Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

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viernes, 31 de julio de 2026

DEL CATECISMO MAYOR, DE SAN PÍO X: DE LA MANERA DE ASISTIR A LA SANTA MISA

 

666.- ¿Qué cosas son necesarias para oír bien y con fruto la santa Misa? - Para oír bien y con fruto la santa Misa son necesarias dos cosas: 1ª., modestia en el exterior de la persona; 2ª., devoción del corazón.
667.- ¿En qué consiste la modestia de la persona? - La modestia de la persona consiste de un modo especial en ir modestamente vestido, en guardar silencio y recogimiento y en estar cuanto sea posible arrodillado, excepto el tiempo de los evangelios, que se oyen en pié.
668.- ¿Cuál es la mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa? - La mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa, es la siguiente:
1º. Unir desde el principio nuestra intención con la del sacerdote, ofreciendo a Dios el santo sacrificio por los fines para que fue instituido.
2º. Acompañar al sacerdote en todas las oraciones y acciones del sacrificio.
3º. Meditar la pasión y muerte de Jesucristo y aborrecer de corazón los pecados que fueron causa de ella.
4º. Hacer la comunión sacramental o, a lo menos, la espiritual, al tiempo que comulga el sacerdote.
669.- ¿Qué es comunión espiritual? - Comunión espiritual es un gran deseo de unirse sacramentalmente a Jesucristo, diciendo, por ejemplo: “Señor mío Jesucristo, deseo con todo mi corazón unirme a Vos ahora y por toda la eternidad”, y haciendo los mismos actos que preceden y siguen a la comunión sacramental.

670.- ¿Estorba oír la Misa con fruto el rezo del Rosario y de otras preces durante la misma? - El rezo de esas preces no estorba oír con fruto la Misa, con tal que se procure buenamente seguir las ceremonias del santo sacrificio.
671.- ¿Es loable rogar también por otros mientras se asiste a la Santa Misa? - Es loable rogar también por otros mientras se asiste a la santa Misa; antes bien, el tiempo de la Santa Misa es el más oportuno para rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.
672.- ¿Qué se debe hacer acabada la Misa? Acabada la Misa debemos dar gracias a Dios por habernos concedido asistir a tan gran sacrificio y pedir perdón por las faltas que hubiésemos cometido al oírla.

viernes, 10 de julio de 2026

POR QUÉ VESTIR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?


Porque en un mundo que cambia todo el tiempo, el escapulario nos recuerda algo que no cambia nunca: el amor de la Virgen María por nosotros.
Vestir el escapulario no es superstición, no es tradición vacía, no es “algo que se pone por si acaso”. Es un signo de amor y confianza. Es como decirle a la Virgen María: “Tómame de la mano, camina conmigo, protégeme, enséñame a amar a Jesús como tú lo hiciste”.
El escapulario nos une a la Virgen del Carmen de una forma muy personal. Nos hace parte de una gran familia espiritual —la del Carmelo— donde María no es solo Reina, sino también Madre, Hermana y Amiga. Una Madre que no se olvida de sus hijos, aunque ellos se olviden de ella.
Ponerse el escapulario cada mañana puede parecer un gesto pequeño, pero es un acto de fe grande: nos recuerda que somos llamados a vivir con sencillez, pureza, oración y entrega. Nos invita a imitar a la Virgen María, a llevar a Jesús en el corazón y a compartirlo con los demás.
Vestirlo también es una señal de esperanza. Porque cuando lo llevas con amor, estás diciendo: “No camino solo. María va conmigo”. Y eso ya es una fuerza enorme para enfrentar el día.
Así que si tienes un escapulario, vístelo con sentido, con alegría, con agradecimiento. Y si aún no lo llevas, tal vez sea el momento de acercarte a esta devoción sencilla y poderosa, que durante siglos ha sido puente de gracia, consuelo y conversión para tantas personas.
La Virgen Santísina te ofrece su manto… y su corazón. El escapulario es el lazo visible de ese amor invisible. No es solo algo que se pone. Es algo que se vive. 
Un poco de historia
La tradición del Escapulario del Carmen se remonta al siglo XIII, cuando, según la espiritualidad del Carmelo, la Virgen María entregó este signo a San Simón Stock, como expresión de protección y cercanía a quienes se consagraran a ella. A lo largo del tiempo, el escapulario se convirtió en un símbolo universal del amor maternal de María y del deseo de vivir como auténticos cristianos bajo su amparo.
Fuente: “Espiritualidad del Escapulario del Carmen” – P. Adolfo de la Madre de Dios, O.C.D.

martes, 23 de junio de 2026

SERVIR SIN BUSCARSE A UNO MISMO



Hay una tentación silenciosa que puede infiltrarse incluso en las obras más santas: hacer las cosas para nosotros mismos y no para Dios.
Con el paso del tiempo he comprendido que el verdadero servicio no se mide por los aplausos que recibimos, ni por los cargos que ocupamos, ni por el reconocimiento que los demás puedan darnos. El auténtico servicio se mide por la capacidad de amar cuando nadie nos ve, de permanecer fieles cuando nadie nos felicita y de seguir entregándonos cuando nadie parece darse cuenta.
Jesús nunca buscó protagonismo. Su grandeza se manifestó en la humildad. Siendo Señor, se hizo servidor. Siendo Maestro, se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos. Siendo Dios, eligió el camino de la entrega total.
Cada vez que sirvo, debo preguntarme con sinceridad qué es lo que realmente busca mi corazón. Porque puedo estar muy ocupado en actividades religiosas y, al mismo tiempo, estar alimentando mi orgullo. Puedo trabajar mucho para la Iglesia y olvidar que todo debe hacerse para la gloria de Dios y el bien de los hermanos.
El ego siempre busca ocupar el centro. El amor, en cambio, busca ceder el lugar. El ego quiere ser reconocido. El amor se alegra cuando Cristo es reconocido. El ego se compara. El amor agradece. El ego divide. El amor construye comunión.
Cuando aprendemos a desaparecer para que Cristo aparezca, descubrimos una libertad inmensa. Dejamos de competir, dejamos de demostrar, dejamos de buscar aprobación y comenzamos simplemente a amar.
Entonces el servicio recupera su belleza original. Ya no es una búsqueda de importancia personal, sino una respuesta agradecida al amor de Dios. Ya no es un escenario para destacar, sino una oportunidad para que otros se encuentren con el Señor.
Pidámosle hoy a Dios la gracia de tener un corazón humilde, capaz de servir con alegría, generosidad y sencillez. Que nunca olvidemos que todo lo que somos y todo lo que hacemos proviene de Él y le pertenece a Él.
Reflexión final: cuanto menos espacio ocupa nuestro ego, más espacio encuentra Cristo para actuar a través de nosotros.

