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domingo, 26 de mayo de 2013

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Ciertamente la Santísima Trinidad es un grande y verdadero misterio. Dios lo ha revelado a los hombres y por venir de quien viene esa enseñanza es digna de crédito. No lo podemos comprender con el limitado alcance de nuestra razón, pero no se opone a ella. Sabemos que, hasta la plenitud de los tiempos, la Sabiduría misma lo reveló al hombre: cuando el Hijo de Dios apareció sobre la tierra. Es algo sobrenatural que no es contrario a la razón, pero que es un misterio, porque excede a nuestra capacidad de comprensión.
Un solo Dios verdadero en tres personas distintas. NO tres manifestaciones de una sola persona. Tres personas distintas, un Dios único. "Veneramos un solo Dios en la Trinidad y a la Trinidad en la unidad sin confundir las personas ni separar las sustancias" (1). No son tres dioses, es un Dios único. La unicidad de Dios no es más importante que la Trinidad, ni la Trinidad más importante que la unicidad.
Como expresa el Concilio de Toledo (447): "Que el Padre no es el mismo que el Hijo, sino que tiene un Hijo que no es Padre. Que el Hijo no es el Padre, sino que es el Hijo de Dios por naturaleza, que es consustancial al Padre. Que existe también el Espíritu Paráclito, que no es el Padre mismo ni el Hijo, sino que procede del Padre y del Hijo...Si alguno dijere y (o) creyere que Dios Padre es el mismo Hijo o el Paráclito, sea anatema. Si alguno dijere y (o) creyere que Dios Hijo (el Hijo de Dios) es el mismo Padre o el Paráclito, sea anatema. Si alguno dijere y (o) creyere que el Espíritu Paráclito es el Padre o el Hijo, sea anatema"(Denz. 19 a 24).
Luego en Dios NO SE DA la trinidad, sino que un sólo Dios ES la Trinidad, como enseña en el año 675 el IX Concilio de Toledo (Denz. 278). El Concilio de Reims proclama en el año 1148:"Cuando hablamos de las tres personas...confesamos que son un solo Dios, UNA SOLA DIVINA SUSTANCIA...el mismo solo Dios y la sola sustancia ES tres personas". Las tres personas son consustanciales, son una sola sustancia, pero a la vez son tres personas distintas. Las tres personas son UNA esencia y UNA sustancia. La divinidad no sufre mengua en cada una ni aumenta en las tres.
En el Trisagio manifestamos nuestra fe en las distintas personas de la Trinidad cuando rezamos: "Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos...". En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo fuimos bautizados, en su nombre fuimos confirmados y también en su nombre se nos perdonan los pecados. En el Credo proclamamos nuestra fe en el Dios UNO Y TRINO. No solo UNO y no solo TRINO, sino a la vez TRINO Y UNO.
Debemos confesar que el Dios-Uno del Antiguo Testamento y el Dios-Trino revelado como tal en el nuevo testamento, es el mismo Dios. Nuestro monoteísmo difiere del de los actuales judíos, porque el monoteísmo judío actual es fundamentalmente ANTITRINITARIO. Al no reconocer y no recibir a Cristo como el Mesías, no reconocen a Dios PADRE como una persona de la Sma Trinidad, al que Jesús siempre invocó; no reconocen al HIJO del que el mismo Padre eterno dio testimonio de Él en el Bautismo y en la Transfiguración, ni reconocen al Espíritu Santo que es Dios, como lo manifestó repetidamente Jesús, ya que a Cristo no le creen, no le dan crédito como Mesías, ni lo reconocen como su Redentor. Luego su monoteísmo es radicalmente ANTITRINITARIO. Uno es nuestro monoteísmo que reconoce como verdad fundamental, revelada por Dios mismo, al Dios UNO y TRINO y otro el actual monoteísmo judío que NO QUIERE reconocer esa revelación divina, revelación que vino a manifestar toda la verdad magnífica de este misterio, y la desconoce por no haber aceptado al verdadero Mesías: la piedra angular, el Camino de salvación, la única Verdad, la Vida que nos da la vida eterna.
Dice la Sagrada Escritura: "Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene también al Padre". (1ª Jn. 2, 23) "El que REHÚSA creer en el Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la cólera de Dios" (Jn 3, 36). Ésta es la palabra de Dios, del Dios Uno y Trino.
(1) "Símbolo Atanasiano" (Denz. 39).

1 comentario:

  1. SAN AGUSTÍN Y LA SANTÍSIMA TRINIDAD

    Creer en el misterio mas profundo de Dios, "un solo Dios verdadero y tres personas distintas", parece exceder nuestra limitada capacidad de reflexión y entendimiento. Pero creemos firmemente en este misterio porque creemos en Jesús, quien nos lo reveló y dió a conocer todo lo que él sabía y conocía acerca de su Padre.
    Una antigua narración relacionada con la vida de San Agustín, que vamos a compartir, nos puede ayudar a meditar un poco mas acerca de este tema:
    "Se dice que en una oportunidad, mientras San Agustín meditaba acerca del misterio de la Trinidad, y encontrándose caminando por la playa, descubrió a un niño que había hecho un agujero en la arena y con un caracol, llenaba con agua de mar aquel orificio.
    ... Llamó mucho la atención del santo, la actitud de aquella criatura que repetía esa acción tras correr hacia la orilla. Al contemplar esto, San Agustín preguntó al niño:
    -¿Qué es lo que haces?
    -Estoy sacando el agua del mar para colocarla dentro del agujero en la arena.
    Al escuchar su respuesta, el santo le señaló al niño la inmensidad del mar y le explicó que eso era imposible, a lo que el niño le respondió:
    -Si eso es imposible, más imposible aún es entender el misterio de Dios..."
    Jorge

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