Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

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viernes, 10 de julio de 2026

POR QUÉ VESTIR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?


Porque en un mundo que cambia todo el tiempo, el escapulario nos recuerda algo que no cambia nunca: el amor de la Virgen María por nosotros.
Vestir el escapulario no es superstición, no es tradición vacía, no es “algo que se pone por si acaso”. Es un signo de amor y confianza. Es como decirle a la Virgen María: “Tómame de la mano, camina conmigo, protégeme, enséñame a amar a Jesús como tú lo hiciste”.
El escapulario nos une a la Virgen del Carmen de una forma muy personal. Nos hace parte de una gran familia espiritual —la del Carmelo— donde María no es solo Reina, sino también Madre, Hermana y Amiga. Una Madre que no se olvida de sus hijos, aunque ellos se olviden de ella.
Ponerse el escapulario cada mañana puede parecer un gesto pequeño, pero es un acto de fe grande: nos recuerda que somos llamados a vivir con sencillez, pureza, oración y entrega. Nos invita a imitar a la Virgen María, a llevar a Jesús en el corazón y a compartirlo con los demás.
Vestirlo también es una señal de esperanza. Porque cuando lo llevas con amor, estás diciendo: “No camino solo. María va conmigo”. Y eso ya es una fuerza enorme para enfrentar el día.
Así que si tienes un escapulario, vístelo con sentido, con alegría, con agradecimiento. Y si aún no lo llevas, tal vez sea el momento de acercarte a esta devoción sencilla y poderosa, que durante siglos ha sido puente de gracia, consuelo y conversión para tantas personas.
La Virgen Santísina te ofrece su manto… y su corazón. El escapulario es el lazo visible de ese amor invisible. No es solo algo que se pone. Es algo que se vive. 
Un poco de historia
La tradición del Escapulario del Carmen se remonta al siglo XIII, cuando, según la espiritualidad del Carmelo, la Virgen María entregó este signo a San Simón Stock, como expresión de protección y cercanía a quienes se consagraran a ella. A lo largo del tiempo, el escapulario se convirtió en un símbolo universal del amor maternal de María y del deseo de vivir como auténticos cristianos bajo su amparo.
Fuente: “Espiritualidad del Escapulario del Carmen” – P. Adolfo de la Madre de Dios, O.C.D.

sábado, 27 de julio de 2024

¡ QUE BELLA Y CONSOLADORA ES LA RELIGIÓN !

Hemos deseado compartir con nuestros lectores y visitantes, este hermoso, como valioso escrito que está tomado del prólogo al conocidísimo devocionario ANCORA DE SALVACIÓN, que es muy probable que muchos de ustedes lo hayan conocido, o bien lo han visto en casa de sus abuelas, o bien lo posean como herencia de ellas. Decimos esto ya que era muy común que las personas devotas lo tuviesen y que fueran también a la Santa Misa con este devocionario, ya que incluia como seguir la Misa.
Si usted tiene la gracia de poseerlo, les aseguramos que tiene con usted un Tesoro escondido y debe compartirlo con sus hijos, amigos y descendientes ya que creemos que no se va a reeditar más. Es un libro muy valioso, léalo, rece con él y entone los himnos que al final del libro se encuentras, ya que están cargados de doctrina y piedad.
Como dijimos, aquí le dejamos el prólogo del mismo que es indesperdiciable y que nos hace ver en pocas páginas lo que el libro contiene.