lunes, 1 de junio de 2026

UNA PRIMERA COMUNIÓN... FIRST HOLY COMMUNION

El pasado domingo 24 de Mayo y en la festividad de Pentecostés recibió por primera vez a Jesús Sacramentado el niño Anthony  Watson Rivers; el Sacramento fue administrado por el Padre Emilio J. Fattore. 

Anthony es el monaguillo de la segunda Misa (11:00 hs. latín, español)  todos los Domingos en la iglesia Inmaculado Corazón de María

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On Sunday, May 24, during the Feast of Pentecost, young Anthony received Our Lord Jesus Christ in the Most Holy Eucharist for the first time. The sacrament of First Holy Communion was administered by Fr. Emilio Fattore.

Anthony is a faithful altar server at the first Mass every Sunday and also assists at some of the 11:00 AM Masses at Immaculate Heart of Mary Church. We congratulate him on this important day and pray that he may always remain close to Our Lord in the Blessed Sacrament, growing in faith, devotion, and love of God throughout his life.

Ad multos annos!




miércoles, 13 de mayo de 2026

UNA BREVE Y MUY COMPLETA BIOGRAFÍA DE LA VIDA DE NUESTRO SANTO PATRÓN LUIS IX REY DE FRANCIA



En medio de las dificultades de la regencia supo Doña Blanca infundir en el tierno infante los ideales de una vida pura e inmaculada. No olvida el inculcarle los deberes propios del oficio que había de desempeñar más tarde, pero ante todo va haciendo crecer en su alma un anhelo constante de servicio divino, de una sensible piedad cristiana y de un profundo desprecio a todo aquello que pudiera suponer en él el menor atisbo de pecado. «Hijo -le venía diciendo constantemente-, prefiero verte muerto que en desgracia de Dios por el pecado mortal».
Es fácil entender la vida que llevaría aquel santo joven ante los ejemplos de una tan buena y tan delicada madre. Tanto más si consideramos la época difícil en que a ambos les tocaba vivir, en medio de una nobleza y de unas cortes que venían a convertirse no pocas veces en hervideros de los más desenfrenados, rebosantes de turbulencias y de tropelías. Contra éstas tuvo que luchar denodadamente Doña Blanca, y, cuando el reino había alcanzado ya un poco de tranquilidad, hace que declaren mayor de edad a su hijo, el futuro Luis IX, el 5 de abril de 1234. Ya rey, no se separa San Luis de la sabia mirada de su madre, a la que tiene siempre a su lado para tomar las decisiones más importantes. En este mismo año, y por su consejo, se une en matrimonio con la virtuosa Margarita, hija de Ramón Berenguer, conde de Provenza. Ella sería la compañera de su reinado y le ayudaría también a ir subiendo poco a poco los peldaños de la santidad.
En lo humano, el reinado de San Luis se tiene como uno de los más ejemplares y completos de la historia. Su obra favorita, las Cruzadas, son una muestra de su ideal de caballero cristiano, llevado hasta las últimas consecuencias del sacrificio y de la abnegación. Por otra parte, tanto en la política interior como en la exterior San Luis ajustó su conducta a las normas más estrictas de la moral cristiana. Tenía la noción de que el gobierno es más un deber que un derecho; de aquí que todas sus actividades obedecieran solamente a esta idea: el hacer el bien buscando en todo la felicidad de sus súbditos.
Desde el principio de su reinado San Luis lucha para que haya paz entre todos, pueblos y nobleza. Todos los días administra justicia personalmente, atendiendo las quejas de los oprimidos y desamparados. Desde 1247 comisiones especiales fueron encargadas de recorrer el país con objeto de enterarse de las más pequeñas diferencias. Como resultado de tales informaciones fueron las grandes ordenanzas de 1254, que establecieron un compendio de obligaciones para todos los súbditos del reino.


El reflejo de estas ideas, tanto en Francia como en los países vecinos, dio a San Luis fama de bueno y justiciero, y a él recurrían a veces en demanda de ayuda y de consejo. Con sus nobles se muestra decidido para arrancar de una vez la perturbación que sembraban por los pueblos y ciudades. En 1240 estalló la última rebelión feudal a cuenta de Hugo de Lusignan y de Raimundo de Tolosa, a los que se sumó el rey Enrique III de Inglaterra. San Luis combate contra ellos y derrota a los ingleses en Saintes (22 de julio de 1242). Cuando llegó la hora de dictar condiciones de paz el vencedor desplegó su caridad y misericordia. Hugo de Lusignan y Raimundo de Tolosa fueron perdonados, dejándoles en sus privilegios y posesiones. Si esto hizo con los suyos, aún extremó más su generosidad con los ingleses: el tratado de París de 1259 entregó a Enrique III nuevos feudos de Cahors y Périgueux, a fin de que en adelante el agradecimiento garantizara mejor la paz entre los dos Estados.
Padre de su pueblo y sembrador de paz y de justicia, serán los títulos que más han de brillar en la corona humana de San Luis, rey. Exquisito en su trato, éste lo extiende, sobre todo, en sus relaciones con el Papa y con la Iglesia. Cuando por Europa arreciaba la lucha entre el emperador Federico II y el Papa por causa de las investiduras y regalías, San Luis asume el papel de mediador, defendiendo en las situaciones más difíciles a la Iglesia. En su reino apoya siempre sus intereses, aunque a veces ha de intervenir contra los abusos a que se entregaban algunos clérigos, coordinando de este modo los derechos que como rey tenía sobre su pueblo con los deberes de fiel cristiano, devoto de la Silla de San Pedro y de la Jerarquía. Para hacer más eficaz el progreso de la religión en sus Estados se dedica a proteger las iglesias y los sacerdotes. Lucha denodadamente contra los blasfemos y perjuros, y hace por que desaparezca la herejía entre los fieles, para lo que implanta la Inquisición romana, favoreciéndola con sus leyes y decisiones.
Personalmente da un gran ejemplo de piedad y devoción ante su pueblo en las fiestas y ceremonias religiosas. En este sentido fueron muy celebradas las grandes solemnidades que llevó a cabo, en ocasión de recibir en su palacio la corona de espinas, que con su propio dinero había desempeñado del poder de los venecianos, que de este modo la habían conseguido del empobrecido emperador del Imperio griego, Balduino II. En 1238 la hace llevar con toda pompa a París y construye para ella, en su propio palacio, una esplendorosa capilla, que de entonces tomó el nombre de Capilla Santa, a la que fue adornando después con una serie de valiosas reliquias entre las que sobresalen una buena porción del santo madero de la cruz y el hierro de la lanza con que fue atravesado el costado del Señor.


