Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

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jueves, 13 de noviembre de 2025

UN PAPA QUE ES EXPLÍCITAMENTE HEREJE, CAE IPSO FACTO, DE SU DIGNIDAD PONTIFICIA Y ESTÁ FUERA DE LA IGLESIA. San Francisco de Sales

«No decimos que el Papa no pueda errar en sus opiniones privadas, como le sucedió a Juan XXII. Ahora bien, cuando es explícitamente hereje, cae ipso facto de su dignidad y fuera de la Iglesia, y la Iglesia debe privarlo, o, como algunos dicen, declararlo privado, de su Sede Apostólica, y deben decir, como lo dijo San Pedro: “Que otro ocupe su Apostolado”. Cuando yerra en su opinión privada, debe ser instruido, aconsejado, convencido; como sucedió con Juan XXII, quien, lejos de morir obstinado o de haber tomado una decisión en vida respecto a su opinión, murió mientras realizaba el examen necesario para determinar una cuestión de fe, como lo declaró su sucesor en las Extravagantes, que inician el Benedictus Deus.» Pero cuando el Papa está revestido con las vestiduras pontificias, es decir, cuando enseña a toda la Iglesia como pastor, en materia general de fe y moral, entonces no hay más que sana doctrina y verdad.»
Sain Francisco de Sales, The Catholic Controversy, p. 225

# Notas sobre el Papado

lunes, 10 de julio de 2023

ELLOS TIENEN LOS TEMPLOS, NOSOTROS LA FE... : CARTA DE SAN ATANASIO (UN TEXTO DE MUCHA ACTUALIDAD PARA HOY EN QUE LA SECTA APOSTATA DEL VATICANO SEGUNDO HA USURPADO TODOS LOS TEMPLOS QUE HASTA HACE CINCUENTA AÑOS PERTENECIAN A LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA)


"Que Dios os consuele. He sabido que no sólo os entristece mi exilio, sino sobre todo el hecho de que los otros, es decir los arrianos. se han apoderado de los templos por la violencia y entre tanto vosotros habéis sido expulsados de esos lugares. Ellos entonces poseen los templos. Vosotros en cambio la tradición de la Fe apostólica. Ellos, consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe. Confrontemos pues qué cosa sea más importante, el templo o la Fe, y resultará evidente desde luego, que es más importante la verdadera Fe. Por tanto, ¿quién ha perdido más, o quién posee más, el que retiene un lugar, o el que retiene la Fe? El lugar ciertamente es bueno, supuesto que a11í se predique la Fe de los Apóstoles, es santo, si allí habita el Santo. (¿No es para hoy esta carta?}. Vosotros sois los dichosos que por la Fe permanecéis dentro de la Iglesia, descansáis en los fundamentos de la Fe, y gozáis de la totalidad de la Fe, que permanece inconfusa. Por tradición apostólica ha llegado hasta vosotros, y muy frecuentemente un odio nefasto ha querido desplazarla, pero no ha podido; al contrario, esos mismos contenidos de la Fe que ellos han querido desplazar, los han destruido a ellos. Es esto en efecto lo que significa afirmar: "TU ERES EL HIJO DE DIOS VIVO". Por tanto, nadie prevalecerá jamás contra vuestra Fe, mis queridos hermanos, y si en algún momento Dios os devolviere los templos, será menester el mismo convencimiento: que la Fe es más importante que los templos. Y precisamente una Fe tan viva suple para vosotros, por ahora, la devolución de los templos. No es que yo hable sin respaldo de la Escritura, por e1 contrario, os digo con énfasis que os conviene confrontar sus testimonios. Recordad precisamente que el templo era Jerusalén, y que el templo no estaba en el desierto cuando los enemigos lo invadieron. Los invasores venidos de Babilonia habían irrumpido como juicio de Dios, que probaba o que corregía y que, precisamente por medio de estos enemigos ávidos de sangre imponía castigo a los que lo ignoraban. Los extranjeros, pues, se posesionaron del lugar, pero éstos, en el lugar, negaban a Dios. Justamente porque no sólo no tenían respuestas adecuadas, ni las proferían, sino que estaban excluidos de la verdad. Por tanto ahora también, ¿de qué les sirve tener los templos? Si efectivamente, los tienen, pero eso a los ojos de quienes se mantienen fieles a Dios indica que son culpables, porque han hecho cueva de ladrones y casas de negocios, o sitios de disputas vanas lo que antes era un lugar santo, de modo que ahora les pertenece a quienes antes no les era lícito entrar. Muy queridos, por haberlo oído de quienes han llegado hasta aquí, sé todo esto y muchas otras cosas peores; pero, repito, cuanto mayor es el empeño de éstos por dominar la Iglesia, tanto más están fuera de ella. Creen estar dentro de la verdad, aunque en realidad están excluidos de ella, prisioneros de otra cosa, mientras la Iglesia, desolada, sufre la devastación de estos supuestos benefactores".
Hasta aquí La carta de San Atanasio, del año 356 exactamente.