¡ QUE BELLA Y CONSOLADORA ES LA RELIGIÓN ! 
No hay ni puede haber más que un solo Dios, infinitamente sabio, poderoso, justo y perfecto. Eterno, siempre ha sido, es y será: infalible, no puede engañarse, ni engañarnos; inmenso e indivisible, está todo en todas partes; y aunque, dando el ser a cuanto existe, lo oiga y vea todo, no obstante, no se le puede ver en la presente vida, por ser espíritu y carecer de cuerpo. Distínguense en Dios tres personas, absolutamente iguales en perfección: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y aunque el Padre sea Dios, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, scon todo no son tres Dioses; porque aunque sean tres personas distintas, no. son más que una sola naturaleza divina. Tal es el misterio inefable de la Santísima Trinidad. Tú eres, oh hombre, bella imagen o hechura de este gran Dios. Sí; obra eres tú, y obra son de sus manos los cielos, la tierra y cuanto contiene el universos ¡Qué poder el suyo! Hágase, dijo: y todo fué  hecho, (Libro del Génesis) Crió a los Ángeles, espíritus nobilísimos que carecen de cuerpo: mas ensoberbecidos y rebelándose muchos contra su Hacedor, fueron convertidos en demonios y arrojados al infierno; y permaneciendo fieles los demás, lograron ser moradores de la patria celestial. ¡Cuánta es, oh hombre, tu nobleza y dignidad! Uno de estos príncipes que asisten al trono del Altísimo es tu Custodio: el Cielo es tu patria bienaventurada: pues la tierra, valle de lágrimas y lugar de destierro, sería morada indigna de tu grandeza. No naciste para allegar mezquinos tesoros, ni para disfrutar de gozos efímeros, corriendo tras los honores y placeres engañosos. ¡Ah! esos bienes vanos y caducos podrán deslumhrarte, mas no satisfacer; podrán irritar, mas no apagar la sed que te devora áe felicidad. Eres más que todo eso: sólo Dios puede llenar el vacío inmenso que llevas en tu alma. Fuiste criado para conocer el Bien infinito, para que conociéndole le ames y sirvas, y amándole y sirviéndole le poseas un día eternamente- ¡Qué noble es tu destino! ¡Qué fin tan glorioso! Si lo logras, la felicidad de Dios será un día tu felicidad. Y no disfrutará de ella ta alma solamente, sino aun tu mismo cuerpo, que resucitará al fin del mundo por la omnipotencia divina. Empero no se da sin méritos tan grande galardón. ¡Cómo! exigiendo tú del jornalero, penosísimos sacrificios por un módico salario, ¿quisieras tú obtener un galardón infinito sin sacrificio alguno? Siendo Dios tu dueño y Señor absoluto, tiene sobre ti y sobre todas tus cosas un imperio soberano; por eso vela próvido sobre tus pensamientos, palabras y acciones; provee a tus necesidades; y te suministra tantos medios como seres encierra el universo, para que alcances el último fin. .Te dio libertad, es cierto; más no para que vivas a tus antojos, constituyéndote fin último de ti mismo; sino para que observando libremente los mandamientos que te fueron impuestos de Dios y de la Iglesia, merezcas la bienaventuranza eterna; pero ¡ay de ti si no los observaras! Hallarías entonces una eterna infelicidad. Lo creas o no, la cosa es y será así. Mas si tanto desea Dios que me salve, dirás por ventura: ¿cómo me aquejan tantos males? ¡Ah! no saliste así de las manos del Hacedor; Dios crió a tus primeros padres Adán y Eva exentos de pena, y hasta los colocó en el paraíso. Pero ingratos desconocieron a su Soberano, comienron de la fruta vedada, y fueron arrojados del Edén y despojados de la justicia original, *¡ Qué extraño es que, heredando el hijo la suerte de los padres, quede como ellos sujeto a trabajos, enfermedades y a la muerte, triste consecuencia del pecado original! Pero, mortales, no quedará esta desgracia sin remedio: el Hijo de Diosj^la segunda persona de la Santísima Trinidad, para librarte de la esclavitud del pecado y del demonio, se dignó tomar carne humana en las entrañas de María Santísima, quedando ésta con nuevo portento Virgen en el parto, no menos que antes y después del parto. Pues no se efectuó esta maravilla por obra de varón, como en los demás hombres, sino por la del Espíritu Santo, que, formando de la sangre de María un cuerpo perfectísimo, y criándole un alma, y uniéndose luego a entrambos el Verbo divino, resultó aquella portentosa unión de la naturaleza divina y humana en Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Como hombre, nació en el establo de Belén, lloró, sudó, padeció cruelísimos tormentos hasta expirar en un afrentoso leño. Como Dios hombre, satisfizo y-mereció, y de una manera tan cumplida y sobreabundante, que bastará para redimir infinitos mundos, siendo infinita la majestad de la Persona que satisfizo. Pero ¿de qué nos aprovechara que Jesús viviera treinta y tres años entre los hombres, enseñara la moral más pura y sublime, comprobara su divinidad con estupendos milagros y vertiera su sangre por nosotros, sí resucitado al tercer día, como predijo, y fundando la Iglesia, no perpetuara su grandiosa obra hasta el fin del mundo? La perpetuó en efecto; pues cuarenta días después de la Ascensión de Jesús a los cielos, descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los Apóstoles; y la Iglesia, es decir, la Congregación de fieles Cristianos, cuya cabeza es Pedro y sus sucesores los Romanos Pontífices, fué propagada y establecida por todo el mundo por doce rudos y pobres pescadores, que confundieron a los sabios y poderosos del siglo; y esta Iglesia, sostenida con perenne milagro, a pesar de las más crueles persecuciones, sellada con la sangre de dieciocho millones de mártires, a despecho del incrédulo y del impío, de los Césares y de las potestades del infierno, de la envidia y de.todas las pasiones, permanece, después de "diecinueve siglos, siempre victoriosa de pruebas las más rudas, y subsiste inalterable con aquella misma fe, pureza de doctrina y santidad de costumbres con que salió de las manos de su divino Autor. Salve, Iglesia santa; bien se ve que no te sostienen auxilios humanos, sino el brazo del Omnipotente: no estás fundada sobre la arena de promesas y teorías deslumbradoras, sino sobre la firme roca de la eterna verdad. Salve, Iglesia Católica, figurada por el arca de Noé, fuera de la cual no hubo salvación. Miembros tuyos somos los que militamos bajo tu estandarte en la tierra, los Santos que triunfan en el cielo, y las Ánimas que sufren en el Purgatorio. Y con tan estrechos lazos unes a tus miembros, que en virtud de la comunión de los Santos, nosotros, con oraciones y sufragios, podemos aliviar a las benditas Ánimas del Purgatorio, y los Santos con su poderosa intercesión pueden socorrernos desde el cielo.

Salve, Iglesia divina, columna, fundamento y única depositaría de la.verdad: única que en los santos Sacramentos^ posees medio de eficacia infinita para salvarme. ¡Oh! ¡cuánto te desvelas por mi santificación y eterna felicidad! Nací; y borrándome la culpa original y comunicándome un ser divino, me hiciste por el Bautismo hijo de Dios y heredero del cielo (1). Crecí; y fortaleciéndome con las gracias y dones del Espíritu Santo en la Confirmación, me hiciste varón perfecto en la virtud. Débil, tenía necesidad de sustento; y ¡qué alimento me das< tan excelente en la Eucaristía, regalándome el Cuerpo de Jesús en comida y su Sangre en bebida! A pesar de tan exquisito manjar, puedo caer enfermo; mas ¡con qué ternura sanas mis heridas con la Penitencia, y me das preservativos eficaces para nunca recaer en las dolencias pasadas! Y cuando luche con las agonías de la muerte y con el enemigo infernal, entonces más consoladora que nunca me darás con la Extrema-unción salud, si me conviniere y si no me conviniere, purificándome de las reliquias del pecado, me conducirás tranquilo al tribunal del Juez supremo. Y no contenta con prodigarme a mí tantos favores, los extiendes a todo el mundo y los perpetúas hasta la consumación de los siglos, ya creando por medio del Orden ministros idóneos que dispensen los Sacramentos y ejerzan dignamente las funciones sagradas; ya con el Sacramento del Matrimonio, dando al mundo dignos padres de familia; que, educando cristianamente a sus hijos, glorifiquen a Dios y conserven la sociedad. ¡Qué bella y consoladora es la Religión! ¡Qué dignos son de compasión los que no la conocen, o conociéndola y admirándola, no tienen valor para conformar su conducta con la sublime doctrina que ella nos enseña! ¡Oh! Seqúese mi mano diestra, si me olvidare de ti; pegúese mi lengua al paladar, si no me acordare de ti, Iglesia Santa. (Ps. cxxxvi).

(!) Siendo el Bautismo la puerta de los demás Sacramentos, cualquiera le puede conferir, en caso de necesidad, echando agua natural sobre la cabeza, y formando tres cruces, al decir: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu  Santo.

sábado, 20 de julio de 2024

BENDICIÓN DE UN CUADRO

 Hoy Sábado 20 de Julio, el P. Mauricio bendijo el cuadro de nuestro co-patrón San Antonio de Padua que pintó la Sra. Gabriela Rosa Zárate, y que donó para nuestra Capilla Virgen de Luján y a quien le agradecemos esta delicada deferencia hacia nuestra Sociedad Religiosa.



miércoles, 29 de noviembre de 2023

29 DE NOVIEMBRE, FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS FRANCISCANOS....




Celebramos Hoy la Fiesta de
Todos los Santos Franciscanos !
“ recordando que un 29 de Noviembre
de 1223 , el Papa Honorio III
aprobara la regla que inspiró
al gran patriarca San Francisco de Asís “
“ un ejército incontable de Santos “
frailes ,
monjas de clausura ,
terciarios ,
 Reyes ,
 labriegos ,
un número incontable de familias
de vida religiosa, siguiendo
la tercera orden , esposos, niños,
ancianos, heremitas .
seguir el Evangelio !
seguir a Jesucristo !
 rendirse en Adoración a Cristo!
“ Amar al Señor y a su madre ,
en el Corazón de la Iglesia,
por el camino de la pobreza ,
es decir de la humildad “