A todo ello añadía nuestro Santo una vida admirable de penitencia y de sacrificios. Tenía una predilección especial para los pobres y desamparados, a quienes sentaba muchas veces a su mesa, les daba él mismo la comida y les lavaba con frecuencia los pies, a semejanza del Maestro. Por su cuenta recorre los hospitales y reparte limosnas, se viste de cilicio y castiga su cuerpo con duros cilicios y disciplinas. Se pasa grandes ratos en la oración, y en este espíritu, como antes hiciera con él su madre, Doña Blanca, va educando también a sus hijos, cumpliendo de modo admirable sus deberes de padre, de rey y de cristiano.
Sólo le quedaba a San Luis testimoniar de un modo público y solemne el gran amor que tenía para con nuestro Señor, y esto le impulsa a alistarse en una de aquellas Cruzadas, llenas de fe y de heroísmo, donde los cristianos de entonces iban a luchar por su Dios contra sus enemigos, con ocasión de rescatar los Santos Lugares de Jerusalén. A San Luis le cabe la gloria de haber dirigido las dos últimas Cruzadas en unos años en que ya había decaído mucho el sentido noble de estas empresas, y que él vigoriza de nuevo dándoles el sello primitivo de la cruz y del sacrificio.
En un tiempo en que estaban muy apurados los cristianos del Oriente el papa Inocencio IV tuvo la suerte de ver en Francia al mejor de los reyes, en quien podía confiar para organizar en su socorro una nueva empresa. San Luis, que tenía pena de no amar bastante a Cristo crucificado y de no sufrir bastante por Él, se muestra cuando le llega la hora, como un magnífico soldado de su causa. Desde este momento va a vivir siempre con la vista clavada en el Santo Sepulcro, y morirá murmurando: «Jerusalén».
En cuanto a los anteriores esfuerzos para rescatar los Santos Lugares, había fracasado, o poco menos, la Cruzada de Teobaldo IV, conde de Champagne y rey de Navarra, emprendida en 1239-1240. Tampoco la de Ricardo de Cornuailles, en 1240-1241, había obtenido otra cosa que la liberación de algunos centenares de prisioneros.


