Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

jueves, 4 de marzo de 2021

YA ENTRE NOSOTROS

 Con inmensa alegría ya está entre nosotros la imagen -escultura- de nuestro Santo Patrón Luis IX Rey de Francia; esta hermosa imagen fue esculpida por el joven y famoso escultor de la Ciudad de Córdoba Argentina José Nisi, que con magistrales manos concluyó la ansiada obra.

Además de quienes nos la donaron, deseamos agradecer al Padre Iván Bersano, a Carlos Colazo Venavidez y a Gabriela Rosa Zárate por hacérnosla llegar a nuestra Casa Religiosa aquí en Vedia Bs.As.

Dios mediante vamos a fijar una fecha para realizar la entronización de dicha imagen en nuestra Capilla Virgen de Luján.

Gloria al Patrón Magnífico y clemente, de esta Sociedad de Cristo que se siente, bajo su amparo y protección feliz, bajo su amparo y protección feliz...


lunes, 1 de marzo de 2021

MARZO MES DEDICADO AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ



MARZO ES EL MES DEDICADO AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ, ESTE GRAN SANTO ES PATRONO DE MUCHAS CONGREGACIONES, PARROQUIAS, CIUDADES, POBLADOS, ASOCIACIONES E INSTITUCIONES CATÓLICAS POR EL MUNDO ENTERO, PERO DE MANERA PARTICULAR ES PATRÓN Y PROTECTOR DE LA SANTA IGLESIA; Y COMO POR EL SANTO BAUTISMO TODOS SOMOS IGLESIA, LE PEDIREMOS HUMILDEMENTE QUE NOS AYUDE A LOS CATÓLICOS A SER MEJORES CATÓLICOS. Amén

jueves, 25 de febrero de 2021

CARTA SOBRE COMO HEMOS DE ACTUAR LOS CATÓLICOS FRENTE AL COVID 19 DEL PADRE DAVIDE PAGLARIANI

Estimados lectores y visitantes de nuestro blog., hoy hemos deseado compartir con ustedes esta interesante carta pastoral del sacerdote italiano David Paglariani miembro y Superior de la Sociedad Sacerdotal San Pío X. 
Demás está decirles que no compartimos la posición teológica (reconocer y resistir) de dicha congregación religiosa sobre la cuestión del papa y de la jerarquía apóstata y herética Modernista que desde hace más de medio siglo y con la muerte del SS Pío XII usurpa la Sede Petrina.
Traemos esta muy acertada e interesante carta ya que deja muy en claro la postura que debemos de tener los bautizados frente a la situación plandémica del Covid 19; estamos conscientes de que algunos hipercríticos pondrán hipócritamente el grito en el cielo por esta publicación, pero dado que los "obispos" Modernistas se han llamado al silencio cómplice del Poder Internacional del Dinero y los Obispos "tradicionalistas" ninguno ha dado a los fieles una guía clara o alguna instrucción pastoral valiente y alentadora sobre la actual crisis sanitaria y las distintas restricciones dadas arbitrariamente contra la Iglesia y los lugares de culto público, hemos decidido publicarla.
Leemos en el clásico de la espiritualidad católica "La Imitación de Cristo" de Tomás de Kempis "que no hemos de atender tanto quién lo dice, si no más bien lo que dice" y eso es lo que hacemos, ya que nuestra pequeña Sociedad Religiosa no es Modernista ni Tradicionalista, sino simplemente Católica, Apostólica, Romana.

Queridos fieles, amigos y benefactores:
Estamos viviendo un momento en la historia muy particular, y casi excepcional, debido a la crisis vinculada con el coronavirus y a todas las repercusiones que ésta ha tenido. En una situación así surgen mil preguntas, a las que habría que dar otras tantas respuestas. Sería utópico pretender dar una solución a cada uno de los problemas en particular, y ese no es el objetivo de estas reflexiones. Más bien quisiéramos analizar aquí un peligro que, en cierto sentido, es más grave que todos los males que afligen actualmente a la humanidad: el peligro que corren los católicos de reaccionar de manera excesivamente humana ante el castigo que aflige actualmente a nuestro mundo, que ha vuelto al paganismo por su apostasía.
Y es que, desde hace varias décadas, esperábamos un castigo divino, o alguna intervención providencial para remediar una situación que nos parecía perdida desde hacía mucho tiempo. Algunos imaginaban una guerra nuclear, una nueva ola de pobreza, un cataclismo, una invasión comunista o incluso una crisis petrolera... En definitiva, cabía esperar algún acontecimiento providencial por el que Dios castigara el pecado de la apostasía de las naciones, y provocara reacciones saludables entre las personas que estuvieran bien dispuestas. En cualquier caso, esperábamos algo que revelaría los corazones. Sin embargo, aunque no forzosamente tengan el perfil que esperábamos, los problemas que estamos viviendo desempeñan sin duda este papel revelador.

¿Qué sucede con la crisis que estamos atravesando? Tratemos de analizar los sentimientos que están ganando los corazones de nuestros contemporáneos, y tratemos sobre todo de examinar si nuestras disposiciones como católicos logran elevarse a la altura de nuestra fe.