Visto en; Franciscanos Recoletos de La Pampa

viernes, 25 de agosto de 2023

FESTIVIDAD DE NUESTRO SANTO PATRÓN LUIS IX REY DE FRANCIA


Hoy 25 de Agosto los miembros de Ntra. Soc. Religiosa estamos celebrando la Solemnidad de nuestro Sto. Patrón Luis IX Rey de Francia, así  mismo también los miembros de la Tercera Orden Franciscana que lo tienen como Patrón y protector ya que San Luis fue Terciario Franciscano.
Muchas personas nos han preguntado con cierto asombro del porqué nuestra Soc. Religiosa lleva el nombre de San Luis Rey de Francia, ya que les parece un poco raro, y solo nos limitamos a contestarles que tres podrían ser los motivos por los cuales nuestra Socidad Religiosa lleva el nombre de este Santo Rey.
Porque es un Santo políticamente incorrecto, aunque en realidad todos los santos lo fueron de una u otra forma.
Porque es un Santo que “no vende”, sobretodo en la era de las “democracias”, las “libertades”, los “igualitarismos” y la “superación” del hombre frente a Dios.
Porque San Luis fue un modelo de varón cristiano, de político católico, de esposo, de hijo, de padre de familia y de apóstol de Ntro. Señor Jesucristo.
Es por eso que hemos deseado compartir con ustedes una pequeñísima semblanza de la vida de este hombre de Dios para que con su edificante vida podamos reavivar el amor a Dios, a la Iglesia y a la Patria.
San Luis IX de Francia,​ también conocido como Ludovico, San Luis o San Luis de Francia (Poissy, 25 de abril de 1214 — Túnez, 25 de agosto de 1270), fue un rey de Francia. Hijo de Luis VIII el León y de la infanta castellana Blanca de Castilla (hija de Alfonso VIII). Fue, por tanto, primo hermano del rey castellano Fernando III el Santo.
San Luis, rey de Francia, fue dotado de todas las cualidades que hacen a los reyes grandes y a los santos ilustres. Nacido para gobernar a los hombres, fue un héroe en la paz y en la guerra. En toda su vida, según testimonio de su confesor, no cometió ni un solo pecado mortal. De ordinario llevaba un cilicio, y cuando se lo sacaba, daba cuarenta escudos de limosna. El viernes de cada semana ayunaba, se disciplinaba con cadenillas de hierro y servía a los pobres con sus propias manos. Dos veces salió de su reino a fin de conquistar Tierra Santa, y en esas expediciones mostró tanta piedad como coraje. Murió en 1270, en África, a la edad de 55 años.

lunes, 16 de enero de 2023

LA GENTE NO ACUDE A MISA PORQUE NO SABE ESTO..... (Como siempre nos referimos a la Misa Católica no a las misas-parodias del Modernismo que hoy día usurpan los templos otrora Católicos)



EL PODER DE LA SANTA MISA


A la hora de tu muerte, tu mayor consolación será las Misas que durante tu vida oíste.
Cada Misa que oíste te acompañaran al Tribunal Divino y abogarán para que alcances el perdón.
Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debas por tus pecados, en proporción con el FERVOR que la oigas.
Con la asistencia devota a la Santa Misa rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor. La Santa Misa bien oída suple tus mayores negligencias y omisiones.
Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas. Por ella pierde también el demonio el dominio sobre ti.
Además, ofreces el mayor consuelo a las almas benditas del Purgatorio.
Una Misa oída mientras vives te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de tu muerte.
Te libras de muchos peligros y desgracias, en los cuales quizás caerías si no fuera por la Santa Misa.
Acuérdate también de que con ella acortas tu purgatorio.
Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el cielo.
Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.
Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.
Cuando oímos Misa en honor de algún Santo Particular, dando gracias a Dios por los favores pedidos a este Santo no podemos menos de ganarnos su protección y especial amor, por el primer gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue.
Todos los días que oímos Misa estaría bien que, además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

miércoles, 6 de julio de 2022

VISITA DE LAS RELIQUIAS VENIDAS DE FRANCIA DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE


Con gran alegría hemos recibido el pasado Martes 5 de Julio la invitación para participar del recibimiento de las reliquias de Santa Margarita María Alacoque venidas desde Francia, fue realmente una gracia que que hayan venido a la Argentina y en particular a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en la localidad de Teodelina en la Provincia de Santa Fe, pero más inmensa fue esa gracia que el Padre Gustavo y el religioso Juan José pudiesen cargar con el pesado relicario de bronce e ingresarlo a dicha iglesia para la veneración de los fieles y participantes allí congregados.
¿Quién fue Santa Margarita María Alacoque?
Nació el 22 de julio de 1647 en la pequeña aldea francesa de Hautecour, perteneciente al territorio de Verosvres, pequeña ciudad cercana a Paray-le-Monial. Recibió el bautismo el 25 de julio. Era la quinta hija de 7 hermanos. Sus padres fueron Claude Alacoque y Philiberte Lamyn.
Después de fallecer su padre, en diciembre de 1655, fue internada en el pensionado de las religiosas clarisas. Desde entonces empezó a vivir una vida de sufrimiento que supo encauzar hacia Dios: “Sufriendo entiendo mejor a Aquél que ha sufrido por nosotros”, decía.
Tuvo una enfermedad que la inmovilizó durante cuatro años en los que estuvo en cama y de la que se curó milagrosamente por intercesión de la Virgen María: “La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros...”
Después de muchas dificultades para convencer a sus parientes de su convicción a formar parte de la famosa Orden de las Visitandinas, por fin logró Margarita lo que tanto deseaba, entrar en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial el 20 de junio de 1671.
El 27 de diciembre de 1673, en la festividad de san Juan Evangelista, sor Margarita María, que tenía 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo la primera de sus visiones de Jesucristo, que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes.
Primer diseño del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó:

“He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.”
"Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía"

Según el testimonio de Margarita, el mencionado Corazón estaba rodeado de llamas, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y del interior emergía una cruz.




martes, 26 de octubre de 2021

TRADICIONAL RESPONSO AL GLORIOSO TAUMATURGO SAN ANTONIO DE PADUA (Puede hacerlo como Triduo, Novena o trece Martes consecutivos)





RESPONSORIO

Si buscas milagros, mira:
Muerte y error desterrados,
Miseria y demonio huidos,
Leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
Los pobres van remediados;
Cuéntenlo los socorridos,
Díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

Ruega a Cristo por nosotros, 
Antonio glorioso y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.