jueves, 10 de noviembre de 2022

EL EXORCISMO MÁS FAMOSO DE SAN JUAN DE LA CRUZ




Cuando el Santo vivió en Ávila, ganó notoriedad como gran exorcista debido a su poder sobre los demonios. El caso más sonado, fue el de Sor María de Olivares Guillamas, agustina del Convento de Nuestra Señora de Gracia. Oriunda de Ávila, hizo sus votos en este convento en 1563. Llamó la atención por una serie de hechos extraños que no pudieron ser explicados. Sin nunca haber tenido estudios, sabía y era muy buena explicando las Escrituras. Se dijo que "habla todos los idiomas y conoce todas las ciencias". Vinieron muchos eruditos a conocerle y hablarle.
Algunos historiadores incluso hicieron una lista de hombres famosos que estudiaron el caso de ésta monja: Mancio de Corpus Christi, dominico, Bartolomé de Medina, también dominico, Juan de Guevara, agustino (sus conferencias en la Universidad de Salamanca fueron tan elevadas que fueron consideradas "Milagrosas"), fray Luis de León, maestro de muchas ciencias, estudioso de la Biblia, agustino. No sabemos si estuvieron involucradas otras personalidades de Ávila: Don Francisco de Salcedo, Julián de Ávila, o alguno de los distinguidos dominicos o jesuitas. En resumen, los teólogos eruditos que visitaban Ávila "consideraban el espíritu de esta monja bueno y su conocimiento milagroso".
Sin embargo, no todo estaba claro. El provincial agustino y probablemente el padre general vinieron a Ávila. La conversación con la monja no los tranquilizó en absoluto. Trataron el asunto con cautela. Se enteraron de la santidad, espíritu y conocimiento de Fray Juan de la Cruz. Por eso hicieron todo lo posible para que viera a la monja. Ellos insistieron, pero Juan se negó, probablemente porque no tenía experiencia en este campo y porque era joven. Tenía por entonces 32 años.
El superior agustino le dio permiso para entrar y salir del monasterio cuantas veces fuese necesario y así pudiera investigar el caso excepcional sin obstáculos. Acordaron una fecha para la primera reunión de inmediato. A la hora señalada entró en la iglesia fray Juan detrás de la reja del coro se encontraba la monja. Ella siempre sorprendía a todos con un lenguaje agudo, dichos buenos e ingeniosos. “Sin embargo, cuando vio al fraile pequeño y poco llamativo, no pudo decir nada. Atónita, comenzó a temblar y a sudar como una culpable en la corte. No intercambiaron ni una sola palabra".
Fray Juan salió y en secreto le dijo al padre general que la monja había sido poseída por un espíritu maligno y que los exorcismos tendrían que repetirse muchas veces. El superior estuvo de acuerdo. A partir de ese momento, fray Juan podría hacer lo que creyera conveniente en este asunto. Así que al final accedió a ayudar. Años más tarde, dijo que antes de iniciar el exorcismo, "informó a los inquisidores del distrito que se le había permitido hacer lo que fuera necesario" (Biblioteca Mística Carmelitana 14, 190).
Empezaron a suceder cosas increíbles. Fray Juan, sin darse cuenta del riesgo que había corrido, comenzó a prepararse espiritualmente: oró, ayunó, hizo penitencia y realizó diversas austeridades. Dedicó días y semanas enteros al trabajo: exorcismos, reuniones, catequesis. Quería liberar a la pobre poseída no solo del demonio, sino también de la confusión mental de la que había sido víctima.
Satanás se negó a dejar el cuerpo, alegando que la monja era de su propiedad. Ella se entregó a él voluntariamente, firmando el pacto con su propio nombre y sellándolo con sangre. Fray Juan no se rindió y un día, durante la misa, se le apareció este documento. Lo quemó de inmediato.
El último ataque fue excepcionalmente fuerte. Los exorcismos se convirtieron en un espectáculo impactante. Después de largos desacuerdos y discusiones, los espíritus malignos “se fueron gritando que desde la época de Basilio nadie se les había opuesto con tanta fuerza. La monja se desmayó, pero luego volvió a ser ella misma. Estaba sentada en el suelo descansando después del exorcismo.
Fray Juan preparó un memorando en el que presentó su opinión sobre el asunto. La Santa Inquisición de Valladolid envió materiales procesales al tribunal principal de Madrid. El 23 de octubre de 1574 llegó una carta de Madrid: “Inmediatamente después de recibirla, el padre Juan de la Cruz, carmelita descalzo, debe comparecer ante el Tribunal de la Santa Inquisición. Será interrogado sobre el memorial enviado a esta Inquisición ".
Fray Juan fue a Valladolid. En los primeros días de noviembre también fue llevada allí María de Olivares, y fue recluida en un convento.
Fray Juan, gran exorcista con el poder de luchar contra los espíritus malignos, se hizo conocido. En una carta a la priora de Medina del Campo, Inés de Jesús, en el otoño de 1574, la Madre Teresa de Jesús escribió: “Hija mía, lamento mucho la enfermedad de la Hermana Isabel de San Jerónimo. Les envío al Padre Juan de la Cruz para que la sane. Dios le dio la gracia de expulsar demonios de los cuerpos. En Ávila, acaba de liberar a cierta persona de tres legiones de demonios. En nombre de Dios, exigió que le dijeran quiénes eran. Le obedecieron de inmediato.
Fray Juan fue a Medina del Campo y se encontró con una monja que se creía que estaba poseída. Se dio cuenta de que había habido un error. Isabel de San Jerónimo estaba simplemente mentalmente enferma. Murió el 23 de noviembre de 1582.
El caso de María de Olivares fue el más difícil y sin duda el más famoso, pero no el único en el que ayudó Juan de la Cruz.
P. Jose Vicente Rodriguez OCD

martes, 1 de noviembre de 2022

¿PARA QUÉ LEER LA VIDA DE LOS SANTOS ... ?



