Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

sábado, 18 de julio de 2026

"HABLA SEÑOR QUE TU SIERVO ESCUCHA" (I,Reg. III,10) ... De gran actualidad

 Deseamos compartir con nuestros lectores, algunos fragmentos de este importante artículo escrito por el Ing. Roberto Gorostiaga Dir. de la ya desaparecida Revista Roma, sobre la situación de confusión y engaños, consecuencia de la apostasía reinante salidas de las reformas del concilio Vaticano segundo y de muchos autoproclamados tradicionalistas.

La Revolución Conciliar: fuera de la Iglesia hay salvación

El Modernismo que se impuso en el Concilio Vaticano II (1962-1965), ha traído una crisis sin precedentes en el cuerpo visible de la Iglesia.
Los documentos conciliares votados por más de 2000 obispos y aprobados, decretados y estatuidos "en el Espíritu Santo" por Pablo VI han sostenido que fuera de la Iglesia hay salvación.
Dice así Lumen Gentium que "la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica... si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad" (Lumen Gentium,Cap. I, 8).
Luego, la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" nos habla del "pueblo de Dios". "Este pueblo mesiánico... aunque no incluya a todos los hombres... es sin embargo, para todo el género humano, un germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación: Cristo que lo instituyó para ser comunión de vida, de caridad y de verdad, se sirve TAMBIÉN de él como de instrumento de la redención universal..." (L.G. II, 9).
La Iglesia católica no es pues el único medio o instrumento de la redención universal, sino que "Cristo...se sirve también de él -el Pueblo de Dios-" para aquel fin.
"Germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación" le llama el Concilio. Germen es principio rudimental de un nuevo ser orgánico.
"Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que simboliza y promueve la paz universal, y a ella pertenecen o se ordenan de diversos modos, sea los fieles católicos, sea los demás creyentes en Cristo, sea también todos los hombres en general, por la gracia de Dios llamados a la salvación" (L.G. cap. II, 13).
Y así dice que "la Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro". Destaca sus valores positivos, los sacramentos que tienen y "añádase a esto la comunión de oraciones y otros beneficios espirituales, e incluso cierta verdadera unión en el Espíritu Santo" (L.G. cap. II, 15).
Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica afirma en cambio de sí misma "Nuestro Señor quiso que su religión estuviera de tal manera ligada a la sociedad instituida por El, que permaneciera enlazada y como concretada en ella, de forma que fuera de la iglesia no haya ninguna religión verdaderamente cristiana" (Vat.I Const. Pastor Aeternus).
"Así, pues, como en la verdadera asamblea de los fieles no hay más que un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo bautismo, así no puede haber sino una sola fe (cf. Ef. IV,5); y , por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, debe ser considerado, según el mandato del Señor, como un gentil y publicano (Mt. XVIII, 17). En consecuencia, quienes están separados mutuamente en la fe o en el régimen, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni de este único Espíritu divino" (Pío XII, Mystici Corporis). No tienen pues "cierta verdadera unión en el Espíritu Santo".

La Reacción Tradicionalista
Frente a esta ofensiva modernista se alzó una reacción apoyada en la tradición perenne de la Iglesia, de allí el nombre de "Tradicionalista" que tomaron quienes resistían a aquéllos.
Mas el demonio, que no duerme, no deja de tentar a quienes quieren luchar el buen combate de la Fe.
Dice San Ignacio: "en las personas que van intensamente purgando sus pecados, y en el servicio de Dios Nuestro Señor de bien en mejor subiendo...propio es del mal espíritu morder, tristar y poner impedimentos inquietando con falsas razones, para que no pase adelante..." "trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias"
Así muchos tradicionalistas, que comenzaron luchando bien contra el modernismo conciliar, a menudo continuando el combate espiritual de una vida, acabaron en soluciones contradictorias, confusas, imposibles de sintetizar en proposiciones netas.
La Iglesia supo siempre condensar su doctrina en símbolos o credos, tal el símbolo de los apóstoles, el símbolo de Nicea, el atanasiano o quicumque, el de San Dámaso. Lo mismo hizo con los errores de cada época. Véanse en el Denzinger las condenas de los errores cristológicos de los primeros siglos, y luego contra los cátaros, begardos, Wiclef, Juan Hus, Miguel de Bay, Martin Lutero, el Sínodo de Pistoia, los errores modernos en el Syllabus, etc, etc.

El Papa Materialiter
"En esta orfandad de guías y maestros en que nos encontramos los cristianos, muchos tradicionalistas tienen la tentación de seguir al P. Guérard des Lauriers, consagrado obispo por Mons. Ngo Dinh Thuc, ex arzobispo de Saigón y luego de Hue en Vietnam..."
"Guérard des Lauriers, fue el inventor de la teoría del Papa "materialiter", tesis absurda que contradice los principios de la filosofía, pues como Santo Tomás dice: "no puede existir materia sin forma" (IIIa.q. 75, a.3, corp).
"Según esta "doctrina nueva e ignorada " (San Vicente de Lerins, Conmonitorio, #21), de la cual no hay rastros en veinte siglos de tradición:
"1) J.P. II (como antes Pablo VI) es Papa materialmente porque fue elegido válidamente [?] y aceptado como tal por la Iglesia [?]. Es nuestro Pontífice. Se debe rezar por él "en tanto sea Papa" y no elegir a otro en su lugar. Pero:
"2) No es "Papa formalmente": hace cisma con toda la tradición "incapaz" de ejercer el poder pontificio, perdió toda jurisdicción, sus órdenes y actos son inválidos, no se puede decir: "una cum" él en el Canon de la Misa.
"El Abbé V.M. Zins ha debelado estos errores del "guerardismo" y demostrado la falacia de esa distinción, hija del idealismo moderno y no del realismo tomista, "las contradicciones de la falsa ciencia" (I Tim. VI,20) y las herejías en que incurre su autor."
"Pero nunca obtuvo una respuesta directa de Guérard des Lauriers; solo uno de sus discípulos, el norteamericano Mac Kenna se dignó contestarle, aunque también cortó la correspondencia, después de "sostener a la vez a la autoridad Pontificia como la forma accidental (de la cual el papa materialiter puede carecer] la esencia del Pontificado Supremo" (S.T.P. 7, p.38)
¿Qué más decimos de esta distinción, desconocida hasta ahora en la teología católica? Algunos, de virtud no desdeñable, buscando una salida a la tremenda crisis conciliar han adherido a esta expresión o al menos la han aceptado diciendo que es una manera de expresar. En el mejor de los casos, no aclara nada, sino confunde o distrae.
Recordamos la regla de San Ignacio, que "si en el discurso de los pensamientos que trae acaba en alguna cosa mala o distrativa... clara señal es preceder de mal spíritu" enemigo de nuestro provecho y salud eterna".
San Vicente de Lerins en su "Conmonitorio. Apuntes para conocer la fe verdadera", comenta la Epístola de San Pablo a Timoteo:
¡Oh Timoteo!, guarda el depósito, evitando las novedades profanas en las expresiones y las contradicciones de la falsa ciencia, que, al profesarla algunos vinieron a perder la fe.
"Las novedades profanas en las expresiones son pues, las novedades concernientes a los dogmas, cosas y opiniones en contraste con la tradición y la antigüedad...."
San Vicente de Lerins trae las expresiones del Papa Sixto (op.cit. #32):
"Nada le es lícito a la novedad, porque nada es lícito añadir a la antigüedad. La fe límpida de nuestros padres y su religiosidad no deben ser enturbiadas por ninguna mezcla de cieno".
"Sea pues vuestro lenguaje: Sí, sí; No, no. Lo que esto sobrepasa es del Malo" (Mt. V,37).