Miedos demasiado humanos
A fin de simplificar, descubrimos tres tipos de miedos que hoy se entremezclan en casi todos los hombres, y que agotan toda su energía.
En primer lugar, está el miedo a la epidemia como tal. No se trata de discutir la nocividad del coronavirus: pero lo cierto es que nuestro mundo impío se aferra a la vida mortal como al bien más absoluto, ante el que todos los demás se inclinan y pierden su interés. Por lo tanto, y resulta algo inevitable, esta falsa perspectiva engendra una ansiedad universal e incontrolable. El mundo entero parece estar perdiendo la razón. Hipnotizados por el peligro que amenaza la prioridad entre las prioridades, literalmente en pánico, todos se muestran profundamente incapaces de pensar en otra cosa, o de elevarse por encima de una situación que les supera.
Luego está el fantasma de la crisis económica. Por supuesto, es perfectamente normal que un padre se preocupe por el futuro de sus hijos, y Dios sabe que las preocupaciones más legítimas abundan en este momento. Pero me refiero al miedo más general y, en definitiva, mucho más egoísta, de volverse un poco más pobres, de dejar de disfrutar aquello que se daba por sentado y como objeto de derechos intocables. Esta perspectiva está estrictamente vinculada a la anterior: pues si la vida en este mundo es el bien supremo, las riquezas que nos permiten disfrutarla más, o al máximo, se convierten también, inevitablemente, en un bien supremo.
A todo esto se añade, finalmente, el miedo de perder las libertades individuales, de las que los hombres han disfrutado hasta ahora. Nunca antes se había visto una conciencia tan generalizada de los “derechos humanos”.
Podríamos seguir desarrollando el análisis de este triple miedo y de todo lo relacionado con él. Únicamente diremos que su base común es fundamentalmente natural y puramente humana, y que podría resumirse en la preocupación de que nada será igual que antes de la crisis: ese “antes” se confunde y se percibe universalmente como el bienestar ideal e inalienable, que la humanidad ilustrada había conquistado gloriosamente.
Sin embargo, si analizamos a fondo este miedo y los comportamientos que provoca, encontramos paradójicamente subterfugios similares a los que utilizaban los paganos de la antigüedad para explicar cualquier fenómeno que no lograban entender. Aquel mundo antiguo, ciertamente cultivado, civilizado y organizado, pero desgraciadamente ignorante de la Verdad, recurría a los monstruos, a los dioses de todo tipo, y, sobre todo, a los mitos burdos, para traducir lo que no podía comprender. Hoy estamos siendo testigos de reacciones similares: ante el miedo y ante la incertidumbre del futuro, nace toda una serie de explicaciones que van en todas las direcciones, sistemáticamente contradictorias entre sí, y que se entremezclan sin fin. Su incoherencia se manifiesta en el hecho de que se ven continuamente superadas, en el espacio de unas horas o semanas, con explicaciones más rebuscadas, más sutiles, y aparentemente más convincentes, pero no necesariamente más verdaderas. Nos encontramos frente a verdaderos mitos, donde se mezclan elementos reales con historias ficticias, sin que se pueda captar su límite. Y vemos surgir un gran deseo de alguna solución milagrosa y utópica, capaz de disipar esas neblinas y resolver todos los problemas de una vez.
Es algo así como si reapareciera el antiguo grito de confusión, angustia y desesperación después de dos mil años, en una humanidad que se ha vuelto otra vez pagana. Y no podía ser de otra manera: esto pone de manifiesto, para aquellos que quieren ver, hasta qué punto la humanidad sin Dios se ve desamparada y condenada a la locura. Sobre todo, es notable que el hombre moderno que ha perdido la fe y, por lo tanto, ya no cree, está por lo mismo dispuesto a creer cualquier cosa sin verdadero discernimiento.

Nuestra esperanza está anclada en el Cielo
En lo que a nosotros se refiere, ¿estamos seguros de que somos completamente inmunes a este espíritu? Por supuesto, los tres temores que acabamos de mencionar son comprensibles, e incluso legítimos, hasta cierto punto. Lo que no es legítimo es permitir que tales temores impidan o ahoguen toda consideración sobrenatural y, sobre todo, que comprometan la posibilidad de aprovechar esta prueba.
No olvidemos nunca, pues, que sólo seguimos estando en la realidad y en la verdad si mantenemos una mirada de fe. Nada escapa a Dios y a su Providencia. Es cierto que, por encima de las contingencias que nos golpean, Dios tiene un plan preciso. Y recordar a los hombres su condición mortal, así como la fragilidad de sus proyectos, forma parte de este plan.
Dios muestra en primer lugar al hombre de hoy, envenenado por el positivismo (la negación de un orden divino), que la naturaleza que le rodea es obra suya y que obedece a sus leyes. Dios hace comprender al Prometeo moderno, adoctrinado por el transhumanismo (la negación de los límites del hombre), que la naturaleza que Él ha creado escapa a la técnica y al control de las ciencias humanas. Esta es una lección sumamente necesaria, especialmente hoy en día. Debemos tomarla cuidadosamente y hacerla nuestra, sobre todo porque el hombre moderno, cegado por su sueño de poder absoluto, se ha hecho incapaz de captarla. Y hemos de encontrar en ella un nuevo estímulo para adorar la grandeza de Dios y vivir íntimamente en su dependencia.
Más concretamente, ¿qué nos diría Nuestro Señor, a quien nada se le escapa, y que todo lo tiene previsto de antemano?: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe? ¿No creéis que soy verdaderamente Dios, que soy verdaderamente todopoderoso, que dirijo todas las cosas en mi sabiduría y en mi bondad? ¿Acaso hay un solo cabello de vuestra cabeza que se caiga sin mi conocimiento y sin mi permiso? ¿No soy Yo el dueño de la vida y de la muerte? ¿Creéis que un virus puede existir sin Mí? ¿Que los gobiernos pueden hacer leyes sin que Yo sea el amo? ¿Qué cosa grave puede suceder si Yo estoy con vosotros en la barca en medio de la tempestad?”