Los Santos son los verdaderos discípulos de Nuestro Señor Jesucristo. La vida de los Santos es el Evangelio puesto en práctica y por esto son los modelos que tenemos que conocer e imitar para salvarnos. Sin embargo, los que hoy llamamos santos eran hombres como nosotros, que tenían problemas y dificultades en sus familias, con sus hijos y sus vecinos. También ellos tenían tentaciones, pecados e incluso algunos de ellos fueron grandes pecadores como San Agustín.
¿Cómo de pecadores alcanzaron la santidad? ¿Cómo vencieron la ira, la pereza, la envidia, los malos deseos y todas las tentaciones? En una palabra, ya fueran jóvenes o viejos, religiosos o seglares, padres o madres de familia, muchachos o muchachas, ¿qué medios emplearon para protegerse del mal, fortalecerse, santificarse, progresar, vencer y triunfar? Al leer su vida sabremos estas cosas. Mejor aún, la lectura de su vida, junto con la lectura del Catecismo y del Santo Evangelio nos fortalecerá, iluminará, instruirá y nos ayudará a ser verdaderos católicos, con la paz en el alma y la sonrisa en el rostro, a pesar de las dificultades de la vida.
Leer en familia
Los católicos de los siglos pasados, que conocían el valor y la importancia de estas buenas lecturas, hacían a veces sacrificios enormes para poder adquirir la vida de los mártires y de los santos; y constituían así un patrimonio intelectual católico para sus hijos. Pues no hay que olvidarlo nunca, los santos son los héroes y campeones del cristianismo; los mejores hijos de la Iglesia y los vencedores del mundo, de la carne y del demonio. A ellos es a quienes tenemos que conocer, imitar y seguir, y no a los protagonistas corruptos de la televisión y del cine.
Las familias católicas se reunían , después de la cena, rezaban juntos y leían cada día algunas páginas de las vidas de los santos, del Catecismo o del Evangelio. Esta lectura cotidiana alimentaba las inteligencias, fortificaba la voluntad; inflamaba su celo; los ponía en guardia contra las trampas y mentiras del demonio y de sus secuaces; unía a los miembros de la misma familia; formaba jóvenes virtuosos, obedientes, fuertes contra el mal y orgullosos de ser católicos, hijos de Dios y herederos del cielo, a tal punto que decían “antes morir que pecar” (S. Domingo Savio).
Frutos de la buena lectura
Esta lectura ha hecho Santos y familias felices. ¡Dichosos los padres que les dan a sus hijos la costumbre de leer la vida de los campeones de la Fe: tendrán hijos o nietos santos! Así, Santa Teresa de Jesús, cuando era niña, al leer la vida de los Santos con su hermano, se entusiasmó por la felicidad del cielo y finalmente llegó a él gloriosamente (1). ¡Dichosos los padres que defienden a sus hijos y nietos cerrando la puerta de su casa a los malvados, corruptos y corruptores de la caja de todos los vicios, impura y mentirosa! ¡Dichosos los padres que eligen buenos compañeros y modelos para sus hijos, pues los niños tienden a imitar todo!
«Dime con quién andas y te diré quién eres». Si les dan a leer a sus hijos la vida de los Santos, se sentirán movidos por estos héroes y, consciente o inconscientemente, tratarán de imitar sus virtudes de fortaleza, trabajo, obediencia y respeto de sí y de los demás. Muchos pecadores se convirtieron y se hicieron a su vez Santos al querer imitar los buenos ejemplos de los santos cuya vida leían; y otros hombres están, por desgracia, en el infierno por haber leído o visto cosas malas.
Algunos conocemos el caso del soldado español Ignacio de Loyola. Herido, clavado en su lecho de sufrimiento, Ignacio leyó la vida de Nuestro Señor Jesucristo y de los Santos. Esta lectura repetida lo convirtió, le hizo descubrir la verdadera sabiduría e hizo de él mediante los Ejercicios Espirituales y la Compañía de Jesús, el mayor defensor de la Fe católica frente a la herejía protestante naciente.
La lectura es una escuela de santificación
¿Quieren ustedes vencer el pecado, saber santificar el sufrimiento, vivir cristianamente, salvar su alma, ser católicos militantes que ayudan a sus hermanos a vencer y a salvarse? Lean y hagan que otros lean la vida de los Santos y de los Mártires. Lean la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, la Introducción a la Vida Devota de San Francisco de Sales, la Vida de San Juan Bosco, la de Santo Domingo Savio, San Pío X, Santa Mónica, Las Glorias de María de San Alfonso María de Logorio, etcétera.
Hoy en día, triunfan el mal y las sectas porque atacan a católicos ignorantes, cadáveres ambulantes, a gente que paga por dejarse envenenar a sí mismo y a sus familias, en lugar de formarse leyendo buenos libros.
Los santos nos hablan de la lectura
Miren lo que hacían los Santos: a unas religiosas que le pedían cilicios, San Alfonso de Ligorio les respondió enviándoles un buen lote de libros que les ayudarían a santificarse mejor (2). El mismo San Alfonso escribía: “No tengo la posibilidad, pero si pudiera quisiera imprimir tantos ejemplares de este pequeño libro (“El gran medio de la Oración”) como hay fieles vivos en el mundo, y distribuírselo a todos para que comprendieran la gran necesidad de la oración para salvarnos” (3).
El Santo Cura de Ars leía cada día la vida del santo del día y decía: “Leamos sobre todo la vida de algún santo, donde veremos lo que ellos hacían para santificarse; esto nos alentará” (4).
San Antonio María Claret decía: “Al considerar el bien tan grande que trajo a mi alma la lectura de libros buenos y piadosos, es la razón por la que procuro dar con tanta profusión libros por el estilo, esperando que darán en mis prójimos a quienes amo tanto los mismos felices resultados que dieron en mi alma ” (5). Y el mismo santo añadía: “El bien que se puede recabar de la lectura de un buen libro no se puede calcular, y siendo ésta la mejor limosna que puede hacerse, ciertamente recibirá de Dios un premio centuplicado en la vida eterna”(6). Delante de la inercia y flojera de unos católicos San Claret se quejaba: “¿Hasta cuando serán más prudentes y diligentes los hijos de las tinieblas que los de la luz? (Lucas 16, . Si los impíos lo hacen para pervertir ¿por qué no haremos nosotros otro tanto para conservar y aumentar la piedad de los fieles?” (7). Para mantener al pueblo en la fe católica y rechazar el veneno de los herejes, San Claret escribía a un amigo suyo: “Doy continuas gracias a Dios y a ustedes por el celo que veo les anima para hacer circular los escritos buenos, y que no sean más prudentes y solícitos los hijos de las tinieblas en hacer circular sus pestíferos errores escritos que los hijos de la luz en hacer correr los escritos saludables”(carta no 19). ¿Qué hacer para afrontar las sectas: “Conviene que salgan libros buenos, muchos y a bajo precio, y que se extiendan por toda España”, decía el mismo Santo (carta no 23). ¿Por qué no decir la misma cosa para nuestra nación?
La buena lectura nos ayuda a ser buenos
La lectura de los libros buenos produce un cambio de costumbres, amor a la paz, unión en la familia, cumplimiento de los deberes de estado; respeto y caridad hacia el prójimo, hace amar la virtud, rechaza el vicio, impulsa hacia lo bueno, lo verdadero, lo eterno, la santidad que es fuente de la felicidad y de todos los bienes.
Por consiguiente, el que quiere ser verdadero católico lea vidas de los Santos y medite sus ejemplos, ya que son estrellas brillantes y ardientes que encienden el corazón. No hay mejor lectura para llegar a la virtud como la lectura de la vida de los Santos. La lectura de la vida de los Santos es un arsenal en el que hallamos todas las armas para vencer a los enemigos de la salvación y domar nuestras pasiones; la vida de los Santos es una farmacia espiritual en la que hallamos todos los remedios para curar todas las enfermedades del alma. En la vida de los Santos hallamos fuerza, paciencia, caridad, justicia, buenos ejemplos y verdadera vida de familia católica. Así pues, el que quiere salvarse y salvar a su familia, lea y haga leer las vidas de los santos ofreciéndolas a sus hijos, nietos, ahijados, amigos como regalo de cumpleaños, o fiesta de su santo patrono. Pues sólo hay un camino para ir al cielo, es el que tomaron los Santos.
Sigámoslos pues y ayudemos a los demás a tomarlo. Sigamos a nuestros héroes, hagamos lo que ellos hacían y, como ellos, triunfaremos con la gracia de Dios.
(1) Santa Teresa de Jesús, Autobiografía, cap 1, no. 5
(2) San Alfonso de Ligorio, Obras Selectas, Madrid, BAC, 1954 tomo II, pág. 5
(3) El Gran Medio de la Oración, Prefacio
(4) San Juan María Vianney Sermones Escogidos, tomo I, pág. 50
(5) San Antonio María Claret, Escritos Autobiográficos, Madrid, BAC 1981 no. 42
(6) San Antonio María Claret, Escritos Espirituales, BAC, pág. 427-428
(7) San Antonio María Claret, Cartas Selectas, Madrid, BAC, pág. 24, carta no. 9