"Oh Timoteo guarda el depósito evitando las novedades profanas..."
Hacemos un llamado patético a quienes queriendo reaccionar contra el Modernismo conciliar y trabajar por una solución a la ya prolongada vacancia en la Iglesia, adhieren a esta postura.
Ella confunde, divide a la pequeñísima grey que lucha, consolida la vacancia de la Sede, la institucionaliza, pues no hay manera de salir de ella dentro de las leyes de la Iglesia. No implora sino, en los hechos, exige el milagro. "Los judíos piden milagros, los griegos sabiduría, mas nosotros predicamos a Cristo crucificado...."
Mas "el cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola misma cosa"(D2319). "Enseñamos y declaramos que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice es inmediata. A esta potestad están obligados por deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia, los pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo en las materias que atañen a la fe y las costumbres sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de suerte que guardada con el Romano Pontífice esta unidad tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un solo rebaño, bajo un solo pastor supremo. Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación". (Vat. I, D.1827)
¿Cómo se inserta aquí el Papa "materialiter"?
No exijamos, así sea implícitamente, para salir de esta prolongada vacancia y crisis generalizada una intervención del cielo que sea sine Petro o contra Petrum, que desconozca la "subordinación jerárquica", "la disciplina y régimen" con que Dios la fundó. "Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal.... sea antema" (Vat. I, D.1825)
"Como el autor divino de la Iglesia hubiera decretado que fuera una por la fe, por el régimen y por la comunión, escogió a Pedro y a sus sucesores para que en ellos estuviera el principio y como el centro de la unidad... Más en cuanto al orden de los obispos, entonces se ha de pensar que está debidamente unido con Pedro, como Cristo mandó, cuando a Pedro está sometido y obedece; en otro caso necesariamente se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada" (León XIII, Satis Cognitum, D.1960)
Ing. M. Roberto GOROSTIAGA
REVISTA ROMA
AÑO XXIV, N"120 - BUENOS AIRES- MES DEL ROSARIO 1991

viernes, 10 de julio de 2026

POR QUÉ VESTIR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?


Porque en un mundo que cambia todo el tiempo, el escapulario nos recuerda algo que no cambia nunca: el amor de la Virgen María por nosotros.
Vestir el escapulario no es superstición, no es tradición vacía, no es “algo que se pone por si acaso”. Es un signo de amor y confianza. Es como decirle a la Virgen María: “Tómame de la mano, camina conmigo, protégeme, enséñame a amar a Jesús como tú lo hiciste”.
El escapulario nos une a la Virgen del Carmen de una forma muy personal. Nos hace parte de una gran familia espiritual —la del Carmelo— donde María no es solo Reina, sino también Madre, Hermana y Amiga. Una Madre que no se olvida de sus hijos, aunque ellos se olviden de ella.
Ponerse el escapulario cada mañana puede parecer un gesto pequeño, pero es un acto de fe grande: nos recuerda que somos llamados a vivir con sencillez, pureza, oración y entrega. Nos invita a imitar a la Virgen María, a llevar a Jesús en el corazón y a compartirlo con los demás.
Vestirlo también es una señal de esperanza. Porque cuando lo llevas con amor, estás diciendo: “No camino solo. María va conmigo”. Y eso ya es una fuerza enorme para enfrentar el día.
Así que si tienes un escapulario, vístelo con sentido, con alegría, con agradecimiento. Y si aún no lo llevas, tal vez sea el momento de acercarte a esta devoción sencilla y poderosa, que durante siglos ha sido puente de gracia, consuelo y conversión para tantas personas.
La Virgen Santísina te ofrece su manto… y su corazón. El escapulario es el lazo visible de ese amor invisible. No es solo algo que se pone. Es algo que se vive. 
Un poco de historia
La tradición del Escapulario del Carmen se remonta al siglo XIII, cuando, según la espiritualidad del Carmelo, la Virgen María entregó este signo a San Simón Stock, como expresión de protección y cercanía a quienes se consagraran a ella. A lo largo del tiempo, el escapulario se convirtió en un símbolo universal del amor maternal de María y del deseo de vivir como auténticos cristianos bajo su amparo.
Fuente: “Espiritualidad del Escapulario del Carmen” – P. Adolfo de la Madre de Dios, O.C.D.

lunes, 6 de julio de 2026

FORMACIÓN PARA LA ACCIÓN ... GLOSARIO O BREVE DICCIONARIO DE TÉRMINOS Y PRINCIPIOS ... Esperamos que este glosario de términos y principios sirva de ayuda a quienes no están familiarizados con algunos conceptos o principios que son discutidos frecuentemente. Porque creemos es más útil, este glosario se ha organizado por orden temático y no por orden alfabético

 

Papado: es el oficio de un Papa, sucesor de San Pedro, el cual fue fundado sobre San Pedro como cabeza de la Iglesia cristiana por nuestro Señor Jesucristo (Mat. 16, 18-20; Juan 21, 15-17). Los obispos de Roma son los sucesores de San Pedro. Ellos poseen la misma primacía en la Iglesia cristiana que San Pedro ostentó en la Iglesia apostólica.

