¿QUIÉN NO NECESITA UNA PROTECCIÓN, UNA AYUDA O UNA INTERVENCIÓN DEL CIELO?

¡Es verdad que nuestra vida en este valle de lágrimas es difícil y sentimos a cada instante el peso de los problemas relacionados con nuestra salud, empleo, hijos, malas compañías, drogas, divisiones en la familia, inseguridad, etc... Sin embargo, en medio de las dificultades no nos debemos desanimar. En las horas más difíciles, la Santísima Virgen habla al corazón de cada uno de nosotros: "¡Hijo mío, hija mía, rézame, pídeme! Estoy aquí para entenderte." Entonces, déjese influenciar y envolver por esta maternal dulzura de Nuestra Señora! Preséntele sus problemas, sus inquietudes, sus necesidades y también sus alegrías. Desahóguese un poco, hable de su día a día.... Tome su Rosario y empiece a rezar. Verá como la solución para muchos problemas se encuentra en estos minutos de oración e intimidades con María. Ella está a la espera de que comience a rezar, para atender sus necesidades espirituales y materiales... Virgencita de Luján Patrona de Argentina, Protege a Nuestra Amada Patria

domingo, 1 de marzo de 2015

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ: Es una antigua tradición en la Iglesia preparar la fiesta de San José, el 19 de marzo, con la contemplación de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante los siete domingos anteriores a su fiesta.


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

De la mano de san José iremos contemplando los dolores: aquellos momentos en los que tuvo que pasar las pruebas que el Señor le tenía preparadas, los momentos que se entregó de forma plena al querer de Dios, aun sin comprender del todo lo que tenía guardado para él.
También iremos meditando los gozos de san José: la alegría y la felicidad de compartir su vida junto a su esposa, la Santísima Virgen y el Niño. El gozo de saberse en las manos de un Dios que le había escogido para tan gran tarea.
Los cristianos siempre han visto en san José un ejemplo de entrega y de fe en Dios y podemos considerarlo maestro de oración. Fue él, después de la Virgen, quien más de cerca trató al Niño Dios, quien tuvo con él el trato más amable y sencillo.

Antífona (para todos los días): 
¡Oh feliz Varón, bienaventurado José!
A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios, a quién muchos quisieron ver y no vieron , oir y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por nosotros bienaventurado San José.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

PRIMER DOMINGO
Oh castísimo esposo de María, glorioso San José: qué aflicción y angustia la de vuestro corazón en la perplejidad en que estabais, sin saber si debíais abandonar o no a vuestra esposa sin mancilla.
Pero cuál no fue también vuestra alegría, cuando el ángel reveló el gran misterio de la Encarnación.
Por ese dolor y gozo, os pido consoléis nuestro corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con la alegría de una vida justa y de una santa muerte, semejante a la vuestra, asistidos de Jesús y de María.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEGUNDO DOMINGO
Oh bienaventurado patriarca glorioso San José, escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre: el dolor que sentisteis, viendo nacer al Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambio de pronto en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los ángeles, y al contemplar las maravillas de aquella noche tan resplandeciente.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos que después del camino de esta vida vayamos a escuchar las alabanzas de los ángeles, y a gozar de los resplandores de la gloria celestial.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TERCER DOMINGO
Oh ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, glorioso San José: la sangre preciosísima que el
redentor derramó en su circuncisión os traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús, que entonces se le impuso, os confortó, llenándoos de alegría.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos con el santísimo nombre de Jesús en el corazón y en los labios.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

CUARTO DOMINGO
Oh santo fidelísimo, que tuvisteis parte en los misterios de nuestra redención, glorioso San José: aunque la profecía de Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María, os causó dolor a par de muerte, sin embargo, os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación y resurrección gloriosa, que de ahí se seguiría para un gran número de almas.
Por ese dolor y por ese gozo, conseguidnos ser del número de los que por los méritos de Jesús y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

QUINTO DOMINGO
Oh custodio vigilante, familiar íntimo del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San José: cuánto sufristeis teniendo que alimentar y servir al Hijo del Altísimo, particularmente en vuestra huída a Egipto, pero cuán grande fue también vuestra alegría teniendo siempre con vos al mismo Dios, y viendo derribados los ídolos de Egipto.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos alejar para siempre de nosotros al tirano infernal, sobre todo huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para que, ocupados en servir a Jesús y María, vivamos tan sólo para ellos, y muramos gozosos en su amor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEXTO DOMINGO
Oh ángel de la tierra, glorioso San José, que pudisteis admirar al Rey de los Cielos, sometido a vuestros más mínimos mandatos; aunque la alegríaal traerle de Egipto se turbó por temor de Arquelao, sin embargo, tranquilizado luego por el ángel vivisteis dichoso en Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos la gracia de desterrar de nuestro corazón todo temor nocivo; de poseer la paz de la conciencia, de vivir seguros con Jesús y María, y de morir también asistidos de ellos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SÉPTIMO DOMINGO
Oh modelo de toda santidad, glorioso San José, que, habiendo perdido sin culpa vuestra al Niño Jesús, le buscasteis durante tres días con profundo dolor, hasta que lleno de gozo le encontrasteis en el Templo, en medio de los doctores.
Por este dolor y gozo os suplicamos, con palabras salidas del corazón, intercedáis en nuestro favor, para que no nos suceda jamás perder a Jesús por algún pecado grave. Mas si por desgracia le perdiéramos, haced que le busquemos con tal dolor, que no nos deje reposar hasta encontrarle favorable, sobretodo en nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el cielo y cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

FINAL (para todos los días): Acordaos: Oh purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío San José, que jamás se oyó decir que haya dejado de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor.
No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas piadosamente. Amén.