Visto en: Catolicidad.com

jueves, 16 de julio de 2020

¿PUEDE UN HEREJE SER PAPA? .... (Muy breve e interesante recopilación de documentos sobre la autoridad en la Iglesia)


¿Que es una herejía, o ser un hereje?

Una herejía es una creencia o teoría controvertida o novedosa, especialmente religiosa, que entra en conflicto con el dogma establecido. Se diferencia de la apostasía, que es la renuncia formal o abandono de una religión, y de la blasfemia, que es la injuria o irreverencia hacia la religión. Basándose en la etimología griega de la palabra, que proviene de hairesis (αἵρεσις), que significa una elección o un grupo de creyentes, es una escuela del pensamiento o una opinión particular o específica sobre un punto de doctrina determinado.[cita requerida]
Si la opinión divergente no es tolerada por las autoridades religiosas o por la corriente de opinión mayoritaria, puede llegar a producirse una situación de conflicto y ruptura. La herejía es vista entonces como una desviación sobre el contenido de la fe, y puede llegarse a un cisma o división en el seno de la comunidad religiosa o a una condena de carácter disciplinario por la insumisión a la autoridad eclesiástica considerada legítima.[Sepa más...: https://es.wikipedia.org/wiki/Herej%C3%ADa

domingo, 28 de octubre de 2018

El Último Domingo de Octubre FIESTA DE CRISTO REY Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger (Fotos tomadas este último Domingo de Octubre en nuestra Capilla de Vedia Bs.As.)



DOS FIESTAS DEL REINADO DE CRISTO. — Al principio del Año litúrgico encontramos ya una fiesta del reinado de Cristo: la Epifanía. Jesús acababa de nacer y se manifestaba a los reyes de Oriente y al pueblo de Israel como "el Señor que tiene en su mano el reino, el poder y el imperio". Acogimos a este "Salvador, que venía a reinar sobre nosotros", y con los Magos le ofrecimos nuestros presentes, nuestra fe y nuestro amor.

Y ¿por qué quiere la Iglesia que, al fin del año, celebremos una nueva fiesta del reinado de Cristo, de su reinado social y universal?

