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sábado, 25 de julio de 2015

"ES PRECISO QUE HAYA HEREJÍAS; A FIN QUE SE DESTAQUEN LOS DE PROBADA VIRTUD": SAN PABLO



San Pablo
Nos ha escrito un lector preocupado por un amigo suyo que se ha alejado de la Iglesia y de los sacramentos por causa de los escándalos de algunos sacerdotes modernistas. Su amigo le decía -entre otras cosas- que no volvería a confesarse, pues podría resultar que lo hiciera con un "homosexual". Este pobre hombre ha caído en la tentación del maligno que no le permite distinguir ni discernir correctamente. El demonio ataca a las personas de virtud moral por medio de trampas intelectuales como ésta. No pudiendo corromper su moral y una vida virtuosa, lanza la trampa por donde es más factible: las propias virtudes de la persona las convierte en un obstáculo para discernir. Les oscurece el juicio de tal modo que generalizan los defectos y pecados de unos a todos. No les permite distinguir muchos otros aspectos. Se atreven a juzgar la Religión (o a la Iglesia) por los malos clérigos, sin embargo nunca condenarían la Medicina por culpa de los malos médicos. Y ni siquiera se dan cuenta de esa paradójica incongruencia. Olvidan que un árbol al caer hace mucho ruido, pero que miles de árboles creciendo son silenciosos. Tampoco distinguen que hasta el peor pecador siendo sacerdote, no pierde por ello el carácter sacerdotal y todo lo que esto significa, aunque sea indigno de ello.
Ciertamente es lógico y recomendable alejarse de aquellos sacerdotes infieles a la moral católica, pero sin ignorar que conservan su poder sacerdotal. Más recomendable aún es apartarse de aquellos eclesiásticos (sacerdotes, obispos y cardenales) que se encuentren contaminados de herejías modernistas, pues nos pueden hacer perder la fe y arrastrarnos a sus gravísimos errores (doctrinales o morales). Todo ello está muy bien, pero nada tiene que ver con alejarse de la Iglesia Católica ni de la práctica de los sacramentos y de la oración.
Generalmente, en la diferentes épocas de la historia de la Iglesia, los clérigos inmorales o los heréticos han sido una minoría. Aunque es verdad que ha habido crisis como la provocada por la herejía arriana que parecía iba a contaminar a todos, al grado que San Jerónimo expresó que el mundo gimió al sentirse arriano. Así que la Iglesia está conformada no necesariamente por la mayoría sino por quienes conservan íntegra la fe de Cristo y de su Iglesia, por lo que San Atanasio señaló que era más importante conservar la fe que tener los templos. Tan es así, que está profetizada en la Biblia que habrá una apostasía general, lo que implica que entonces pocos serán quienes conserven la verdadera fe. "¿Cuando vuelva encontraré fe en la tierra?", dijo Cristo. San Lucas XVIII,8.
Es tan grave la actual crisis de la Iglesia que muchos opinan que esos tiempos ya se han iniciado. Sea esto como sea, las herejías de muchos no deben ser causa de detrimento en la fe del verdadero católico. Cristo ya nos advirtió que vendrían falsos pastores disfrazados con piel de oveja. Y nos lo advirtió precisamente para que no los sigamos y, también, para que no nos descontrole esto ni afecte nuestra fe ni nuestra esperanza. Dios no falla ni fracasa. Él estará con nosotros hasta la consumación de los siglos.
Don Félix Sardà
Dice el Padre Félix Sardà*: "El clérigo apóstata es el primer factor que busca el diablo para esta su obra de rebelión. Necesita presentarla en algún modo autorizada a los ojos de los incautos, y para eso nada le sirve tanto como el refrendo de algún ministro de la Iglesia. Y como, por desgracia, nunca faltan en ella clérigos corrompidos en sus costumbres, camino el más común de la herejía; o ciegos de soberbia, causa también muy usual de todo error; de ahí que nunca le han faltado a éste apóstoles y fautores eclesiásticos, cualquiera que haya sido la forma con que se ha presentado en la sociedad cristiana".
Esto no debe escandalizar a nadie. Recuérdese la sentencia del Apóstol Pablo, que no se olvidó de prevenirnos: "Es preciso que haya herejías, a fin de que se destaquen los de probada virtud entre ustedes" (1 Cor xi, 18-19). Es inevitable que en la lucha haya facciones, porque Jesús anunció que traería división (Mat. x, 34). La separación de unos y otros será sólo definitiva hasta el final (Mat xiii, 47-49). En tanto, en la lucha se corrobora y se manifiesta la fe de quienes de veras son de Cristo.
No hay, pues, motivo para perder la fe ni para alejarse de los sacramentos ni de la oración. Satanás sabe cómo tentar a cada quien. A unos los ataca por las pasiones, a los más virtuosos o sabios por el intelecto o por la soberbia. El objetivo es llevar al hombre al desánimo y a la desesperanza, y de ahí a la traición y abandono de su fe. Cada quien tiene un punto débil y por ahí ataca. De nuestra parte está conservar íntegra nuestra fe y nuestra catolicidad, y luchar para ser de los de probada virtud que no caen ni en la herejía ni abandonan su lucha por mantener esa fe católica íntegra. Esto es, ser de aquellos que los vendavales del error no los mueve, pues tienen fe en Cristo y en su Palabra que conocen, pues saben que los cielos y la tierra pasarán pero esa Palabra divina nunca pasará (Mt. xxiv, 35). 
A continuación transcribimos un texto del reconocido sacer.dote don Félix Sardà y Salvany* (de su obra "El liberalismo es pecado"), donde se detalla todo esto
http://verdadcatolica.blogspot.com/2015/07/es-preciso-que-haya-herejias-fin-que-se.html

jueves, 23 de julio de 2015

REFLEXIONES MORALES SOBRE EL USO DE INTERNET (Muy, pero muy interesante el artículo de este sacerdote francés)


Por el Padre: Régis de Cacqueray -SSPX-

La difusión de Internet ya es un hecho que salta a la vista de todos. Los hogares tradicionales no están exentos, ni aún los prioratos ... Estimo que ha llegado el momento de hablar sobre el empleo de Internet.
Dejo expresamente de lado el aspecto ligado a las obscenidades de que este instrumento puede ser medio. Recuerdo solamente a los padres que dejar acceso libre a Internet a sus hijos es una imprudencia colosal: si en casa hay una conexión, la computadora tiene que estar en un lugar común, y por tanto nunca en los dormitorios de los hijos.
En este artículo deseo considerar el empleo de Internet bajo otra perspectiva, moral también, pero de otro género. Me refiero a los distintos foros y otras listas de correo que atosigan nuestros correos electrónicos.