En esto radica todo el problema, es decir, en la respuesta que podemos dar a estas preguntas. ¿Está Nuestro Señor realmente en la barca de nuestra alma? Si es así, ¿tenemos realmente esa mirada de fe, que nos permite interpretar a su luz cada acontecimiento de nuestra vida cotidiana? ¿Somos realmente capaces de mantener una confianza total en Él, incluso cuando no entendemos del todo lo que está pasando? ¿Son suficientes las respuestas eternas que nos ofrece nuestra fe? ¿O sentimos la necesidad de diluirlas con aquellas otras que podemos encontrar en internet y que cambian día con día? ¿Los meses que han transcurrido han aumentado nuestra confianza en Nuestro Señor? ¿O han contribuido a replegarnos sobre nosotros mismos y a confundirnos? Cada uno de nosotros ha de responder a estas preguntas con sinceridad, ante su conciencia. 
También hay algunos entre nosotros que temen, más allá de la propia epidemia, el estallido de una persecución a largo plazo contra el culto, y especialmente contra los cristianos. Es comprensible que se plantee este tema, pues estamos muy conscientes de que el mundo nos odia, y que tarde o temprano esto debe ocurrir, ya sea a causa de la epidemia o independientemente de ella. Es algo de lo que no escaparemos. Se trata de una verdad evangélica, anterior a cualquier predicción de la actual estampida: “Oiréis hablar de guerras y revueltas –nos dice Nuestro Señor–; se levantará nación contra nación, y reino contra reino; habrá grandes terremotos, y en diversos lugares pestilencias y hambres;... os echarán mano y os perseguirán; os entregarán a las sinagogas, os echarán a la cárcel, y os llevarán ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre”
Pero también, en este caso, nuestro miedo debe estar bañado por la luz tranquilizadora de nuestra fe: “No tengáis miedo.... Estando advertidos desde hace tiempo, debemos prepararnos para ello, de modo pacífico, abandonándonos sin reservas en las manos de la Providencia, y sin buscar desesperadamente una salida. Pensemos en los cristianos de los primeros siglos en medio de la persecución: los que miraban demasiado a los perseguidores, a los instrumentos de tortura o a las fieras, olvidando al Dios del amor que les llamaba a unirse a Él, no veían más que peligro, dolor y miedo... y acababan apostatando. No les faltaban informaciones claras, pero su fe no era lo suficientemente fuerte, y no se había alimentado suficientemente con una oración ardiente: “Mirad por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se agobien por los excesos del comer y del beber, y por las preocupaciones de la vida, y que aquel día os sorprenda; porque vendrá como una red sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Vigilad, pues, y rezad en todo momento” 
Y Nuestro Señor también nos advierte: “El siervo no es mayor que su amo. Si a Mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros” 4. En todas las pruebas existe el medio secreto y precioso para configurarnos con nuestro Salvador y modelo, y poder así “completar en nuestra carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo” 
Finalmente, hay una última reflexión que puede ayudarnos a ceñirnos a la realidad y dejar al coronavirus en su sitio. Junto a esta crisis actual, la Iglesia atraviesa otra mucho más terrible y devastadora, que debe afectarnos mucho más. ¡Ay de nosotros si no lo hacemos, porque sería una señal de que ya no tenemos una mirada de fe! Esta otra crisis es, en efecto, mucho más mortífera, pues los que por su causa han perdido la fe corren el riesgo de perder su alma para siempre. A esto se añade, desgraciadamente, en la situación actual, la ausencia total de un mensaje sobrenatural de la jerarquía de la Iglesia sobre los efectos del pecado, la exigencia de la penitencia, el amor a la cruz, y la preparación para la muerte y el juicio que espera a todos los hombres. Es realmente una catástrofe dentro de la catástrofe.
Por lo tanto, en lo que respecta a nosotros, no perdamos la esperanza, que no se basa en nuestros esfuerzos ni en nuestras cualidades o análisis, por muy pertinentes que sean, sino en los méritos infinitos de Nuestro Señor Jesucristo. A Él es a quien hemos de recurrir siempre, pero especialmente cuando nos sentimos abrumados y doblegados bajo la carga. Especialmente para nosotros, que lo conocemos, supone un deber de caridad hacia aquellos que viven en una trágica ignorancia de esta realidad tan reconfortante. Si en estas horas privilegiadas queremos de verdad ser apóstoles para el prójimo, el apostolado más eficaz y adecuado consiste en brindar el ejemplo de una confianza ilimitada en la Divina Providencia. Hay un modo exclusivamente cristiano de llevar la cruz y esperar. Nuestro deseo de volver a la normalidad debe ser, en primer lugar, el de recuperar plenamente esta confianza, alimentada por la fe, la esperanza y la caridad.
Para obtener estas gracias tan preciosas, todos nosotros, padres e hijos, redoblemos nuestro fervor en la Cruzada del Rosario que nos congrega y une, para que nuestra ardiente oración encuentre en ella la ferviente insistencia a la que Dios no puede resistirse. Por la misa y por las vocaciones, por el mundo y por la Iglesia, y por el triunfo de la Virgen María.
Esta es la verdadera forma de salir de la crisis, ¡sin esperar al final de la epidemia!
“¿Quién, pues, nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la persecución, o la espada? […] Pero en todas estas cosas salimos victoriosos por medio de Aquel que nos amó. Porque estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo futuro, ni la violencia, ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que se manifiesta en Cristo Jesús, Nuestro Señor” 
¡Que Dios los bendiga!
R.P. Davide Pagliarani, Superior Gral.de la FSSPX

lunes, 22 de febrero de 2021

CONCÉDELE SEÑOR UN DESCANSO ETERNO ...

 Con profundo pesar el día de hoy - Festividad de la Cátedra de San Pedro- hemos recibido la triste noticia del fallecimiento del Sr. Pedro Pablo Vispo, acontecido en la ciudad de San Luis (Argentina) a la edad de 89 años. 

A Don Pedro lo vamos a recordar no solo por ser fiel y amigo de nuestra Soc. Religiosa y ahijado de confirmación del Padre Gustavo Peña, sino por haber asistido anualmente a las Jornadas de Cultura Católica realizadas en nuestra Casa Religiosa, como así también al Triduo Pascual, que con su avanzada edad y frágil salud viajaba cientos de kms. para recibir los verdaderos Sacramentos y asistir a la Santa Misa de Siempre. 

A los que lo conocieron les pedimos encarecidamente una oración por el eterno descanso de su alma y por la pronta resignación cristiana de sus seres queridos.


 Réquiem ætérnam dona ei, Dómine.
 Et lux perpétua lúceat ei.
 Requiéscat in pace.
 Amen.
 Ánima eius et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
 Amen.

jueves, 18 de febrero de 2021

MIÉRCOLES DE CENIZAS EN LA IGLESIA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA EN TAMPA FL,


Ayer Miércoles de Cenizas la Iglesia Católica dió comienzo oficialmente al sagrado tiempo de Cuaresma, es por eso que con un templo colmado de fieles el Padre Emilio Fattore celebró la Santa Misa en la Iglesia Inmaculado Corazón de María de la ciudad de Tampa Fl, USA.
Con el Miércoles de Ceniza inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. Este explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.
La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.







lunes, 15 de febrero de 2021

CUARESMA 2021



Estimados lectores y visitantes: el próximo Miércoles 17 de Febrero con la imposición de las sagradas cenizas, la Santa Iglesia invita a todos los bautizados a dar comienzo al tiempo de Cuaresma que son los cuarenta días de preparación para la Pascua. La Sta. Misa se celebrará a las 19;30 hs. Previo rezo del piadoso ejercicio del Vía Crucis que dará comienzo a las 19:00 hs. Como así también todos los Viernes de Cuaresma se rezará el Vía Crucis en la Capilla a las 19:00 hs. 
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. 
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. 
¿Porqué cuarenta días? La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades. La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

sábado, 13 de febrero de 2021

EL APOSTOLADO SEGÚN LOS ESTATUTOS DE LA SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA



Sexta Parte: Apostolado.
 