No padecimos engaño en tiempo de la Epifanía sobre la naturaleza de este reinado, como tampoco lo padecimos sobre la dignidad de Dios que poseía el Niño recién nacido. Pero tal vez nos dejamos fascinar por aquella estrella que, al brillar en el cielo de Belén, nos alumbraba con la luz de la fe y nos hacía esperar mayores claridades para la eternidad. Entonces cantamos el acercamiento de la gentilidad a la fe en la persona de los Magos que vinieron allá del Oriente a adorar al Rey de los Judíos

martes, 22 de mayo de 2018

SAINT ANTHONY OF PADUA MIRACLE AT THE CONFESSIONAL. (San Antonio de Padua, Milagroso hasta en el confesionario)



The Sacrament of Penance also called Reconciliation, Forgiveness, Confession, and Conversion.


Jesus came and stood in the midst, and said to them: Peace be to you. And when he had said this, he shewed them his hands and his side. The disciples therefore were glad, when they saw the Lord. He said therefore to them again: Peace be to you. As the Father hath sent me, I also send you. When he had said this, he breathed on them; and he said to them: Receive ye the Holy Ghost. Whose sins you shall forgive, they are forgiven them; and whose sins you shall retain, they are retained. 
(John Ch. 20:19-23)
The usual snare with which the devil catches the young is to fill them with shame when they are about to confess their sins. When he pushes them to commit sins, he removes all shame, as if there were nothing wrong with it, but when they are going to confession, he returns that shame magnified and tries to convince them that the priest will be shocked by their sins and will no longer think well of them. Thus the devil tries to drive souls to the brink of eternal damnation. Oh, how many lads does Satan steal from God. (St. John Bosco)
ANTHONY the Priest spent long hours in the confessional. There he was brought face to face with strange and sorrowful problems of all kinds. One penitent in particular found that, when he knelt at the feet of this young Franciscan priest, he was unable to confess his sins. The sorrow which filled his heart was so great that he simply could not speak. Anthony read that heart and and knew that it was sincerely penitent. so he said to the man, "Go home, write your sins on a piece of paper, then bring the paper back to me." The man did so. Anthony bade him read the list. Obediently the penitent started with the first. To his astonishment he saw that, as soon as he had told it, the name of each sin disappeared from the paper. So it went on. When the last sin had been confessed, the paper was perfectly blank and the penitent having witness such a great Miracle and Mercy from our Lord poured fourth tears of joys.
A Prayer to Beg the Intercession of Our Lady and the Saints Before Confession
MAY the blessed Angels and Saints of God, who rejoice in the conversion of a sinner; and above all, may thou, O Blessed Virgin, the refuge of the penitent and the Mother of Mercies, intercede for me, that the Confession which I am now going to make may not have the effect of rendering me more criminal than I am, but may procure for me the happiness of a reconciliation with my long-offended God and the grace never more to offend Him mortally.
And do thou, likewise, my good Angel, the faithful guardian of my soul and the witness of my past sins and infidelities---do thou, by thy prayers, assist me to rise again and beg that, in this holy Sacrament, I may obtain those helps which may enable me to lead a new life for the time to come. Amen

Traducción:

El Sacramento de la penitencia también llamado de la reconciliación, del perdón, la confesión y la conversión.

Jesús vino y se puso de pie en medio de sus Apóstoles y les dijo: la paz sea con vosotros, y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor. El repitió: "¡Paz a vosotros! como me envió el Padre, así os envío yo". Después sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, le serán retenidos".
(San Juan 20:19-23)
La trampa habitual con la que el diablo atrapa a los jóvenes es a con vergüenza cuando están a punto de confesar sus pecados. Cuando los empuja a cometer pecados, él quita toda la vergüenza, como si no hubiera nada malo con ella, pero cuando se van a confesar, él regresa con esa vergüenza ampliada y trata de convencerlos de que el sacerdote se pondrá mal por sus pecados y ya no va a pensar bien de ellos. Así, el diablo trata de conducir almas al borde de la condenación eterna. Oh, cuántos muchachos le roba Satanás a DIOS. (San Juan Bosco)
San Antonio fue un sacerdote que pasó largas horas en el confesionario. Allí se encontró cara a cara con extraños que tenían tristes problemas de todo tipo. Un penitente en particular se encontró que, cuando se arrodilló a los pies de este joven sacerdote franciscano, no fue capaz de confesar sus pecados. El dolor que llenó su corazón era tan grande que simplemente no podía hablar. Antonio leyó ese corazón y sabía que estaba sinceramente arrepentido. Así que le dijo al hombre: " vete a casa, escribe tus pecados en un pedazo de papel, y luego trae el papel de vuelta a mí." el hombre lo hizo. San Antonio le pidió que leyera la lista. Obedientemente el penitente comenzó con el primero. Para su asombro vio que, tan pronto como lo había dicho, el nombre de cada pecado desapareció del periódico. Así que siguió. Cuando el último pecado había sido confesado, el papel estaba perfectamente en blanco y el penitente que había presenciado un gran milagro y misericordia de nuestro Señor derramó cuatro lágrimas de alegrías.

Una oración para suplicar la intercesión de nuestra Señora y los santos antes de confesarse

Que los benditos ángeles y santos de Dios, que se regocijan en la conversión de un pecador; y sobre todo, que tú, oh bendita Virgen, el refugio del penitente y la madre de la misericordia, interceder por mí, que la confesión que voy a realizar ahora, no tenga el efecto de hacerme más criminal de como estoy, pero puede conseguir para mí la felicidad de una reconciliación con mi Dios ofendido y la gracia nunca más para ofenderme de muerte.
Y tú, igualmente, mi buen ángel, el fiel guardián de mi alma y el testigo de mis pecados pasados y infidelidades --- Tú, por tus oraciones, me ayudas a subir de nuevo y rogar que, en este sagrado Sacramento, yo Puede obtener esas ayudas que me permitan llevar una nueva vida por el momento. Amén

lunes, 1 de agosto de 2016

EL DOCTOR ANGÉLICO -SANTO TOMÁS DE AQUINO- SOBRE MAHOMA ...



