Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

martes, 17 de julio de 2018

EL PADRE CASTAÑEDA (O EL BUEN DIALOGO CON LOS GOBERNANTES CORRUPTOS)


Fray Francisco de Paula Castañeda O.F.M.
El Padre Castañeda no era obispo ni lo invitaron a Norteamérica. En esa época no se hacían grandes colectas ni se hacían pobres discursos. Cuando un cura necesitaba plata para su iglesia, lo llamaba al primer rico que pasaba y le decía: “Déme cien pesos” o “Déme doscientos pesos” y el rico, le daba la plata y el cura le decía: “Que Dios se lo pague” y nadie sabía quién era el rico que la había dado esos pesos al cura. Además, en esa época, los curas no dejaban nunca su parroquia ni viajaban en un avión ni iban a las casas de los masones para decirles: “¡Que bien le queda su renguera!” o “Me siento muy honrado de que Jesucristo haya sido judío, porque los judíos son masones”.
Si al Padre Castañeda lo hubieran invitado a Norteamérica, hubiera contestado: “Váyanse a la p…. madre que los parió” y además les hubiera dicho otras cosas que no se deben decir delante de los niños. A él no le interesaba la propaganda. Lo único que le interesaba era pelearlos a los liberales y hacerlos entender que no podían llevárselo todo tan de arriba. Porque los liberales de entonces creían que todos los hombres querían ser liberales. Y también en eso los liberales estaban equivocados. Los hombres de entonces eran unos hombres muy decentes que no soportaban a los enemigos de Cristo.
Además, los curas de entonces no tenían miedo de quedar mal con los políticos. Cuando un político se metía con ellos o hacía una ley medio sinvergüenza, el obispo lo llamaba al cura más gritón y le decía: “Usted tiene que contestar a este animal” y el cura le decía: “Está muy bien Señor Obispo” y el domingo siguiente se subía al púlpito y empezaba, por ejemplo: “El señor Rivadavia ha hecho una estupidez. Ustedes tienen la obligación de desobedecer a los gobernantes que se llegan a nosotros con ideas extranjeras. Hay que terminar con esa clase de gente. Cuando ustedes quieran hacer una revolución, pueden contar conmigo, porque los curas están para eso: para pelear a los malos y defender a los buenos. Los curas no están para hacer componendas ni para dejarse invitar a comidas por los enemigos de la patria: están para salvar a las almas, aunque para salvarlas sea necesario agarrarse a tiros, por más obispos que sean: porque los curas y los obispos no son empleados del gobierno sino sirvientes de Dios y pastores de las almas que Dios pone bajo su cuidado, y los pastores no tienen que andar mucho entre lobos, si es que no quieren parecer entregadores. El señor Rivadavia es un lobo que se ha metido entre nosotros. Ustedes saben lo que hay que hacer con los lobos y yo sé como tengo que ayudarlos. No tienen más que decirme: ahora. Pero, les advierto que si ustedes tardan mucho en decírmelo, iré yo solo a sacarlo a patadas de la Casa de Gobierno”.
Así pensaba y así predicaba el cura Castañeda. Por eso ningún gobierno lo quiso hacer obispo y ningún masón lo invitó a su casa. Porque era un cura que tenía todo lo que hay que tener.

ANZOÁTEGUI, Ignacio B.: Pequeña Historia Argentina para uso de los niños. Asunción, Regnum, 200, pp. 59-61.

lunes, 9 de julio de 2018

DISTINTAS MANERAS DE ASISTIR AL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA SEGÚN ENSEÑA EL PAPA PÍO XII EN SU ENCÍCLICA MEDIATOR DEI


Papa Pío XII celebrando la Sta. Misa
Es un deber y a la vez una dignidad, dice el Papa Pío XII, la participación del fiel cristiano en la Santa Misa. Esta participación no debe ser pasiva y negligente, sino activa y atenta. Aún sin ser los fieles sacerdotes, ellos también ofrecen la Hostia divina de dos modos: primero, uniéndose íntimamente con el sacerdote en ese Sacrificio común, por medio de las ofrendas, por el rezo de las oraciones oficiales, por el cumplimiento de los ritos y por la Comunión sacramental; y segundo, inmolándose a sí mismos como víctimas. A ello nos conduce toda la liturgia de la Misa y a ello tiende la participación activa de los fieles en ella.
El Papa Pío XII señala tres medios principales, que podríamos llamar clásicos, de participación activa en el Sacrificio de la Misa:
1) El uso del Misal, con el cual los fieles siguen al celebrante rezando sus mismas oraciones y abundando en sus mismos sentimientos.
2) El canto de la Misa solemne, "la cual goza de una particular dignidad por la majestad de sus ritos y el aparato de sus ceremonias, y reviste el máximum de esplendor cuando asiste a ella, como la Iglesia lo desea, un pueblo numeroso y devoto".
3) La práctica legitima de la "Misa dialogada", sea en su forma normal respondiendo todos ordenadamente a las palabras del celebrante, sea combinando ambas cosas, rezo y canto. Todos estos modos de participar activamente en la Misa son dignos de loa y de recomendación, cuando se acomodan estrictamente a las prescripciones de la Iglesia y a las normas de los sagrados ritos y se encaminan a unir y a no a separar a los fieles con Cristo y su ministro visible,que es el sacerdote.
Más como quiera esos tres medios señalados por el documento pontificio no son siempre ni para todos posibles ni ventajosos, se puede recurrir legítimamente a otras maneras más sencillas, por ejemplo: al rezo del Santo Rosario, a la meditación de los divinos misterios , o al uso de otras oraciones. Todo esto, dice el Papa, aunque diferente de los sagrados ritos en la forma, concuerda sin embargo con ello por su misma naturaleza.
Es un error, tratándose de la participación de los fieles en la Liturgia, hacer tanto caso de las circunstancias externas de la misma que se crea que si ellas se descuidan la acción sagrada no puede alcanzar su propio fin. En realidad, lo que importa sobre todo es que los asistentes se unan del modo más íntimo posible con el Divino Redentor, que crezca cada día en ellos su grado de santidad y se aumente la gloria del Padre Celestial
S.S. Pío XII - Encíclica Mediator Dei