Oración: 
Oh Dios, que por providencia inefable os dignasteis escoger al bienaventurado José para esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra como a nuestro protector, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria, por las intenciones del Papa.

jueves, 26 de febrero de 2015

ORACIÓN POR LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO



Oh Dios de todas las almas; Jesús Amante de las almas, te encargo a todos los difuntos, los que partieron con la señal de la fe y duermen el sueño de la paz. Te suplico, oh Señor y Salvador, que te dignes recibirlos ante tu presencia, del mismo modo que por tu Misericordia para con nosotros te has hecho Hombre.
Señor, son tus creaturas, creadas por Ti, Único, Vivo y Verdadero Dios; no hay otro Dios fuera de Ti, y no hay nadie que pueda igualarse a tus obras. Que sus almas se alegren con tu Luz; no recuerdes las faltas que cometieron por el exceso de sus pasiones o por costumbres de su naturaleza corrompida.
Aunque han pecado, siempre han creído en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y antes de morir se han reconciliado contigo a través del verdadero arrepentimiento y de los Santos Sacramentos de tu Iglesia.
Oh Señor benévolo, te suplicamos no recuerdes los pecados y la ignorancia de su juventud, pero por tu gran Misericordia acuérdate de ellos en tu Gloria celestial. Que se abran ante ellos los cielos, y que los Ángeles se alegren junto con ellos. Que San Miguel Arcángel los lleve a Ti. Que tus Ángeles les salgan a su encuentro y los introduzcan en la Jerusalén celestial. Que los reciba San Pedro, a quien entregaste las llaves del reino celestial. Que San Pablo se ponga a su lado. Que interceda por ellos San Juan, tu discípulo amado, a quien fueron revelados los misterios celestiales. Que oren por ellos todos los Apóstoles, que han recibido el poder de atar y desatar. Que todos los Santos y los Elegidos que en este mundo han sufrido por tu Nombre, les muestren benevolencia para liberarlos del Purgatorio y que sean recibidos en la Gloria de tu Reino, donde Tú, con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas como Dios Único por los siglos de los siglos.
Vengan a socorrerlos todos los Santos de Dios, imploren para ellos la liberación del castigo, vengan a su encuentro todos los Ángeles, reciban sus almas y llévenlas ante el Señor. Dadles, Señor, el descanso eterno. Y brille para ellos la Luz que no tiene fin. Descansen en paz. Amén.

lunes, 23 de febrero de 2015

SANTO BAUTISMO



Ayer Domingo recibió el santo Bautismo el niño Jesús Muñoz Sangiacomo, segundo hijo del matrimonio compuesto por el sr. Leonardo Muñoz y la sra. Malvina Sangiácomo, fieles y amigos de nuestra Sociedad Religiosa; la ceremonia se realizó en nuestra Capilla de Vedia minutos antes de la Misa vespertina.
El sacramento del bautismo fue administrado por el R.P. Gustavo Peña y fungieron como Padrinos el joven Hernandarias Sangiacomo y la Sra. Patricia Lancetti.








sábado, 21 de febrero de 2015

CRÓNICAS EN IMAGENES DEL MIÉRCOLES DE CENIZA



Con la imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.
Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:
“Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

Origen de la costumbre
Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.
También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma
La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)
Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.
Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se "arrepentirían" durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.

El ayuno y la abstinencia
El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 61 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración 
La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:
La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

El sacrificio
Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”




miércoles, 11 de febrero de 2015

LA VOCACIÓN A LA VIDA CONSAGRADA


Esta es una carta que San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional. Nos pareció oportuno compartirla con ustedes queridos lectores, dado que alguna vez en la vida nos hemos hecho esta pregunta: ¿Será que Dios me quiere cura, religioso o monja?.
Esta carta se titula: “Respuesta a un joven que pide consejo sobre el estado de vida que debe elegir”, creemos que es muy provechosa para aquellas almas que sienten el llamado de Dios, pero el mundo y sus vanidades, más la mezquindad y desconfianza en la Divina Providencia del llamado a la vida religiosa lo frena ante tan enorme Gracia.

Lo que sigue es la carta en cuestión.

“Leo en su carta, que desde hace tiempo se siente inspirado por Dios a hacerse religioso, pero que después le han venido a la mente muchas dudas y especialmente aquella de que sin hacerse religioso, también en el mundo podría santificarse. Respondo brevemente a su carta, porque si deseaba una respuesta más larga, podría leer un pequeño opúsculo que he publicado titulado “Avisos en relación a la vocación religiosa”, donde he tratado esta materia más extensamente. Digo, por lo tanto, aquí solo brevemente, que este punto de la elección es sumamente importante, porque de él depende la salvación eterna. Quien elige el estado al cual Dios lo llama, fácilmente se salvará; y quien no obedece a la divina vocación, difícilmente, aun será moralmente imposible que se salve. La mayor parte de quienes se han condenado, es por no haber correspondido a la llamada de Dios. Por lo tanto, para que usted pueda elegir aquel estado que le será más seguro para alcanzar la vida eterna, la cual, para nosotros lo es todo, considere que su alma es eterna, y lo único por lo cual Dios lo ha puesto en esta tierra ciertamente no ha sido para conseguir cosas y honores sobre esta tierra, y que de este modo siga una vida cómoda y fácil; sino que ha sido para que con las santas virtudes merezca la vida eterna: Finem vero vitam aeternam. En el día del juicio para nada le valdrá haber tenido una casa y haber hecho su figura en el mundo; solo le valdrá haber servido y amado a Jesucristo que le va a juzgar.
http://verdadcatolica.blogspot.com.ar/2015/02/la-vocacion-la-vida-consagrada.html

sábado, 7 de febrero de 2015

EL SILENCIO Y LA SOLEDAD SON MEDIOS FUNDAMENTALES PARA QUE DIOS HABLE A NUESTRO CORAZÓN



"Por tanto, he aquí la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón" (Oseas 2:14).

