Deseamos compartir con nuestros lectores, algunos fragmentos de este importante artículo escrito por el Ing. Roberto Gorostiaga Dir. de la ya desaparecida Revista Roma, sobre la situación de confusión y engaños, consecuencia de la apostasía reinante salidas de las reformas del concilio Vaticano segundo y de muchos autoproclamados tradicionalistas.
La Revolución Conciliar: fuera de la Iglesia hay salvaciónEl Modernismo que se impuso en el Concilio Vaticano II (1962-1965), ha traído una crisis sin precedentes en el cuerpo visible de la Iglesia.
Los documentos conciliares votados por más de 2000 obispos y aprobados, decretados y estatuidos "en el Espíritu Santo" por Pablo VI han sostenido que fuera de la Iglesia hay salvación.
Dice así Lumen Gentium que "la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica... si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad" (Lumen Gentium,Cap. I, 8).
Luego, la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" nos habla del "pueblo de Dios". "Este pueblo mesiánico... aunque no incluya a todos los hombres... es sin embargo, para todo el género humano, un germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación: Cristo que lo instituyó para ser comunión de vida, de caridad y de verdad, se sirve TAMBIÉN de él como de instrumento de la redención universal..." (L.G. II, 9).
La Iglesia católica no es pues el único medio o instrumento de la redención universal, sino que "Cristo...se sirve también de él -el Pueblo de Dios-" para aquel fin.
"Germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación" le llama el Concilio. Germen es principio rudimental de un nuevo ser orgánico.
"Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que simboliza y promueve la paz universal, y a ella pertenecen o se ordenan de diversos modos, sea los fieles católicos, sea los demás creyentes en Cristo, sea también todos los hombres en general, por la gracia de Dios llamados a la salvación" (L.G. cap. II, 13).
Y así dice que "la Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro". Destaca sus valores positivos, los sacramentos que tienen y "añádase a esto la comunión de oraciones y otros beneficios espirituales, e incluso cierta verdadera unión en el Espíritu Santo" (L.G. cap. II, 15).
Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica afirma en cambio de sí misma "Nuestro Señor quiso que su religión estuviera de tal manera ligada a la sociedad instituida por El, que permaneciera enlazada y como concretada en ella, de forma que fuera de la iglesia no haya ninguna religión verdaderamente cristiana" (Vat.I Const. Pastor Aeternus).
"Así, pues, como en la verdadera asamblea de los fieles no hay más que un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo bautismo, así no puede haber sino una sola fe (cf. Ef. IV,5); y , por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, debe ser considerado, según el mandato del Señor, como un gentil y publicano (Mt. XVIII, 17). En consecuencia, quienes están separados mutuamente en la fe o en el régimen, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni de este único Espíritu divino" (Pío XII, Mystici Corporis). No tienen pues "cierta verdadera unión en el Espíritu Santo".
La Reacción Tradicionalista
Frente a esta ofensiva modernista se alzó una reacción apoyada en la tradición perenne de la Iglesia, de allí el nombre de "Tradicionalista" que tomaron quienes resistían a aquéllos.
Mas el demonio, que no duerme, no deja de tentar a quienes quieren luchar el buen combate de la Fe.
Dice San Ignacio: "en las personas que van intensamente purgando sus pecados, y en el servicio de Dios Nuestro Señor de bien en mejor subiendo...propio es del mal espíritu morder, tristar y poner impedimentos inquietando con falsas razones, para que no pase adelante..." "trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias".
Así muchos tradicionalistas, que comenzaron luchando bien contra el modernismo conciliar, a menudo continuando el combate espiritual de una vida, acabaron en soluciones contradictorias, confusas, imposibles de sintetizar en proposiciones netas.
La Iglesia supo siempre condensar su doctrina en símbolos o credos, tal el símbolo de los apóstoles, el símbolo de Nicea, el atanasiano o quicumque, el de San Dámaso. Lo mismo hizo con los errores de cada época. Véanse en el Denzinger las condenas de los errores cristológicos de los primeros siglos, y luego contra los cátaros, begardos, Wiclef, Juan Hus, Miguel de Bay, Martin Lutero, el Sínodo de Pistoia, los errores modernos en el Syllabus, etc, etc.
El Papa Materialiter
"En esta orfandad de guías y maestros en que nos encontramos los cristianos, muchos tradicionalistas tienen la tentación de seguir al P. Guérard des Lauriers, consagrado obispo por Mons. Ngo Dinh Thuc, ex arzobispo de Saigón y luego de Hue en Vietnam..."
"Guérard des Lauriers, fue el inventor de la teoría del Papa "materialiter", tesis absurda que contradice los principios de la filosofía, pues como Santo Tomás dice: "no puede existir materia sin forma" (IIIa.q. 75, a.3, corp).