todos somos teólogos 
Internet, además de las ventajas que todos conocen, ofrece una muy digna de atención: el hecho de encontrarse tras una pantalla (y más aún si uno se escuda tras un seudónimo que oculta la verdadera identidad), hace que uno se convierta inmediatamente en ... ¡teólogo! Cosa extraordinaria, pero es así.
Hay personas que pasan años estudiando para conseguir un diploma en teología; otros, en cambio, se registran en cualquier foro o en alguna lista de correo, y hélos ahí listos para difundir sus juicios radiantes entre los internautas sedientos de la verdad. Se dedican a disertar unos más que otros, apoyándose con citas de ilustres teólogos, ya sea sobre la infalibilidad papal, las canonizaciones, la validez de los sacramentos, la liturgia o el magisterio ordinario universal. Y esto, evidentemente, infligiendo muchos anatemas a aquéllos que se atreven a poner en duda sus enseñanzas. Anathema ... clic! 
Pasma ver cómo se multiplican estos teólogos, que se aventuran hacia regiones donde otros, manifiestamente menos dotados que ellos, jamás se arriesgaron.
Ahora bien, dejando de lado toda ironía, quisiera hacer una reflexión. La teología es algo serio; tan serio, que no puede acometerse detrás de una pantalla. La teología es la cima del saber. si es cierto que la metafísica es la más alta de las ciencias humanas -es decir, de las ciencias que explican la realidad a la luz de la razón natural-, la teología es más alta aún porque la luz que la ilumina es la luz misma de Dios.
Dios Nuestro Señor puede ser conocido mediante el empleo de las fuerzas naturales de la razón, a través de las criaturas, como autor del orden natural. Pero existe también una "ciencia de Dios" que no puede adquirirse a través de la simple razón, ya que presupone Que Dios mismo se ha dado a conocer a los hombres mediante la Revelación. Esa es la teología en sentido estricto.
Se comprende, pues, que el teólogo debe poseer perfectamente tanto la teología como los datos de la Revelación, tal como ambas cosas son propuestas por el Magisterio, a fin de realizar esta síntesis -convenientemente alimentada por la oración- que es lo que distingue la verdadera teología de la discusión de café ...
Antes que nada, el teólogo debe ser humilde. Luego, debe ser dócil a las inspiraciones de Dios, ya que lo que estudia es el objeto más elevado y más sublime. De la unión de la humildad yla docilidad nace el don de la sabiduría.
Todo esto está absolutamente ausente de los foros y listas de correo, y desafío a cualquiera a que me pruebe lo contrario.
Guidado por el don de sabiduría, una teología del calibre de Santo Tomás de Aquino, teniendo que resolver un problema particularmente difícil, no atinaba a hacer otra cosa que arrodillarse frente al Santísimo Sacramento. El Santísimo Sacramento ... ¡y no una pantalla de computadora!

Copiar y pegar, o copiar y ensamblar 
Otra de las grandes ventajas de Internet respecto a los otros medios de comunicación es el hecho de poder difundir la Buena Nueva con vertiginosa rapidez, sin esfuerzo y gratuitamente.
Sin embargo, con la misma facilidad -y con consecuencias cien mil veces peores- también se puede difundir el error, o al menos la imprecisión, la calumnia, el descrédito sobre un persona, la difamación, etc.
Esta simple comprobación tendría que hacer reflexionar al internauta antes de apretar el botón y difundir una noticia, un juicio, una opinión. Esto ya valdría para cualquier persona, incluso para los que no se hacen ningún planteamiento moral. Con mayor razón, pues, el internauta católico debe proceder a una reflexión moral antes de hacer un "clic".
Un repaso a simple vuelo de pájaro sobre los foros católicos que se refieren a la Tradición nos lleva a descubrir con horror que estos últimos pululan difundiendo maldades, difamaciones e insinuaciones gratuitas. Uno se pregunta realmente si quienes escriben o difunden estas cosas piensan seriamente sobre lo que les concierne con respecto al Octavo Mandamiento: "No levantarás falso testimonio".

Juzgo, luego existo
¿Qué podemos decir ante la proliferación de comentarios? Sonriendo y escribiendo con un teclado, algunos se convierten en columnistas, cronistas y sabios inspirados, que creen que su pensamiento lleva a la pobre humanidad esa luz que hasta entonces le faltaba.
Entonces, incluso sin que nadie se lo haya pedido, difunden ampliamente por correo electrónico sus opiniones sobre todos los temas: la actualidad, la política, la vida celestial, etc. No existe cosa ni persona alguna que se escapen a su juicio, aunque se trate de un juicio temerario ...
Si es verdad que la operación intelectual "juicio" es propia del hombre en cuanto ser racional, no existe ninguna obligación de emitir juicios sobre todo y sobre todos, máxime si nadie le ha solicitado tal cosa, y sobre todo si no se conocen los hechos."No juzguéis y no seréis juzgados ...; porque con la misma medida con que juzgáis, seréis juzgados" (Lc. 6, 37).

Orientaciones útiles para todos
Todos recordarán la especial penitencia que San Felipe Neri puso a una mujer que vino a confesarse de tener la costumbre de hablar mal del prójimo. Para hacerle comprender los terribles efectos de este pecado, el Santo le mandó desplumar un pollo caminando por las calles de Roma, después de lo cual debía regresar a verlo. Así lo hizo la mujer, que vuelta a la presencia del Santo, le preguntó qué más tenía que hacer.
- Ahora volverá por todas las calles por las que caminó y recogerá una a una las plumas del pollo, sin dejar siquiera una.
- Pero Padre, ¡lo que usted me pide es imposible! -exclamó desesperada la pobre penitente- ¡Había tanto viento que todas las plumas han volado!
- Lo sé -dijo el Santo- pero con eso quiero hacerle entender que su maledicencia se esparce igual que esas plumas.
Tendría que volver a aparecer otro San Felipe Neri para inventar una penitencia proporcional, destinada a todos cuantos difunden toneladas de maledicencia y de pérfidos juicios ... 