Ante la invasión de los mogoles, unos 10.000 kharezmitas vinieron a ponerse al servicio del sultán de Egipto y en septiembre de 1244 arrebataron la ciudad de Jerusalén a los cristianos. Conmovido el papa Inocencio IV, exhortó a los reyes y pueblos en el concilio de Lyón a tomar la cruz, pero sólo el monarca francés escuchó la voz del Vicario de Cristo.
Luis IX, lleno de fe, se entrevista con el Papa en Cluny (noviembre de 1245) y, mientras Inocencio IV envía embajadas de paz a los tártaros mogoles, el rey apresta una buena flota contra los turcos. El 12 de junio de 1248 sale de París para embarcarse en Marsella. Le siguen sus tres hermanos, Carlos de Anjou, Alfonso de Poitiers y Roberto de Artois, con el duque de Bretaña, el conde de Flandes y otros caballeros, obispos, etc. Su ejército lo componen 40.000 hombres y 2.800 caballos.
El 17 de septiembre los hallamos en Chipre, sitio de concentración de los cruzados. Allí pasan el invierno, pero pronto les atacan la peste y demás enfermedades. El 15 de mayo de 1249, con refuerzos traídos por el duque de Borgoña y por el conde de Salisbury, se dirigen hacia Egipto. «Con el escudo al cuello -dice un cronista- y el yelmo a la cabeza, la lanza en el puño y el agua hasta el sobaco», San Luis, saltando de la nave, arremetió contra los sarracenos. Pronto era dueño de Damieta (7 de junio de 1249). El sultán propone la paz, pero el santo rey no se la concede, aconsejado de sus hermanos. En Damieta espera el ejército durante seis meses, mientras se les van uniendo nuevos refuerzos, y al fin, en vez de atacar a Alejandría, se decide a internarse más al interior para avanzar contra El Cairo. La vanguardia, mandada por el conde Roberto de Artois, se adelanta temerariamente por las calles de un pueblecillo llamado Mansurah, siendo aniquilada casi totalmente, muriendo allí mismo el hermano de San Luis (8 de febrero de 1250). El rey tuvo que reaccionar fuertemente y al fin logra vencer en duros encuentros a los infieles. Pero éstos se habían apoderado de los caminos y de los canales en el delta del Nilo, y cuando el ejército, atacado del escorbuto, del hambre y de las continuas incursiones del enemigo, decidió, por fin, retirarse otra vez a Damieta, se vio sorprendido por los sarracenos, que degollaron a muchísimos cristianos, cogiendo preso al mismo rey, a su hermano Carlos de Anjou, a Alfonso de Poitiers y a los principales caballeros (6 de abril).
Era la ocasión para mostrar el gran temple de alma de San Luis. En medio de su desgracia aparece ante todos con una serenidad admirable y una suprema resignación. Hasta sus mismos enemigos le admiran y no pueden menos de tratarle con deferencia. Obtenida poco después la libertad, que con harta pena para el Santo llevaba consigo la renuncia de Damieta, San Luis desembarca en San Juan de Acre con el resto de su ejército. Cuatro años se quedó en Palestina fortificando las últimas plazas cristianas y peregrinando con profunda piedad y devoción a los Santos Lugares de Nazaret, Monte Tabor y Caná. Sólo en 1254, cuando supo la muerte de su madre, Doña Blanca, se decidió a volver a Francia.
A su vuelta es recibido con amor y devoción por su pueblo. Sigue administrando justicia por sí mismo, hace desaparecer los combates judiciarios, persigue el duelo y favorece cada vez más a la Iglesia. Sigue teniendo un interés especial por los religiosos, especialmente por los franciscanos y dominicos. Conversa con San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, visita los monasterios y no pocas veces hace en ellos oración, como un monje más de la casa.
Sin embargo, la idea de Jerusalén seguía permaneciendo viva en el corazón y en el ideal del Santo. Si no llegaba un nuevo refuerzo de Europa, pocas esperanzas les iban quedando ya a los cristianos de Oriente. Los mamelucos les molestaban amenazando con arrojarles de sus últimos reductos. Por si fuera poco, en 1261 había caído a su vez el Imperio Latino, que años antes fundaran los occidentales en Constantinopla. En Palestina dominaba entonces el feroz Bibars (la Pantera), mahometano fanático, que se propuso acabar del todo con los cristianos. El papa Clemente IV instaba por una nueva Cruzada. Y de nuevo San Luis, ayudado esta vez por su hermano, el rey de Sicilia, Carlos de Anjou, el rey Teobaldo II de Navarra, por su otro hermano Roberto de Artois, sus tres hijos y gran compañía de nobles y prelados, se decide a luchar contra los infieles.
En esta ocasión, en vez de dirigirse directamente al Oriente, las naves hacen proa hacia Túnez, enfrente de las costas francesas. Tal vez obedeciera esto a ciertas noticias que habían llegado a oídos del Santo de parte de algunos misioneros de aquellas tierras. En un convento de dominicos de Túnez parece que éstos mantenían buenas relaciones con el sultán, el cual hizo saber a San Luis que estaba dispuesto a recibir la fe cristiana. El Santo llegó a confiarse de estas promesas, esperando encontrar con ello una ayuda valiosa para el avance que proyectaba hacer hacia Egipto y Palestina.
Pero todo iba a quedar en un lamentable engaño que iba a ser fatal para el ejército del rey. El 4 de julio de 1270 zarpó la flota de Aguas Muertas y el 17 se apoderaba San Luis de la antigua Cartago y de su castillo. Sólo entonces empezaron los ataques violentos de los sarracenos.
El mayor enemigo fue la peste, ocasionada por el calor, la putrefacción del agua y de los alimentos. Pronto empiezan a sucumbir los soldados y los nobles. El 3 de agosto muere el segundo hijo del rey, Juan Tristán, cuatro días más tarde el legado pontificio y el 25 del mismo mes la muerte arrebataba al mismo San Luis, que, como siempre, se había empeñado en cuidar por sí mismo a los apestados y moribundos. Tenía entonces cincuenta y seis años de edad y cuarenta de reinado.
Pocas horas más tarde arribaban las naves de Carlos de Anjou, que asumió la dirección de la empresa. El cuerpo del santo rey fue trasladado primeramente a Sicilia y después a Francia, para ser enterrado en el panteón de San Dionisio, de París. Desde este momento iba a servir de grande veneración y piedad para todo su pueblo. Unos años más tarde, el 11 de agosto de 1297, era solemnemente canonizado por Su Santidad el papa Bonifacio VIII en la iglesia de San Francisco de Orvieto (Italia).

lunes, 28 de julio de 2025

PLAN DE VIDA PARA EL QUE BUSCA SINCERAMENTE A DIOS


Normas generales y obligatorias.
No dejes la Misa en días de precepto, aunque para ello tengas que hacer algún sacrificio.
 No dejes pasar mucho tiempo sin encomendarte, de alguna manera, a Dios.
Cumple con la Confesión y Comunión pascual.
 Evita todo pecado mortal.
Obras recomendables
 Reza cada día el Rosario en familia.Lee con frecuencia algún libro devoto
 Procura hacer cada día un poco de meditación.
 Haz obras de caridad, como visitar a los enfermos, socorrer a los pobres, etc.
 No olvides de vivir en presencia de Dios. 

jueves, 26 de junio de 2025

¿CÓMO HACER PARA QUE TODA NUESTRA FAMILIA VAYA AL CIELO?

¿Quieres lograr esa sublime aspiración?

¿Quieres que no falte un solo miembro de tu familia en el cielo?
Te voy a dar la fórmula para alcanzarla: reza el Rosario en familia todos los días de tu vida.
La familia que reza el Rosario todos los días tiene garantizada moralmente su salvación eterna, porque es moralmente imposible que la Santísima Virgen, la Reina de los cielos y tierra, que es también nuestra Reina y Madre dulcísima, deje de escuchar dulcemente a una familia que la invoca todos los días, diciéndole cincuenta veces con fervor y confianza: “Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.
Es moralmente imposible, lo afirmo terminantemente en nombre de la teología católica. La Virgen no puede desamparar a esa familia. Ella se encargará de hacerles vivir cristianamente y de obtenerles la gracia del arrepentimiento si alguna vez tiene la desgracia de pecar.
Es cierto que el que muere en pecado mortal se condena, aunque haya rezado muchas veces el Rosario durante su vida.
Eso, desde luego. El que muere en pecado mortal se condena, aunque haya rezado muchas veces el Rosario. ¡Ah!, pero lo que es moralmente imposible es que el que reza muchas veces el rosario acabe muriendo en pecado mortal. La Virgen no lo permitirá. Si rezás diariamente, y con fervor, el rosario, si invocas con filial confianza a la Virgen María, Ella se encargará de que no mueras en pecado mortal. Dejarás el pecado; te arrepentirás, vivirás cristianamente y morirás en gracia de Dios.
El Rosario bien rezado diariamente es una patente de eternidad, ¡un seguro del cielo! No te lo dice un dominico entusiasmado porque fue Santo Domingo de Guzmán el fundador del Rosario.
No es esto. Te lo digo en nombre de la teología católica. ¡Rezar el Rosario en familia todos los días de tu vida y te aseguro terminantemente, en nombre de la Virgen María, que lograrás llevar toda tu familia al cielo!
¡Qué alegría tan grande al juntarnos otra vez para nunca más volvernos a separar!
“El misterio del más allá”

