perfecta preparación y organización, por la amplitud y acierto de sus temas de estudio, por la brillantez y riqueza de las Exposiciones y certámenes que lo han adornado, por la imponente concurrencia presente, por el sentido católico que lo ha inspirado, especialmente recordando los hermanos perseguidos, y por el contenido social que se le ha querido dar, tan en consonancia con Nuestros deseos. Pero Nos deseamos mucho más: Nos queremos proponerlo como ejemplo al mundo entero, para que al veros —tantas naciones, tantas estirpes, tantos ritos — «cor unum et anima una» (Act 4,32) pueda comprender dónde está la fuente de la verdadera paz individual, familiar, social e internacional; Nos esperarnos que vosotros mismos, inflamados en este espíritu, salgáis de ahí como antorchas encendidas, que propaguen por todo el universo tan santo fuego; Nos confiamos que tantas oraciones, tantos sacrificios y tantos deseos no serán inútiles; Nos, reuniendo todas vuestras voces, todos los latidos de vuestros corazones, todas las ansias de vuestras almas, queremos concentrarlo todo en un grito de paz, que pueda ser oído por el mundo entero.
«¡Oh Jesús amorosísimo, escondido bajo los tenues velos sacramentales; cordero divino, perpetuamente inmolado por la paz del mundo! Oye finalmente las ardientes plegarias de tu Iglesia que, por boca de tu indigno Vicario, te pide para el mundo el fuego de la caridad, para que en ella se enciendan la unión y la concordia y, al calor de éstas, florezca en nuestra tierra árida y desolada el blanco lirio de la paz.
»¡Que la unción de tu gracia —bálsamo escondido, fármaco suavísimo— sane en las almas las desgarraduras producidas por el odio, para que todos se sientan hermanos, hijos de un mismo Padre, que se nutren en una misma mesa con manjar celestial!
»¡Que tus palabras de paz, que el amor que siempre rebosa de tu corazón inspiren a los regidores de las naciones, a fin de que sepan conducir los pueblos que tu les has confiado por los caminos de la auténtica fraternidad, base indispensable de toda felicidad y todo progreso!».
Hágalo así esa «Moreneta» de Monserrat, patrona del Congreso y madre de Cataluña, a la que desde aquí Nos parece ver en su nido de águilas, volviendo sus ojos maternales hacia vosotros y bendiciéndoos con todo amor; háganlo S. Pascual Bailón y todos vuestros Santos y Ángeles protectores; mientras que Nos, rebosando de gozo por haber podido ver en tan calamitosos tiempos un espectáculo tan hermoso como el que habéis ofrecido, os bendecimos a todos: a Nuestro dignísimo Legado; a Nuestros hermanos en el Episcopado con su clero y pueblo ; a todas las autoridades presentes, a cuantos han colaborado generosa-mente en la preparación y organización del Congreso, a cuantos en este acto final de tan solemne Asamblea, y fuera de él, oyen Nuestra voz; a la Ciudad Condal, a España y al mundo entero, cuyas ansias pacíficas hallan siempre completa correspondencia. en Nuestro corazón de Padre.

* AAS 44 (1952) 478-480.

[1] S. Th. 3 p. q. 83, art. 3, ad 6.

[2] Ib. q. 78, art. 3, ad 6.

[3] Ib. q. 79 et passim.

[4] Cfr. León XIII, Encicl. Mirae caritatis, die 28 Maii 1902, Acta Leonis XIII, vol. 22, 1903, p. 124.

miércoles, 31 de julio de 2019

EL PAPA LEÓN XIII Y LA CRISIS DE LA INTELIGENCIA


SS. Papa León XIII
“La causa de los males que nos oprimen, como de los que nos amenazan, es la siguiente: opiniones erróneas sobre todas las cosas, divinas y humanas y escuelas filosóficas falsas se han deslizado paulatinamente en todos los rangos de la sociedad y se han hecho aceptar por un gran número de espíritus. Como surge de la naturaleza humana, el tomar la razón como guía de sus actos, si la inteligencia comete alguna falta, la voluntad también declinará fácilmente sobre el mismo objeto. Así, la desviación de las opiniones, con sede en la inteligencia, influye sobre las acciones humanas y las vicia. Al contrario, si el espíritu de los hombres es sano, si se mantiene con firmeza en principios verdaderos y sólidos, ello será para la sociedad como para los individuos, la fuente de los mayores beneficios”.