Magisterio: es la enseñanza con autoridad de la Iglesia Católica, ejercida por un Papa, sea por el magisterio ordinario y universal o por solemne juicio (los pronunciamientos ex cathedra). No todos los pronunciamientos de un Papa verdadero son enseñanzas del magisterio. Un Papa habla magisterialmente cuando cumple ciertas condiciones (que fueron definidas en el Concilio Vaticano I). Son fieles al magisterio quienes son fieles a todo lo que magisterialmente han enseñado los Papas a través de la historia, tal como la Iglesia Católica siempre lo ha mantenido.

Ex cathedra: quiere decir “desde la Silla” (o cátedra) en latín. Esto se refiere a cuando un Papa habla infaliblemente desde la Cátedra de San Pedro, siempre y cuando se cumplan las condiciones para que sea un pronunciamiento infalible. Puesto que tal pronunciamiento es irreformable (inmutable) ―porque constituye un dogma que Cristo reveló a la Iglesia―, todo aquel que niega o rechace un pronunciamiento ex cathedra de un Papa comete herejía y pecado mortal.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, sesión 4, cap. 4: “… el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra―esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por toda la Iglesia universal―, por la asistencia divina que fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia”[1].
Revelación Divina/Dogma: Las enseñanzas de la revelación divina son las verdades que enseñó Jesucristo. La Iglesia Católica enseña que las dos fuentes de la revelación divina son la Sagrada Escritura y la santa Tradición; su contenido verdadero está expresado en el magisterio de la Iglesia Católica. La revelación divina terminó con la muerte del último apóstol. El dogma es inmutable. Cuando un Papa define un dogma, no significa que a partir de ese momento él hace que sea verdadero, sino más bien define solemnemente, sin errar, aquello que siempre ha sido considerado verdadero desde la muerte del último apóstol. Los dogmas deben ser creídos tal como la Iglesia “una vez declaró”, sin apartarse de ese sentido bajo pretexto de “una más alta inteligencia”.
Papa Pío IX, Primer Concilio Vaticano, sesión 3, cap. 2 sobre la Revelación, 1870, ex cathedra: “De ahí que también hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los sagrados dogmas que una vez declaró la santa madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una más alta inteligencia”[2].
Papa Pío IX, Primer Concilio Vaticano, sesión 3, cap. 4, canon 3: “Si alguno dijere que puede suceder que,según el progreso de la ciencia, haya que atribuir alguna vez a los dogmas propuestos por la Iglesia un sentido distinto del que entendió y entiende la misma Iglesia, sea anatema”[3].
Hereje: persona bautizada que rechaza un dogma de la Iglesia Católica. Los herejes, por haber rechazado una enseñanza obligatoria de la fe, quedan excomulgados automáticamente (ipso facto) de la Iglesia, sin ninguna declaración.
Papa León XIII, Satis cognitum, #9, 29 de junio de 1896: “De que alguno diga que no cree en esos errores (esto es, las herejías que acaba de enumerar), no se sigue que deba creerse y decirse cristiano católico. Pues puede haber y pueden surgir otras herejías que no están mencionadas en esta obra, y cualquiera que abrazase una sola de ellas cesaría de ser cristiano católico”[4].
Papa San Pío X, Editae saepe, #43, 26 de mayo de 1910: “Es un hecho cierto y bien establecido que no hay ningún otro crimen que ofenda a Dios tan gravemente, ni que provoque su gran ira, como es el vicio de la herejía”[5].
Cismático: persona bautizada que niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Casi siempre los cismáticos son herejes. Los cismáticos también incurren en excomunión automáticamente.
Apóstata: persona bautizada que no solamente niega una o más verdades de la fe católica, sino que además, abandona por completo la fe cristiana. Los apóstatas también incurren en excomunión automáticamente.
Antipapa: es quien pretende falsamente ser el Papa (es decir, es un reclamante falso que pretende ser el obispo de Roma). Ha habido más de cuarenta antipapas en la historia de la Iglesia, algunos de ellos reinaron en Roma. La revolución del Vaticano II fue realizada por hombres que son y fueron antipapas que se hicieron pasar falsamente como Papas verdaderos.
Sedevacante/posición sedevacantista: Sede en latín significa “silla”, “sede” o “cátedra”, y vacante en latín significa “vacía”. Un período sedevacante es un período cuando no hay Papa: la Silla, Sede o Cátedra de San Pedro está vacía. Esto ocurre normalmente después de la muerte de un Papa o después de su dimisión como Papa; esto ha ocurrido más de 200 veces en la historia de la Iglesia, y en algunos casos duró varios años. Los doctores de la Iglesia también enseñan que la Sede de Pedro podría quedar vacante si un Papa llegara a convertirse en hereje manifiesto. La posición sedevacantista describe la posición de los católicos que sostienen que la Sede o Cátedra de San Pedro está actualmente vacante porque puede probarse que el hombre que está en Roma es un hereje público, y por tanto, no puede ser un verdadero Papa.
Vaticano II: "concilio" que tuvo lugar entre los años 1962-1965. El conciliábulo Vaticano II pretendió ser un concilio general de la Iglesia Católica, pero en realidad fue un “concilio usurpador”, revolucionario, que enseñó doctrinas condenadas por la Iglesia Católica. El Vaticano II trajo una nueva religión, y fue responsable por los increíbles frutos malísimos y cambios revolucionarios que a posterior sucedieron.
Secta del Vaticano II: esta frase describe a la falsa Iglesia que surgió del conciliábulo Vaticano II, la cual está profetizada en la profecía católica y en la Sagrada Escritura. 
Novus Ordo Missae: es el latín de Nuevo Orden de la Misa; se refiere a la Nueva Misa promulgada por Pablo VI, el 3 de abril de 1969.
Iglesia del Novus Ordo: Es básicamente sinónimo del término “secta del Vaticano II”, que describe la falsa Iglesia del Vaticano II, la Nueva Misa y a todos los que se adhirieren a ella.
Católico tradicionalista: persona que simplemente es un católico que adhiere a la fe católica de todos los tiempos, a todos los dogmas proclamados por los Papas, y a los ritos tradicionales de la Iglesia. Un católico tradicionalista no acepta la falsa religión del Vaticano II ni la Nueva Misa (el Novus Ordo) porque esas novedades están en contradicción con la doctrina católica.
Falso tradicionalista: persona que se adhiere a la fe católica tradicional en ciertas formas (ya sea en la resistencia al ecumenismo o a partes del Vaticano II), pero también sostiene alguna fidelidad hacia la falsa secta del Vaticano II. La lealtad de los “falsos tradicionalistas” a la secta del Vaticano II ocurre normalmente porque ellos aceptan como Papas legítimos a los “Papas” post-Vaticano II, siendo que puede probarse que los “Papas” post-Vaticano II son antipapas.
Ecumenismo: se refiere a las enseñanzas del Vaticano II y de los “Papas” post-Vaticano II que dicen que hay que respetar, unirse, rezar, y estimar a las falsas religiones. El “ecumenismo”, tal como es practicado y enseñado por la secta del Vaticano II, está condenado directamente por la enseñanza católica, por los Papas y por toda la tradición de la Iglesia. Esto es porque este falso ecumenismo coloca a la Religión verdadera en pie de igualdad con las falsas religiones, y coloca al Dios verdadero en igualdad con los falsos dioses. Dicen algunos que, estrictamente hablando, el ecumenismo se refiere a la práctica herética de unirse con las sectas protestantes y cismáticas, y que el diálogo interreligioso se refiere a la práctica con las religiones no católicas. Sin embargo, hoy en día, los dos términos son casi sinónimos.