OREMOS:
Oh admirable San Antonio, glorioso por la celebridad de los milagros que habéis obrado, que tuvisteis la dicha de tener en vuestros brazos al Señor en forma de tierno infante, obtenedme de su Bondad la gracia que ardientemente deseo de lo íntimo de mi corazón.
Tu que fuistes tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires a los pecados de quien os ruega, sino a la gloria de Dios, que será otra vez exaltada por ti, y a la salvación de mi alma, tan unida a la petición que ahora tan encarecidamente te hago.
Como prenda de mi gratitud, os prometo llevar una vida más conforme con las enseñanzas del Evangelio y consagrada al socorro de los pobres, que tanto habéis amado y al presente amáis. Bendecid esta promesa que os hago y alcanzadme la gracia de ser a ella fiel hasta la muerte. Amén

jueves, 9 de septiembre de 2021

TE ADORAMOS, OH CRISTO, Y TE BENDECIMOS PORQUE CON TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO

 

“Y Yo cuando sea elevado de la tierra atraeré a todos hacia Mí”
(Jn. 12, 32)


¿Quién, al pensar en Jesucristo, no asocia inmediatamente a su Persona la cruz? Aquella cruz de la que pendió el Salvador del mundo será siempre la Santa Señal de los cristianos.
La cruz es el lenguaje más sublime empleado por Cristo, Palabra hecha carne. Es el testimonio elocuente del Amor del Hijo al Padre, del amor de Dios a la humanidad, sello que garantiza la divinidad de Jesucristo, Siervo sufriente de Yahvé. Es anuncio clamoroso del triunfo de la Redención, victoria sobre la muerte y puerta abierta para los cielos nuevos y para la tierra nueva.
Cristo y su cruz no pueden separarse; ¿puede acaso rechazarla el cristiano? La debilidad de la cruz es la fuerza que vence al mundo.
A través de los siglos resonarán las palabras del Señor que fue crucificado: “Si alguien quiere venir en pos de Mí, cargue con su cruz y sígame”. Esta invitación hecha a la humanidad forma parte del núcleo de la predicación evangélica. El Evangelio es Evangelio de la Cruz y por ello de la Gracia, Buena Nueva de Salvación.
No hay lugar para cobardías cuando Aquél mismo que cargó con el peso del madero nos invita a seguirle y nos anuncia: “Mi yugo es llevadero y mi carga ligera”.

viernes, 8 de mayo de 2020

EN EL DÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN PATRONA DE ARGENTINA. Hermosísima oración de consagración realizada por el ex-presidente Juan Perón en el año 1953


En esta fecha tan cara al pueblo argentino, consagrado a la Virgen de Luján como Patrona de la Patria y de la Nación Argentina, queremos rendir nuestro homenaje con la oración que el General Juan Domingo Perón, en su carácter de Presidente de la República, le ofrendara a la Santísima Virgen el 15 de noviembre de 1953, oración con la que supo expresar el agradecimiento a la Virgen por su amparo a los humildes en nuestra historia patria y el compromiso de luchar por la Paz y la Justicia para cumplir con nuestro destino histórico de Nación.


La oración del Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón

“Señora Nuestra de Luján: Muchas veces he levantado mis ojos hacia vuestra imagen que ha sido permanentemente compañía de mi fe por todos los caminos de mi vida.
“Pero en esta solemne ocasión extraordinaria se elevan hacia vuestro corazón las miradas y las voces que quieren expresar por mi intermedio los sentimientos y los pensamientos del Pueblo Argentino, que es la Patria, cuya representación humildemente invisto.
“El pueblo argentino, sus hombres y sus mujeres, sus niños y sus ancianos, sus pobres y también sus ricos de buena voluntad, sus obreros y también sus empresarios, sus fuerzas espirituales, sus fuerzas armadas, el pueblo argentino, con todos sus hijos, los que viven en los campos, en los pueblos y en las ciudades de la Patria, los que tienen nuestra Fe y aún los que sin tenerla, os respetan, señora de Luján, como símbolo de la unidad espiritual de la Nación, que vuestra pequeña imagen representa…todo el Pueblo Argentino os agradece, antes que nada, vuestra compañía permanente y humilde, cumplida desde vuestra villa de Luján a través de todas las jornadas y a través de todas las vicisitudes de nuestra historia.
“Os lo agradece como solemos agradecer los hijos, tarde o temprano, esa compañía espiritual que representa la inquietud de nuestras madres siguiéndonos, desde cerca o desde lejos, desde la tierra o desde el cielo, por todos los caminos de la vida.
“Desde la humildad de vuestra imagen, materializada en vuestra pequeñez y en vuestro rostro tostado por el sol de nuestra tierra criolla, y desde vuestra propia historia, que ensalzó la de los humildes y humilló a los soberbios para enseñarles el camino de la humildad, desde vuestra imagen donde fueron grabadas para siempre con divina inspiración, nos llegan vuestras dos consignas maternales: la paz y la justicia.
“En esta fecha extraordinaria os prometemos mantenernos dentro de nuestras posibilidades humanas y con vuestra ayuda, fieles a vuestro mandato.
“Queremos la paz de todos los argentinos, de todos los pueblo de América y de todos los pueblos del mundo. Pero no la queremos si no es justa, según vuestra consigna.
“Precisamente para que se cumpla vuestro anhelo infinito de paz, nos proponemos y os prometemos, madre de los argentinos, a luchar por la justicia entre los hombres y entre los pueblos.
“Os pedimos en cambio, la compañía eterna de vuestra humildad ejemplar, para que humildemente sepamos cumplir nuestro destino sin que jamás nos domine la soberbia”.
“Y os pedimos la ayuda de Dios para que mirando vuestra imagen nunca olvidemos que solamente los humildes salvarán a los humildes, y que para ser fieles a nuestra vocación de paz y de justicia, nos mantengamos todos unidos y en la humildad, la única y tal vez la última fuerza que Dios ha querido dejar sobre la tierra para que volvamos a la Fe, a la esperanza y al amor, donde reside la auténtica felicidad de los hombres y la grandeza fundamental de los pueblos”. Amén

jueves, 8 de agosto de 2019

OFRECER A DIOS EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA...: De los escritos de Don Giulio Barberis (1847 - 1927), seguidor y colaborador de San Juan Bosco.