Sto. Tomás de Aquino
«Él (Mahoma) sedujo a la gente con promesas de placer carnal a las que nos incita la concupiscencia de la carne. Su enseñanza también contenía preceptos que estaban en conformidad con sus promesas, que daban rienda suelta al placer carnal. En todo , como se podría esperar, fue obedecido por hombres carnales y como pruebas de la verdad de su doctrina, presentó solamente las que pudieran ser entendidas por personas de una baja comprensión. Ciertamente las verdades que enseñaba estaban mezcladas con muchas fábulas y con doctrinas falsísimas. [...] No presentó signos producidos de manera sobrenatural, que por sí solos diera un apropiado testimonio de inspiración divina; pues las acciones visibles que solamente pueden ser divinas, revelan un inspirado maestro invisible de la verdad. Al contrario de esto, Mahoma, dijo que fue enviado con el poder de su brazo – que es un signo que no falta incluso en los bandoleros y tiranos. Además, ninguno de los hombres sabios, avezados en las cosas divinas y humanas, al principio le creyó. Los que creyeron en él eran hombres brutales y vagabundos del desierto, totalmente ignorantes de toda enseñanza. Mahoma por medio de ellos, con la violencia de sus brazos, obligó a otros a convertirse en seguidores suyos.
Tampoco hubo oráculos divinos de anteriores profetas que dieran testimonio de él. Al contrario, él pervierte casi todos los testimonios del Antiguo y el Nuevo Testamento haciéndolos pasar por hechura propia, como puede verlo cualquier persona que examine su ley. Por ello, fue una decisión sagaz por su su parte el prohibir a sus seguidores la lectura del Antiguo y del Nuevo Testamento, no fuera que [se dieran cuenta] de que estos libros lo condenaban por fraude. Es, pues, claro, que aquellos que dan fe a sus palabras, le creen neciamente». Santo Tomás de Aquino, Príncipe de los teólogos, Suma contra los gentiles , tomo I, capítulo XVI, art. IV.

lunes, 1 de febrero de 2016

ST. LOUIS KING OF FRANCE ON PROPRIETY IN DRESS (SAN LUIS REY Y EL DECORO EN EL VESTIR)


We read in Joinville’s Life of St. Louis that at Whitsunday the saintly King of France happened to be feasting with his knights at Corbeil. A dispute arose between Joinville, the king’s Seneschal, and some other knights over a matter of the propriety of certain kinds of dress:

“One Whitsunday the saintly king happened to be at Corbeil, where all the knights had assembled. He had come down after dinner in the court below the chapel, and was standing at the doorway talking to the Count of Bretagne, when Master Robert de Sorbon came to look for me, and taking a hold of the hem of my mantle, led me towards the king. So I said to Master Robert: ‘My good sir, what do you want with me?’ He replied: ‘I wish to ask you whether, if the king were seated in this court and you went and sat down at a bench, at a higher place than he, you ought to be severely blamed for doing so?’ I told him I ought to be. ‘Then,’ he said, ‘you certainly deserve a reprimand for being more richly dressed than the king, since you are wearing a fur-trimmed mantle of fine green cloth, and he wears no such thing.’

‘Master Robert,’ I answered him, ‘I am, if you’ll allow me to say so, doing nothing worthy of blame in wearing green cloth and fur, for I inherited the right to such dress from my father and mother. But you, on the other hand, are much to blame, for though both your parents were commoners, you have abandoned their style of dress, and are now wearing finer woolen cloth than the king himself.’ Then I took hold of the skirt of his surcoat and of the surcoat worn by the king, and said to Master Robert, ‘See if I am not speaking the truth.’”

At this point the king gets involved with the dispute, along with his two sons, taking first one side, then the other, in a discussion about the propriety of clothing, especially among men of authority and high rank and how much is too much. The king eventually takes the side of Joinville, admitting that it is right for a man of rank to dress according to his rank, and that it is not fitting for him to dress lower than his station out of some misguided sense of humility. He concludes with this advice:

“’As the Seneschal [Joinville] rightly says, you ought to dress well, and in a manner suited to your condition, so that your wives will love you all the more and your men have more respect for you. For, as a wise philosopher has said, our clothing and our armor ought to be of such as a kind that men of mature experience will not say that we have spent too much on them, nor younger men say that we have spent too little.’”

St. Louis is advocating moderation in clothing, neither spending too much money on clothing that it is ostentatious nor spending so little that one looks meager. But notice that moderation for St. Louis is governed by station in life. Always dress with moderation, but “in a manner suited to your condition.” A prince or prelate or person in authority does not exercise moderation by abandoning the dress and symbolic vesture of that authority. A man must dress according to his station, “so that your wives will love you all the more and your men have more respect for you.” The implication is that respect is diminished when a man does not dress according to his station.
Yes, moderation must always be exercised, by St. Louis’ point is that moderation looks different for those in different stations in life. Merely pretending we are not at one station by adopting the dress of those of a lower station is not humility.
Related: Humilty and Stations in Life

jueves, 20 de agosto de 2015

«PAPA HAERETICUS DEPOSITUS EST» POR SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO



(Reproducimos con su contexto los dos lugares donde San Alfonso, Doctor de la Iglesia, en su célebre tratado dogmático "Defensa del poder supremo del soberano pontífice", afirma en forma inconcusa la sentencia común a todos los Santos Padres y a San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia: "el Papa hereje está depuesto").