I. Debido a la situación sin precedentes de la Iglesia Católica, y a la responsabilidad moral que tienen los fieles para recibir los sacramentos válidos, los sacerdotes de la Sociedad Religiosas San Luis Rey de Francia muy ciertamente deben continuar la misión de la Iglesia, santificando a los fieles a través del ofrecimiento del Santo Sacrificio de la Misa de Siempre, la administración de los Sacramentos y otras obras pastorales. La intención de la Iglesia es que la Gloria de Dios y la salvación de las almas es la ley suprema. El Código de Derecho Canónico de 1917 continuara siendo la guía de los miembros de la Sociedad Religiosa (aunque no obliga). 

II. Nuestro Señor Jesucristo, envía a los Apóstoles a todas las naciones a continuar su propia misión redentora, que es “hacer partícipes (a los hombres) de la comunión que existe entre el Padre y el Hijo: id… y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado”. (Mt. 28,19 – 20). 

III. Todos los miembros de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia participaran con su esfuerzo de la misión apostólica de la congregación, aun cuando desempeñen tareas ajenas a lo que es propio del trato de las almas. También los religiosos enfermos, y cuando los haya, los ancianos, participan con sus sufrimientos en el apostolado que ejercen los otros miembros, y en grado sumo, ya que están completando lo que falta a la Pasión del Señor. 

IV. Los sacerdotes de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia se ocupan de un apostolado activo que incluye el trabajo parroquial, la enseñanza, la edición y publicación de literatura católica; viajaran para hacer posible la Santa Misa y los sacramentos a los fieles católicos que no tienen sacerdotes fieles a la Fe de Siempre. 

V. El sacerdote fiel, celebra solamente la Misa de Siempre en latín y de cara al Tabernáculo y en la que se repite el Gran Sacrificio del Calvario, y mediante el cual se convierte el en el canal de gracia para su rebaño. Cuando administra el sacramento de la Penitencia, otorga la absolución, en una confesión privada, a todos los que verdaderamente están arrepentidos. De ese modo borra el pecado y ocasiona la sanación de las almas. El lleva las almas a Dios a través del Santo Bautismo, y administra el sacramento de la Extremaunción a aquellos en peligro de muerte, de tal manera preparándoles sus almas para la Gloria. Además, aconseja a los hombres y mujeres, mientras se preparan para el matrimonio y la paternidad, en una sociedad que ya no cree en la santidad de ninguno, y los une en santo Matrimonio.

miércoles, 3 de febrero de 2021

viernes, 29 de enero de 2021

LA RESTAURACIÓN DE LA FAMILIA. Por: Reverendo Padre Antonio Mathet


Estimados lectores y visitantes, hoy hemos querido compartir con ustedes este interesante e instructivo artículo de nuestro recordado Padre Antonio Mathet sobre la necesidad de restaurar en la medida de lo posible la Familia cristiana; el artículo aunque fue escrito hace casi ya tres décadas, mantiene una gran actualidad ya que los ataques de parte de las sociedades masónicas, marxistas, liberales y anticristianas en general, no han cesado sino que por el contrario cada año que pasa se fortalece sin sentir ninguna resistencia organizada de la Religión establecida.
El Padre Mathet nació en Buenos Aires, el 24 de mayo de 1932.
Luego de estudiar en el Seminario de Paraná, Fue ordenado por Monseñor Tortolo, el 8 de mayo de 1976.
Siempre fiel a la Misa de Siempre, fue capellán del Hospital Naval y posteriormente del Hospital Ferroviario, pero su negativa a celebrar con el Novus Ordo, le valió perder dichas capellanías.
Él y los Padres Hervé Le Lay y Sanchez Abelenda, fueron los primeros paladines de la Santa Misa en la Argentina.
Luego de la visita de Monseñor Lefebvre al país se unió a la Fraternidad San Pío X, en la que permaneció hasta 1989. Nuestra naciente comunidad religiosa tuvo la gracia de que nos visitara durante el verano del  1997 aquí en nuestra Casa de Vedia.
Siempre fiel a la Fe de siempre, siguió asistiendo a los fieles de Buenos Aires en su capilla particular, colaborando también con la Universidad Autónoma de Guadalajara, en Méjico. 
Falleció, en la ciudad de Guadalajara, el 11 de mayo de 2002. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires.


LA RESTAURACIÓN DE LA FAMILIA

Se debe definir a la familia diciendo que la misma constituye o mejor dicho es "la célula de la sociedad".
En efecto, esta última es en realidad eso, un conjunto de familias. Y en cada una de las mismas, es decir, en cada una de esas asociaciones del padre, la madre y los hijos, la base es el matrimonio.
Es el matrimonio la unión del marido y la mujer ante Dios Nuestro Señor por el Sacramento de ese nombre instituido por Nuestro Señor Jesucristo, sobre esa unión conyugal establecida por Dios desde el principio, en las personas de nuestros primeros padres Adán y Eva cuando dijo que dejaría el hombre a su padre y a su madre y estaría unido a su mujer y los dos vendrán a ser una sola carne (Gén. 1, 27-28).
Elevada esta unión entonces muchos siglos después por Jesucristo Nuestro Señor a la dignidad de Sacramento, nuestro Divino Salvador lo hizo al mismo tiempo indisoluble al decir que "no desuna el hombre lo que Dios ha unido" (Mt. 19, 3). Esta unión indisoluble bajo Sacramento del hombre y la mujer representa la unión también indisoluble de Jesucristo con la Santa Iglesia.
Dos son los fines del matrimonio: el fin primario y el fin secundario. El primario, muy por encima del secundario, tan es así que se puede decir que es el fin esencial del matrimonio, es la procreación y la educación de la prole según los mandatos de Dios. Faltando este fin falta el matrimonio; esto, quiere decir que si alguien contrajera matrimonio sin la intención de procrear y de educar a esa prole, el matrimonio no se realizaría o sea que sería inválido; tan esencial es éste fin que se puede decir que es él el que constituye el matrimonio.