Escuchar la voz de Dios es posible, pero se requiere de circunstancias especiales: Para poder sanarte y liberarte Dios propicia tiempos de soledad en tu vida. Te aparta del mundo, no para que te sientas triste sino como una invitación a poder escuchar su Voz. Apartarte en soledad y en silencio es necesario para tu renovación espiritual. Si escudriñas las Sagradas Escrituras te darás cuenta que muchos de los grandes siervos de Dios ( Elías, Moisés), tuvieron que caminar un gran trecho de vida en soledad, como parte del Plan de Dios para poder liberarlos de las viejas ataduras forjadas en su vida y de las cadenas de opresión interior que estorbaban en la obra de Dios. De esta forma Él pudo prepararlos para su plan perfecto...
La soledad a la que Dios te induce o que tú debes buscar no es para que te escondas del mundo sino para que puedas abrir tu mente y corazón a Dios. El Señor propicia estas circunstancias. El es quién llama a estar en su presencia en soledad y silencio para darte instrucciones, para escuchar su voz y responderte, para prepararte para el plan que tiene para tu vida. Así lo hizo con Moisés cuando lo apartó del pueblo Hebreo en el desierto y lo llevó a la cumbre del Monte Sinaí, como se describe en este versículo:
"Y Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el Monte, diciendo: así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los Hijos de Israel" (Exodo 19:3).
La experiencia del profeta Elías fue también un llamado a apartarse de la multitud para tener un encuentro en soledad y silencio con Dios:
"Y vino a Elías la Palabra del Señor diciendo: Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está en el oriente del Jordán. Y
beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allí. El fue he hizo conforme a la palabra del Señor, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán" (1 Reyes 17:2-5).
Durante este tiempo Dios se preocupó por las necesidades de Elías y trató en soledad con el profeta, quien había obedecido al mandato del Señor.
La soledad y silencio te obliga a enfrentarte a lo que haz estado evadiendo, mediante actividades mundanas, afán, pecados o comportamientos y hábitos negativos persistentes.
Una parada obligatoria en el camino, para mirar a tu alrededor y tu vida interior solo es posible en soledad porque te lleva a establecer una verdadera comunión con Dios y te obliga a escuchar su voz a través de su palabra, la oración y la adoración.
Este tiempo puedes usarlo para meditar sobre los errores de tu pasado y para enderezar tus sendas bajo la dirección del Señor. Dios puede utilizar este tiempo para disciplinarte y corregirte. Deberás reconocer si Dios está apartándote para hablarte de aquello que no has querido enfrentar o dejar, y aunque estos momentos te parecen a veces difíciles, Dios los permite porque te ama y quiere disciplinarte, como se expresa en la Biblia:
"Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia" (Hebreos 12:11).
Cuando utilizas tu tiempo de soledad para crecer en el Señor, no es tiempo perdido, sino tiempo de crecimiento espiritual. ¡Es el tiempo de subir al Monte Sinaí para tener un encuentro personal con Dios! En soledad y silencio para poder escuchar su voz.
"Ahora pues, hijo, escuchadme porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. Escuchad la instrucción y sed sabios; y no la menosprecies. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando a los postes de mi entrada. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del Señor"(Proverbios 8:32-35).

PARA RECORDAR:
"Bueno es el Señor para los que en Él esperan, para el alma que le busca; bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. Bueno es para el hombre llevar el yugo de su juventud. Que se siente solo y en silencio ya que El se lo ha impuesto" (Lamentaciones 3:25-28).

miércoles, 4 de febrero de 2015

BASES DEL HUMANISMO CRISTIANO: Discursos y Mensajes de S.S. Pío XII (1949)