«6°. Nuestros adversarios nos objetan además el Canon "Si Papa", en el cual el papa Bonifacio, mártir, declaró que el Soberano Pontífice no debe ser juzgado por nadie, a menos de que sea convicto de haberse apartado de la fe: "A nemine est iudicandus, nisi deprehendatur a fide devius" (cap. 6, dist. 40). He aquí, sobre esto, el razonamiento de nuestros contradictores: el Papa es pues capaz de caer en la herejía; ahora bien, si es capaz de caer, no puede ser infalible.

Respondemos que si alguna vez el Papa, como persona privada, cayese en la herejía, se vería al instante despojado del pontificado; pues, como estaría entonces fuera de la Iglesia, ya no podría ser jefe de la Iglesia. En ese caso, la Iglesia por consiguiente debería, no deponerlo —puesto que nadie tiene autoridad sobre el Papa— sino declararlo depuesto del pontificado. Hemos dicho: "Si el Papa, como persona privada, cayese en la herejía", pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas ex cathedra a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia. Y es aquí el lugar de recordar esta célebre sentencia de Orígenes: es evidente que si las puertas del infierno prevaleciesen contra la piedra sobre la cual está construida la Iglesia, prevalecerían también contra la Iglesia misma: "Manifestum est quod si praevalerent [inferorum portae] adversus petram in qua Ecciesia fundata erat, contra Ecclesiam etiam praevalerent" (In Matth. 16,18 et apud Bellarmino: de Romano Pontífice, liber 4, cap. 3)». (Cap. VIII, in fine, pp. 231-232).

«Febronio alega el hecho de Inocencio II, quien al rey de Francia Felipe-Augusto, que le solicitaba le acordase dispensa para romper su casamiento con Ingelburga, le dio esta respuesta: Si tratásemos de tomar alguna determinación a este respecto sin la deliberación de un Concilio general, pondríamos quizás en peligro nuestra dignidad y nuestro cargo, sin hablar de la ofensa a Dios de la que podríamos ser culpables por ello: "Si super hoc absque generalis deliberatione Concilii determinare aliquid tentaremus, praeter divinam offensam quam ex eo possemus incurrere, forsan ordinis et officii nobis periculum immineret" (Epist. 1. 15, ep. 106. edit. Baluz). Febronio y otros de nuestros contradictores infieren de allí que el Papa Inicencio se sujetó al Concilio, o al menos confesó con esas palabras que podía ser depuesto por ese Concilio, si dispensaba ese matrimonio contra la ley divina.
Pero esa conclusión no es de ningún modo lógica. Pues, respondremos, está fuera de duda que si un Papa fuese un herético declarado, como lo sería el que definiese públicamente una doctrina opuesta a la ley divina, él podría, no ser depuesto por el Concilio, sino ser declarado depuesto del pontificado en su calidad de hereje; y allí estaba el peligro que señalaba el papa Inocencio, es decir, el de ser privado de su dignidad y de su cargo. Por eso había dicho primeramente en esta misma carta, que no osaba decidir ese punto contrariamente al Evangelio, donde se dice que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido: "Quod... Deus coniunxit, homo non separet" (Mat. XIX,6). Pero, como el peligro estaba muy alejado y que, por otra parte, el Soberano Pontífice buscaba librarse por alguna excusa aparente de los urgentes pedidos del rey respecto a la dispensa, se sirvió de esas expresiones oscuras y dudosas: "Pondríamos quizás en peligro nuestra dignidad y nuestro cargo" (Cap. IX, pp. 262-263).
(OEUVRES COMPLÉTES DE SAN ALPHONSE DE LIGUORI, Docteur de l'Église. Oeuvres dogmatiques, t. IX: Traités sur le Pape et le Concile: "Dérense du pouvoir supréme du Souverain Pontlf e contre Justin Fébronlus" 1881; réimpressiom 1975, Gent, Belgium).

(Trad.: G. D. C.)

Sobre la autoridad de San Alfonso
SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO (1696-1787), canonizado en 1839 (fiesta: 2 de agosto), fue proclamado DOCTOR DE LA IGLESIA en 1871 por Pío IX y patrono de confesores y moralistas en 1952 por Pío XII.
Señalemos brevemente tres pruebas de su autoridad doctrinal:

Bula de canonización (Gregorio XVI, 26-5-1839):
"Plurimos sane conscripsit libros... ad asserenda huius Sanctae Sedis Apostolicae jura...; In iis porro Inusitatam vim, copiam varietatemque doctrinae, singularia eccleslasticae sollicitudinis exquisitum religionis studium, demirari licet".
(Escribió por cierto varias obras... para afirmar los derechos de esta Santa Sede Apostólica...; en ellas se puede admirar un vigor extraordinario, una ciencia extensa y variada, notables pruebas de su celo sacerdotal y su empeño poco común por la religión).