El segundo fin, como dijimos más arriba, muy distante del primero es la ayuda mutua de los cónyuges. el amor recíproco y la sedación de la concupiscencia.

martes, 19 de enero de 2021

LAS ÚLTIMAS PALABRAS DEL EVANGELIO DE SAN MATEO...: Por Hugo Wast

 "

Estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos".


Cuando veo a un sacerdote que va camino de la sacristía, para revestirse y decir misa, pienso tantas cosas.
Aunque sea de traza muy pobre, lo imagino rodeado de ángeles, que lo atienden con una reverencia conmovedora.
No sirven los cortesanos más fieles a su rey, con el amor y el respeto con que los ángeles al sacerdote que celebra. Cuando luego sale revestido de los sagrados ornamentos y asciende al altar, lo hallo transfigurado, me parece que su rostro es luminoso y que sus manos son puras y omnipotentes como las manos de Cristo.
Porque ese hombre, que allí hace las veces de Cristo, ejecutará dentro de pocos minutos el milagro de la ultima Cena.
Con unas cuantas palabras dictadas por el Maestro, convertirá el pan y el vino en el Cuerpo vivo del Redentor y, gracias a ese humilde sacerdote, se cumplirá la promesa con que se cierra el Evangelio de San Mateo: "Estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos".
De tal manera que si él no quisiera pronunciar esas palabras, y ninguno otro como él las dijese, no podría cumplirse un hecho anunciado por Cristo. Y como eso no puede ser, tendría que venir Él mismo en persona a celebrar misa.
De aquí, pues, la enorme dignidad de ese hombre sencillo, que se encamina a la sacristía para disponerse a realizar ese prodigio de la misa, por el cual se cumple la más consoladora de las promesas del Señor.
Visto en el  recomendado Blog Amigo: 

jueves, 14 de enero de 2021

FRENTE A LA MALICIA, MILICIA ...


La multitud de los bienaventurados del Cielo, constituyen la llamada Iglesia Triunfante, así como los que sufren las penas purificativas del Purgatorio forman la Iglesia Purgante. Queda para los que peregrinamos sobre la tierra camino de la Patria Celestial, y constituimos por el Bautismo la IGLESIA MILITANTE. La vida del hombre sobre la tierra, nos dice el libro de Job, es milicia, es lucha y es combate. La vida del cristiano en medio del mundo, rodeado de los peligros que pueden perder su alma, es una milicia y una lucha sin tregua. Por eso la única actitud del cristiano, es una actitud militante. Como el soldado con el arma al brazo está alerta custodiando su puesto, para prevenir toda acometida del enemigo, así el cristiano, con las armas espirituales, ha de estar siempre en actitud militante, sin abandonarse al reposo suicida de creer que la paz se gana por sí misma y no es fruto de una conquista diaria, de un esfuerzo de milicia.Hay un falso pacifismo que llama a la inoperancia y a la laxitud. Ese falso pacifismo es el preludio de una gran derrota. Mientras Baltasar celebraba con banquetes y delicias la grandeza de Babilonia, los persas dirigidos por Ciro asaltaban sus murallas y arrasaban la gran ciudad. Mientras el ejército filisteo dormía, los aguerridos soldados de Gedeón se abalanzaron sobre ellos y alcanzaron, desde a su exiguo número, una resonante victoria.


No hay paz posible con el enemigo perpetuo, el que ha empeñado toda su ciencia y su poder en destruirnos hasta el final de nuestra vida. Por eso S. Pedro nos recomienda que velemos siempre en la oración, porque el demonio, como un león rugiente, anda dando vueltas a nuestro alrededor, espiando a ver a quien puede devorar. No hay más paz que la que nos viene de Dios. La paz que se consigue con el vencimiento de nuestros enemigos, el mundo, el demonio y la carne, por el único camino de la oración, los sacramentos y la mortificación.
La vida cristiana no es para cobardes, para los que quieren pactar con sus enemigos, y ganar una paz falsa, la paz del derrotado y del esclavo. Con las armas de la fe, con las armas de la oración, con las armas de la huida de las ocasiones, en permanente estado de milicia, venceremos bajo la bandera de nuestro sumo Rey y Capitán Jesucristo. Él nos dijo: "No temáis, Yo he vencido al mundo". Todos a luchar detrás de Jesucristo en estos tiempos turbulentos y librar el gran combate de nuestra fidelidad a Él hasta el fin.

lunes, 11 de enero de 2021

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA, MISA Y APOSTOLADO EN EL SUR DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA

 

Como todos los años en la primera quincena del mes de Enero nos movilizamos hasta el sur cordobés, más exactamente a la Ciudad de Laboulaye de dónde el P. Mauricio María es oriundo, allí vive parte de sus familiares. Ayer Domingo 10 de Enero la Sta. Iglesia conmemoro la festividad de la Sagrada Familia de Nazareth integrada por San José, la Virgen María y el Niño Jesús.

Llegados a Laboulaye, se organizó todo para dar comienzo al rezo de la Misa la cual fue acompañada por los cánticos religiosos ejecutados en órgano por el P. Gustavo Peña, la Misa fue ofrecida por el eterno descanso de Gisel Cuello en el XIV aniversario de su fallecimiento-hija del Matrimonio anfitrión- y por diversas intenciones de los asistentes a la ceremonia religiosa, que este año no fue muy concurrida por motivo de las restricciones municipales decretadas para evitar el contagio del Covid 19.