El humanismo constituye hoy la orden del día. Sin duda alguna existe una gran dificultad en formar y reconocer, al través de su evolución histórica, un claro concepto de su naturaleza. Con todo, aunque el humanismo declaró por mucho tiempo estar opuesto formalmente a la edad media que le precedió, lo cierto es que todo lo que contiene de verdadero, de bueno, de grande y de eterno pertenece al mundo espiritual del más grande de los genios del Medioevo, Santo Tomás de Aquino.
El Humanismo es problema de actualidad
En líneas generales, el concepto del hombre y del mundo, trazado por la perspectiva cristiana y católica, sigue siendo esencialmente el mismo, de donde es igual en San Agustín, Santo Tomás y Dante, como sigue siendo el mismo en la filosofía cristiana moderna. La obscuridad de ciertas cuestiones filosóficas y teológicas, que han sido aclaradas y gradualmente resueltas con el transcurso de los años, no disminuye un ápice la realidad de este hecho.
Sin hacer caso a las opiniones veleidosas que han aparecido en diversos períodos de la historia, la Iglesia ha afirmado el valor de todo lo humano y de todo lo que está en conformidad con la naturaleza, y sin titubeo ninguno ha tratado de desenvolver este valor y colocarlo en su propio y evidente lugar.
Por eso no admite, por ejemplo, que el hombre sea, a los ojos de Dios, simple corrupción y pecado; por el contrario, a los ojos de la Iglesia, el pecado original no afectó íntimamente las aptitudes y las fuerzas internas del hombre, sino que, por el contrario, dejó esencialmente intactos la luz natural de su inteligencia, y su libre albedrío. Ciertamente el hombre en su ser se encuentra herido y debilitado por la pesada herencia de una naturaleza caída, privada de los dones sobrenaturales y preternaturales. Empero, él debe hacer un esfuerzo para observar la ley natural, con la poderosa ayuda de la gracia de Cristo, para que pueda vivir como el honor de Dios y su dignidad de hombre lo exigen.
La ley natural, he aquí el fundamento en que descansa la doctrina social de la Iglesia. Es precisamente su concepción cristiana de la vida lo que ha inspirado y sostenido a la Iglesia, al levantar esta doctrina sobre tales fundamentos. Cuando lucha y vence por defender su propia libertad, lo hace realmente por la verdadera libertad y por los derechos fundamentales del hombre. A sus ojos estos derechos esenciales son tan inviolables, que no hay razón de Estado ni pretexto de un bien común que puedan prevalecer contra ellos. Están protegidos y custodiados por una muralla inexpugnable, y hasta sus bases puede el bien común legislar como quiera, mas no puede traspasar esta muralla, no puede tocar siquiera estos derechos, porque constituyen lo más precioso del bien común, precisamente.
Si se hubiera respetado este principio, cuántas tragedias y catástrofes y cuántos peligros amenazadores podrían evitarse. Este simple principio podría por sí solo renovar la faz social y política del mundo.
fundamento de la doctrina social de la Iglesia. Cuando ella lucha por su libertad, lucha en verdad por la libertad y los derechos humanos, que no pueden ser violados por ninguna razón de Estado ni pretexto de bien común.
Mas, ¿quién, sin embargo, va a rendir este respeto incondicional a los derechos del hombre, sino el que sabe que vive bajo la mirada omnisciente de un Dios personal?
Un sentido común sano puede hacer muchísimo cuando acepta lo que la fe cristiana enseña: puede salvar al hombre de las garras de la tecnocracia y del materialismo.
El destino del hombre no descansa en un “Geworfensein”, en un abandono absoluto. El hombre es la criatura de Dios, y vive constantemente bajo su guía y bajo la vigilancia de su Providencia paternal. Laboremos, entonces, por revivir en las nuevas generaciones la confianza en Dios, en sí mismas, y en el futuro, y de este modo, hagamos posible la aurora de un orden más tolerable y feliz.

 A los miembros de la Convención Internacional de Estudios Humanísticos.

miércoles, 28 de enero de 2015

LOS SIETE PECADOS CAPITALES Y LAS VIRTUDES CONTRARIAS



Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana caída está principalmente inclinada. Es por eso muy importante para todo el que desee avanzar en la santidad aprender a detectar estas tendencias en su propio corazón y examinarse sobre estos pecados.
Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano y a san Gregorio Magno (mor. 31, 45). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.
Los pecados capitales son enumerados por Santo Tomás (I-II:84:4) como siete: vanagloria (orgullo), avaricia, glotonería, lujuria, pereza, envidia, ira. San Buenaventura (Brevil., III,ix) enumera los mismos. El número siete fue dado por San Gregorio el Grande (Lib. mor. in Job. XXXI, xvii), y se mantuvo por la mayoría de los teólogos de la Edad Media. Escritores anteriores enumeraban 8 pecados capitales: San Cipriano (De mort., iv); Cassian (De instit. cænob., v, coll. 5, de octo principalibus vitiis); Columbanus ("Instr. de octo vitiis princip." in "Bibl. max. vet. patr.", XII, 23); Alcuin (De virtut. et vitiis, xxvii y sgtes.) 
El término "capital" no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados. De acuerdo a Santo Tomas (II-II:153:4) “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal”. 
Lo que se desea o se rechaza en los pecados capitales puede ser material o espiritual, real o imaginario.
Todos tenemos una tendencia hacia los pecados capitales por nuestra concupiscencia que es la insubordinación de los deseos a la razón; la inclinación de la naturaleza humana hacia el pecado. Esta inclinación es causa del pecado original.
Los apetitos sensitivos del ser humano tienen un movimiento espontáneo hacia lo que la imaginación presenta como placentero y en contra de lo que presenta como doloroso. La concupiscencia incluye también los deseos desordenados de la voluntad, la tendencia hacia estos siete pecados.

Pecados Capitales y las virtudes para vencerles

1- SOBERBIA: ante el deseo de alto honor y gloria 
HUMILDAD: Reconocer que de nosotros mismos solo tenemos la nada y el pecado.
2- AVARICIA: ante el deseo de acaparar riquezas 
GENEROSIDAD: Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten.
3- LUJURIA: ante el apetito sexual 
CASTIDAD:  logra el dominio de los apetitos sensuales
4- IRA: ante un daño o dificultad 
PACIENCIA; Sufrir con paz y serenidad todas las adversidades.
5- GULA: ante la comida y bebida 
TEMPLANZA. Moderación en el comer y en el beber
6- ENVIDIA: resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima CARIDAD:  Desear y hacer siempre el bien al prójimo
7- PEREZA:  del desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales
  DILIGENCIA: Prontitud de ánimo para obrar el bien

viernes, 23 de enero de 2015

LOS DIOSES DE LOS PAGANOS SON DEMONIOS -SALMO 91-




No nos dejemos engañar por la propaganda sincrética que difunden las usinas de los poderes anticristianos.
Todos los paganos terminan en el infierno, como cualquier otro que rechace a Cristo voluntariamente. "el que no creyere se condenará" e incluso "a los tibios vomitaré de mi boca" (Apocalipsis 3:15-17) "El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama." Por lo que apañarles en su error es de lo menos caritativo que puede haber. El verdadero ecumenismo, la verdadera caridad con los que están en el error, es mostrarles la verdad plena, y rezar por ellos –no “con” ellos- para que se conviertan a la verdadera fe. CONVERSIÓN de judíos, mahometanos y paganos; y RETORNO de herejes y cismáticos. Esta sí es nuestra fe de siempre; la fe de los apóstoles; la fe que nos gloriamos de profesar.