FILOSOFIA, ESCALON DE LA FE : “La filosofía, entendida en el verdadero sentido que le han dado los sabios, tiene en cierto modo el poder de limpiar y aplanar el camino que lleva a la verdadera fe y de preparar convenientemente los espíritus que forma, para recibir la revelación. Por eso, los antiguos la llamaron, no sin razón, “institución preparatoria de la fe cristiana”, “preludio y auxiliar del cristianismo”, “educadora que lleva al Evangelio”.

IMPORTANCIA DE LA FILOSOFIA VERDADERA:  “Como el Apóstol nos lo advierte, son ordinariamente la filosofía y los razonamientos vanos y engañosos los que alejan el espíritu de los fieles de Cristo y corrompen la pureza de la fe entre los hombres. Por eso, lo pastores supremos de la Iglesia han juzgado constantemente que era también incumbencia suya, promover con todas sus fuerzas la ciencia verdaderamente digna de este nombre y vigilar al mismo tiempo con una instancia particular a que en todas partes, todas las ciencias humanas fueran enseñadas en conformidad con la fe católica; pero principalmente la filosofía, puesto que seguramente, la recta regulación de las otras ciencias depende en gran parte de ella”.

S.S. León XIII- Aeterni Patris

lunes, 9 de julio de 2018

DISTINTAS MANERAS DE ASISTIR AL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA SEGÚN ENSEÑA EL PAPA PÍO XII EN SU ENCÍCLICA MEDIATOR DEI


Papa Pío XII celebrando la Sta. Misa
Es un deber y a la vez una dignidad, dice el Papa Pío XII, la participación del fiel cristiano en la Santa Misa. Esta participación no debe ser pasiva y negligente, sino activa y atenta. Aún sin ser los fieles sacerdotes, ellos también ofrecen la Hostia divina de dos modos: primero, uniéndose íntimamente con el sacerdote en ese Sacrificio común, por medio de las ofrendas, por el rezo de las oraciones oficiales, por el cumplimiento de los ritos y por la Comunión sacramental; y segundo, inmolándose a sí mismos como víctimas. A ello nos conduce toda la liturgia de la Misa y a ello tiende la participación activa de los fieles en ella.
El Papa Pío XII señala tres medios principales, que podríamos llamar clásicos, de participación activa en el Sacrificio de la Misa:
1) El uso del Misal, con el cual los fieles siguen al celebrante rezando sus mismas oraciones y abundando en sus mismos sentimientos.
2) El canto de la Misa solemne, "la cual goza de una particular dignidad por la majestad de sus ritos y el aparato de sus ceremonias, y reviste el máximum de esplendor cuando asiste a ella, como la Iglesia lo desea, un pueblo numeroso y devoto".
3) La práctica legitima de la "Misa dialogada", sea en su forma normal respondiendo todos ordenadamente a las palabras del celebrante, sea combinando ambas cosas, rezo y canto. Todos estos modos de participar activamente en la Misa son dignos de loa y de recomendación, cuando se acomodan estrictamente a las prescripciones de la Iglesia y a las normas de los sagrados ritos y se encaminan a unir y a no a separar a los fieles con Cristo y su ministro visible,que es el sacerdote.
Más como quiera esos tres medios señalados por el documento pontificio no son siempre ni para todos posibles ni ventajosos, se puede recurrir legítimamente a otras maneras más sencillas, por ejemplo: al rezo del Santo Rosario, a la meditación de los divinos misterios , o al uso de otras oraciones. Todo esto, dice el Papa, aunque diferente de los sagrados ritos en la forma, concuerda sin embargo con ello por su misma naturaleza.

Es un error, tratándose de la participación de los fieles en la Liturgia, hacer tanto caso de las circunstancias externas de la misma que se crea que si ellas se descuidan la acción sagrada no puede alcanzar su propio fin. En realidad, lo que importa sobre todo es que los asistentes se unan del modo más íntimo posible con el Divino Redentor, que crezca cada día en ellos su grado de santidad y se aumente la gloria del Padre Celestial
S.S. Pío XII - Encíclica Mediator Dei

martes, 13 de junio de 2017

ELEGANTES, FEMENINAS Y HONESTAMENTE VESTIDAS



"La moda y la modestia deberían andar y caminar siempre juntas, como dos hermanas, pues que ambos vocablos tienen la misma etimología, del latín modas, que es tanto como recta medida, más acá o más allá de la cual no puede ya encontrarse lo justo".