Efecto transparencia 
En fin, Internet permite compartir con otros los propios conocimientos, experiencias personales, etc. No solamente entre amigos, sino también con dosconocidos. Se terminó la época del diario íntimo, lejos de las miradas curiosas. Ahora existe elblog, en el que se difunden por doquier los propios vicios y virtudes ... Hay sitios web para todo ... Las discusiones de carácter público adquieren dimensiones planetarias: es mucho más sabroso discutir en línea con un panel de participantes conectados. Como esas lindas disputas entre vecinos: dos personas discuten acaloradamente desde un balcón al otro, y la vecindad aprovecha para enterarse de un montón de cosas interesantes sobre los dos protagonistas y sus respectivas madres ...
¡Muy bien! La ventaja de Internet es que el vecindario que interviene puede estar constituido por varias decenas de participantes seleccionados como "enviar con copia", que envían y reenvían correos electrónicos de respuestas en uncrescendo wagneriano. ¡Edificante! ¡Muy, muy católico!

El tiempo pasa y el hombre no se da cuenta 
Para concluir, quisiera ahora subrayar otro aspecto. La computadora nos ha acostumbrado a razonar, actuar, comunicarnos, etc. con una rapidez inaudita. Todo se mide en nano-segundos, es decir en apenas millonésimas de segundos. De hecho, perdemos varios miles de ellosantes de haber tenido tiempo de terminar de escribir una palabra. El procesador de la computadora, en cambio, emplea bien el tiempo: no pierde ni siquiera un nano-segundo.
¿Cuánto tiempo (pero no ya en fracciones de segundo, sino en horas de sesenta minutos) dedican los hombres a escribir comentarios en foros, o a redactar correos interminables? Uno se pregunta realmente de dónde sacan tanto tiempo ... ¿Repararon ustedes, por ejemplo, en la hora del día en que se envían ciertos correos o se registran ciertos comentarios? Medianoche, las dos de la madrugada, las cuatro y media de la mañana ... Y al día siguiente: ¿qué hacen en la escuela o el trabajo?
No creo que esto sea un buen modo de "redimir" el tiempo, como dice San Pablo, quien agrega que "los días son malos" (Ef. 5, 16). Precisamente porque son malos, deben aprovecharse para hacer el bien, cumpliendo con diligencia el deber de estado y sin desperdiciar el tiempo inútilmente.

"Serva tempus" , est es "aprovecha el tiempo", solían escribir los antiguos en los relojes de sol. Un mensaje que habría que volver a escribir también en las pantallas (apagadas) de las computadoras.

domingo, 19 de julio de 2015

OCTAVO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS ... -Fotos de la Misa y de recepción al P.Mauricio en Tampa Fl,-

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El Evangelio de este Domingo pone a nuestra consideración esta importante sentencia de Nuestro Señor


Secuencia del Santo Evangelio según San Lucas


En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado delante de él como disipador de sus bienes. Y le llamó y le dijo: ¿Qué es esto que oigo decir de ti? Da cuenta de tu mayordomía porque ya no podrás ser mi mayordomo. Entonces el mayordomo dijo entre sí: ¿Qué haré porque mi señor me quita la mayordomía? Cavar no puedo, de mendigar tengo vergüenza. Yo sé lo que he de hacer, para que cuando fuere removido de la mayordomía me reciban en sus casas. Llamó, pues, a cada uno de los deudores de su señor, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Y éste le respondió: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu escritura, y siéntate luego, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él respondió: Cien coros de trigo. Él le dijo: Toma tu vale y escribe ochenta. Y alabó el señor al mayordomo infiel, porque había obrado sagazmente; porque los hijos de este siglo, son más sabios en su generación, que los hijos de la luz. Y yo os digo: Que os ganéis amigos con las riquezas de iniquidad, para que cuando falleciereis, os reciban en las eternas moradas.






sábado, 18 de julio de 2015

EL SANTO BAUTISMO ES EL SACRAMENTO QUE NOS INICIA EN LA VIDA CRISTIANA, NOS HACE HIJOS DE DIOS Y MIEMBROS DE LA IGLESIA DE CRISTO


Breve catequesis antes del Bautismo
Cuando los niños nacen, inmediatamente los papás le ponen un nombre, pues saben que es muy importante llamarlo de alguna manera para poderlos registrar y para que sean “alguien en especial”, con nombre y apellido, para que sean ciudadanos del país en que nacieron. Lo que hace que tengan derechos y obligaciones.
Sin embargo, no sucede lo mismo con el Bautismo, a veces no le damos la importancia que tiene o estamos confundidos porque escuchamos diferentes opiniones y nos olvidamos de que la Sagrada Biblia nos dice: “El que crea y se bautice se salvará”. (San Mc. 16, 16)
Bautismo en la Iglesia de Tampa Fl,
Como todos sabemos, los hombres nacemos con el “pecado original” que cometieron nuestros primeros padres, Adán y Eva.
Como Dios nos ama mucho y sabía que mientras estuviésemos en pecado, no podríamos vivir en amistad con Él, nos envió a su Hijo Jesucristo, quien se hizo hombre como nosotros para salvarnos y hacer posible la vida de amor con Dios.
Para ello Cristo, murió en la cruz y resucitó. De esa manera venció al pecado e hizo posible que nosotros podamos morir al pecado y nacer de nuevo a la vida de Dios. Todo ello, gracias al Bautismo.
Todos nacemos separados de Dios, es decir, “muertos a la vida de Dios” por el pecado original y nacemos a la vida de Dios, a la vida espiritual, al recibir el Bautismo.
El Bautismo, como todos los otros sacramentos fue instituido por Cristo. Él le dio el mandato a los apóstoles de “ir y bautizar” a todas las creaturas.
Por el Bautismo, Dios nos da el DON, el regalo, de ser hijos de Él, dándonos su mismo Espíritu, para que habite en nosotros. A partir de ese momento Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, habitarán en el bautizado.

miércoles, 15 de julio de 2015

SANTA MISA DE CUERPO PRESENTE


Con gran pesar a los 84 años de edad falleció el pasado 10 de Julio el Sr. James Arthur Barnhart en la ciudad de Riverview Fl, fue uno de los primeros miembros fundadores de la Iglesia Inmaculado Corazón de María en Tampa Fl,; durante muchos años también fue el organista de dicha iglesia.
El Padre Emilio Fattore hoy celebró la Santa Misa de Requiem y luego en el cementerio privado Virgen de Fátima de la ciudad de Brooksville Fl, se realizó el responso y la bendición de la tumba dónde después de una breve prédica sobre el fin último del hombre fue cristianamente sepultado.
Encomendamos su alma a vuestras oraciones.