Fuentes:
[1] Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, Editorial Herder, 1963, no. 1839.
[2] Denzinger 1800.
[3] Denzinger 1818.
[4] Claudia Carlen, The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 2 (1878-1903), p. 393.
[5] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 125.

Tomado de: http://www.vaticanocatolico.com/

martes, 23 de junio de 2026

SERVIR SIN BUSCARSE A UNO MISMO



Hay una tentación silenciosa que puede infiltrarse incluso en las obras más santas: hacer las cosas para nosotros mismos y no para Dios.
Con el paso del tiempo he comprendido que el verdadero servicio no se mide por los aplausos que recibimos, ni por los cargos que ocupamos, ni por el reconocimiento que los demás puedan darnos. El auténtico servicio se mide por la capacidad de amar cuando nadie nos ve, de permanecer fieles cuando nadie nos felicita y de seguir entregándonos cuando nadie parece darse cuenta.
Jesús nunca buscó protagonismo. Su grandeza se manifestó en la humildad. Siendo Señor, se hizo servidor. Siendo Maestro, se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos. Siendo Dios, eligió el camino de la entrega total.
Cada vez que sirvo, debo preguntarme con sinceridad qué es lo que realmente busca mi corazón. Porque puedo estar muy ocupado en actividades religiosas y, al mismo tiempo, estar alimentando mi orgullo. Puedo trabajar mucho para la Iglesia y olvidar que todo debe hacerse para la gloria de Dios y el bien de los hermanos.
El ego siempre busca ocupar el centro. El amor, en cambio, busca ceder el lugar. El ego quiere ser reconocido. El amor se alegra cuando Cristo es reconocido. El ego se compara. El amor agradece. El ego divide. El amor construye comunión.
Cuando aprendemos a desaparecer para que Cristo aparezca, descubrimos una libertad inmensa. Dejamos de competir, dejamos de demostrar, dejamos de buscar aprobación y comenzamos simplemente a amar.
Entonces el servicio recupera su belleza original. Ya no es una búsqueda de importancia personal, sino una respuesta agradecida al amor de Dios. Ya no es un escenario para destacar, sino una oportunidad para que otros se encuentren con el Señor.
Pidámosle hoy a Dios la gracia de tener un corazón humilde, capaz de servir con alegría, generosidad y sencillez. Que nunca olvidemos que todo lo que somos y todo lo que hacemos proviene de Él y le pertenece a Él.
Reflexión final: cuanto menos espacio ocupa nuestro ego, más espacio encuentra Cristo para actuar a través de nosotros.

sábado, 20 de junio de 2026

A CIEN AÑOS DE LA GUERRA CRISTERA, UNA EXPOSICIÓN RESCATA LA HISTORIA DE LOS CATÓLICOS MEXICANOS PERSEGUIDOS



El Museo UPAEP de Puebla acoge durante 2026 la exposición “Cuando la fe desafió al poder”, una muestra que conmemora el centenario del inicio de la Guerra Cristera y acerca al público uno de los episodios más significativos de la persecución religiosa sufrida por la Iglesia católica en México durante el siglo XX.

La guerra que estalló por la defensa de la libertad religiosa
La Guerra Cristera comenzó en 1926 tras la entrada en vigor de la llamada Ley Calles, impulsada por el presidente Plutarco Elías Calles. La normativa endureció las restricciones contra la Iglesia católica, limitando severamente el ejercicio público de la fe y la actividad del clero.
La suspensión del culto público decretada por los obispos mexicanos y la creciente presión gubernamental desembocaron en una insurrección armada de miles de católicos que se levantaron contra las medidas anticlericales. Muchos de ellos combatierl conflicto dejó cientos de miles de víctimas y marcó profundamente la historia non bajo el lema «¡Viva Cristo Rey!», que acabaría identificando a todo el movimiento cristero.
Aunque el conflicto dejó cientos de miles de víctimas y marcó profundamente la historia nacional, continúa siendo un episodio poco conocido fuera de determinados ámbitos académicos e históricos.
Una experiencia para acercarse a la vida de los cristeros
La exposición busca trasladar al visitante a la vida cotidiana de quienes vivieron aquellos años de persecución religiosa.
A través de escenarios recreados, efectos sonoros y testimonios dramatizados, la muestra permite conocer cómo muchos católicos continuaron practicando su fe en secreto mientras las iglesias permanecían cerradas o vigiladas por las autoridades.
Los asistentes pueden recorrer espacios que recrean reuniones clandestinas, celebraciones litúrgicas ocultas y escenas de la vida familiar durante el conflicto. La exposición incorpora además fotografías, banderas, documentos, prendas y diversos objetos originales pertenecientes a los cristeros.
La importancia de preservar la memoria
Los organizadores consideran que el centenario de la Cristiada ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la libertad religiosa y sobre el impacto que las decisiones políticas pueden tener en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Cruz Ugarte señaló que la Guerra Cristera suele recibir menos atención que otros grandes acontecimientos de la historia de México, como la Independencia o la Revolución Mexicana, a pesar de su enorme trascendencia social y religiosa.
La exposición también invita a reflexionar sobre la importancia del diálogo y de la convivencia pacífica, así como sobre la necesidad de conocer los episodios históricos que han marcado la identidad del país.
Un siglo después de la Cristiada
La conmemoración del centenario coincide con un renovado interés por la historia de los cristeros y por el testimonio de quienes sufrieron la persecución religiosa durante aquellos años.
(Fragmentos tomado de Infovatiana)