martes, 1 de abril de 2025

MUY IMPORTANTE PARA LOS BAUTIZADOS EN LA FE VERDADERA


Queridos lectores y visitantes, dada la gran confusión actual consecuencia de la Gran Apostasía de la Fe y la usurpación de la Sede Romana desde hace cincuenta años, vemos por doquier aparecer muchos pseudos-teólogos y maestrillos queriendo imponer sus ideas personales por medios de blogs, foros, facebook y lo que le venga a mano para emular con sus parlerías el croar incesante de ranas apocalípticas que aturden para no dejar pensar y menos rezar. Es por esto que alertamos a los católicos de buena fe y que desean agradar a Dios y luchar por la salvación de su alma, que lean y relean el Catecismo de la Iglesia Católica, mandado  a publicar por el Papa San Pío X, el último Papa Santo y que luchó sin reparos contra la infiltración del enemigo en el interior de la Iglesia.
Aqui les dejo el enlace, es de gran importancia que lo conozcan de "pé" a "pá" ya que es un compendio de la Doctrina Salvadora de Jesucristo transmitida por su Iglesia, fuera de la cuál nadie puede salvarse.

jueves, 27 de marzo de 2025

LA HEREJÍA Y LA APOSTASÍA, PECADOS CONTRA EL ESPÍRITU SANTO


S.S. el Papa Pío XI
Dice el Canon 1325 del Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica (1917 _ 18), que si alguien llamándose cristiano "niega pertinazmente algunas de las verdades que han de ser creídas con fe divina y católica o la pone en duda, es hereje; si abandona por completo la fe cristiana, es apóstata.Herejía y apostasía, son por lo tanto pecados gravísimos contra la Fe, por los cuales se sale de la Iglesia única de Cristo y se deja de ser cristiano, es decir católico. Como es Dogma de Fe que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación para nadie, los herejes y apóstatas estan condenados al fuego eterno si mueren en ese estado espiritual sin antes de haber abjurado de sus errores y retornado a la ortodoxia de la Fe al seno de la Iglesia.Es a estos pecados que se refiere en especial Ntro. Señor Jesucristo, cuando dice:
"...: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres: más la blasfemia contra el Espíritu Santo no se perdonará. Asimismo, a cualquiera que hablare contra el Hijo del Hombre se le perdonará; pero a quién hablare contra el Espíritu Santo, despreciando su gracia, no se le perdonará, ni en esta vida, ni en la otra". (San Mateo 12; 31,32). 
Es verdad que si el hereje ó el apóstata, reconoce su error, se arrepiente y pide perdón volviendo a la Fe, recibe el perdón divino. Lo que ocurre la mayoría de las veces, es que, eso es muy difícil que suceda, debido a que generalmente el Demonio hace obcecar a sus esclavos en el error y mueren por tanto sin arrepentimiento, excomulgados del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia Católica, y sin perdón de Dios en esta vida y mucho peor en la otra. Comprendiendo la gravedad de estos pecados, mucho peores que todos los otros que quitan la gracia de Dios pero que no dejan fuera de la Iglesia de Cristo; se ha de tener siempre muy presente:1- Que para salvarse es necesario mantenerse rectos en la Fe, en el seno de la Iglesia Católica Apostólica Romana, única Iglesia fundada por Ntro. Señor Jesucristo.2- Que "solamente son católicos los que no se oponen a la Fe y a la Doctrina de la Iglesia Católica" 3- Los herejes y apóstatas, estando expulsados de la Iglesia, más allá de que si eran laicos, curas, obispos ó papas, pierden inmediatamente toda autoridad dentro de la Iglesia y el poder de juridicción. Dice al respecto San Roberto Belarmino: El Romano Pontífice, si cayere en herejía notoria y publicamente divulgada, por el mismo hecho y aún antes de cualquier sentencia declaratoria de la Iglesia, queda privado de su potestad de jurisdicción... Esta es la sentencia más común y cierta" (De Romano Pontífice, I.II, Cap.30, con el Jus Canonicum de Wernz Vidal).Reafirma esta doctrina Santo Tomás de Aquino aclarando que si bien la potestad de Orden no se pierde, la potestad de jurisdicción no permanece en herejes y apóstatas.

martes, 11 de marzo de 2025

ANÉCDOTAS DE NUESTRO SANTO PATRÓN...: San Luis IX rey de Francia y la Virgen del Carmen




El Santo rey, al volver de la guerra de Palestina, el año 1254, se vio embestido por deshecha tempestad, hallándose frente al Monte Carmelo. Sus navíos fueron dispersados. El desaliento y la desesperación habían se apoderado de todas las tripulaciones.
El naufragio de la armada parecía inminente.
Sólo el corazón magnánimo del monarca mostrábase confiado.
Cuando en medio de la obscuridad el vendaval le trajo el tañido lejano de una campana, y pregunto donde sonaba, supo que era la señal de Maitines de los Monjes del Carmelo.
Vuelve, entonces, los ojos en aquella dirección, y, con ferviente súplica, hace voto de visitar a la Reina del Carmelo, si a él y a los suyos los libra de la muerte.
Bastó esta plegaria. La Reina de los mares se le aparece rodeada de luz, diciéndole: 
“No temas, yo misma seré tu auxilio, vengo para librarte a ti y a tu gente de los peligros de este mar”
Después de estas palabras se serena el cielo, se sosiega el mar, se salvan las naves y el hijo de la reina Blanca de Castilla, acompañado de sus guerreros, sube al Carmelo a rendir afectuosas gracias a su celestial Salvadora.