viernes, 10 de julio de 2015

DISCURSO A DIOGNETO .... (Breve Obra Apologética de la Iglesia Primitiva)


Se trata de un breve tratado apologético dirigido a un tal Diogneto que, al parecer, había preguntado acerca de algunas cosas que le llamaban la atención sobre las creencias y modo de vida de los cristianos: "Cuál es ese Dios en el que tanto confían; cuál es esa religión que les lleva a todos ellos a desdeñar al mundo y a despreciar la muerte, sin que admitan, por una parte, los dioses de los griegos, ni guarden, por otra, las supersticiones de los judíos; cuál es ese amor que se tienen unos a otros, y por qué esta nueva raza o modo de vida apareció ahora y no antes» (Cap. 1).
El desconocido autor de este tratado, compuesto seguramente a finales del siglo II, va respondiendo a estas cuestiones en un tono más de exhortación espiritual y de instrucción que de polémica o argumentación. Literariamente es, sin duda, la obra más bella y mejor compuesta de la literatura apologética: sus formulaciones acerca de la postura de los cristianos en el mundo o del sentido de la salvación ofrecida por Cristo son de una justeza y una penetración admirables.

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Esta antigua obra es una exposición apologética de la vida de los primeros cristianos, dirigida a cierto Diogneto—nombre puramente honorífico, según la opinión más difundida—y redactada en Atenas, en el siglo II. Investigaciones recientes invitan a identificarla con la Apología de Cuadrato al emperador Adriano, que durante siglos se creyó perdida. Desgraciadamente, el único manuscrito que se conservaba de este antiguo texto fue destruido en el siglo pasado, durante la guerra franco-prusiana, en el incendio de la biblioteca de Estrasburgo. Todas las ediciones y traducciones se basan en ese único manuscrito, ya desaparecido.
La parte central de esta apología expone un aspecto fundamental de la vida de los primeros cristianos: el deber de santificarse en medio del mundo, iluminando todas las cosas con la luz de Cristo. Un mensaje siempre actual.

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TEXTOS

I. Refutación del politeísmo.
Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus hábitos mentales que te engañan, haciéndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de ésta que tú mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no sólo con tus ojos, sino también con tu inteligencia cuál es la realidad y aun la apariencia de ésos que vosotros creéis y decís ser dioses. Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor está ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orín lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios más viles. ¿No están todos ellos hechos de materia corruptible?... ¿No fue el escultor el que los hizo, o el herrero, o el platero o el alfarero?... No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmóviles? ¿No se pudren todas? ¿No se destruyen todas? Esto es lo que vosotros llamáis dioses, y a ellos os esclavizáis, a ellos adoráis, para acabar siendo como ellos. ¿Por eso aborrecéis a los cristianos, porque no creen que eso sean dioses?... 1

II. Refutación del judaísmo.
¿Por qué los cristianos no practican la misma religión que los judíos? Los judíos, en cuanto se abstienen de la idolatría y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueño soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolátrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual más parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo «el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene» (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan dárselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrúpulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sábado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridículas e indignas de consideración. ¿Cómo no hemos de tener por impío el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inútiles y superfluas? ¿Cómo no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohibe que hagamos cosa buena alguna en sábado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de elección, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habrás visto suficientemente cuánta razón tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judíos 2.

III. Los cristianos en el mundo.
En cuanto al misterio de la religión propia de los cristianos, no esperes que lo podrás comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.
Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (/2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.
Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo están por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningún mal ha recibido de ella, sólo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sólo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma está aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en un prisión, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los días, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha señalado, de la que no sería licito para ellos desertar.
Porque, lo que ellos tienen por tradición no es invención humana: si se tratara de una teoría de mortales, no valdría la pena una observancia tan exacta. No es la administración de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, él mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciéndola morar entre los hombres y estableciéndola sólidamente en sus corazones. No envió a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algún ángel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administración de los cielos, sino al mismo artífice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerró el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibió la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el séquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego. el aire, el abismo, lo que está en lo alto, lo que está en lo profundo y lo que está en medio. A éste envió Dios a los hombres. Ahora bien, ¿lo envió, como alguno de los hombres podría pensar, para ejercer una tiranía y para infundir terror y espanto? Ciertamente no, sino que lo envió con bondad y mansedumbre, como un rey que envía a su hijo rey, como hombre lo envió a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo envió para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. Ya llegará el día en que lo envíe para juzgar, y entonces ¿quién será capaz de soportar su presencia?... 3.

IV. El designio salvador de Dios.
65 Dios, Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las distinguió según su orden, no sólo se mostró amador de los hombres, sino también magnánimo con ellos. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo será: benévolo, bueno, sin ira y veraz: sólo él es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunicó sólo con su Hijo. Pues bien, mientras su voluntad llena de sabiduría se mantenía en secreto y se guardaba, parecía que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero después que lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que tenía preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no sólo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamás esperado.
Así pues, teniéndolo todo preparado en sí mismo y con su Hijo, hasta el tiempo próximo pasado nos permitió que nos dejáramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que éramos indignos de la vida, ahora fuéramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podíamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios. Cuando nuestra iniquidad llegó a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podíamos esperar era el castigo y la muerte, llegó aquel momento que Dios había dispuesto de antemano a partir del cual tenía que mostrarse su bondad y su poder. ¡Oh maravillosa benignidad y amor de Dios para con los hombres! No nos aborreció, no nos arrojó de sí, no nos guardó rencor, sino que se mostró magnánimo, nos soportó, y compadecido de nosotros cargó sobre sí nuestros pecados. ÉI mismo «entregó a su propio Hijo» (Rm 8, 32) como rescate por nosotros: al santo por los pecadores, al inocente por los malvados, «al justo por los injustos» (1 Pe 3, 18), al incorruptible por los corruptibles, al inmortal por los mortales. Porque, ¿qué otra cosa podía cubrir nuestros pecados, fuera de su justicia? ¿En quién podíamos nosotros, malvados e impíos, ser justificados, sino sólo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! La iniquidad de muchos quedó sepultada en un solo justo, y la justicia de uno bastó para justificar a muchos malvados.
De esta suerte, habiéndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no éramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyéramos en su bondad y le tuviéramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviéramos preocupados de nuestro vestido o comida.
Si deseas llegar a alcanzar también tú esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amó a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometió todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razón y la inteligencia, los únicos a quienes concedió mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modeló a su propia imagen, a quienes envió a su Hijo unigénito (1 Jn 4, 9), a quienes prometió el reino de los cielos, que dará a los que le hubieren amado. No tienes idea de la alegría que te llenará cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amó hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertirás en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no está en dominar tiránicamente al prójimo, ni en querer estar siempre por encima de los más débiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los más necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza. Más bien el que toma sobre sí la carga de su prójimo, el que en aquello en que es superior está dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que él mismo recibió de Dios, éste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, éste es imitador de Dios.
Entonces, aunque morando en la tierra, podrás contemplar cómo Dios es el Señor de los cielos; entonces empezarás a hablar los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el extravío del mundo, cuando conocerás la verdadera vida del cielo, cuando llegarás a despreciar la que aquí se tiene por muerte, cuando temerás la muerte verdadera, que está reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a él sean arrojados. Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admirarás a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendrás por bienaventurados 4.
........................