domingo, 7 de junio de 2026

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI


VIDEO DE LA SANTA MISA 👇👇

 https://www.youtube.com/live/fhDkNFa3uVs?si=_kmw0Uccfb2Q6Kpr







lunes, 1 de junio de 2026

UNA PRIMERA COMUNIÓN... FIRST HOLY COMMUNION

El pasado domingo 24 de Mayo y en la festividad de Pentecostés recibió por primera vez a Jesús Sacramentado el niño Anthony  Watson Rivers; el Sacramento fue administrado por el Padre Emilio J. Fattore. 

Anthony es el monaguillo de la segunda Misa (11:00 hs. latín, español)  todos los Domingos en la iglesia Inmaculado Corazón de María

////////////////////////////

On Sunday, May 24, during the Feast of Pentecost, young Anthony received Our Lord Jesus Christ in the Most Holy Eucharist for the first time. The sacrament of First Holy Communion was administered by Fr. Emilio Fattore.

Anthony is a faithful altar server at the first Mass every Sunday and also assists at some of the 11:00 AM Masses at Immaculate Heart of Mary Church. We congratulate him on this important day and pray that he may always remain close to Our Lord in the Blessed Sacrament, growing in faith, devotion, and love of God throughout his life.

Ad multos annos!




miércoles, 27 de mayo de 2026

HUGO WAST...O EL PECADO DE HABER SIDO EL NOVELISTA ARGENTINO MAS LEÍDO

 

Gustavo Martínez Zuviría
Gustavo Martínez Zuviría, mejor conocido con el pseudónimo de Hugo Wast, acrónimo, formado de su nombre en lengua nórdica Ghustawo, nació en la docta ciudad de Córdoba, de la nueva Andalucia en el año de 1883.
Hugo Wast, es un novelista honesto y bien intencionado y sobre todo católico y apóstol propagador de la doctrina católica. Por eso habla de los sacramentos, de la gracia, de los vicios capitales, de la Iglesia, de los novísimos, de Dios y sus atributos, del hombre y de su libre arbitrio, del demonio y de su poderío.
¡Con qué lujo de detalles y de emoción enseña la materia y la forma del sacramento de la Extremaunción, administrado por don Pedro Alcántara a Carolina!. ¡Qué impresionante es esa primera comunión y viático al mismo tiempo de Urpila, la serrana palomita de la Virgen que muere lejos de sus riscos y de su cabra Fabiola! ¡Qué estupenda lección de catecismo ilustrado, es ese formidable diálogo entre la caritativa y buenísima pero soberbia Misia Inés (que era tozuda; adoptaba una posición y no la sacaba de allí ni un Arcángel espada en mano).
Doña Inés, diálogo que ocupa una buena parte del capítulo XI de "¿Le tiraría usted la primera piedra?"- y el eminente sacerdote ciego de hierática figura, como todas las figuras sacerdotales en las obras de Hugo Wast. ¡Sabedor de su Teología y comprensivo conocedor de los laberintos del triste corazón humano!. ¡Con qué sencillez, altura y capacidad define e indica su naturaleza y la causa de que no se perdona el pecado contra el Espíritu Santo!. Jurídica, teológica y cristianamente soluciona el caso de la legítima defensa, en el capítulo VI de estrella de la tarde. ¡Conmovedora la alusión a la mujer adultera del evangelio perdonada por Jesús!


Y en uno y en otro lugar nos encontramos con citas del evangelio y de las Sagradas Escrituras.
Todo este catecismo, toda esta apologética dicha por nuestro autor con naturalidad, como sin quererlo, pero meridiana y categóricamente, sin reticencias ni malos entendidos, sabedor de la resonancia espiritual de su misión: “porque Hugo Wast habla sin énfasis y sin pose, es un hombre sano de cuerpo y de alma y consiente de la responsabilidad de un escritor cuyos libros germinan como semillas inmortales en millares de corazones” (José María Sampario).
Por todas estas razones, recomendamos ampliamente la lectura de las obras de Gustavo Martínez Zuviría, mejor conocido como Hugo Wast
Esperar contra toda Esperanza y lo que Dios ha unido, continuación de aquel es una amena lectura llena de enseñanzas dirigida directamente a los esposos y porque no a los novios donde encontraran alimento para un amor más grande que todos debemos tener, el amor a Dios y por amor de Dios en El amar a nuestro cónyuge
El Drama. Un Amor jurado eternamente en un barco, una mujer rescatada de una isla que busca a su esposo y lo encuentra, un esposo que se convierte en religioso porque cree que su esposa ha muerto, una familia que se entrega a Dios…

martes, 19 de mayo de 2026

EL MISTERIO DE INIQUIDAD...: Por el Padre Leonardo Castellani (Profecía cumlida)



El Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración del hombre. Las Dos Bestias son el poder político y el instinto religioso del hombre vueltos contra Dios y dominados por el Pseudo Cristo y el Pseudoprofeta. El Obstáculo es, en nuestra interpretación, la vigencia del Orden Romano. La Gran Ramera es la religión descompuesta y entregada a los poderes temporales, y es también la Roma étnica, donde este Misterio de Iniquidad se verificó por vez primera, a los ojos deslumbrados de Juan el último Apokaleta.
La adoración del hombre con el odio a Dios ha existido siempre. “Ya funciona el Misterio de Iniquidad –dice San Pablo en la carta a los de Tesalónica-; solamente está sujetado, y vosotros sabéis cuál es el Obstáculo.”
El Misterio de Iniquidad es el principio de la Ciudad del Hombre, que lucha contra la ciudad de Dios desde el comienzo; es la raíz de todas las herejías y el fuego de todas las persecuciones” es la quietud incestuosa de la criatura asentada sobre su diferencia específica”; es la continua rebelión del intelecto pecador contra su principio y su fin, eco multiplicado en las edades del “No serviré” de Satanás.
La cúspide del Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración idolátrica del Hombre.
El Misterio de Iniquidad tiende a corporizarse en cuerpo político y aplastar a los santos. Él fue quién condenó a Sócrates, persiguió a los profetas, crucificó a Jesús, y después multiplicó los mártires; y él será quien destruya la Iglesia, cuando, retirado el Obstáculo, se encarne en un hombre de satánica grandeza, plebeyo genial y perverso, quizá de raza judía, de intelecto sobrehumano, de maldad absoluta, a quién Satán prestará su poder y su acumulada furia.
La Iglesia asistida por el Espíritu Santo, obstaculiza esa manifestación y la reduce, apoyada en el orden humano que el Imperio Romano organizó en cuerpo jurídico y político; pero llegará un día, que será el fin de esta edad, en que desaparecerá el Obstáculo. El Espíritu Santo abandonará quizá este cuerpo social histórico, llamado Cristiandad, arrebatando consigo a la soledad más total a los suyos, dándoles dos alas de águilas para volar al desierto. Y entonces la estructura temporal de la Iglesia existente será presa del Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra – al menos una parte ostensible de ella, como pasó ya en su historia-, y la abominación de la desolación entrará en el lugar santo. “Cuando veáis la desolación abominable entrar a donde no debe, entonces ya es.”
¿Será el reinado de un Antipapa, o Papa falso? ¿Será la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego? No lo sabemos. Sabemos que el Apocalipsis, al describir la Gran Prostituta, señala con toda precisión “la ciudad de las sietes colinas”: interpretación dada por el mismo Ángel que a San Juan adoctrina.


miércoles, 13 de mayo de 2026

UNA BREVE Y MUY COMPLETA BIOGRAFÍA DE LA VIDA DE NUESTRO SANTO PATRÓN LUIS IX REY DE FRANCIA



En medio de las dificultades de la regencia supo Doña Blanca infundir en el tierno infante los ideales de una vida pura e inmaculada. No olvida el inculcarle los deberes propios del oficio que había de desempeñar más tarde, pero ante todo va haciendo crecer en su alma un anhelo constante de servicio divino, de una sensible piedad cristiana y de un profundo desprecio a todo aquello que pudiera suponer en él el menor atisbo de pecado. «Hijo -le venía diciendo constantemente-, prefiero verte muerto que en desgracia de Dios por el pecado mortal».
Es fácil entender la vida que llevaría aquel santo joven ante los ejemplos de una tan buena y tan delicada madre. Tanto más si consideramos la época difícil en que a ambos les tocaba vivir, en medio de una nobleza y de unas cortes que venían a convertirse no pocas veces en hervideros de los más desenfrenados, rebosantes de turbulencias y de tropelías. Contra éstas tuvo que luchar denodadamente Doña Blanca, y, cuando el reino había alcanzado ya un poco de tranquilidad, hace que declaren mayor de edad a su hijo, el futuro Luis IX, el 5 de abril de 1234. Ya rey, no se separa San Luis de la sabia mirada de su madre, a la que tiene siempre a su lado para tomar las decisiones más importantes. En este mismo año, y por su consejo, se une en matrimonio con la virtuosa Margarita, hija de Ramón Berenguer, conde de Provenza. Ella sería la compañera de su reinado y le ayudaría también a ir subiendo poco a poco los peldaños de la santidad.
En lo humano, el reinado de San Luis se tiene como uno de los más ejemplares y completos de la historia. Su obra favorita, las Cruzadas, son una muestra de su ideal de caballero cristiano, llevado hasta las últimas consecuencias del sacrificio y de la abnegación. Por otra parte, tanto en la política interior como en la exterior San Luis ajustó su conducta a las normas más estrictas de la moral cristiana. Tenía la noción de que el gobierno es más un deber que un derecho; de aquí que todas sus actividades obedecieran solamente a esta idea: el hacer el bien buscando en todo la felicidad de sus súbditos.
Desde el principio de su reinado San Luis lucha para que haya paz entre todos, pueblos y nobleza. Todos los días administra justicia personalmente, atendiendo las quejas de los oprimidos y desamparados. Desde 1247 comisiones especiales fueron encargadas de recorrer el país con objeto de enterarse de las más pequeñas diferencias. Como resultado de tales informaciones fueron las grandes ordenanzas de 1254, que establecieron un compendio de obligaciones para todos los súbditos del reino.