Papa Pío Xll


jueves, 23 de febrero de 2017

FALSA Y VERDADERA MISERICORDIA... Pío XII: Acusar de dureza y rigidez a la Iglesia y a su moral, es acusar al mismo Jesucristo


ÚLTIMAMENTE se habla cada vez más, en nombre de una mal entendida misericordia, de que la virtud es pecado y que el pecado pasa a ser una virtud; se acusa a los católicos fieles y a la Iglesia de intolerante y exceso de rigidez, dureza de corazón y falta de misericordia. ¡Como si la Iglesia no destacara entre las obras de misericordia “corregir al que yerra” y “enseñar la verdad al que no sabe”!
Esa crítica revive el error de la “moral de situación” o “nueva moral” evolucionista, reiteradamente condenada por el Magisterio pontificio. Por ejemplo, dirigiéndose a los participantes de la “Jornada de la familia” realizada en marzo de 1952, decía el Papa Pío XII:

[...] La «nueva moral» afirma que la Iglesia, en lugar de fomentar la ley de la libertad humana y del amor e insistir en cierta dinámica digna de la vida moral, hace hincapié, casi exclusivamente y con excesiva rigidez, sobre la firmeza e intransigencia respecto de las leyes morales cristianas, recurriendo frecuentemente al “están obligados” o al “no es lícito”, que tienen un excesivo sabor de humillante autoritarismo.
Pero al contrario, la Iglesia quiere —y lo destaca expresamente cuando se trata de formar las conciencias— que el cristiano sea introducido en las infinitas riquezas de la fe y de la gracia, de modo persuasivo, para que así se sienta inclinado a profundizar en ellas.
La Iglesia, sin embargo, no puede abstenerse de advertir a los fieles que estas riquezas no pueden ser adquiridas ni conservadas si no es al precio de precisas obligaciones morales. Una conducta diversa acabaría por hacer olvidar un principio fundamental, sobre el que ha insistido siempre Jesús, su Señor y Maestro. Él ha enseñado, precisamente, que para entrar al reino de los cielos no basta con decir: “Señor, Señor”, sino que debe hacerse la voluntad del Padre Celestial. Ha hablado de la “puerta estrecha” y del “camino angosto” que conducen a la Vida y ha añadido: “Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque muchos, os digo, pretenderán entrar y no lo lograrán”. Ha puesto, como piedra de toque y señal distintiva del amor a Él mismo, Cristo, la observancia de los Mandamientos. Igualmente al joven rico, que le interroga, Él le dice: "Si deseas entrar en la vida observa los mandamientos” y a la nueva pregunta: “¿Cuáles?”, responde: “¡No matar, no cometer adulterio, no robar, ni dar falso testimonio, honrar al padre y a la madre y amar al prójimo como a uno mismo!”. Él ha puesto como condición a quien quiera imitarlo, el renunciar a sí mismo y tomar cada día su cruz. Exige que el hombre esté listo para dejar por Él y por su causa cuanto tiene de más querido, como el padre, la madre, los propios hijos y, al fin, el último bien, su propia vida. Porque Él mismo afirma: “A vosotros os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, porque no pueden hacer nada más. Temed más bien a Aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno”.

Así hablaba Jesucristo, el divino Pedagogo, que sin duda sabe mejor que los hombres penetrar en las almas y atraerlas a su amor con las infinitas perfecciones de su Corazón, “bonitate et amore plenum” [“pleno de bondad y amor”].
Y el Apóstol de las Gentes, San Pablo, ¿ha predicado acaso de otra manera? Con su vehemente acento de persuasión, revelando el arcano encanto del mundo sobrenatural, ha desplegado la grandeza y el esplendor de la fe cristiana, la riqueza, la potencia, la bendición y la felicidad encerradas en ella, ofreciéndola a las almas como digno objeto de la libertad del cristiano y meta irresistible de impulsos puros de amor. Pero no es menos cierto que también son suyas advertencias como estas: “Trabajad por vuestra salvación con temor y temblor”, y que de su misma pluma han brotado altos preceptos morales, destinados a todos los fieles, ya sean de inteligencia común o almas de elevada sensibilidad.
Teniendo, por tanto, como norma estricta las palabras de Cristo y del Apóstol, ¿no se debería decir más bien que la Iglesia de hoy está más inclinada a la condescendencia que a la severidad? De ahí que la acusación de dureza opresiva que hace la “nueva moral” contra la Iglesia, en realidad golpea en primer lugar a la misma adorable Persona de Cristo [...].