1. Carta a Diogneto, cap. 2,

2, Ibid., cap. 3-4.

3. Ibid., cap. 5-7.

4. Ibid., cap. 8-10.

DISCURSO A DIOGNETO
Exordio:
Pues veo, Excelentísimo Diogneto, tu extraordinario interés por conocer la religión de los cristianos y que muy puntual y cuidadosamente has preguntado sobre ella: primero, qué Dios es ése en que confían y qué género de culto le tributan para que así desdeñen todos ellos el mundo y desprecien la muerte, sin que, por una parte, crean en los dioses que los griegos tienen por tales y, por otra, no observen tampoco la superstición de los judíos; y luego qué amor es ése que se tienen unos a otros; y por qué, finalmente, apareció justamente ahora y no antes en el mundo esta nueva raza, o nuevo género de vida; no puedo me-nos de alabarte por este empeño tuyo, a par que suplico a Dios, que es quien nos concede lo mismo el hablar que el oír, que a mí me conceda hablar de manera que mi discurso redunde en provecho tuyo, y a ti el oír de modo que no tenga por qué entristecerse el que te dirigió su palabra.
(1; BAC 65, 845)

La vida corriente de los cristianos y sus ideales:
Los cristianos, en efecto, no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. Por-que ni habitan ciudades exclusivas suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. A la verdad, esta doctrina no ha sido por ellos inventada gracias al ta-lento y especulación de hombres curiosos, ni profesan, como otros hacen, una enseñanza humana; sino que, habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. Se casan como todos: como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no le-cho. Están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. Obedecen a las leyes establecidas; pero con su vida sobrepasan las le-yes. A todos aman y por todos son perseguidos. Se los desconoce y se los condena. Se los mata y en ello se les da la vida. Son pobres y enriquecen a muchos. Carecen de todo y abundan en todo. Son deshonrados y en las mismas deshonras son glorificados. Se los maldice y se los declara justos. Los vituperan y ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honra. Hacen bien y se los castiga como malhechores; castigados de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Por los judíos se los combate como a extranjeros; por los griegos son perseguidos y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben decir el motivo de su odio.
(5; BAC 65, 850-851)

La caridad
Si deseas alcanzar tú también esa fe, trata, ante todo, de adquirir conocimiento del Padre. Porque Dios amó a los hombres, por los cuales hizo el mundo, a los que sometió cuanto hay en la tierra, a los que concedió inteligencia y razón, a los solos que permitió mirar hacia arriba para contemplarle a Él, los que plasmó de su propia imagen, a los que envió su Hijo Unigénito, a los que prometió su reino en el cielo, que dará a los que le hubieren ama-do. Ahora, conocido que hayas a Dios Padre, ¿de qué alegría piensas que serás colmado?, ¿o cómo amarás a quien hasta tal extremo te amó antes a ti? Y en amándole que le ames, te convertirás en imitador de su bondad. Y no te maravilles de que el hombre pueda venir a ser imitador de Dios. Queriéndolo Dios, el hombre puede. Porque no está la felicidad en dominar tiránicamente sobre nuestro prójimo, ni en querer estar por encima de los más débiles, ni en enriquecerse y violentar a los necesitados. No es ahí donde puede nadie imitar a Dios, sino que todo eso es ajeno a su magnificencia. El que toma sobre sí la carga de su prójimo; el que está pronto a hacer bien a su inferior en aquello justamente en que él es superior; el que, suministrando a los necesitados lo mismo que él recibió de Dios, se convierte en Dios de los que reciben de su mano, ése es el verdadero imitador de Dios.
Entonces, aun morando en la tierra, contemplarás a Dios cómo tiene su imperio en el cielo; entonces empezarás a hablar de los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que son castigados de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y extravío del mundo, cuando conozcas la verdadera vida del cielo, cuando desprecies ésta que aquí parece muerte, cuando temas la que es de verdad muerte, que está reservada para los condenados al fuego eterno, fuego que ha de atormentar hasta el fin a los que fueren arrojados a él. Cuando este fuego conozcas, admirarás y tendrás por bienhadados a los que, por amor de la justicia, soportan estotro fuego de un momento.
(10; BAC 65, 850-858)

lunes, 6 de julio de 2015

CONMEMORACIÓN DE SANTO TOMÁS MORO (1478-1535)



Nació en Londres en 1477. De vasta cultura clásica se graduó en leyes. Contrajo matrimonio dos veces. Su brillante carrera culminó en 1529 cuando fue nombrado Canciller por Enrique VIII. Pero su oposición al divorcio del rey le obligó a renunciar al mismo tres años más tarde. Su firme rechazo a reconocer la supremacia espiritual del rey sobre el papa le condujo finalmente a la prisión en la Torre de Londres. Finalmente el 6 de julio de 1535 fue decapitado.

FRAGMENTOS DE UNA CARTA QUE ESCRIBIÓ A SU HIJA MARGARITA DESDE LA PRISIÓN

Ten, pues, buen ánimo, hija mia, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor".
*****
"Aunque estoy convencido, mi querida Margarita, de que la maldad de mi vida pasada es tal que merecería que Dios me abandonase del todo, ni por un momento dejaré de confiar en su inmensa bondad. Hasta ahora, su gracia santísima me ha dado fuerzas para postergarlo todo: las riquezas, las ganancias y la misma vida, antes de prestar juramento en contra de mi conciencia".

