La anticlerical y laicista constitución mejicana de 1917, fue coronada casi una década después por una inicua ley promulgada en 1926 por el Presidente Plutarco Elías Calles. Produjo ello el heroico y glorioso levantamiento en armas del fiel pueblo mejicano, dando origen así a la llamada «Guerra Cristera». Al cumplirse, pues, este año el centenario de tal epopeya «Decíamos ayer...», rinde homenaje a quienes ofrendaron sus bienes y sus vidas, al grito de «¡Viva Cristo Rey y viva la Virgen de Guadalupe!».
Y según la ley casi todas las cosas se purifican con sangre:
y sin derramamiento de sangre no se hace la remisión.
(Epístola de San Pablo a los Hebreos, IX-12)
Son los católicos mexicanos[1] los que, dando un ejemplo admirable al mundo entero, han puesto por fin en práctica las palabras del Apóstol y han hecho oferta generosa de su sangre y de su vida en aras de la Religión y de la Patria. En pleno reinado del materialismo, cuando la conservación de la vida y de la hacienda se han elevado a la categoría de supremos ideales, los católicos mexicanos, en un heroico y prolongado alarde de valor físico y de encendida caridad, solamente censurado por los prudentes, los templados y los acomodaticios, sacrificando conscientemente todas las delicias de la cómoda existencia actual, han empuñado las armas en defensa de la fe y de la moralidad de nuestra generación y de las futuras. Sólo hay dos actitudes dignas para afrontar las horas gravísimas porque atraviesa el mundo: una es la que nos enseñan los católicos del siglo XVI, que en una mano llevaban la cruz y en la otra la espada; la otra es la de dejarse matar en voluntario martirio, sacrificar los provechos del gobierno antes que rendir pleitesía al error o ser su cómplice.
https://verdadcatolica.blogspot.com/2026/01/el-derecho-la-rebeldia-el-ejemplo-de.html
Visto en: /blogdeciamosayer.blogspot.com

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