martes, 19 de noviembre de 2024

SANTA ISABEL DE HUNGRIA, VIUDA. Que juntamente con nuestro Santo Patrón Luis noveno rey de Francia, son los patrones y protectores de la Tercera Orden Franciscana

 


“Isabel, hija de Andrés II, Rey de Hungría, comenzó a temer a Dios desde pequeña; y a medida que crecía, también crecía en piedad. Casada con Ludovico Landgrave de Hesse y Turingia, cumplió sus deberes para con Dios con no menos cuidado que para con su marido. De hecho, se levantaba por la noche para asistir a la oración durante mucho tiempo; y, dedicándose a diversas obras de caridad, sirvió a las viudas, a los huérfanos, a los enfermos, a los indigentes y, cuando azotaba una cruel hambruna, distribuía generosamente las provisiones de su casa. Dio cobijo a los leprosos y les besó las manos y los pies. Construyó un magnífico hospital para tratar y apoyar a los pobres. Después de la muerte de su marido, para servir más libremente a Dios, dejó a un lado toda vestimenta mundana y, vestida con una tosca sotana, entró en la orden de los Penitentes de San Francisco [la Tercera Orden], distinguiéndose sobre todo por la virtud de la paciencia y la humildad. . Porque, despojada de todo bien, expulsada de su palacio, abandonada por todos, soportó con invencible valentía los insultos, los sarcasmos y las calumnias, gozándose también inmensamente de sufrir tales cosas por Dios. Rebajándose al nivel más vil de servicio a los pobres y enfermos, les proporcionó todo lo que necesitaban, contentándose únicamente con hierbas y legumbres para su nutrición. Habiendo pasado su vida muy religiosamente en estas y muchas otras obras santas, llegó finalmente el fin de su peregrinación, que ya había predicho a sus servidores. Mientras, fijando los ojos en el cielo, se entretenía en la contemplación divina, se durmió en el Señor el 17 de Noviembre de 1231], después de haber sido maravillosamente asistida por Dios y consolada por los sacramentos. Inmediatamente se realizaron muchos milagros en su tumba. Reconocida y aprobada canónicamente, Gregorio IX la inscribió en la lista de los santos el 27 de mayo de 1235"

sábado, 27 de julio de 2024

¡ QUE BELLA Y CONSOLADORA ES LA RELIGIÓN !

Hemos deseado compartir con nuestros lectores y visitantes, este hermoso, como valioso escrito que está tomado del prólogo al conocidísimo devocionario ANCORA DE SALVACIÓN, que es muy probable que muchos de ustedes lo hayan conocido, o bien lo han visto en casa de sus abuelas, o bien lo posean como herencia de ellas. Decimos esto ya que era muy común que las personas devotas lo tuviesen y que fueran también a la Santa Misa con este devocionario, ya que incluia como seguir la Misa.
Si usted tiene la gracia de poseerlo, les aseguramos que tiene con usted un Tesoro escondido y debe compartirlo con sus hijos, amigos y descendientes ya que creemos que no se va a reeditar más. Es un libro muy valioso, léalo, rece con él y entone los himnos que al final del libro se encuentras, ya que están cargados de doctrina y piedad.
Como dijimos, aquí le dejamos el prólogo del mismo que es indesperdiciable y que nos hace ver en pocas páginas lo que el libro contiene.