Tomás Moro

jueves, 2 de julio de 2015

COMO ADMINISTRAR EL SANTO BAUTISMO EN CASO DE URGENCIA


Como el Bautismo es absolutamente necesario para la salvación, quien muere sin él, pierde el Cielo para siempre.


Por lo tanto:
Primero. Los niños deben ser bautizados lo antes posible. Esto una obligación muy grave de los padres. ¡Qué responsabilidad para ellos si por su culpa y negligencia el niño llega a morir sin el bautismo! Resulta lamentable el caso de aquellos padres que demoran el bautismo por muchas semanas -o lo que es peor, ¡hasta meses o años!- por descuido o por razones secundarias como realizar una fiesta suntuosa, conseguir los recursos para ésta (una fiesta puede celebrarse aunque no coincida exactamente con el día de la ceremonia), esperar mucho tiempo para la presencia de alguno de los padrinos, etc. Los casos más patéticos son los de aquellos padres inconscientes que contaminados por los errores del liberalismo esperan a que su hijo sea adulto y elija si desea bautizarse, siendo que no esperan a que sea adulto para que elija alimentarse materialmente. Tanto el bien moral como el material debe siempre procurarse al infante sin esperar a que sea mayor de edad, siendo esto precisamente la principal responsabilidad de los padres que deben ver y decidir por ellos en tanto son menores. De otra manera, su hijo corre -durante años- el peligro de morir sin bautismo y no alcanzar la visión eterna de Dios. Además, si los padres no tienen la conciencia de lo importante que es este sacramento desde que el niño nace, menos la tendrá el hijo cuando crezca. Dice San Pío X en su Catecismo Mayor: "Los padres y madres que por negligencia dejan morir a los hijos sin Bautismo pecan gravemente porque les privan de la vida eterna, y pecan también gravemente dilatando mucho el Bautismo, porque los exponen a morir sin haberlo recibido".

Segundo. En caso de necesidad, en peligro de muerte de quien no ha sido bautizado (menor o adulto), cualquier persona puede y debe bautizar. Este es el motivo por el cual todos debemos saber bautizar.
Para bautizar (para efectuar el sacramento) hay que:
1) Tener la intención de realizar lo que hace la Iglesia Católica 
2) Derramar agua natural sobre la cabeza, diciendo al mismo tiempo la siguiente fórmula, sin omitir ninguna palabra:

“Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Ponemos con rojo algunas palabras que por error fácilmente pueden llegar a omitirse.
No hay que pronunciar las palabras primero, y luego derramar el agua, ni derramar el agua primero, y luego pronunciar las palabras, sino que es necesario que las dos cosas se hagan al mismo tiempo. El agua debe correr por la piel y no solamente sobre los cabellos.
Una vez realizado lo anterior, el sacramento se ha realizado. El catecúmeno ha quedado bautizado y sin pecado original.
Pasado el peligro de muerte, deberá ser llevado el bautizado a su parroquia para que un sacerdote complemente las demás ceremonias.

ABUSOS RELATIVOS AL BAUTISMO:
Según el espíritu de la Iglesia, los padres solamente deben escoger como padrino y madrina a buenos cristianos. En caso de urgencia por peligro de muerte no es indispensable la presencia de padrinos.
Quedan excluidos de esta función, además de los acatólicos, a aquellos considerados pecadores públicos.
Se aconseja siempre elegir un nombre (para el bautizado) de un santo católico para que sea su protector e intercesor en el Cielo.

lunes, 29 de junio de 2015

SOLEMNIDAD DE LOS APÓSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO





En Roma, el triunfo de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, los cuales, en un mismo año y día padecieron, de orden del Emperador Nerón: el primero fue crucificado cabeza abajo en la misma Ciudad y enterrado en el Vaticano junto a la vía Triunfal, donde es visitado con veneración de todo el Orbe. San Pablo fue decapitado y sepultado en la vía Ostiense, donde es venerado con igual culto.

Durante la tradicional fogata de San Pedro y San Pablo



domingo, 28 de junio de 2015

V DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS



INTROITO
Escucha, Señor, mi voz, con la que he clamado a ti: sé mi ayudador, no me dejes, ni me desprecies, oh Dios, Salvador mío. — Salmo: El Señor es mi luz, y mi salud: ¿a quién temeré? V. Gloria al Padre.

ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman: infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote a ti en todo y sobre todo, consigamos tus promesas que superan todo anhelo. Por nuestro Señor.

EPISTOLA
Lección de la Epístola del Ap. S. Pedro. (1.°, III, 8-15).
Carísimos: Estad todos unánimes en la oración, sed compasivos, amantes de la fraternidad, misericordiosos, modestos, humildes: no devolváis mal por mal, ni maldición por maldición; sino, al contrario, bendecid: porque a esto habéis sido llamados, a poseer como herencia la bendición. Por tanto, el que quiera amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y no hablen engaño sus labios. Apártese del mal, y haga el bien: busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor miran a los justos, y sus oídos escuchan sus preces: pero el rostro del Señor está sobre los que hacen mal. Y, ¿quién es el que os dañará, si fuereis emuladores del bien? Pero, aunque padeciereis algo por la justicia, bienaventurados de vosotros. Mas no los temáis a ellos, y no os conturbéis; antes santificad al Señor, a Cristo, en vuestros corazones.

GRADUAL
Mira, oh Dios, protector nuestro: y contempla a tus siervos, V. Señor, Dios de los ejércitos, escucha las preces de tus siervos.

Aleluya, aleluya. V. Señor, en tu fortaleza se alegrará el rey: y se gozará sobremanera en tu salud. Aleluya.

EVANGELIO
Continuación del santo Evangelio según S. Mateo. (V, 20-24).
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Si no abundare vuestra justicia más que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás: mas, el que matare, será reo de juicio. Pero yo os digo que, todo el que se enojare con su hermano, será reo de Juicio. Y el que le llamare a su hermano raca, será reo de concilio. Y el que le llamare fatuo, será reo del infierno del fuego. Por tanto, si ofrecieres tu presente en el altar, y te recordares allí de que tu hermano tiene algo contra ti: deja tu presente allí, ante el altar, y vete antes a reconciliarte con tu hermano: y, volviendo después, ofrecerás tu presente.

martes, 23 de junio de 2015

¡SAL DE TU TIERRA Y DE TU PARENTELA!