Henri RAMIERE, s.j. (1821-1884), promotor del Apostolado de la oración y de la devoción al Sagrado Corazón:
Afirma que el testimonio de San Alfonso en estas materias es muy grave y equivale a muchos otros, pues es el testimonio del más santo, del más moderado, del más sabio, del más autorizado de los Doctores que Dios haya dado a su Iglesia en estos últimos siglos.
("Messager du Coeur de Jésus", t. 15, p. 275; t. 16, p. 1, 1869).
BREVIARIUM ROMANUM (2 de agosto; lectio VI, in fine): "...tandem Pius nonus Pontifex Maximus, ex sacrorum Rituum Congregationis consulto, universalis Ecclesiae Doctorem declaravit".
(...finalmente el Papa Pío IX, por decreto de la Sagrada Cogregación de Ritos, lo declaró Doctor de la Iglesia universal).
G.D.C..
Revista "ROMA" N° 104
Junio de 1988

miércoles, 11 de febrero de 2015

LA VOCACIÓN A LA VIDA CONSAGRADA


Esta es una carta que San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional. Nos pareció oportuno compartirla con ustedes queridos lectores, dado que alguna vez en la vida nos hemos hecho esta pregunta: ¿Será que Dios me quiere cura, religioso o monja?.
Esta carta se titula: “Respuesta a un joven que pide consejo sobre el estado de vida que debe elegir”, creemos que es muy provechosa para aquellas almas que sienten el llamado de Dios, pero el mundo y sus vanidades, más la mezquindad y desconfianza en la Divina Providencia del llamado a la vida religiosa lo frena ante tan enorme Gracia.

Lo que sigue es la carta en cuestión.

“Leo en su carta, que desde hace tiempo se siente inspirado por Dios a hacerse religioso, pero que después le han venido a la mente muchas dudas y especialmente aquella de que sin hacerse religioso, también en el mundo podría santificarse. Respondo brevemente a su carta, porque si deseaba una respuesta más larga, podría leer un pequeño opúsculo que he publicado titulado “Avisos en relación a la vocación religiosa”, donde he tratado esta materia más extensamente. Digo, por lo tanto, aquí solo brevemente, que este punto de la elección es sumamente importante, porque de él depende la salvación eterna. Quien elige el estado al cual Dios lo llama, fácilmente se salvará; y quien no obedece a la divina vocación, difícilmente, aun será moralmente imposible que se salve. La mayor parte de quienes se han condenado, es por no haber correspondido a la llamada de Dios. Por lo tanto, para que usted pueda elegir aquel estado que le será más seguro para alcanzar la vida eterna, la cual, para nosotros lo es todo, considere que su alma es eterna, y lo único por lo cual Dios lo ha puesto en esta tierra ciertamente no ha sido para conseguir cosas y honores sobre esta tierra, y que de este modo siga una vida cómoda y fácil; sino que ha sido para que con las santas virtudes merezca la vida eterna: Finem vero vitam aeternam. En el día del juicio para nada le valdrá haber tenido una casa y haber hecho su figura en el mundo; solo le valdrá haber servido y amado a Jesucristo que le va a juzgar.
http://verdadcatolica.blogspot.com.ar/2015/02/la-vocacion-la-vida-consagrada.html

domingo, 2 de febrero de 2014

VALIOSA, INTERESANTE Y CONSOLADORA REFLEXIÓN SOBRE LA VEJEZ, POR FRAY MARÍA RAFAEL, MONJE TRAPENSE


Hace unos días tuve ocasión de leer unas cuartillas de un viejo cristiano. Vi en ellas la prudencia que dan los años, y la paz serena, del que nada del mundo espera, porque todo lo espera únicamente de Dios.
Terminaba sus reflexiones diciendo: ¡Qué feliz es la vejez!
Qué bien suena esa exclamación en los labios de un viejo... Cuánto debe agradar a Dios esa alegría interior, que se nutre de la ilusión de dejar algún día de vivir..., de la ilusión de la muerte cercana..., de la ilusión de ver a Dios.
El hombre no puede vivir sin una ilusión.
CONTINUE LEYENDO ESTA INTERESANTÍSIMA REFLEXIÓN:
http://verdadcatolica.blogspot.com.ar/2014/02/valiosa-interesante-y-consoladora.html

sábado, 7 de diciembre de 2013

ISABEL LA CATÓLICA REINA DE ESPAÑA, ES MODELO DE HEROICAS VIRTUDES, DE MUJER Y DE POLÍTICA VERDADERA

La permanente actividad de la Reina Isabel, sus continuos viajes a caballo a través del reino, la falta de reposo para recuperarse de sus dolencias físicas y espirituales y los muchos disgustos familiares, habían llevado a Isabel a una situación de postración, afectando a su corazón de modo importante, de tal modo que precisaba unas largas vacaciones para recuperarse de sus múltiples dolencias, pero la Reina consciente de sus obligaciones en la gobernación del reino, pensaba que sus deberes estaban muy por encima de su salud corporal y espiritual.

Ordena las honras fúnebres sean sencillas, sin colgaduras ni demasiadas velas, y que lo que había de gastarse en esos lujos funerarios se aplique en ayudar a los pobres. Pide también que se paguen todas sus deudas, y del resto que se apliquen un millón de maravedíes para dotar a jóvenes pobres en su matrimonio, y otro millón para los que deseen consagrarse a la vida religiosa. También dispone otras cantidades para rescatar cautivos.

Ordena que se la entierre en el convento de San Francisco de Granada, ciudad recuperada para la cristiandad gracias ella, y a la que tiene particular cariño. Vestida con hábito franciscano, que se haga sepultura a ras de tierra, cubierta sólo con una losa sencilla, sin ningún tipo de mausoleo. Añade con su natural respeto y a mor a su esposo: Pero quiero e mando, que si el Rey mi Señor eligiese sepultura en otra cualquiera iglesia o monasterio de cualquiera otra parte o lugar destos mis reinos, que mi cuerpo de su señoría, porque el ayuntamiento que tuvimos viviendo, e que nuestras ánimas espero en la misericordia de Dios, tendrán en el Cielo, lo tenga e representen nuestros cuerpos en el suelo.