Durante el sermón a manera de reflexión dominical el celebrante hizo hincapié sobre la importancia que hemos de meditar siempre sobre las enseñanzas que la casita de Nazareth que es una escuela de virtudes y ejemplos, en particular y sobretodo en estos tiempos en que los enemigos de Dios y de la Patria se les está yendo la vida para destruirla y hacer desaparecer, si pudiesen, de la faz de la tierra tan sagrada institución. Dejó bien en claro que la la Familia es de institución divina y que no fue un invento de los Papas o de los curas, por lo tanto hemos de luchar para tratar de estar dispuestos a defenderla siempre ante los ataques de los impíos y de las maquinarias masónicas. También rescató cinco virtudes que las Familias cristianas deben tratar por todos los medios de cultivar y adquirir, y estas son: Caridad, Obediencia, Respeto, Oración y Abnegación, que son las claves infalibles para llegar a tener una familia feliz y tranquila hasta llegar a la Patria Eterna.




viernes, 8 de enero de 2021

SERMÓN INÉDITO Y PROFÉTICO DEL ARZOBISPO FRANCÉS MARCEL LEFEBVRE DADO EN ECONE SUIZA -para la fiesta de Epifanía de 1987-



En este sermón, Monseñor Lefebvre explica que Epifanía o Teofanía significa una "manifestación de Dios".
Epifanía y contra-Epifanía


Pax romana contra Pax christiana
En este sermón, Monseñor Lefebvre se centra en mostrar la diferencia entre la Pax Romana, la paz romana de Augusto, la del mundo, y la Pax christiana, la paz cristiana.

Los Magos y los Apóstoles creyeron en la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo, el único Salvador: ellos tenían la fe. Por el bautismo, por su Sacrificio, por su Eucaristía, Jesús divinizará las almas, les enseñará lo que es la verdad, la virtud y la santidad. El mundo será completamente transformado bajo la influencia de Jesucristo y de su santa Iglesia, las almas abandonarán, en la medida de sus posibilidades, sus vicios, su impiedad, su apego al error, a las cosas de aquí abajo.
La paz cristiana es la orden de Nuestro Señor en las almas, en las familias, en los pueblos, en la Ciudad. Durante siglos, Jesucristo fue verdaderamente el Rey, el Rey venerado de este mundo, y su Iglesia fue la Reina, su Esposa Mística. Ah, si los hombres hubieran entendido, si hubieran escuchado, lo feliz que sería el mundo, cómo el mundo sería la antecámara del Cielo, cómo viviría en paz.

Una lucha a muerte
Delante de este plan está la imagen de Satanás, el que reinó en el mundo antes de que Jesús viniera a robarle su imperio. Es una lucha a muerte: la muerte de los cristianos. Los tres reyes magos manifestaron su fe: la sangre de niños inocentes corrió, porque la gente creyó en Nuestro Señor Jesucristo. Jesús llegó a la orilla del Jordán, apareció el Espíritu Santo, el Padre lo designó como el Salvador del mundo: la cabeza de Juan el Bautista cayó. Satanás creía que estaba triunfando, tenía a Jesús atado en el patíbulo de la Cruz, pero Nuestro Señor resucitó. Esta lucha continuaría en todas partes: durante los primeros tres siglos corrió la sangre. Las religiones falsas se levantan violentamente. Satanás no logra triunfar, entonces ataca a los espíritus, los aparta de la fe, hace que penetren las herejías y los cismas, pero la Iglesia permanece siempre fuerte, poderosa contra los errores, ella defiende su fe hasta la muerte si es necesario.
Ahora Satanás ha inventado otra cosa: va a destruir a la cristiandad misma en lo más fundamental, en la raíz de su fe. A partir de ahora difundirá en la Iglesia y, a través de la Iglesia, que la salvación en Jesucristo no es esencial, que Jesucristo es solo una opción. Es toda la fe en sí misma la que está en cuestión; se puede elegir la religión que se desee para salvarse. La religión católica debe respetar a las demás, hemos llegado a ese punto. Es una contra-Epifanía.
La Epifanía es un plan para nosotros, es la vida del cristiano. La fe, el bautismo, el sacrificio de Jesucristo son nuestra estrella en la época actual. Manifestemos nuestra fe, hasta el derramamiento de nuestra sangre si es necesario, siguiendo el ejemplo de todos los que han sido testigos de Jesucristo.

lunes, 4 de enero de 2021

SANTO BAUTISMO EN NUESTRA CAPILLA VIRGEN DE LUJÁN

 Ayer Domingo 3 de Enero, festividad del Santísimo Nombre de Jesús, el Padre Gustavo Peña -SRSLRF- administro el sagrado Bautismo a la niña María Regina Muñoz Sangiacomo, hija del Sr. Leonardo Fabian Muñoz y de la Sra. Malvina Soledad Sangiacomo, fieles de nuestra capilla de Vedia. Fueron sus padrinos el Sr. Hernadarias Sangiacomo y la Sra. Adriana Noemí Saric, inmediatamente después del Bautismo se celebró la Santa Misa.



sábado, 2 de enero de 2021

SACRAMENTO DEL BAUTISMO

Ayer Primer día del año en que la Iglesia conmemora la Octava de Navidad y la festividad de la Circuncisión de el Niño Jesús, el Padre Emilio J. Fattore -SRSLRF- administró el santo Bautismo al niño  Mathew James Harpe
 



viernes, 25 de diciembre de 2020

MENSAJE DE NAVIDAD DE LA SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA 2020


"CRISTO HA NACIDO PARA NOSOTROS; VENID ADORÉMOSLE"