El reflejo de estas ideas, tanto en Francia como en los países vecinos, dio a San Luis fama de bueno y justiciero, y a él recurrían a veces en demanda de ayuda y de consejo. Con sus nobles se muestra decidido para arrancar de una vez la perturbación que sembraban por los pueblos y ciudades. En 1240 estalló la última rebelión feudal a cuenta de Hugo de Lusignan y de Raimundo de Tolosa, a los que se sumó el rey Enrique III de Inglaterra. San Luis combate contra ellos y derrota a los ingleses en Saintes (22 de julio de 1242). Cuando llegó la hora de dictar condiciones de paz el vencedor desplegó su caridad y misericordia. Hugo de Lusignan y Raimundo de Tolosa fueron perdonados, dejándoles en sus privilegios y posesiones. Si esto hizo con los suyos, aún extremó más su generosidad con los ingleses: el tratado de París de 1259 entregó a Enrique III nuevos feudos de Cahors y Périgueux, a fin de que en adelante el agradecimiento garantizara mejor la paz entre los dos Estados.
Padre de su pueblo y sembrador de paz y de justicia, serán los títulos que más han de brillar en la corona humana de San Luis, rey. Exquisito en su trato, éste lo extiende, sobre todo, en sus relaciones con el Papa y con la Iglesia. Cuando por Europa arreciaba la lucha entre el emperador Federico II y el Papa por causa de las investiduras y regalías, San Luis asume el papel de mediador, defendiendo en las situaciones más difíciles a la Iglesia. En su reino apoya siempre sus intereses, aunque a veces ha de intervenir contra los abusos a que se entregaban algunos clérigos, coordinando de este modo los derechos que como rey tenía sobre su pueblo con los deberes de fiel cristiano, devoto de la Silla de San Pedro y de la Jerarquía. Para hacer más eficaz el progreso de la religión en sus Estados se dedica a proteger las iglesias y los sacerdotes. Lucha denodadamente contra los blasfemos y perjuros, y hace por que desaparezca la herejía entre los fieles, para lo que implanta la Inquisición romana, favoreciéndola con sus leyes y decisiones.
Personalmente da un gran ejemplo de piedad y devoción ante su pueblo en las fiestas y ceremonias religiosas. En este sentido fueron muy celebradas las grandes solemnidades que llevó a cabo, en ocasión de recibir en su palacio la corona de espinas, que con su propio dinero había desempeñado del poder de los venecianos, que de este modo la habían conseguido del empobrecido emperador del Imperio griego, Balduino II. En 1238 la hace llevar con toda pompa a París y construye para ella, en su propio palacio, una esplendorosa capilla, que de entonces tomó el nombre de Capilla Santa, a la que fue adornando después con una serie de valiosas reliquias entre las que sobresalen una buena porción del santo madero de la cruz y el hierro de la lanza con que fue atravesado el costado del Señor.


A todo ello añadía nuestro Santo una vida admirable de penitencia y de sacrificios. Tenía una predilección especial para los pobres y desamparados, a quienes sentaba muchas veces a su mesa, les daba él mismo la comida y les lavaba con frecuencia los pies, a semejanza del Maestro. Por su cuenta recorre los hospitales y reparte limosnas, se viste de cilicio y castiga su cuerpo con duros cilicios y disciplinas. Se pasa grandes ratos en la oración, y en este espíritu, como antes hiciera con él su madre, Doña Blanca, va educando también a sus hijos, cumpliendo de modo admirable sus deberes de padre, de rey y de cristiano.
Sólo le quedaba a San Luis testimoniar de un modo público y solemne el gran amor que tenía para con nuestro Señor, y esto le impulsa a alistarse en una de aquellas Cruzadas, llenas de fe y de heroísmo, donde los cristianos de entonces iban a luchar por su Dios contra sus enemigos, con ocasión de rescatar los Santos Lugares de Jerusalén. A San Luis le cabe la gloria de haber dirigido las dos últimas Cruzadas en unos años en que ya había decaído mucho el sentido noble de estas empresas, y que él vigoriza de nuevo dándoles el sello primitivo de la cruz y del sacrificio.
En un tiempo en que estaban muy apurados los cristianos del Oriente el papa Inocencio IV tuvo la suerte de ver en Francia al mejor de los reyes, en quien podía confiar para organizar en su socorro una nueva empresa. San Luis, que tenía pena de no amar bastante a Cristo crucificado y de no sufrir bastante por Él, se muestra cuando le llega la hora, como un magnífico soldado de su causa. Desde este momento va a vivir siempre con la vista clavada en el Santo Sepulcro, y morirá murmurando: «Jerusalén».
En cuanto a los anteriores esfuerzos para rescatar los Santos Lugares, había fracasado, o poco menos, la Cruzada de Teobaldo IV, conde de Champagne y rey de Navarra, emprendida en 1239-1240. Tampoco la de Ricardo de Cornuailles, en 1240-1241, había obtenido otra cosa que la liberación de algunos centenares de prisioneros.