R,P. Gustavo Peña SRSLRF

"Este sacrificio único de la nueva ley contiene en sí mismo todos los sacrificios de la ley antigua, y solo procura a la Santísima Trinidad mayor gloria y honor, que no todos los sacrificios del antiguo pacto. En la ley mosaica se ofrecieron cuatro clases de sacrificios: el holocausto, para reconocer el poder supremo de Dios sobre las criaturas, y para honrar a su majestad divina y celebrar su infinita bondad: y se dijeron sacrificios latréuticos; los sacrificios eucarísticos, o acción de gracias, en reconocimiento de los beneficios recibidos; Los sacrificios expiatorios o propiciatorios, por la expiación de los pecados de los hombres, propiciando así al Señor primero indignado por nuestras faltas; y sacrificios pacíficos o impetratorios, establecidos para exigir y obtener las gracias necesarias para caminar en el camino de la justicia. El sacrificio de la misa solo produce estos cuatro efectos, y los produce de una manera infinitamente más perfecta, habiendo sido instituido y ofrecido por Jesucristo para estos mismos propósitos, es decir, honrar a la suprema majestad de Dios, agradecerle por sus favores, reparar las heridas que le hizo el pecado y obtener de él todas las gracias que el hombre necesita. Por lo tanto, es necesario presenciar el santo sacrificio de la Misa con gran respeto, recuerdo y devoción, si uno quiere derivar de él los frutos que puede dar, pensando que es Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien se inmola en el altar por las manos del sacerdote, como fue sacrificado en el Calvario por las manos de los verdugos.

Jesucristo, el sacerdote de la ofrenda. 

Durante la Epístola
Es apropiado que usted note bien lo que dije anteriormente, que el principal y verdadero oferente de este santo sacrificio es el mismo Jesucristo: él no es el sacerdote, no es el obispo, ni siquiera el Papa. No quería que Jesús fuera el ángel. ni siquiera que ella era la misma que su santísima madre; Él quería ser él mismo, sacerdote de sacerdotes, obispo de obispos, único Hijo de Dios, sacerdote eterno según el orden de Melquisedec. Es él quien da a la Santa Misa su excelencia incomparable. Los sacerdotes no son más que siervos. Le prestan a Jesús, yo diría que sí, su boca, su voz, sus manos para la ejecución del sacrificio divino, pero el sacrificador es el mismo Jesús. ¡El dulce Salvatore se digna convertirse en nuestro sacerdote, nuestro médico, nuestro abogado! [...]
Valor de la Misa. 
De esto se deduce que cada misa tiene un valor que tiene infinito, y es celebrada por Jesucristo mismo con una devoción, un respeto, un amor por encima de lo que los ángeles y los hombres pueden entender. Por lo tanto, no podemos entender toda la excelencia del sacrificio del altar. Oh Jesús ¡Qué misterio incomprensible, y qué suerte para nosotros, pobres pecadores, ser admitidos para asistir a misa y poder apropiarnos de sus frutos! Considere cuidadosamente, mi buen hijo, la ventaja que se obtiene al ser testigo de un sacrificio tan santo. Nuestro Señor se ofrece por ti; él media entre tu culpa y la justicia divina; Él guarda los castigos que cada día merecen tus pecados. Oh! Si abrieras bien tus ojos a esta verdad, ¡cuánto amarías a la Santa Misa! Cómo lamentaría la suerte de poder ayudarlo, cómo lo escucharía con devoción, cómo sufriría cada vez que no pudiera asistir. ¡Cuánto desearías poder escuchar a varios de ellos todos los días!
Otros oferentes. 
Durante el ofertorio
Siendo Jesucristo mismo en persona, el verdadero sacrificador y sacerdote principal de la misa, no resta valor a la dignidad de los sacerdotes terrenales de la que él quiere usar materialmente. De este modo, se elevan para representar a Jesucristo mismo, toman el lugar de Jesús y actúan en nombre de Jesús. Son los ministros, las herramientas que les prestan sus manos y su voz. Pero aún debemos saber que, en tercer lugar, quienes participan en la Santa Misa son los que ofrecen el sacrificio, ya que todos los fieles en unión con Jesús y el sacerdote tienen el poder de ofrecer el sacrificio santo. También deben mencionarse como oferentes, y por lo tanto, primero se les aplica el valor de la Misa a quienes administran limosnas para celebrarla; los que procuran el aparato necesario para el sacrificio; y finalmente todos esos, quienes, impedidos por sus ocupaciones, incapaces de ayudarlos físicamente, se unen con la intención. Todos ellos ofrecen a la divina víctima y participan en el fruto de la ofrenda.
Ofrecer misa es un privilegio de todos.
Estoy seguro de que una de las gracias más excelentes que Dios ha concedido a todos los fieles, sin distinción de sexo, edad o estado, es la siguiente: que no otorgaba sacerdotes solamente, sino también a todos los hombres para poder ofrecer A su divina majestad este augusto sacrificio. Por eso el apóstol San Pedro proclamó el linaje fiel elegido, el sacerdocio real, las personas santas, las personas que compran, para que exalten las virtudes de quien, desde la oscuridad, los llamó a su admirable luz. Jesús te da el derecho de ofrecer este sacrificio no solo por ti, sino también por los demás, es decir, por aquellos, quienes sean, por quienes lo ofrezcas. Y esto es cierto, ya que en el canon de la misa el sacerdote dice expresamente que no es solo el sacerdote el que ofrece el sacrificio, sino todos los que lo rodean. Y en el Orate fratres el sacerdote, dirigiéndose a los fieles, agrega: "Para que el mío y su sacrificio sean aceptables para Dios el Padre Todopoderoso". 
Ecce Agnus Dei -Comunión-
Y después de la elevación del cáliz, el sacerdote repite que no es él solo, sino que unido a la gente que ofrece a la soberanía majestuosa, un sacrificio puro, santo e inmaculado. Por lo tanto, es necesario que quienes asisten al santo sacrificio, o con palabras o al menos con la intención, se unan al sacerdote para participar más abundantemente en el fruto del sacrificio. ¡Qué privilegio tienes, aunque no eres un sacerdote, para poder ofrecer el cuerpo y la sangre del Salvador tan fácilmente! Oh! ¡Aprovecha este poder! Practica ese sacerdocio todos los días en que la misericordia de Dios te ha investido, y piensa precisamente en unirte espiritualmente con el sacerdote y en ofrecerle el sacrificio divino. Sin esto no sentirías bien la misa; Debido a que escuchar la Misa no solo está presente materialmente, sino que ofrece sacrificios en unión con el sacerdote."