Queridos fieles, lectores y visitantes en Jesús, José y María: esta invitación que hoy nos hace la Santa Madre Iglesia, debe hacer eco en nuestras almas
El Hijo de Dios, se hizo Hijo del Hombre, para que el hombre pudiera ser hijo de Dios. Desde toda la eternidad Dios ha planeado ser uno como nosotros y elevar nuestro estatus, para de esta manera llegar a ser uno con Dios.
Antes de su nacimiento, el mundo se encontraba en una gran espera y anticipación, toda vez que el Cielo, se encontraba cerrado. Los profetas mantenían viva la esperanza, de la venida del Salvador.
Trágicamente la gente no estaba preparada, para reconocerlo y aceptarlo, cuando Él viniera. “Vino a los suyos y los suyos no lo reconocieron” pero quienes sí, lo recibieron, merecieron ser llamados hijos de Dios. El día de hoy sabemos que Cristo ha venido del Cielo y ha regresado al Cielo. De igual forma sabemos que Dios no nos ha abandonado completamente. Nos ha prometido estar con nosotros hasta la consumación de los tiempos. Es verdad que Dios está en todas partes, y por lo tanto no podemos escapar de Su presencia. Sabemos que hay una presencia más palpable, en la Sagrada Eucaristía.
Jesucristo permanece con nosotros en la verdadera Iglesia, sobre el altar, donde se oficia el verdadero Sacrificio de la Misa. De esta manera ha hecho posible, para todos nosotros cumplir Su mandato: A menos que coman la carne del Hijo del hombre… no tendrán vida en ustedes.
La humilde presencia de Dios en la tierra, en forma de creatura, continúa ahora, de una manera más humilde que antes. En las humilde forma del pan y del vino. Este es el resultado de hasta donde lo ha llevado, el amor de Dios, por nosotros. Ahora bien, lo que necesitamos considerar es, ¿qué tanto estamos dispuestos hacer para seguirlo y encontrarnos con Él? No sólo creemos en Él, sino que hemos de cumplir su Palabra. 
¡Oh Rey y deseado de las naciones, Piedra angular... que unes los pueblos!
Hasta que Cristo vino a la tierra, solo el pueblo judío reconocía al verdadero Dios. En su espantosa miseria, las naciones infieles volvían los ojos hacia la verdad, mirando a la mesiánica Judea. "Del oriente vendrá la salvación", se decía y se repetía a manera de proverbio. En Efecto, EL Oriente nos trajo la salvación. El Señor no vino solo para la Judea; vino para unir judíos y gentiles, vino a unir al Pueblo elegido con los gentiles, porque la salvación que trae el Niño de Belén es para todos aquellos que lo reciben y lo aceptan y se hacen bautizar en la Fe del Padre Eterno, del Hijo Redentor y del Espíritu Santo consolador. Vino para unirlos en un solo pueblo Teocrático, y para afirmar su reinado sobre el mundo entero, y así el hombre puede llegarse confiadamente a su Rey, Señor y Salvador.
Hoy podemos decir que el Señor Jesús abandona su Trono de Luz, inaccesible a la humana criatura, trocándolo por un trono de humildad amor como lo es el pesebre, es por eso que os invitamos a acercarnos en este santo día al trono de Belén a ofrecer nuestros respetos y adoración al gran Misterio del Dios hecho hombre, para que el hombre se divinice en Cristo Jesús.
Acompañemos a la Virgen Madre, Ella que no quita sus ojos del Divino infante y al Bueno de San José que está atento a todo para custodiar al Niño recién nacido.
A todos nuestros Bienhechores, Fieles y Amigos les deseamos una Santa y Feliz Navidad.
















lunes, 21 de diciembre de 2020

(Recomendado, Buena Lectura) EL PAÍS DEL PADRE CASTELLANI ... "LA OTRA ARGENTINA" RECOPILA ARTICULOS QUE EL SACERDOTE ESCRIBIO ENTRE 1951 Y 1964

El volumen puede servir como nueva puerta de entrada a la obra de un escritor brillante y un profeta no escuchado. Uno de sus temas centrales es el sondeo de las causas profundas de la decadencia nacional.


POR: Jorge Martinez.
El padre Leonardo Castellani tuvo, entre muchas otras virtudes, la de ser uno de los más grandes escritores argentinos del siglo XX, un autor digno de figurar en el canon que establecen los organizadores de la cultura oficial del país. Pero Castellani (1899-1981) no se encuentra en tal Parnaso. No lo estuvo en vida y mucho menos después de muerto. Sus libros, escritos siempre a contracorriente, contaron por un tiempo con legiones de agradecidos lectores hasta que fueron desapareciendo de los circuitos que forman los gustos y la opinión general. Hoy el hombre extraordinario que los escribió es el gran olvidado, o mejor, el gran proscripto.
Por eso debe agradecerse la aparición este año de La otra argentina (Vórtice - Jauja, 608 páginas). El volumen, cuya preparación inicial estaba prevista para dos decenios atrás, recopila todos los artículos que el sacerdote escribió entre 1951 y 1964 para la revista nacionalista Dinámica Social, y que nunca se habían presentado en una edición integral (aunque muchos sí salieron dispersos en otros libros).
A la saludable oportunidad de la publicación debe agregarse el hecho de que estos noventa textos de hace más de medio siglo se apoyan en comentarios y "actualizaciones" que a comienzos de esta centuria preparó Aníbal D"Angelo Rodríguez (1927-2015), una de las grandes mentes del nacionalismo argentino, hombre de vasta cultura y pluma magnífica. No podría haberse elegido un mejor "comentarista" de la prosa castellaniana.
La tarea actualizadora de D"Angelo Rodríguez contribuye, además, a que el libro cumpla con la función a la que parecería estar destinado por su carácter fragmentario y variopinto: ser la nueva puerta de entrada a una obra necesaria y hoy esquiva. Porque puede discutirse si La otra Argentina reúne lo mejor de Castellani. De lo que no puede dudarse es que contiene la esencia de Castellani como escritor, como pensador y como hombre de Dios.