Decía el Papa Gregorio XVI en su Encíclica Mirari Vos, Sobre los errores modernos del 15 de Agosto de 1832:
“Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha…”“Sólo los soberbios, o más bien los ignorantes, pretenden sujetar a criterio humano los misterios de la fe, que exceden a la capacidad humana, confiando solamente en la razón, que, por condición propia de la humana naturaleza, es débil y enfermiza”.

Y dice el Santo Padre Pío IX en su Enciclica Mortalium Animos:
" Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes, invitar a discutir allí promiscuamente todos, a infieles de todo género, a cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión.

Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.
Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al nuturalismo y ateísmo… de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios."
Como reza toda la santa Iglesia en la sagrada liturgia del Viernes Santo:
“Oremos también por los herejes y cismáticos, para que Dios nuestro Señor los saque de todos sus errores, y se digne volverlos a la santa Madre Iglesia Católica y Apostólica”.
“Oremos también por los incrédulos judíos; para que Dios nuestro Señor aparten el velo de sus corazones, y, ellos también reconozcan a nuestro Señor Jesucristo”
“Oremos también por los paganos, para que Dios Omnipotente quite la perversidad de sus corazones; y abandonando sus ídolos se conviertan al Dios vivo y verdadero y a su único Hijo y Señor nuestro Jesucristo”.
Visto en: https://www.facebook.com/groups/396153063802400/

martes, 20 de enero de 2015

LAS FAMILIAS NUMEROSAS SON SIEMPRE UNA BENDICIÓN DE DIOS... Alocución del Papa Pío XII a los directores de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia, 20 de enero de 1958





Amados hijos e hijas, dirigentes y representantes de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia, esta vuestra visita debe contarse entre las que traen el más profundo placer a Nuestro corazón. Bien conscientes estáis del animado interés que Nos tenemos en la vida familiar, y de cómo nunca dejamos pasar una oportunidad de señalar su dignidad multilateral, de reafirmar sus derechos y defenderlos, de inculcar los deberes que supone; en pocas palabras, hemos hecho de ella uno de los puntos centrales Nuestra enseñanza.
Es este mismo interés en las familias que Nos hace aceptar pasar cuando menos unos momentos con grupos familiares que vienen a Nuestra casa (siempre que los deberes de Nuestro oficio no imposibiliten esto), y por eso, en esta ocasión, consentimos en ser fotografiados en medio de ellos, a fin de dejar una especie de registro perdurable de Nuestra alegría y la suya.
Continúe leyendo:
http://verdadcatolica.blogspot.com.ar/2015/01/las-familias-numerosas-son-una.html

jueves, 15 de enero de 2015

HEMOS DESEADO COMPARTIR CON NUESTROS LECTORES Y VISITANTES ESTE INTERESANTE MENSAJE DE UN OBISPO CATÓLICO DE MÉXICO



Visto en: http://www.obispoenmisiones.net/


Mensaje del Año 2015 de Mons. Martín Dávila Gándara a sus feligreses y lectores


“Mientras tengamos tiempo, obremos el bien”

Mons. Martin Dávila
A todos los fieles católicos, a mis feligreses, a mis lectores, y a todos los hombre sensatos y de buena voluntad, les mando un saludo muy especial en este año nuevo.
En tiempos pasados, los hombres, ya de palabra o por escrito, y en nuestros días por medios electrónicos, se envían los mejores votos y deseos largos y felices años.
Sobre este punto, es importante que pensemos que el hombre tiene el poder de proponer y de dirigirse estos faustos deseos. Pero no depende de él, el poder cumplirlos. Porque eso, sólo le corresponde al Señor que es el principio y la fuente de todo bien.
Por tanto, sólo Dios puede cumplir los estériles votos de los hombres y transformar en feliz realidad sus variados deseos.
Mientras los hombres se felicitan recíprocamente, la Iglesia recita plegarias y nos da lecciones. Por eso, sus sacerdotes hacen oración para que cada año nuevo sea fecundo en frutos de salvación, y a la vez, pregonando la divina palabra hacen recordar a los fieles la doble enseñanza que ofrece el ocaso y el principio del año, con su respectivo buen empleo del tiempo y preparación para la eternidad.
Por lo mismo, primero hagamos una reflexión sobre:

SOBRE EL AÑO QUE ACABA DE TERMINAR
Por parte de Dios. Pensemos, en los beneficios y gracias recibidas por el Señor, durante todo el año que ya ha terminado:
-Como la conservación de la vida y la salud en medio de muchos peligros.
-Consideremos también, los cuidados amorosos con que nos cubrió todas nuestras necesidades: No faltándonos ni el vestido, ni el sustento.
-Con paternal cuidado ha velado por nuestra alma, apartando de nosotros las tentaciones en las cuales hubiéramos caído por nuestra debilidad,
-Y a la vez, nos ha sostenido con su gracias extraordinarias en los momentos difíciles.
-Recordemos, también, todos los medios de santificación que ha puesto en nuestras manos: Como sacramentos, lecturas, pláticas, retiros, meditación, exámenes de conciencia, etc,.
Meditando todo esto ¡Con cuánta razón podrá decirnos el Señor! ¿He podido hacer algo más por ti?.
Por este motivo, no nos cansemos de agradecer, alabar y bendecir al Señor. Por todos los beneficios y gracias recibidas durante todo el año que ha pasado.
Por parte nuestra. En este año que ha pasado:
¿hemos correspondido a los beneficios y gracias que hemos recibido?
¿hemos sido fieles a los propósitos que nos hicimos a principio del año?
¿cómo hemos cumplido nuestros deberes para con Dios, con el prójimo y para con nosotros mismos?
Si hemos sido infieles a las gracias recibidas departe del Señor, llenémonos de vergüenza y humillémonos en su presencia; y pidamosle perdón y enmendémonos de nuestras infidelidades y culpas.