martes, 7 de junio de 2016

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA...: DECÍA. EL PAPA PÍO XI EN SU ENCÍCLICA CUADRAGÉSIMO ANNO, SOBRE LA RESTAURACIÓN DEL ORDEN SOCIAL DEL 15 DE MAYO DE 1931 ... (Para que sepan que el dinero "limpio" se hace del trabajo y no de la especulación y que la Patria de uno es dónde se nace y no dónde se está mejor; estas y otras cosas más nos esclarece el Papa Pío XI en esta magistral y cristiana Carta Encíclica)


SS Pío XI
"Salta a la vista que en nuestro tiempo no se acumulan solamente riquezas, sino también se crean enormes poderes y una supremacía económica despótica en manos de muy pocos... Estos potentados son extraordinariamente poderosos: como dueños absolutos del dinero gobiernan el crédito y lo distribuyen a su gusto; diríase que administran la sangre de la cual vive toda la economía, y que de tal modo tienen en su mano, por decirlo así, el alma de la vida económica, que nadie podría respirar contra su voluntad. A la vez, esta concentración de riquezas y de fuerzas produce tres clases de conflictos: la lucha primero se encamina a alcanzar ese predominio económico; luego se inicia una fiera batalla a fin de obtener el predominio sobre el poder público, y consiguientemente de poder abusar de sus fuerzas o influencia en los conflictos económicos; finalmente se entabla el combate en el campo internacional... La prepotencia económica ha suplantado al mercado libre; al deseo de lucha ha sucedido la ambición desenfrenada de poder; toda la economía se ha hecho extremadamente dura, cruel, implacable. Añádase los daños gravísimos que han nacido de la contusión y mezcla lamentable de la autoridad pública y de la economía...
Por lo que toca a las naciones en sus relaciones mutuas, se ven dos corrientes que manan de la misma fuente: por un lado, fluye el nacionalismo o también el imperialismo económico; por otro, el no menos funesto y detestable internacionalismo del capital, o sea el imperialismo internacional, para el cual la patria está donde se está bien... las fáciles ganancias que la anarquía del mercado ofrece a todos, incita a muchos al cambio y a la venta de las mercaderías con el único anhelo de llegar rápidamente a la fortuna con el menor esfuerzo; su desenfrenada especulación hace aumentar y disminuir incesantemente, a la medida de su capricho y avaricia, el precio de las mercancías para echar por tierra con sus frecuentes alternativas las previsiones de los fabricantes prudentes...
Con esto creció mucho el número de los que ya no cuidaban sino de aumentar sus riquezas de cualquier manera, buscándose a sí mismos sobre todo y ante todo, sin que por nada les remordiese la conciencia, ni por los mayores delitos contra el prójimo, los primeros que entraron por este ancho camino, que lleva a la perdición, fácilmente encontraron muchos imitadores de su iniquidad, gracias al ejemplo de su aparente éxito, o con la imponderada pompa de sus riquezas, o mofándose de la conciencia de los demás como si fueran víctimas de vanos escrúpulos, o pisoteando a sus competidores más timoratos.
Todos los vicios enumerados hasta aquí no son la esencia de un sistema económico de libre empresa (que es capaz de generar bienestar cuando no anula a la ética), sino el cáncer de ese sistema. Una cosa es la sana libertad económica que permite invertir el capital de aptitudes o de ahorros para producir y prosperar; otra cosa es el disfrazado libertinaje para especular, y algo peor es concentrar riqueza ilícita para imponer un dominio total revolucionario.
Ante el dogma "liberal" de que la economía debe ser totalmente ajena a la moral, la Iglesia ha dicho que ni la economía clásica ni la lucha de clases son principios absolutos. Que la moral tiene áreas diferentes, pero que la economía no debe ser totalmente ajena a ella. Que la prepotencia económica suele desplazar al mercado libre (que el liberalismo dice defender). Que los hechos económicos no son fenómenos físicos sometidos al determinismo de las leyes naturales. Que hay contradicciones flagrantes entre las teorías económicas y las terribles miserias sociales que dejan subsistir en la realidad. Que el hecho económico no ha de considerarse únicamente en lo material y olvidar el elemento humano. Y que no puede ser bueno lo que resulte provechoso al individuo y nocivo para la comunidad".