[Extracto de "The vade mecum of young Salesians" de Don Giulio Barberis, SEI, Imprimatur: Taurini, 18 de julio de 1931, Can. p. Franciscus paleari].

sábado, 2 de marzo de 2019

LA ENTRONIZACIÓN EN EL HOGAR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Es una práctica profundamente cristocéntrica que ha sido fomentada por numerosos santos a lo largo de los siglos. Bajo “la luz de la sagrada Escritura, la expresión ‘Corazón de Cristo’ designa el misterio mismo de Cristo, la totalidad de su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo de Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación y de santificación para toda la humanidad. El ‘Corazón de Cristo’ es Cristo, Verbo encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en el Espíritu, con amor infinito divino-humano hacia el Padre y hacia los hombres sus hermanos”.
Entre las múltiples costumbres devotas relacionadas con el Sagrado Corazón está la tradicional ‘entronización’ o ‘consagración’ del hogar (y del corazón) a Jesús. En particular, Jesús prometió a santa Margarita María Alacoque que “bendeciré los hogares en los que se muestre y venere una imagen de Mi Corazón”.
Además, santa Margarita María Alacoque escribió una oración personal de consagración que puede usarse cuando uno mismo o una familia se consagra al Sagrado Corazón.
Me entrego al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente Suyo y hacer todas las cosas por Su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que Le desagrade.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Sé pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Sé fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Sé propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, sé para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de Tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que Te disguste o me pueda apartar de Ti. Que Tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás Te olvide yo y que jamás me separe de Ti.
Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu Sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en Tu servicio. Amén.
Sea cual sea el método que uses para consagrar tu hogar al Sagrado Corazón, el énfasis debe recaer en la preparación espiritual. No es simplemente una actividad en la que colocas una imagen de Jesús en un lugar notorio de tu hogar. Similar a la consagración al Inmaculado Corazón de María, se centra en unir el corazón al de Jesús para que sea uno con Él en todas las cosas.


viernes, 7 de diciembre de 2018

¿QUE ES EL DETENTE DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS?



El Detente, el Escudo del Sagrado Corazón de Jesús es un emblema con la imagen del Sagrado Corazón y la divisa: ¡Detente! El Corazón de Jesús está conmigo. ¡Venga a nosotros Tu Reino!
El uso del Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús; señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden.
Además, el Detente nos ayuda a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra total confianza en la protección divina, una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Nuestro Señor y un pedido de que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.
El Detente, lejos de ser un talismán mágico, es un signo de nuestra confianza en el poder del Señor Jesús. Miramos su Divino Rostro, y nos sentimos apoyados por tan dulce mirada. Abrimos nuestro corazón delante de esos brazos que siempre están abiertos para recibirnos y perdonarnos.

- Origen del Escudo: “Detente” del Sagrado Corazón de Jesús
Proviene de Santa Margarita María Alacoque, como lo atestigua una carta dirigida por ella a la Madre Saumaise el 2 de Marzo de 1686 en la que le dice: “Él (Jesús) desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” (Vida y Obras, vol. II, p.306, nota). Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y recomendaba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

El Detente corresponde a una de las 12 Promesas que hizo Jesús a Santa Margarita María cuando le reveló su Sagrado Corazón: “Seré un refugio seguro durante la vida, y sobre todo en la hora de la muerte”. ¡Qué mejor refugio que el Corazón de Jesús! En ese Corazón se encuentran los divinos tesoros de la misericordia y el perdón de Dios Padre, que en Jesús reconcilia a toda la humanidad.
Esta práctica recomendada por Santa Margarita al principio sólo fue conocida en las comunidades de la Visitación. Fue la Venerable Ana Magdalena Rémuzat, salesa de Marsella, quien la hizo conocer fuera del claustro. Habiendo sabido por revelación hacia 1720, que iba a desencadenarse una gran peste en Marsella, por inspiración divina prometió que los atacados encontrarían auxilio prodigioso en esa devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
La santa religiosa, ayudada por su hermanas, preparó a mano millares de pequeñas imágenes de este Corazón con la inscripción “Detente, el Corazón de Jesús está aquí”. Desde entonces la práctica se extendió a muchos países. En 1748, el Papa Benedicto XIV, envió muchos de estos Detentes a la Reina de Francia. Y consta que en la revolución francesa, innumerables fieles se colocaron con el Detente bajo la protección del Corazón de Jesús.
El Detente se puede usar en la ropa o en el auto, no hace falta ninguna imposición especial, como en el caso de los escapularios. La confianza en el Sagrado Corazón de Jesús es suficiente para experimentar los efectos de su Divino Amor y protección.

El Papa Pío IX y el Detente
Era el año de 1870, tiempo de pruebas y lágrimas para el pontificado del Papa Pio IX. Se cuenta que una señora romana, después de consagrar al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen a su hijo que partía para la guerra, al darle su bendición le entregó un «Detente» que ella misma dibujo sobre un pedazo de paño rojo diciéndole: "Él te devolverá sano y salvo a mi cariño". El joven asistió a reñidísimos combates, las balas silbaban a su alrededor, ya están muertos las tres primeras filas, sus compañeros de derecha e izquierda habían caído; una bala llegó también a su pecho donde tenía el «Detente» y allí se detuvo. Minutos después un refuerzo de tropas llegó a asegurar la victoria y el hijo volvió a abrazar a su madre, quien contó lo ocurrido al Santo Padre el Papa, recibiendo por respuesta estas palabras: «¡Detente, el Corazón de Jesús está conmigo! »
Conmovido a la vista de esta señal de salvación, el Papa concedió aprobación definitiva a tal devoción y dijo: “Esto, señora, es una inspiración del Cielo. Sí, del Cielo”. Y, después de un breve silencio añadió:
“Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueren hechos según este modelo reciban esta misma bendición, sin que sea necesario que algún otro sacerdote la renueve. Además, quiero que Satanás de modo alguno, no, pueda causar daño a aquellos que lleven consigo el Escudo, símbolo del Corazón adorable de Jesús”.
Para impulsar la piadosa costumbre de llevar consigo el Detente, Pío IX concedió en 1872, indulgencias parciales para todos los que, portando esta insignia, rezasen diariamente: un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria.
Después de ello, el Santo Padre compuso esta bella Oración:
Ábreme oh buen Jesús,
las puertas de tu Sagrado Corazón,
úneme a Él para siempre.
Que todas las respiraciones y
palpitaciones de mi pobre corazón aún
cuando esté durmiendo, te sirvan de
testimonio de mi amor y te digan sin
cesar: Señor, te amo.
Recibe el poco bien que yo hago,
y dame tu santa gracia para reparar
todo el mal que he hecho.
Para que te ame en el tiempo y te alabe
por toda la eternidad, Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Y ojalá que todos los que lleven este «Detente» aprendan de memoria esta oración y la recen con frecuencia y así puedan tener una mayor seguridad de la protección divina. La práctica del «Detente» es santa como santo es el culto y el amor a Jesucristo. Es fructuosa por las virtudes que ejercita de fe, oración, amor y esperanza; por las grandes gracias y favores que se han obtenido y se obtienen de su uso.
El «Detente» significa: ¡«Detente»! Satanás, tentación, pasión, peligro, enemistad, tristeza, penas, infierno, que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi esperanza, mi todo, está conmigo.
Por lo tanto, llevar el «Detente» del Sagrado Corazón y llevarlo con amor y fe, es lo mismo que si lleváramos un escudo contra toda clase de peligros. Procuremos que los enfermos, niños, jóvenes, ancianos y todo el mundo lleven encima un «Detente», en la cartera o debajo de la almohada (en el caso de enfermos).

viernes, 21 de septiembre de 2018

SI DIOS ES EL QUE HACE MILAGROS, ¿PORQUE LOS CATÓLICOS SE LOS PEDIMOS TAMBIÉN A LOS SANTOS?