SOBRE LA ENTRADA DEL AÑO NUEVO

Un año más que nos concede Dios de vida.
-Un nuevo beneficio, una nueva gracia, o mejor, una nueva serie de gracias que el Señor se dispone a concedernos.
-Otra vez Dios nos protegerá con su providencia.
-Otra vez nos dará los medios necesarios y sobreabundantes para salvarnos y santificarnos.
¿Qué exige esto de nosotros? ¿Qué deberemos ofrecerle y darle al Señor por tanto beneficio?
El año nuevo es un nuevo plazo de prórroga que nos da el Señor antes de venir a pedirnos cuenta de las gracias y talentos que nos ha dado.
El año nuevo es también un año más que tenemos para satisfacer por medio de la penitencia todos nuestros pecados y culpas pasadas e infidelidades presentes.
¿Qué no daría un condenado por año, por un día, por una hora de vida, para satisfacer por sus culpas y merecer el perdón?
Si Dios concediera un año de vida a una de las almas que están en el Purgatorio, ¿qué no haría por librarse de aquellas penas y arribar al cielo?
Y nosotros, ¿dejaremos pasar en vano el nuevo plazo de vida que Dios nos da?

SOBRE EL BUEN EMPLEO DEL TIEMPO Y PREPARACIÓN PARA LA ETERNIDAD.
La Santa Iglesia nos recuerda cada principio de año, que hay una ETERNIDAD; y que por lo tanto, todas las cosas del tiempo para nosotros son nada. Ya que el tiempo es el precio de la eternidad. Por lo mismo, nada más precioso que su empleo.
Por eso, es importante que reflexionemos sobre: ¡El tiempo perdido en el pasado! El cual es preciso rescatar; ya que el tiempo es breve como un cerrar y abrir de ojos. Por lo tanto, procuremos enérgicamente llenarlo de buenas, santas y virtuosas obras. Pensemos también, que el tiempo futuro, es incierto. Por lo mismo, temamos y obremos juiciosamente.
La Iglesia también nos recuerda. La figura del mundo que pasa. Así como el mundo físico, el mundo moral y las sociedades políticas que siempre se mudan.
Pensemos, pues, lo que realmente somos, forasteros y viajeros en esta vida, y por lo tanto debemos usar del mundo, como si no usásemos de él.
Reflexionemos, también seriamente, sobre las gracias recibidas en el santo Bautismo, sobre todo la gracia santificante, y las gracias actuales que Dios siempre nos manda, y procuremos cooperar con ellas, ya sean estas ordinarias o extraordinarias.
Procuremos, pues, ser fieles y cooperadores de las gracias recibidas. Porque el gran día de la eternidad se acerca, y ese será el día final de nuestra peregrinación en este mundo. Ese momento será el comienzo de una vida eternamente feliz o eternamente infeliz.
Por eso, los santos tenían siempre presente aquel momento o instante de cual dependía su eternidad, por la misma razón despreciaban el mundo perecedero y caduco.
Por último, espero en Dios que estas reflexiones sobre el fin y principio del año, junto con el buen empleo del tiempo, nos ayuden a estar lo mejor posible preparados para una eternidad feliz. Por lo mismo, recordemos con cariño las palabras de San Pablo que nos recomienda: “Mientras tengamos tiempo, obremos el bien (Gal., VI, 10).

¡FELIZ AÑO 2015! CON CARIÑO LES ENVIO MI BENDICION EPISCOPAL
Sinceramente en Cristo
Mons. Martín Dávila Gándara

jueves, 8 de enero de 2015

¿ES NECESARIO QUE EL REMANENTE DE CATÓLICOS DEBA TENER OBISPOS GOBERNANTES O JURISDICCIONALES?