Ante la invasión de los mogoles, unos 10.000 kharezmitas vinieron a ponerse al servicio del sultán de Egipto y en septiembre de 1244 arrebataron la ciudad de Jerusalén a los cristianos. Conmovido el papa Inocencio IV, exhortó a los reyes y pueblos en el concilio de Lyón a tomar la cruz, pero sólo el monarca francés escuchó la voz del Vicario de Cristo.
Luis IX, lleno de fe, se entrevista con el Papa en Cluny (noviembre de 1245) y, mientras Inocencio IV envía embajadas de paz a los tártaros mogoles, el rey apresta una buena flota contra los turcos. El 12 de junio de 1248 sale de París para embarcarse en Marsella. Le siguen sus tres hermanos, Carlos de Anjou, Alfonso de Poitiers y Roberto de Artois, con el duque de Bretaña, el conde de Flandes y otros caballeros, obispos, etc. Su ejército lo componen 40.000 hombres y 2.800 caballos.
El 17 de septiembre los hallamos en Chipre, sitio de concentración de los cruzados. Allí pasan el invierno, pero pronto les atacan la peste y demás enfermedades. El 15 de mayo de 1249, con refuerzos traídos por el duque de Borgoña y por el conde de Salisbury, se dirigen hacia Egipto. «Con el escudo al cuello -dice un cronista- y el yelmo a la cabeza, la lanza en el puño y el agua hasta el sobaco», San Luis, saltando de la nave, arremetió contra los sarracenos. Pronto era dueño de Damieta (7 de junio de 1249). El sultán propone la paz, pero el santo rey no se la concede, aconsejado de sus hermanos. En Damieta espera el ejército durante seis meses, mientras se les van uniendo nuevos refuerzos, y al fin, en vez de atacar a Alejandría, se decide a internarse más al interior para avanzar contra El Cairo. La vanguardia, mandada por el conde Roberto de Artois, se adelanta temerariamente por las calles de un pueblecillo llamado Mansurah, siendo aniquilada casi totalmente, muriendo allí mismo el hermano de San Luis (8 de febrero de 1250). El rey tuvo que reaccionar fuertemente y al fin logra vencer en duros encuentros a los infieles. Pero éstos se habían apoderado de los caminos y de los canales en el delta del Nilo, y cuando el ejército, atacado del escorbuto, del hambre y de las continuas incursiones del enemigo, decidió, por fin, retirarse otra vez a Damieta, se vio sorprendido por los sarracenos, que degollaron a muchísimos cristianos, cogiendo preso al mismo rey, a su hermano Carlos de Anjou, a Alfonso de Poitiers y a los principales caballeros (6 de abril).
Era la ocasión para mostrar el gran temple de alma de San Luis. En medio de su desgracia aparece ante todos con una serenidad admirable y una suprema resignación. Hasta sus mismos enemigos le admiran y no pueden menos de tratarle con deferencia. Obtenida poco después la libertad, que con harta pena para el Santo llevaba consigo la renuncia de Damieta, San Luis desembarca en San Juan de Acre con el resto de su ejército. Cuatro años se quedó en Palestina fortificando las últimas plazas cristianas y peregrinando con profunda piedad y devoción a los Santos Lugares de Nazaret, Monte Tabor y Caná. Sólo en 1254, cuando supo la muerte de su madre, Doña Blanca, se decidió a volver a Francia.
A su vuelta es recibido con amor y devoción por su pueblo. Sigue administrando justicia por sí mismo, hace desaparecer los combates judiciarios, persigue el duelo y favorece cada vez más a la Iglesia. Sigue teniendo un interés especial por los religiosos, especialmente por los franciscanos y dominicos. Conversa con San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, visita los monasterios y no pocas veces hace en ellos oración, como un monje más de la casa.
Sin embargo, la idea de Jerusalén seguía permaneciendo viva en el corazón y en el ideal del Santo. Si no llegaba un nuevo refuerzo de Europa, pocas esperanzas les iban quedando ya a los cristianos de Oriente. Los mamelucos les molestaban amenazando con arrojarles de sus últimos reductos. Por si fuera poco, en 1261 había caído a su vez el Imperio Latino, que años antes fundaran los occidentales en Constantinopla. En Palestina dominaba entonces el feroz Bibars (la Pantera), mahometano fanático, que se propuso acabar del todo con los cristianos. El papa Clemente IV instaba por una nueva Cruzada. Y de nuevo San Luis, ayudado esta vez por su hermano, el rey de Sicilia, Carlos de Anjou, el rey Teobaldo II de Navarra, por su otro hermano Roberto de Artois, sus tres hijos y gran compañía de nobles y prelados, se decide a luchar contra los infieles.
En esta ocasión, en vez de dirigirse directamente al Oriente, las naves hacen proa hacia Túnez, enfrente de las costas francesas. Tal vez obedeciera esto a ciertas noticias que habían llegado a oídos del Santo de parte de algunos misioneros de aquellas tierras. En un convento de dominicos de Túnez parece que éstos mantenían buenas relaciones con el sultán, el cual hizo saber a San Luis que estaba dispuesto a recibir la fe cristiana. El Santo llegó a confiarse de estas promesas, esperando encontrar con ello una ayuda valiosa para el avance que proyectaba hacer hacia Egipto y Palestina.
Pero todo iba a quedar en un lamentable engaño que iba a ser fatal para el ejército del rey. El 4 de julio de 1270 zarpó la flota de Aguas Muertas y el 17 se apoderaba San Luis de la antigua Cartago y de su castillo. Sólo entonces empezaron los ataques violentos de los sarracenos.
El mayor enemigo fue la peste, ocasionada por el calor, la putrefacción del agua y de los alimentos. Pronto empiezan a sucumbir los soldados y los nobles. El 3 de agosto muere el segundo hijo del rey, Juan Tristán, cuatro días más tarde el legado pontificio y el 25 del mismo mes la muerte arrebataba al mismo San Luis, que, como siempre, se había empeñado en cuidar por sí mismo a los apestados y moribundos. Tenía entonces cincuenta y seis años de edad y cuarenta de reinado.
Pocas horas más tarde arribaban las naves de Carlos de Anjou, que asumió la dirección de la empresa. El cuerpo del santo rey fue trasladado primeramente a Sicilia y después a Francia, para ser enterrado en el panteón de San Dionisio, de París. Desde este momento iba a servir de grande veneración y piedad para todo su pueblo. Unos años más tarde, el 11 de agosto de 1297, era solemnemente canonizado por Su Santidad el papa Bonifacio VIII en la iglesia de San Francisco de Orvieto (Italia).

martes, 28 de abril de 2026

PADRE JOAQUÍN SÁENZ Y ARRIAGA EN EL 50 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

 


Hoy Martes 28 de abril es el 50.° aniversario luctuoso del recordado sacerdote mexicano R. P. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, más conocido como el "teólogo de hierro". A él debemos, el habernos dado luz sobre lo que pasaba en la Iglesia desde aquellos aciagos y convulsos tiempos del herético Concilio Vaticano II. El P. Sáenz fue una de las primeras voces, juntamente al Padre Moisés Carmona, el Dr. Carlos Disandro, la escritora y poetiza Gloria Riestra y algunos otros que se levantaron valientes para advertir y protestar enérgicamente, con los argumentos de la Fe y la Tradición, contra los cambios modernistas y los enemigos infiltrados en la Iglesia.

Escribió numerosos libros sobre el grave problema de la Iglesia. Sus obras "La Nueva Iglesia Montiniana", "Cisma o Fe" y "Sede Vacante" abrieron los ojos de muchos católicos perplejos y les hicieron comprender con claridad la terrible situación de la Iglesia: la Sede de Pedro había sido usurpada por lobos rapaces. 

Desde nuestra Sociedad Religiosa pedimos encarecidamente una oración por su eterno descanso.

lunes, 27 de abril de 2026

SACRAMENTO DEL MATRIMONIO: Dios bendice esta unión para que no fracase el amor

 El pasado Sábado 18 de Abril contrajeron matrimonio el Sr. Bernd Hillsburger y la Sra. Liliana Don Juan. La ceremonia se realizó en la iglesia Inmaculado Corazón de María de la ciudad de Tampa Florida, y el Padre Emilio Fattore administró el Sacramento.

 Fungieron como Padrinos y testigos de la boda el Sr. Alberto García y la Sra. Sonia Ullmann.