Por: Fray Sebastián Fuster, O.P.

La vocación de Abraham


Lo normal es que busquemos la COMODIDAD. Sí: buscamos seguridad, protección. Nos instalamos en nuestra tierra, en nuestra casa. Nos acomodamos a nuestras costumbres y tradiciones. Nos dedicamos a repetir y a conservar lo conseguido. Pero un joven sin ideales es un joven muerto, y un adulto sin utopías se pudre en su propia mezquindad. La mediocridad es siempre un pecado.
Por esto, cuando Dios se acerca al hombre, lo DES-INSTALA. "¡Sal de tu tierra y de tu casa!". Hay otros horizontes que descubrir. Otras tierras que recorrer. Otros ideales que conquistar. Dios no quiere a los buenos: los quiere siempre "mejores". Dios quiere al hombre peregrino, en éxodo, siempre en búsqueda, siempre con afán de superación. No me refiero a la superación económica o social, sino a la superación personal, a la propia realización como persona...
Todos estamos llamados a la SANTIDAD. ¡Sal de tu tierra, sal de tí mismo!.. No te contentes con caminar por la playa con el agua hasta los tobillos: métete mar adentro. No te contentes con pasear por la falda de la montaña: atrévete a escalar la cumbre. ¡Felices los que tienen hambre y sed de perfección!
Toda vocación exige renuncias. ¡Ven y sígueme!... Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mi... Deja que los muertos entierren sus muertos... Quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás, no es digno de mi...
Si el niño no corta el cordón umbilical, no puede crecer. Si el joven no se emancipa, nunca tendrá personalidad. Si el adulto no corta sus apegos, no podrá jamás volar...
También están las dudas, las crisis, las oscuridades, las preguntas... ¿Hacia dónde? ¡No preguntes hacia adónde! Tú ponte en camino...
Si no escuchas, si no sigues la llamada, quedarás quizás más tranquilo, pero no serás feliz. Te quedarás triste y cabizbajo como aquel joven del Evangelio que dio la espalda a Jesús. Harás lo de siempre, como siempre... Pero, si te arriesgas, si das el paso de la fe, si das el salto al riesgo, entonces Dios te bendecirá como a Abraham: "Haré de ti un gran pueblo. Te bendeciré. Haré famoso tu nombre. Serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo".

Abraham marchó, como le había dicho el Señor...
· Abraham creyó y siguió su vocación. Creyó de verdad que era el Señor quien le hablaba. Salió de sí mismo. Lo dejó todo. Comenzó a caminar por el desierto... Sin más horizontes que la fe... sin más letreros que la esperanza... Y avanzó hacia el monte...

· Abraham quedará transformado. Transfigurado. Su rostro se iluminará. Su persona crecerá hasta agigantarse. "No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues yo te he constituido padre de una muchedumbre de pueblos... Mira la estrellas del cielo. ¿Puedes, acaso, contarlas?..." (Gn 17,5). Un hombre cambiado. Un hombre transformado. Sus ojos se iluminan contando más y más estrellas. De ser un viejo sin hijos, pasará a ser padre de innumerables estrellas... Y será --como dice la Biblia-- "el amigo de Dios", el confidente de Dios.

Nuestro Tabor
Abraham es un ejemplo. Si seguimos de verdad a Cristo, si queremos responder a su llamada, si somos coherentes con nuestra propia vocación, es preciso:

· "salir de nosotros mismos" = dejar nuestros egoísmos, nuestros apegos, pecados...
· y ponernos en camino hacia el monte TABOR y, allí, dejarnos transformar:

Por la PALABRA. "Este es mi HIJO. Escuchadlo". Cada domingo oímos la Palabra de Dios en Misa: ¿nos dejamos transformar por ella? ¿La escuchamos de verdad? ¿No nos resbala, acaso? ¿No nos la acomodamos a nuestro capricho?

Por el AMOR. "Este es mi Hijo, el AMADO, el predilecto" . Cristo será testigo de este gran amor del Padre: ? Como el Padre me ha amado, así os he amado yo..." Y nos encomendará: "Amad como yo os he amado..."

Por el DOLOR. San Lucas (Lc 9,31) dice que, en el Tabor, "hablaban de su muerte". Tabor y Calvario no están tan lejos. Son dos caras de la misma moneda. El Tabor prepara para el Calvario. El Calvario termina convirtiéndose en Tabor. "El que quiera conservarse a sí mismo, se perderá. El que no tenga miedo a perderse, éste se encontrará"
"Cuando os dimos a conocer el poder... de nuestro Señor Jesucristo no nos fundábamos en invenciones fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza"
Habla Pedro, un hombre también "transfigurado", cambiado.
Rudo pescador
Apóstol que niega al Maestro
Ahora testigo de la resurrección (tansfiguración) de Cristo
Testigo de una manera nueva de vivir, de amar, de ser pobre, de darse...

También nosotros podemos llegar a ser "testigos"
No somos testigos "oculares". Pedro vio y oyó. Nosotros  ni vimos ni oímos.
Pero nuestra vivencia de fe nos hace experimentar que seguir a Jesús vale la pena.
Seguir a Jesús, camino de Jerusalén, subiendo a veces a la montaña del Tabor y bajando continuamente al valle de la lucha y el esfuerzo.
La Palabra de Dios que leemos "no son fábulas" ni invenciones fantásticas. "Hacéis muy bien en prestarle atención", aunque a veces parezca que no damos fruto...