Capilla Virgen de Luján
La respuesta a esta pregunta es no. Durante la herejía arriana del siglo IV, sólo el 1-3% de las cátedras episcopales (es decir, las sedes de los obispos) fueron ocupadas por los católicos, el resto fueron usurpadas por los arrianos, como lo señala el eminente erudito patrístico, P. Jurgens.
P. William Jurgens: “En un momento de la historia de la Iglesia, sólo unos pocos años antes de la predicación de Gregorio [Nacianceno] (380 d.C.), posiblemente el número de obispos verdaderamente católicos en posesión de sus sedes, en comparación a la posesión de los arrianos, no era mayor de entre 1% y 3% del total. Si la doctrina hubiera sido determinada por la popularidad, hoy todos seríamos negadores de Cristo y contrarios al Espíritu”[1].
En el siglo IV, la herejía arriana se extendió tanto que los arrianos (que negaban la divinidad de Cristo) llegaron a ocupar casi todas las iglesias católicas y parecía ser la jerarquía legítima básicamente en todo lugar.
San Ambrosio (382 d.C.): “No hay para mí suficiente horas en el día como para recitar siquiera los nombres de todas las sectas de los herejes”[2]
Las cosas se pusieron tan mal que San Gregorio de Niza se vio obligado a decir lo que bien podría decir el remanente o resto pequeño católico hoy en día.
San Gregorio de Niza (380 d.C.), Contra los arrianos: “¿Dónde están los que nos insultan por nuestra pobreza y se enorgullecen de sus riquezas? ¿Esos que definen a la Iglesia por los números y desprecian al rebaño pequeño?”[3].
Este periodo de la historia de la Iglesia, por lo tanto, prueba un punto clave para nuestro tiempo: Si la misión indefectible de la Iglesia de enseñar, gobernar y santificar requiere un obispo gobernante (es decir, jurisdiccional) para que la Iglesia de Cristo esté presente y operante en una sede o diócesis particular, entonces se tendría que decir que la Iglesia de Cristo defeccionó en todos aquellos territorios donde no había un obispo gobernante durante la herejía arriana. Sin embargo, es un hecho que en el siglo IV ―donde los fieles mantuvieron la verdadera fe católica, incluso en aquellas sedes donde el obispo desertó al arrianismo―, el remanente católico fiel constituyó la verdadera Iglesia de Cristo; y por tanto, en ese remanente, existió la Iglesia católica y perduró en su misión de enseñar, gobernar y santificar sin ningún obispo gobernante. Esto demuestra que la indefectibilidad de la Iglesia de Cristo y su misión de enseñar, gobernar y santificar no requiere la presencia de un obispo jurisdiccional.
Obispo Luis Argueta
San Atanasio: “Los católicos que se mantienen fieles a la Tradición, aún si ellos son reducidos a un puñado, ellos son la verdadera Iglesia de Jesucristo”.
Se podría argumentar que siempre debe haber al menos un obispo jurisdiccional en alguna parte del mundo; pero incluso, si eso se pudiera comprobar, todo lo que significaría es que en alguna parte del mundo, hoy en día, existe al menos un obispo católico con jurisdicción plena que rechaza las herejías del Vaticano II y defiende el resto de la enseñanza católica. Pero dudamos que esto sea siquiera necesario, ya que la Iglesia continúa gobernando, enseñando y santificando por el depósito de la fe, su ley y tradición, incluso en aquellos lugares donde no hay obispo jurisdiccional que sea el maestro y gobernante oficial, como lo demuestra el período arriano.
También es importante señalar que la jerarquía de la Iglesia se puede definir de dos maneras: jurisdiccionalmente y eclesiásticamente. La jerarquía jurisdiccional (compuesta de aquellos que poseen oficios o cargos con jurisdicción ordinaria) podría posiblemente desertar de la Iglesia al caer en la herejía, como lo han hecho los obispos de Jorge Bergoglio. Pero en cuanto haya un sacerdote u obispo católico válido que posea la totalidad del depósito de la fe (incluso si esa persona no posee jurisdicción ordinaria), la jerarquía eclesiástica está representada y permanece intacta. Y aquel pequeño remanente de sacerdotes u obispos, a pesar de que no gobiernan ningún territorio ni tengan jurisdicción ordinaria, tendrían la jurisdicción que la Iglesia les concede automáticamente para operar por la salvación de las almas. Las consagraciones episcopales sin el consentimiento de un Papa (ya que no hay Papa) por dichos obispos, serían, por supuesto, lícitas en tal estado de necesidad.
Por lo tanto, no hay nada contrario a la indefectibilidad de la Iglesia cuando nosotros señalamos que Jorge Bergoglio y su grupo de obispos apóstatas (que reclaman ser gobernantes en la Iglesia de Cristo) no ocupan las cátedras episcopales de la Iglesia de Cristo debido al hecho que ellos: repudian el dogma fuera de la Iglesia no hay salvación; rechazan la necesidad de la conversión a la Iglesia católica de los judíos y cismáticos orientales; abrazan y respetan las religiones no católicas del demonio; enseñan las herejías de la libertad de religión y de consciencia; mantienen comunión con las sectas protestantes heréticas; aceptan los documentos heréticos del Vaticano II y la Nueva misa, entre muchas otras cosas.
Obispo Martin Dávila
Así como fue durante la herejía arriana en el siglo IV, la Iglesia de Jesucristo existe hoy en día con el remanente de fieles católicos que guardan la fe católica tradicional, no con los obispos apóstatas que parecen ocupar las posiciones de autoridad.
P. William Jurgens: “En tiempos del emperador Valente (siglo IV), San Basilio fue prácticamente el único obispo ortodoxo en todo Oriente que tuvo éxito en conservar el cargo de su diócesis. (…) Si ello no tuviere otra importancia para el hombre moderno, un conocimiento de la historia del arrianismo debería mostrarle, por lo menos, que la Iglesia católica no toma en cuenta la popularidad y el número para determinar y conservar la doctrina: de otro modo, ya hubiéramos abandonado a Basilio, Hilario, Atanasio, Liberio y Osio y nos llamaríamos arrianos”[4].
Si la herejía arriana fue tan mala que aproximadamente 1% de los obispos jurisdiccionales permaneció católico y el 99% se hizo arriano, y la Gran Apostasía que precede la Segunda Venida de Cristo se prevé que será aún peor – la peor apostasía de todos los tiempos –, entonces nadie debería sorprenderse por el hecho que hoy en día casi no haya ni sacerdotes auténticamente católicos en el mundo y ni haya obispos católicos con plena jurisdicción (es decir, que gobiernan).