TEMAS Y ESTILO.
Para empezar está su estilo inconfundible, salpicado de humor y chanzas, a la vez culto y popular, formado en innumerables lecturas en media docena de lenguas, pero profundamente arraigado en la tradición hispánica, criolla y campera. También están muchos de sus temas, las preocupaciones que lo trabajaron durante una ajetreada vida de estudios, de injusticias y de no pocas persecuciones.
Un veloz repaso arroja una muestra elocuente: la crítica al fariseísmo religioso ("la más grave de todas las corrupciones humanas") y al cristianismo "mistongo" del argentino corriente; el no comprendido destino del danés Soren Kirkegaard (él escribía Kirkegor), una "especie de santo informe y tanteante" que "murió espiritualmente católico"; la mediocridad tendenciosa del periodismo, sobre todo el local ("la prensa argentina en su casi totalidad nos causa una profunda vergüenza"); la completa ausencia en estas tierras de una verdadera crítica literaria; el comprobar cuál era "el eje permanente" de la historia argentina, que estaba en "la pugna entre la tradición hispánica y el liberalismo foráneo"; la innegable y dolorosa decadencia del país, que ya era evidente a mediados de la década de 1950.
Su rango de inquietudes era amplio y, a veces, sorprendente. Pero de todo tenía algo interesante y agudo que decir, ya fuera que ensayara una opinión económica, discurriera sobre la ingobernabilidad de la ciudad de Buenos Aires (anticipándose en 1955 el plan de traslado de la capital que el presidente Raúl Alfonsín intentaría tres décadas más tarde), meditara sobre la verdadera definición de cultura, explorara una posible sociología del arte o fustigara al tango (una de sus bestias negras) y a la novedosa science-fiction estadounidense.
"Soy periodista hijo de periodista", se definía Castellani en una colaboración de julio de 1956. Como buen periodista admitía que escribía acerca de todo, pero aclaraba que él se contaba entre los periodistas honrados, "que decimos solamente lo que sabemos". Es una frase cierta que estas páginas corroboran. A pesar de la forma ocasional y despareja de los artículos que redactaba, en casi todos ellos hay una intuición penetrante, una idea brillantemente explicada o un dictamen certero y fundado en lecturas o reflexiones.
Esta apabullante autoridad intelectual de Castellani se nota especialmente en sus trabajos de crítica literaria. La otra Argentina recoge numerosos ejemplos de esa rara independencia de criterio que exhibía a la hora de resumir las virtudes y defectos de novelistas, poetas, ensayistas, libros o ideas. Lo demuestra en sus varias semblanzas de Borges (con quien es severo pero no injusto, y siempre a contramano de las verdades de las capillas literarias), en su examen de la obra de Hilaire Belloc, en su rescate de la silenciada Adán Buenosayres de Lepoldo Marechal, en la valoración informada del P.G. Wodehouse caído en desgracia. Aquí también el espectro era variado: con igual soltura podía pasar de Giovanni Papini y su discutido estudio de la figura del diablo a un libro primerizo de Jorge Abelardo Ramos o a la (muy elogiada) Historia de la Argentina de Ernesto Palacio; de Benedetto Croce y la "religión de la libertad" que desplegaba en su Historia de Europa en el siglo XIX a un recorrido breve y compuesto "de memoria" por la bibliografía existente en 1956 sobre San Ignacio de Loyola. Con José Ortega y Gasset se mostraba más ecuánime de lo que podría pensarse, era generoso en el recuerdo de la vida extraordinaria del filósofo italiano Giovanni Gentile, y contundente en su rechazo al Estado Mundial del socialista utópico H. G. Wells.

UN PROFETA.
Junto al Castellani crítico literario, impresiona el Castellani profeta. Esa cualidad que siempre se le ha atribuido también aparece nítida en estas páginas. Sesenta o setenta años atrás el sacerdote escritor ya advertía del efecto nocivo que tendría la extranjerización de las editoriales argentinas, que fomentaría una "conspiración del silencio" contra autores, libros o ideas ajenos a la cofradía de izquierdistas y liberales. Siguiendo a Chesterton alertaba sobre las consecuencias destructivas del divorcio, en el que veía un arma del liberalismo y, por lo tanto, del capitalismo, dirigida contra la familia. En 1954 constataba el riesgo enorme que significaba la "adulteración interna del cristianismo", y atribuía la crisis de la Iglesia (argentina y universal) a un "bajón de la fe sobrenatural". Verificaba que el rechazo de la tradición (comprobable en la perdida "batalla de las humanidades" por la enseñanza del latín y el griego) conducía a la "tecnolatría", que en 1953 era fomentada en consonancia por Washington y Moscú, los aparentes grandes rivales de la "guerra fría".
Este Castellani profético clamó en el desierto cada vez que llamó a la conversión de sus compatriotas sobornados o "idiotizados", esa "plebe cristiana, por atavismo y no por práctica", regida por "una clase dirigente de macaneadores". Le dolía en el alma la ruina de la patria que desde mediados del siglo XIX había renunciado a su herencia cultural y moral. "La tragedia de la Argentina -escribió en frase memorable- es que quiso ser otra, y lo consiguió. Ahora está condenada a ser otra indefinidamente y eternamente, como los brutos animales en la tierra y los condenados en el infierno".
Para Castellani el gran villano de esa insensata transformación había sido el liberalismo, no el marxismo, ni el socialismo, ni siquiera el peronismo, al que comprendía sin justificarlo. "El liberalismo - apuntó en febrero de 1957 - modificó la sustancia ontológica y moral del país". En consecuencia, "la Argentina quedó descoyuntada en su ser moral, cultural y político; y al mismo tiempo (lo que parece castigo de Dios) atrasada en la misma técnica -y sangrada a fondo por el imperialismo extranjero".
Insistía Castellani en la paradoja de que, como "herejía cristiana", el liberalismo suministraba "una religión y una moral de repuesto, sustitutivas de las verdaderas". Ese andamiaje de "palabras vacías", "fórmulas bombásticas" e "ideales utópicos" pretendía ocultar el hecho de que "en el mundo actual" sólo hay dos partidos: la Revolución y la Tradición. El proceso revolucionario, señalaba a fines de 1957, "tiende con fuerza gigantesca a la destrucción de todo el orden antiguo y heredado, para alzar sobre sus ruinas un nuevo mundo paradisíaco y una torre que llegue al cielo".
Tal destrucción había avanzado tanto que estaba empujando al hombre a desprenderse también de lo "noble pagano", es decir, de "todo lo natural, después de haber rechazado lo sobrenatural". Interpretada en este ominoso siglo XXI, el siglo del aborto festejado, de la ideología de género y del próximo transhumanismo, la profecía de Castellani no podía haber sido más exacta. "La última herejía -vaticinó en 1958- es un ataque contra la Razón, y contra las virtudes naturales que en ella se apoyan".
"Como todo el mundo sabe, Castellani era un sacerdote de la Iglesia Católica y un hombre genial", destaca D"Angelo Rodríguez en una de sus atinadas "actualizaciones". Fue sin dudas el mayor pensador católico de la Argentina, y uno de los más grandes de todo el mundo en el siglo XX. Pero este hombre genial y sufrido fue también un patriota que sintió en lo más íntimo el dolor de ver que su país, "deficiente en vigor moral y realmente enfermo de amoralismo", había errado la huella y perdido el rumbo. Una y otra vez pronunció amargas verdades correctivas que sus compatriotas no entendieron o no quisieron entender. Estas páginas tan severas y tan ciertas lo atestiguan. Tampoco él fue profeta en su tierra. ¿Lo será algún día?

Publicado en Diario "La Prensa", 20 de diciembre del 2020.