¡ QUE BELLA Y CONSOLADORA ES LA RELIGIÓN ! 
No hay ni puede haber más que un solo Dios, infinitamente sabio, poderoso, justo y perfecto. Eterno, siempre ha sido, es y será: infalible, no puede engañarse, ni engañarnos; inmenso e indivisible, está todo en todas partes; y aunque, dando el ser a cuanto existe, lo oiga y vea todo, no obstante, no se le puede ver en la presente vida, por ser espíritu y carecer de cuerpo. Distínguense en Dios tres personas, absolutamente iguales en perfección: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y aunque el Padre sea Dios, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, scon todo no son tres Dioses; porque aunque sean tres personas distintas, no. son más que una sola naturaleza divina. Tal es el misterio inefable de la Santísima Trinidad. Tú eres, oh hombre, bella imagen o hechura de este gran Dios. Sí; obra eres tú, y obra son de sus manos los cielos, la tierra y cuanto contiene el universos ¡Qué poder el suyo! Hágase, dijo: y todo fué  hecho, (Libro del Génesis) Crió a los Ángeles, espíritus nobilísimos que carecen de cuerpo: mas ensoberbecidos y rebelándose muchos contra su Hacedor, fueron convertidos en demonios y arrojados al infierno; y permaneciendo fieles los demás, lograron ser moradores de la patria celestial. ¡Cuánta es, oh hombre, tu nobleza y dignidad! Uno de estos príncipes que asisten al trono del Altísimo es tu Custodio: el Cielo es tu patria bienaventurada: pues la tierra, valle de lágrimas y lugar de destierro, sería morada indigna de tu grandeza. No naciste para allegar mezquinos tesoros, ni para disfrutar de gozos efímeros, corriendo tras los honores y placeres engañosos. ¡Ah! esos bienes vanos y caducos podrán deslumhrarte, mas no satisfacer; podrán irritar, mas no apagar la sed que te devora áe felicidad. Eres más que todo eso: sólo Dios puede llenar el vacío inmenso que llevas en tu alma. Fuiste criado para conocer el Bien infinito, para que conociéndole le ames y sirvas, y amándole y sirviéndole le poseas un día eternamente- ¡Qué noble es tu destino! ¡Qué fin tan glorioso! Si lo logras, la felicidad de Dios será un día tu felicidad. Y no disfrutará de ella ta alma solamente, sino aun tu mismo cuerpo, que resucitará al fin del mundo por la omnipotencia divina. Empero no se da sin méritos tan grande galardón. ¡Cómo! exigiendo tú del jornalero, penosísimos sacrificios por un módico salario, ¿quisieras tú obtener un galardón infinito sin sacrificio alguno? Siendo Dios tu dueño y Señor absoluto, tiene sobre ti y sobre todas tus cosas un imperio soberano; por eso vela próvido sobre tus pensamientos, palabras y acciones; provee a tus necesidades; y te suministra tantos medios como seres encierra el universo, para que alcances el último fin. .Te dio libertad, es cierto; más no para que vivas a tus antojos, constituyéndote fin último de ti mismo; sino para que observando libremente los mandamientos que te fueron impuestos de Dios y de la Iglesia, merezcas la bienaventuranza eterna; pero ¡ay de ti si no los observaras! Hallarías entonces una eterna infelicidad. Lo creas o no, la cosa es y será así. Mas si tanto desea Dios que me salve, dirás por ventura: ¿cómo me aquejan tantos males? ¡Ah! no saliste así de las manos del Hacedor; Dios crió a tus primeros padres Adán y Eva exentos de pena, y hasta los colocó en el paraíso. Pero ingratos desconocieron a su Soberano, comienron de la fruta vedada, y fueron arrojados del Edén y despojados de la justicia original, *¡ Qué extraño es que, heredando el hijo la suerte de los padres, quede como ellos sujeto a trabajos, enfermedades y a la muerte, triste consecuencia del pecado original! Pero, mortales, no quedará esta desgracia sin remedio: el Hijo de Diosj^la segunda persona de la Santísima Trinidad, para librarte de la esclavitud del pecado y del demonio, se dignó tomar carne humana en las entrañas de María Santísima, quedando ésta con nuevo portento Virgen en el parto, no menos que antes y después del parto. Pues no se efectuó esta maravilla por obra de varón, como en los demás hombres, sino por la del Espíritu Santo, que, formando de la sangre de María un cuerpo perfectísimo, y criándole un alma, y uniéndose luego a entrambos el Verbo divino, resultó aquella portentosa unión de la naturaleza divina y humana en Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Como hombre, nació en el establo de Belén, lloró, sudó, padeció cruelísimos tormentos hasta expirar en un afrentoso leño. Como Dios hombre, satisfizo y-mereció, y de una manera tan cumplida y sobreabundante, que bastará para redimir infinitos mundos, siendo infinita la majestad de la Persona que satisfizo. Pero ¿de qué nos aprovechara que Jesús viviera treinta y tres años entre los hombres, enseñara la moral más pura y sublime, comprobara su divinidad con estupendos milagros y vertiera su sangre por nosotros, sí resucitado al tercer día, como predijo, y fundando la Iglesia, no perpetuara su grandiosa obra hasta el fin del mundo? La perpetuó en efecto; pues cuarenta días después de la Ascensión de Jesús a los cielos, descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los Apóstoles; y la Iglesia, es decir, la Congregación de fieles Cristianos, cuya cabeza es Pedro y sus sucesores los Romanos Pontífices, fué propagada y establecida por todo el mundo por doce rudos y pobres pescadores, que confundieron a los sabios y poderosos del siglo; y esta Iglesia, sostenida con perenne milagro, a pesar de las más crueles persecuciones, sellada con la sangre de dieciocho millones de mártires, a despecho del incrédulo y del impío, de los Césares y de las potestades del infierno, de la envidia y de.todas las pasiones, permanece, después de "diecinueve siglos, siempre victoriosa de pruebas las más rudas, y subsiste inalterable con aquella misma fe, pureza de doctrina y santidad de costumbres con que salió de las manos de su divino Autor. Salve, Iglesia santa; bien se ve que no te sostienen auxilios humanos, sino el brazo del Omnipotente: no estás fundada sobre la arena de promesas y teorías deslumbradoras, sino sobre la firme roca de la eterna verdad. Salve, Iglesia Católica, figurada por el arca de Noé, fuera de la cual no hubo salvación. Miembros tuyos somos los que militamos bajo tu estandarte en la tierra, los Santos que triunfan en el cielo, y las Ánimas que sufren en el Purgatorio. Y con tan estrechos lazos unes a tus miembros, que en virtud de la comunión de los Santos, nosotros, con oraciones y sufragios, podemos aliviar a las benditas Ánimas del Purgatorio, y los Santos con su poderosa intercesión pueden socorrernos desde el cielo.

Salve, Iglesia divina, columna, fundamento y única depositaría de la.verdad: única que en los santos Sacramentos^ posees medio de eficacia infinita para salvarme. ¡Oh! ¡cuánto te desvelas por mi santificación y eterna felicidad! Nací; y borrándome la culpa original y comunicándome un ser divino, me hiciste por el Bautismo hijo de Dios y heredero del cielo (1). Crecí; y fortaleciéndome con las gracias y dones del Espíritu Santo en la Confirmación, me hiciste varón perfecto en la virtud. Débil, tenía necesidad de sustento; y ¡qué alimento me das< tan excelente en la Eucaristía, regalándome el Cuerpo de Jesús en comida y su Sangre en bebida! A pesar de tan exquisito manjar, puedo caer enfermo; mas ¡con qué ternura sanas mis heridas con la Penitencia, y me das preservativos eficaces para nunca recaer en las dolencias pasadas! Y cuando luche con las agonías de la muerte y con el enemigo infernal, entonces más consoladora que nunca me darás con la Extrema-unción salud, si me conviniere y si no me conviniere, purificándome de las reliquias del pecado, me conducirás tranquilo al tribunal del Juez supremo. Y no contenta con prodigarme a mí tantos favores, los extiendes a todo el mundo y los perpetúas hasta la consumación de los siglos, ya creando por medio del Orden ministros idóneos que dispensen los Sacramentos y ejerzan dignamente las funciones sagradas; ya con el Sacramento del Matrimonio, dando al mundo dignos padres de familia; que, educando cristianamente a sus hijos, glorifiquen a Dios y conserven la sociedad. ¡Qué bella y consoladora es la Religión! ¡Qué dignos son de compasión los que no la conocen, o conociéndola y admirándola, no tienen valor para conformar su conducta con la sublime doctrina que ella nos enseña! ¡Oh! Seqúese mi mano diestra, si me olvidare de ti; pegúese mi lengua al paladar, si no me acordare de ti, Iglesia Santa. (Ps. cxxxvi).