NOTAS:

[1] Jurgens, The Faith of the Early Fathers [La Fe de los Padres Primitivos], ed. ing., Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1970, vol. 2, p. 39.
[2] Jurgens, The Faith of the Early Fathers [La Fe de los Padres Primitivos], ed. ing., vol. 2, p. 158.
[3] Jurgens, The Faith of the Early Fathers [La Fe de los Padres Primitivos], ed. ing., vol. 2, p. 33.

[4] Jurgens, The Faith of the Early Fathers «La Fe de los Padres Primitivos», edición inglesa, vol. 2, p. 158.

Tomado de: http://www.vaticanocatolico.com/


jueves, 1 de enero de 2015

RENOVEMOS EL AMOR Y FIDELIDAD A DIOS EN ESTE AÑO DEL SEÑOR 2015




Despedimos el año 2014, dando gracias a Dios por todo lo que hemos alcanzado gracias a su Misericordia y a las personas de buen corazón que nos han acompañado.
Que este nuevo año que hoy nace, sea un año en el que nuevamente juntos, podamos seguir construyendo el reinado de Cristo y así salvar nuestra alma que vendrá sin dudas por medio del Inmaculado Corazón de María.  Como siempre continuamos confiando en nuestro sto. patrón Luis IX Rey de Francia, en San Antonio de Padua, San José y todos los santos y santas de Dios.
¡Feliz y Bendecido Año del Señor 2015!

viernes, 26 de diciembre de 2014

MENSAJE DE NAVIDAD DE LA SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA 2014



R.P. Emilio J. Fattore SRSLRF
Queridos fieles y hnos. en Jesús, José y María: Hoy estamos celebrando la navidad, el nacimiento del Salvador, el Dios-con-nosotros. Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, y ¿quiénes son esos hombres de buena voluntad? , Ellos son los que aman a Dios por sobre todas las cosas, los que buscan el reino de Dios y aman a su prójimo por amor a Dios, esos son, esos somos nosotros los que un día hemos sido lavados con las aguas bautismales y pasamos a ser miembros de la Iglesia que Cristo fundó. Hoy es un día de fiesta. Motivos para celebrar, muchos, pero suficiente sólo uno: ¡Dios ha nacido! Qué extraño suena decir que aquel que existía desde el principio haya nacido. Este acontecimiento lleva, sin duda, la firma de Dios, ya que para Él todo es posible. Sería más fácil hacer nacer lo que no existe aun, pero decir que nace lo que existe desde el principio, solo Dios puede realizarlo, porque para Él nada es imposible. Lo eterno no ha tenido miedo de someterse al tiempo. ¡Qué grandeza!, ¡Cuánto amor! Dios ha escuchado nuestros ruegos, ha respondido a las necesidades más profundas de cada persona, ha visto los corazones desolados y entristecidos y ha querido dar una respuesta.
Dios ha respondido a toda necesidad, a toda pobreza, a toda injusticia y muerte, ha respondido con un nacimiento, con un Niño, con su Hijo. Sí, la respuesta de Dios es siempre la vida. El nacimiento de Jesucristo da valor a la vida en medio de una cultura que lleva cicatrices de muerte. Esta fragilidad de un niño envuelto en pañales da esperanza y se convierte en una fortaleza que apela al amor de cada persona. ¡Dios se ha hecho niño!, se hizo frágil y así, necesitado de todos. Por eso san Juan nos dice que aquellos que lo recibieron se les concedió llegar a ser hijos de Dios. Esta navidad debió habernos encontrado con un regalo para Jesús, al menos esa es la costumbre cada vez que celebramos un cumpleaños, pero una vez más Dios se nos ha adelantado, nos ha ganado y ha sido Él el primero en darnos este gran regalo, llegar a ser hijos suyos. La navidad no quiere hablar nada más del nacimiento de Jesucristo, le interesa también hablar del nacimiento de cada uno de nosotros. Es tiempo de hacer realidad la navidad, es necesario, entonces, recibir a Jesús en lo profundo de la vida, ahí donde se puede provocar un nacimiento en nuestras actitudes viejas y desgastadas. Recibamos este día a Jesús, sólo así habrá navidad, novedad, vida, nacimiento. “Y aquel que es la Palabra, que es Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

Este es el acontecimiento que celebramos el día de hoy. ¡Dios se ha hecho hombre! Pero no sólo eso, sino que ha querido habitar entre nosotros. Habitar, entonces, significa cercanía y no indiferencia; compañía y no abandono; amor y no desprecio. Dios toma nuestra condición, la asume y la ama, es por ello que se hace cercano, que se hace compañero, que camina a nuestro lado, que puede salvarnos. La Navidad es así el camino que se ha forjado Dios para estar con nosotros, para cumplir su promesa de salvación. Pero también es la actitud del hombre ante la búsqueda amorosa de Dios. Porque el nacimiento de Jesucristo se ha convertido en signo de la unión entre Dios y los hombres. Este misterio de la Encarnación hace evidente una gran verdad: que el hombre puede estar con Dios y que Dios quiere estar con el hombre. A la Santísima Virgen Madre de Dios hecho hombre, ella que fue la primera anunciadora de este plan redentor, porque la Virgen cuando escucho el anuncio del Arcángel san Gabriel de que iba a ser la Madre de Dios, no se quedó sentada de brazos cruzados, sino que salió inmediatamente a anunciar estas Buenas Nuevas-evangelio- a su prima santa Isabel; a Ella vamos a pedirle en esta santa noche la gracia de la fidelidad, la perseverancia y el poder amar a Dios por sobre todo nuestras mezquindades. ¡Feliz navidad!