"Según esta "doctrina nueva e ignorada " (San Vicente de Lerins, Conmonitorio, #21), de la cual no hay rastros en veinte siglos de tradición:
"1) J.P. II (como antes Pablo VI) es Papa materialmente porque fue elegido válidamente [?] y aceptado como tal por la Iglesia [?]. Es nuestro Pontífice. Se debe rezar por él "en tanto sea Papa" y no elegir a otro en su lugar. Pero:
"2) No es "Papa formalmente": hace cisma con toda la tradición "incapaz" de ejercer el poder pontificio, perdió toda jurisdicción, sus órdenes y actos son inválidos, no se puede decir: "una cum" él en el Canon de la Misa.
"El Abbé V.M. Zins ha debelado estos errores del "guerardismo" y demostrado la falacia de esa distinción, hija del idealismo moderno y no del realismo tomista, "las contradicciones de la falsa ciencia" (I Tim. VI,20) y las herejías en que incurre su autor."
"Pero nunca obtuvo una respuesta directa de Guérard des Lauriers; solo uno de sus discípulos, el norteamericano Mac Kenna se dignó contestarle, aunque también cortó la correspondencia, después de "sostener a la vez a la autoridad Pontificia como la forma accidental (de la cual el papa materialiter puede carecer] la esencia del Pontificado Supremo" (S.T.P. 7, p.38)
¿Qué más decimos de esta distinción, desconocida hasta ahora en la teología católica? Algunos, de virtud no desdeñable, buscando una salida a la tremenda crisis conciliar han adherido a esta expresión o al menos la han aceptado diciendo que es una manera de expresar. En el mejor de los casos, no aclara nada, sino confunde o distrae.
Recordamos la regla de San Ignacio, que "si en el discurso de los pensamientos que trae acaba en alguna cosa mala o distrativa... clara señal es preceder de mal spíritu" enemigo de nuestro provecho y salud eterna".
San Vicente de Lerins en su "Conmonitorio. Apuntes para conocer la fe verdadera", comenta la Epístola de San Pablo a Timoteo:
¡Oh Timoteo!, guarda el depósito, evitando las novedades profanas en las expresiones y las contradicciones de la falsa ciencia, que, al profesarla algunos vinieron a perder la fe.
"Las novedades profanas en las expresiones son pues, las novedades concernientes a los dogmas, cosas y opiniones en contraste con la tradición y la antigüedad...."
San Vicente de Lerins trae las expresiones del Papa Sixto (op.cit. #32):
"Nada le es lícito a la novedad, porque nada es lícito añadir a la antigüedad. La fe límpida de nuestros padres y su religiosidad no deben ser enturbiadas por ninguna mezcla de cieno".
"Sea pues vuestro lenguaje: Sí, sí; No, no. Lo que esto sobrepasa es del Malo" (Mt. V,37).
"Oh Timoteo guarda el depósito evitando las novedades profanas..."
Hacemos un llamado patético a quienes queriendo reaccionar contra el Modernismo conciliar y trabajar por una solución a la ya prolongada vacancia en la Iglesia, adhieren a esta postura.
Ella confunde, divide a la pequeñísima grey que lucha, consolida la vacancia de la Sede, la institucionaliza, pues no hay manera de salir de ella dentro de las leyes de la Iglesia. No implora sino, en los hechos, exige el milagro. "Los judíos piden milagros, los griegos sabiduría, mas nosotros predicamos a Cristo crucificado...."
Mas "el cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola misma cosa"(D2319). "Enseñamos y declaramos que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice es inmediata. A esta potestad están obligados por deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia, los pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo en las materias que atañen a la fe y las costumbres sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de suerte que guardada con el Romano Pontífice esta unidad tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un solo rebaño, bajo un solo pastor supremo. Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación". (Vat. I, D.1827)
¿Cómo se inserta aquí el Papa "materialiter"?
No exijamos, así sea implícitamente, para salir de esta prolongada vacancia y crisis generalizada una intervención del cielo que sea sine Petro o contra Petrum, que desconozca la "subordinación jerárquica", "la disciplina y régimen" con que Dios la fundó. "Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal.... sea antema" (Vat. I, D.1825)
"Como el autor divino de la Iglesia hubiera decretado que fuera una por la fe, por el régimen y por la comunión, escogió a Pedro y a sus sucesores para que en ellos estuviera el principio y como el centro de la unidad... Más en cuanto al orden de los obispos, entonces se ha de pensar que está debidamente unido con Pedro, como Cristo mandó, cuando a Pedro está sometido y obedece; en otro caso necesariamente se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada" (León XIII, Satis Cognitum, D.1960)
Ing. M. Roberto GOROSTIAGA
REVISTA ROMA
AÑO XXIV, N"120 - BUENOS AIRES- MES DEL ROSARIO 1991
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