lunes, 16 de noviembre de 2015

BENEDICTO XV EL PAPA DE LAS MISIONES Y EL MENOS RECORDADO DEL SIGLO XX ... BENEDICT XV, THE POPE OF THE MISSIONS AND THE LEAST REMEMBERED OF THE 20TH CENTURY


Benedicto XV (en latín: Benedictus PP XV), nacido como Giacomo Paolo Giovanni Battista della Chiesa(Génova, Reino de Piamonte-Cerdeña, (actual Italia), 21 de noviembre de 1854 - Roma, 22 de enero de 1922) fue el 258° Papa de la Iglesia católica, entre el 3 de septiembre de 1914 hasta su muerte. Su pontificado fue eclipsado en gran medida por la Primera Guerra Mundial y las consecuencias de ésta, tanto políticas, sociales como humanitarias.
Entre 1846 y 1903, la Iglesia Católica tuvo dos administraciones de larga duración, la de Pío IX de 31 años y la de León XIII de 25 años. Para 1914, el Colegio cardenalicio indicó su deseo de un nuevo gobierno de larga duración, eligiendo a della Chiesa, que contaba con 59 años al momento de su elección. Su elección coincidió con el estallido de la "Gran Guerra", que él llamo el suicidio de la Europa Civilizada. La guerra y sus consecuencias fueron el foco principal de su pontificado. De inmediato se declaró la neutralidad de la Santa Sede, y desde allí busco mediar la paz entre 1916 y 1917. Ambas partes rechazaron sus iniciativas: los alemanes lo llamaron un insulto y los franceses un movimiento anti-francés.
Habiendo fracasado con las iniciativas diplomáticas, Benedicto XV se centró en los esfuerzos humanitarios para disminuir los impactos de la guerra, a través de la asistencia a los prisioneros de guerra, el intercambio de soldados heridos y la entrega de alimentos a las poblaciones necesitadas en Europa. Después de la guerra, se repararon las difíciles relaciones con Francia, restableciéndose totalmente en 1921. Durante su pontificado, las relaciones con Italia mejoraron, a través del permiso que supuso darle a Luigi Sturzo la dirección católica de participación política.
En 1917, Benedicto XV promulgó el Código de Derecho Canónico, lanzado el 27 de mayo, y obra de della Chiesa junto a Pietro Gasparri y Eugenio Pacelli. El nuevo código se considera que ha estimulado la vida y las actividades religiosas en toda la Iglesia. Él nombró a Gasparri su secretario de Estado y a Pacelli comoarzobispo. La Primera Guerra Mundial causó un gran daño a las misiones católicas en todo el mundo, por lo que Benedicto buscó revitalizarlas en su Maximum Illud, llamando a los católicos de todo el mundo a participar. Por eso, ha sido referido como el "Papa de las Misiones".
Su última preocupación fue la persecución emergente de la Iglesia católica en la Rusia soviética y la hambruna posterior a la revolución. Benedicto XV era devoto a la Santísima Virgen María y autorizó la fiesta de María, Mediadora de todas las Gracias.
Después de siete años en el cargo, el Papa Benedicto XV murió el 22 de enero de 1922 después de luchar contra una neumonía durante un mes. Fue enterrado en las grutas vaticanas. Con sus habilidades diplomáticas y su apertura a la sociedad moderna, se ganó el respeto de sí mismo y el papado. Al día de hoy es, posiblemente, el pontífice menos recordado del siglo XX.

sábado, 20 de abril de 2013

DE PLUMA AJENA... ¿ES NECESARIO QUE EL REMANENTE DE LOS CATÓLICOS DEBA TENER OBISPOS GOBERNANTES O JURISDICCIONALES?

Visto en el blog Católico español: http://wwwmileschristi.blogspot.com.ar/
-Nota aclaratoria: donde dice Benedicto XVI leer Francisco I-

Cuando Jesús nombró a los Apóstoles, les otorgó Autoridad para predicar el Evangelio y administrar los Sacramentos, NO TERRITORIOS PARA GOBERNAR