La devoción a los santos es uno de los temas por los que más somos criticados lo católicos. Los Protestantes, sectarios (y muchos católicos "progres" dentro de la Iglesia) no terminan de entender el por qué de este tipo de devociones y suelen mencionar este pasaje de la Biblia:
“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” 1 Timoteo 2, 5.
Al leer este pasaje surge la siguiente pregunta: Si Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres ¿Por qué le pedimos a los Santos? Si alguna vez te preguntaste lo mismo, este post ayudará a aclarar tus dudas.
Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres
Muchos creen que los católicos hacemos mal en pedir a los santos que recen por nosotros porque no entienden bien en qué consiste la mediación de Jesús. Por eso debemos conocer el contexto judío en el que vivió nuestro Señor.
Israel, el pueblo de Jesús, tenía un rito con las siguientes características:
– Era el rito principal de la Antigua Alianza.
– Tenían un sumo sacerdote.
– El sumo sacerdote entraba una vez al año al lugar santísimo del templo.
– El sumo sacerdote ofrecía la sangre de un cordero sin mancha para el perdón de sus pecados y los de todo el pueblo de Israel.
– Por eso el sumo sacerdote era el mediador entre Dios y el pueblo de Israel.
Pero con la muerte y resurrección de Jesucristo se establece una Nueva Alianza con estas características:
– Jesucristo hace perfecto el rito de la Antigua Alianza.
– Jesucristo es el nuevo Sumo Sacerdote.
– Jesucristo subió a la cruz como Sumo Sacerdote y Víctima.
– Jesucristo murió en la cruz como verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
– Por eso Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres.
Como pueden notar en este breve paralelo (que está magistralmente explicado en los capítulos 9 y 10 del libro de los Hebreos), la mediación de Jesucristo es Sacerdotal y no tiene que ver con llevar recados de los hombres para Dios. Esto otro es intercesión.
Mediación de Jesús vs Intercesión de los Santos
Como ya hemos explicado, la mediación única de Jesús es sacerdotal y tiene que ver específicamente con la perfección del antiguo rito con el derramamiento de su Sangre, sangre de la alianza nueva y eterna. ¿Cómo entendemos entonces la intercesión de los santos? Esto es muy simple: Un intercesor es todo aquel que reza para que Dios se compadezca de otra persona.
Todos podemos ser intercesores. De hecho, el pasaje bíblico más usado por los protestantes para decir que la intercesión no es bíblica en realidad comienza así:
“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador“. 1 Tim 2, 1-3.
En la Biblia hay numerosos ejemplos de personas santas que intercedieron por sus hermanos:
– En Génesis 18, 23-33 Abraham intercede por Sodoma.
– En Romanos 15,30 San Pablo le pide a sus hermanos que recen por él.
Si en vida rezaban por sus hermanos ¡cuánto más en el cielo que están frente a Él!
Por eso podemos dirigirnos con confianza a nuestros hermanos los santos para pedirles que nos ayuden rezando por nuestras necesidades.
Conclusión: Dios es el único mediador entre Dios y los hombres, y todos podemos ser intercesores.

martes, 28 de agosto de 2018

NO SE PUEDE AMAR LO QUE NO SE CONOCE


El axioma es siempre válido ¿Cómo se puede amar la Verdad Católica, el Magisterio perenne de los Santos Padres, el Magisterio inmutable de la Iglesia, si no se los ha conocido primero? ¿Cómo se ha de iniciar una cruzada sin saber por qué se lucha? ¿Cómo se ha de aceptar el martirio, sin saber por qué se muere?
Las palabras de los Santos Padres, de los Papas legítimos, de los estudiosos y de los místicos ya no resuenan en nuestros oídos. Pero sobreviven en los libros. Y desde allí siguen siendo fuente de vida y de conocimiento.
Muy pocos editores y libreros han elegido su campo de batalla. Contra la nueva barbarie que nos amenaza, emerge un nuevo aspecto de la Cruzada: la difusión del libro católico, la transmisión de las nuevas generaciones de ese depósito inconmensurable creado por el intelecto del hombre, iluminado por la fe divina y sometido a su único Señor y Rey, Jesucristo.
Recomendamos, pues, el estudio y también la colaboración con aquellos que, silenciosamente, libran su combate, que es también el nuestro.

lunes, 9 de julio de 2018

DISTINTAS MANERAS DE ASISTIR AL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA SEGÚN ENSEÑA EL PAPA PÍO XII EN SU ENCÍCLICA MEDIATOR DEI


Papa Pío XII celebrando la Sta. Misa
Es un deber y a la vez una dignidad, dice el Papa Pío XII, la participación del fiel cristiano en la Santa Misa. Esta participación no debe ser pasiva y negligente, sino activa y atenta. Aún sin ser los fieles sacerdotes, ellos también ofrecen la Hostia divina de dos modos: primero, uniéndose íntimamente con el sacerdote en ese Sacrificio común, por medio de las ofrendas, por el rezo de las oraciones oficiales, por el cumplimiento de los ritos y por la Comunión sacramental; y segundo, inmolándose a sí mismos como víctimas. A ello nos conduce toda la liturgia de la Misa y a ello tiende la participación activa de los fieles en ella.
El Papa Pío XII señala tres medios principales, que podríamos llamar clásicos, de participación activa en el Sacrificio de la Misa:
1) El uso del Misal, con el cual los fieles siguen al celebrante rezando sus mismas oraciones y abundando en sus mismos sentimientos.
2) El canto de la Misa solemne, "la cual goza de una particular dignidad por la majestad de sus ritos y el aparato de sus ceremonias, y reviste el máximum de esplendor cuando asiste a ella, como la Iglesia lo desea, un pueblo numeroso y devoto".
3) La práctica legitima de la "Misa dialogada", sea en su forma normal respondiendo todos ordenadamente a las palabras del celebrante, sea combinando ambas cosas, rezo y canto. Todos estos modos de participar activamente en la Misa son dignos de loa y de recomendación, cuando se acomodan estrictamente a las prescripciones de la Iglesia y a las normas de los sagrados ritos y se encaminan a unir y a no a separar a los fieles con Cristo y su ministro visible,que es el sacerdote.
Más como quiera esos tres medios señalados por el documento pontificio no son siempre ni para todos posibles ni ventajosos, se puede recurrir legítimamente a otras maneras más sencillas, por ejemplo: al rezo del Santo Rosario, a la meditación de los divinos misterios , o al uso de otras oraciones. Todo esto, dice el Papa, aunque diferente de los sagrados ritos en la forma, concuerda sin embargo con ello por su misma naturaleza.