(!) Siendo el Bautismo la puerta de los demás Sacramentos, cualquiera le puede conferir, en caso de necesidad, echando agua natural sobre la cabeza, y formando tres cruces, al decir: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu  Santo.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

29 DE NOVIEMBRE, FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS FRANCISCANOS....




Celebramos Hoy la Fiesta de
Todos los Santos Franciscanos !
“ recordando que un 29 de Noviembre
de 1223 , el Papa Honorio III
aprobara la regla que inspiró
al gran patriarca San Francisco de Asís “
“ un ejército incontable de Santos “
frailes ,
monjas de clausura ,
terciarios ,
 Reyes ,
 labriegos ,
un número incontable de familias
de vida religiosa, siguiendo
la tercera orden , esposos, niños,
ancianos, heremitas .
seguir el Evangelio !
seguir a Jesucristo !
 rendirse en Adoración a Cristo!
“ Amar al Señor y a su madre ,
en el Corazón de la Iglesia,
por el camino de la pobreza ,
es decir de la humildad “

Visto en; Franciscanos Recoletos de La Pampa

lunes, 10 de julio de 2023

ELLOS TIENEN LOS TEMPLOS, NOSOTROS LA FE... : CARTA DE SAN ATANASIO (UN TEXTO DE MUCHA ACTUALIDAD PARA HOY EN QUE LA SECTA APOSTATA DEL VATICANO SEGUNDO HA USURPADO TODOS LOS TEMPLOS QUE HASTA HACE CINCUENTA AÑOS PERTENECIAN A LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA)


"Que Dios os consuele. He sabido que no sólo os entristece mi exilio, sino sobre todo el hecho de que los otros, es decir los arrianos. se han apoderado de los templos por la violencia y entre tanto vosotros habéis sido expulsados de esos lugares. Ellos entonces poseen los templos. Vosotros en cambio la tradición de la Fe apostólica. Ellos, consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe. Confrontemos pues qué cosa sea más importante, el templo o la Fe, y resultará evidente desde luego, que es más importante la verdadera Fe. Por tanto, ¿quién ha perdido más, o quién posee más, el que retiene un lugar, o el que retiene la Fe? El lugar ciertamente es bueno, supuesto que a11í se predique la Fe de los Apóstoles, es santo, si allí habita el Santo. (¿No es para hoy esta carta?}. Vosotros sois los dichosos que por la Fe permanecéis dentro de la Iglesia, descansáis en los fundamentos de la Fe, y gozáis de la totalidad de la Fe, que permanece inconfusa. Por tradición apostólica ha llegado hasta vosotros, y muy frecuentemente un odio nefasto ha querido desplazarla, pero no ha podido; al contrario, esos mismos contenidos de la Fe que ellos han querido desplazar, los han destruido a ellos. Es esto en efecto lo que significa afirmar: "TU ERES EL HIJO DE DIOS VIVO". Por tanto, nadie prevalecerá jamás contra vuestra Fe, mis queridos hermanos, y si en algún momento Dios os devolviere los templos, será menester el mismo convencimiento: que la Fe es más importante que los templos. Y precisamente una Fe tan viva suple para vosotros, por ahora, la devolución de los templos. No es que yo hable sin respaldo de la Escritura, por e1 contrario, os digo con énfasis que os conviene confrontar sus testimonios. Recordad precisamente que el templo era Jerusalén, y que el templo no estaba en el desierto cuando los enemigos lo invadieron. Los invasores venidos de Babilonia habían irrumpido como juicio de Dios, que probaba o que corregía y que, precisamente por medio de estos enemigos ávidos de sangre imponía castigo a los que lo ignoraban. Los extranjeros, pues, se posesionaron del lugar, pero éstos, en el lugar, negaban a Dios. Justamente porque no sólo no tenían respuestas adecuadas, ni las proferían, sino que estaban excluidos de la verdad. Por tanto ahora también, ¿de qué les sirve tener los templos? Si efectivamente, los tienen, pero eso a los ojos de quienes se mantienen fieles a Dios indica que son culpables, porque han hecho cueva de ladrones y casas de negocios, o sitios de disputas vanas lo que antes era un lugar santo, de modo que ahora les pertenece a quienes antes no les era lícito entrar. Muy queridos, por haberlo oído de quienes han llegado hasta aquí, sé todo esto y muchas otras cosas peores; pero, repito, cuanto mayor es el empeño de éstos por dominar la Iglesia, tanto más están fuera de ella. Creen estar dentro de la verdad, aunque en realidad están excluidos de ella, prisioneros de otra cosa, mientras la Iglesia, desolada, sufre la devastación de estos supuestos benefactores".
Hasta aquí La carta de San Atanasio, del año 356 exactamente.

lunes, 16 de enero de 2023

LA GENTE NO ACUDE A MISA PORQUE NO SABE ESTO..... (Como siempre nos referimos a la Misa Católica no a las misas-parodias del Modernismo que hoy día usurpan los templos otrora Católicos)



EL PODER DE LA SANTA MISA


A la hora de tu muerte, tu mayor consolación será las Misas que durante tu vida oíste.
Cada Misa que oíste te acompañaran al Tribunal Divino y abogarán para que alcances el perdón.
Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debas por tus pecados, en proporción con el FERVOR que la oigas.
Con la asistencia devota a la Santa Misa rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor. La Santa Misa bien oída suple tus mayores negligencias y omisiones.
Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas. Por ella pierde también el demonio el dominio sobre ti.
Además, ofreces el mayor consuelo a las almas benditas del Purgatorio.
Una Misa oída mientras vives te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de tu muerte.
Te libras de muchos peligros y desgracias, en los cuales quizás caerías si no fuera por la Santa Misa.
Acuérdate también de que con ella acortas tu purgatorio.
Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el cielo.
Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.
Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.
Cuando oímos Misa en honor de algún Santo Particular, dando gracias a Dios por los favores pedidos a este Santo no podemos menos de ganarnos su protección y especial amor, por el primer gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue.
Todos los días que oímos Misa estaría bien que, además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

lunes, 26 de diciembre de 2022

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO -2022-

MISA DE MEDIANOCHE (Misa de Gallo)











MISA DEL DÍA DE NAVIDAD





NAVIDAD EN LA IGLESIA INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA EN TAMPA FL, -R.P. Emilio Fattore-