Hay que tener paciencia...
La Palabra "es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones"

lunes, 22 de junio de 2015

EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA ES DE UN VALOR INFINITO


La Santa Misa es el sacrificio incruento del Cuerpo y Sangre de Jesucristo que ofrece a Dios el sacerdote bajo las especies de pan y vino. Cuando el sacerdote celebra la SANTA MISA, honra a Dios, alegra a los Ángeles, ayuda a los vivos, da descanso a los difuntos y hácese participante de todos los bienes.


miércoles, 17 de junio de 2015

PARA MEDITAR ESTAS SABIAS PALABRAS Y LUEGO MANOS A LA OBRA


¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡Ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.
Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas. 
Tihamer Toth

martes, 16 de junio de 2015

LA POBREZA, POR LEÓN BLOY


Tomado del: recomendado amigo e inteligente Blog: http://engloriaymajestad.blogspot.com.ar/

“Tendréis siempre pobres entre vosotros”. Desde el abismo de esta Palabra, ningún hombre ha podido jamás decir lo que es la Pobreza.
Los Santos, que se le han desposado con amor y que le han dado numerosos hijos, aseguran que es infinitamente amable. Los que no quieren su compañía mueren a menudo de espanto o de desesperación bajo su beso, y la multitud pasa “de la entraña al sepulcro” sin saber lo que es necesario pensar de ese monstruo.
Cuando se interroga a Dios, responde que es pobre: “Ego sum pauper". Cuando no se le interroga ostenta su magnificencia.
La creación parece ser una flor de la Pobreza infinita; y la suprema obra maestra de Aquel que se llama el Todopoderoso ha sido el hacerse crucificar como un ladrón en la Ignominia absoluta.
Los Angeles se callan y los Demonios temblando se arrancan la lengua para no hablar.
Sólo los idiotas de este último siglo han intentado dilucidar el misterio. Esperando que el abismo los engulla, la Pobreza se pasea tranquilamente con su máscara y su criba.
Cómo le convienen las palabras del Evangelio según San Juan: “Era la verdadera luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, el mundo por Ella fué hecho y el mundo no la conoció. Vino a lo que era suyo y los suyos no la recibieron''.

¡Los suyos! Sí, sin duda. La humanidad ¿no le pertenece? No hay una bestia más desnuda que el hombre y debería ser un lugar común afirmar que los ricos son malos pobres. Cuando el caos de este mundo caído haya sido desembrollado, cuando las estrellas busquen su pan y el único admitido a reflejar el Esplendor sea el lodo más difamado; cuando se sepa que nada está en su lugar y que la especie racional no vivía sino sobre enigmas y apariencias; bien podrían las torturas de un desgraciado divulgar la miseria de alma de un millonario que correspondía espiritualmente a sus andrajos en el registro misterioso de las reparticiones de la Solidaridad universal....

Nadie sabe su propio nombre ni conoce su propia figura. Todos los rostros y todos los corazones se hallan nublados como la frente del parricida, bajo el impenetrable tejido de las combinaciones de la Penitencia. Se ignora por qué se sufre y se ignora por qué se está en Delicias.
Los ricos tienen horror por la pobreza puesto que tienen el presentimiento oscuro del negocio expiatorio implicado en su presencia. Les espanta como la faz oscura de un acreedor que no conoce el perdón. Les parece, y no sin razón, que la miseria espantosa que disimulan en el fondo déllos mismos, bien podría romper de un golpe sus lazos de oro y sus envolturas de iniquidad, y acudir con lágrimas ante aquella que fue la Compañera elegida del Hijo de Dios.
Al mismo tiempo un instinto venido de lo bajo les advierte del contagio. Estos execrables adivinan que la Pobreza es la Faz misma de Cristo, la Faz escupida que pone en fuga al Príncipe deste mundo y que ante Ella no hay medio de comer el corazón de los miserables al son de flautas o de oboes. Sienten que su vecindad es peligrosa, que las lámparas humean a su proximidad, que las antorchas toman aspectos de cirios fúnebres y que todo placer sucumbe.... Es el contagio de las Tristezas divinas....
Para emplear un lugar común cuya profundidad desconcierta, los pobres traen desgracia, en el mismo sentido que el Rey de los pobres ha declarado que ha venido a “traer la espada''.Una tribulación inminente y en verdad espantosa ocurre al hombre alegre a quien un pobre ha tocado el vestido y ha mirado con los ojos en los ojos.

La Femme Pauvre

jueves, 4 de junio de 2015

HOY LA SANTA IGLESIA CELEBRA LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI. EL MILAGRO DE BOLSENA, QUE DIO ORIGEN A ESTA FIESTA


Queridos lectores, amigos y visitantes la Iglesia universal celebra hoy la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que el Señor mismo nos donó en la Eucaristía. El origen de la fiesta está en un milagro eucarístico sucedido en la ciudad italiana de Bolsena, en el verano de 1264.
Las modernas investigaciones históricas confirman los más antiguos testimonios acerca de este milagro. Un sacerdote de Bohemia, Pedro de Praga, se dirigió a Italia con el fin de obtener una audiencia con el Papa Urbano IV. Luego de haber sido recibido por el Papa, emprendió el regreso. Pero en el camino se detuvo en Bolsena, donde celebró la Misa en la iglesia de Santa Cristina. 
En el momento de la consagración, mientras Pedro de Praga pronunciaba las palabras que permiten la transubstanciación, sucedió el milagro, del que nos ha llegado esta descripción: 
“De pronto, aquella Hostia apareció visiblemente como verdadera carne de la cual se derramaba roja sangre, excepto aquella fracción que tenía entre sus dedos, lo cual no se crea sucediese sin misterio alguno, puesto que era para que fuese claro a todos que aquella era verdaderamente la Hostia que estaba en las manos del mismo sacerdote celebrante cuando fue elevada sobre el cáliz”. 
La sangre que brotaba de la Hostia manchó el corporal –el lienzo que se extiende en el altar para poner sobre él la patena y el cáliz-. Al sacerdote le faltaron las fuerzas para continuar la Misa. Envolvió la Hostia en el corporal y la llevó a la sacristía. Durante el recorrido, algunas gotas de sangre cayeron sobre el pavimento y los escalones del altar, y se conservan hasta hoy día. 

Miembros de Ntra. Soc. Religiosa adorando a Jesús Sacramentado
Gracias a este milagro, el Señor fortificó la fe de Pedro de Praga, sacerdote de grandísima piedad y moral, pero que lamentablemente dudaba de la real presencia de Cristo velado en las Especies, es decir, en las apariencias sensibles del pan y del vino. 
La noticia del Milagro se difundió inmediatamente, y tanto el Papa como santo Tomás de Aquino pudieron verificar el milagro. Luego de un atento examen, Urbano IV no sólo aprobó su autenticidad, sino también decidió que el Santísimo Cuerpo del Señor fuese adorado a través de una fiesta particular y exclusiva. 
Es así que decidió extender la fiesta del Corpus Domini, hasta ese momento únicamente fiesta de la diócesis de Liegi, a toda la Iglesia Universal, mediante la Bula “Transiturus de hoc mundo ad Patrem”. En ella, se expone la razón de la importancia de la Eucaristía: la presencia real de Cristo en la Hostia. El Papa encargó a santo Tomás la creación de la liturgia que acompañaría la Bula.