Es un error, tratándose de la participación de los fieles en la Liturgia, hacer tanto caso de las circunstancias externas de la misma que se crea que si ellas se descuidan la acción sagrada no puede alcanzar su propio fin. En realidad, lo que importa sobre todo es que los asistentes se unan del modo más íntimo posible con el Divino Redentor, que crezca cada día en ellos su grado de santidad y se aumente la gloria del Padre Celestial
S.S. Pío XII - Encíclica Mediator Dei

martes, 22 de mayo de 2018

SAINT ANTHONY OF PADUA MIRACLE AT THE CONFESSIONAL. (San Antonio de Padua, Milagroso hasta en el confesionario)



The Sacrament of Penance also called Reconciliation, Forgiveness, Confession, and Conversion.


Jesus came and stood in the midst, and said to them: Peace be to you. And when he had said this, he shewed them his hands and his side. The disciples therefore were glad, when they saw the Lord. He said therefore to them again: Peace be to you. As the Father hath sent me, I also send you. When he had said this, he breathed on them; and he said to them: Receive ye the Holy Ghost. Whose sins you shall forgive, they are forgiven them; and whose sins you shall retain, they are retained. 
(John Ch. 20:19-23)
The usual snare with which the devil catches the young is to fill them with shame when they are about to confess their sins. When he pushes them to commit sins, he removes all shame, as if there were nothing wrong with it, but when they are going to confession, he returns that shame magnified and tries to convince them that the priest will be shocked by their sins and will no longer think well of them. Thus the devil tries to drive souls to the brink of eternal damnation. Oh, how many lads does Satan steal from God. (St. John Bosco)
ANTHONY the Priest spent long hours in the confessional. There he was brought face to face with strange and sorrowful problems of all kinds. One penitent in particular found that, when he knelt at the feet of this young Franciscan priest, he was unable to confess his sins. The sorrow which filled his heart was so great that he simply could not speak. Anthony read that heart and and knew that it was sincerely penitent. so he said to the man, "Go home, write your sins on a piece of paper, then bring the paper back to me." The man did so. Anthony bade him read the list. Obediently the penitent started with the first. To his astonishment he saw that, as soon as he had told it, the name of each sin disappeared from the paper. So it went on. When the last sin had been confessed, the paper was perfectly blank and the penitent having witness such a great Miracle and Mercy from our Lord poured fourth tears of joys.
A Prayer to Beg the Intercession of Our Lady and the Saints Before Confession
MAY the blessed Angels and Saints of God, who rejoice in the conversion of a sinner; and above all, may thou, O Blessed Virgin, the refuge of the penitent and the Mother of Mercies, intercede for me, that the Confession which I am now going to make may not have the effect of rendering me more criminal than I am, but may procure for me the happiness of a reconciliation with my long-offended God and the grace never more to offend Him mortally.
And do thou, likewise, my good Angel, the faithful guardian of my soul and the witness of my past sins and infidelities---do thou, by thy prayers, assist me to rise again and beg that, in this holy Sacrament, I may obtain those helps which may enable me to lead a new life for the time to come. Amen

Traducción:

El Sacramento de la penitencia también llamado de la reconciliación, del perdón, la confesión y la conversión.

Jesús vino y se puso de pie en medio de sus Apóstoles y les dijo: la paz sea con vosotros, y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor. El repitió: "¡Paz a vosotros! como me envió el Padre, así os envío yo". Después sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, le serán retenidos".
(San Juan 20:19-23)
La trampa habitual con la que el diablo atrapa a los jóvenes es a con vergüenza cuando están a punto de confesar sus pecados. Cuando los empuja a cometer pecados, él quita toda la vergüenza, como si no hubiera nada malo con ella, pero cuando se van a confesar, él regresa con esa vergüenza ampliada y trata de convencerlos de que el sacerdote se pondrá mal por sus pecados y ya no va a pensar bien de ellos. Así, el diablo trata de conducir almas al borde de la condenación eterna. Oh, cuántos muchachos le roba Satanás a DIOS. (San Juan Bosco)
San Antonio fue un sacerdote que pasó largas horas en el confesionario. Allí se encontró cara a cara con extraños que tenían tristes problemas de todo tipo. Un penitente en particular se encontró que, cuando se arrodilló a los pies de este joven sacerdote franciscano, no fue capaz de confesar sus pecados. El dolor que llenó su corazón era tan grande que simplemente no podía hablar. Antonio leyó ese corazón y sabía que estaba sinceramente arrepentido. Así que le dijo al hombre: " vete a casa, escribe tus pecados en un pedazo de papel, y luego trae el papel de vuelta a mí." el hombre lo hizo. San Antonio le pidió que leyera la lista. Obedientemente el penitente comenzó con el primero. Para su asombro vio que, tan pronto como lo había dicho, el nombre de cada pecado desapareció del periódico. Así que siguió. Cuando el último pecado había sido confesado, el papel estaba perfectamente en blanco y el penitente que había presenciado un gran milagro y misericordia de nuestro Señor derramó cuatro lágrimas de alegrías.

Una oración para suplicar la intercesión de nuestra Señora y los santos antes de confesarse

Que los benditos ángeles y santos de Dios, que se regocijan en la conversión de un pecador; y sobre todo, que tú, oh bendita Virgen, el refugio del penitente y la madre de la misericordia, interceder por mí, que la confesión que voy a realizar ahora, no tenga el efecto de hacerme más criminal de como estoy, pero puede conseguir para mí la felicidad de una reconciliación con mi Dios ofendido y la gracia nunca más para ofenderme de muerte.
Y tú, igualmente, mi buen ángel, el fiel guardián de mi alma y el testigo de mis pecados pasados y infidelidades --- Tú, por tus oraciones, me ayudas a subir de nuevo y rogar que, en este sagrado Sacramento, yo Puede obtener esas ayudas que me permitan llevar una nueva vida por el momento. Amén