lunes, 25 de junio de 2018

EL SACERDOTE... Por: Fray. Mario José Petit de Murat O.P. † 1972


Nuestra religión tiene sobre todas las otras la característica ésta: descubre y eleva ese tesoro que es nuestra alma. El cristianismo descubre y eleva ese tesoro que es nuestra alma. Descubre esa gran cautiva que llevamos dentro y conocemos tan poco. Esa maravilla creada por Dios a la que le dio su propia característica: el ser inmortal. 
Si vemos el mundo tan desolado es porque falta en él la inteligencia y la voluntad que son como el eje del mundo. Todo parece desordenado y sin sentido cuando no está regulado por ellas. 
El hombre es rey, soberano de todo lo creado. Nada debe pedir a las criaturas que, precisamente, están esperando que él justifique su existencia, elevándolas a Dios. El hombre es inmortal y las cosas que pasan no pueden ofrecerle más que muerte. Cuando surge el alma bañada por la Sangre del Cordero, límpida, pura, recobrada su virginidad, Dios la eleva y la corona con la adopción de hijo. Entonces puede erguir su cabeza y colocarse entre los coros de los ángeles. ¡Es tan bella el alma redimida! Jesús decía a Santa Teresa: “¡Es tan bella tu alma, que si no hubiera Cielo, lo crearía para ti”. Y no titubeó en hundirse en las afrentas más terribles con tal de rescatar esta cautiva, la única en el universo que puede ofrecerle un lugar de reposo. 
La excelencia de las pasiones forma parte de la vida espiritual y Dios da la necesidad de ellas para la santificación. En los mandamientos encontramos uno que se refiere al amor de Dios y al prójimo “Amarás a tu Dios...” Todo lo reduce a esto: “Amarás”. Afiancemos bien la idea acerca de la castidad, desarraiguemos de nosotros la idea de que es contraria a la naturaleza humana. ¡No! La naturaleza humana está sedienta de castidad, está clamando por la castidad que purifica por dentro. Es necesaria no sólo para el sacerdote, sino para el célibe y para el casado. ¿Acaso no fueron verdaderos esposos la Sma. Virgen y San José? La carne es nada, es el calzado de nuestros pies. El verdadero connubio está en la maravillosa unión de las inteligencias. La castidad no es opresión. El hombre debe tener un completo dominio de sus apetitos. Los médicos se meten en camisas de once varas cuando opinan sobre estas cosas. Ellos observan sólo los cuerpos, y el hombre es cuerpo y espíritu. Observan cuerpos de hombres que no son normales porque el hombre normal es el santo y nosotros somos degenerados. Él médico no debe hablar de hombres sino de cuerpos y de las enfermedades del cuerpo. Hay que libertar al hombre. La castidad no es prorrogativa ni violencia impuesta al sacerdote sino una necesidad por la que está clamando la naturaleza humana. El apetito animal del hombre en cuanto a su modo debe ser racional. En el hombre la animalidad está abierta a lo sublime, aspirando a una perfección. Todo hombre tiene vocación de sacerdote. ¡Qué error cuando se dice, comentando una debilidad: “Es humano” ¡No! eso no es humano, eso va contra la naturaleza humana. ¡El hombre tiene sed de Dios! El sacerdote es el hombre en toda su plenitud. Es una locura de Dios. Dad gracias a Dios porque marcó con marca de fuego esa carne por amor a sus redimidos. ¡Qué cosa maravillosa es el sacerdote! Está en los torrentes vivificantes de Dios. ¿Habéis pensado alguna vez en estas palabras: “Yo te absuelvo”? No, “yo te pido Señor que lo absuelvas”, sino “Yo te absuelvo”. ¡Dios hizo locuras con el hombre! Es tan magnífico lo que hizo con el sacerdote, que si lo comprendiéramos, moriríamos. El sacerdote, siente circular a Cristo a través de sí. En el confesionario se sienta Dios. Surgen consejos, inspiraciones que jamás se le hubieran ocurrido a él. Cuando caemos de rodillas ante un sacerdote, lo hacemos porque vemos en él un instrumento de Dios. Al pronunciar las palabras de la consagración, el sacerdote desaparece, es Cristo que está allí. La Iglesia nos ha liberado del hombre. No veamos allí a la criatura sino a Dios. 
Cuando comprendemos la dignidad excelsa del sacerdote, ¿podemos todavía apreciarlo por sus dotes personales? Esas dotes son nada al lado de su condición de sacerdote. Escuchemos con reverencia al más humilde cura de aldea: es sacerdote, es portador de Dios. 
Y sabedlo: El sacerdote está dotado de una gran fecundidad espiritual. Su alma va cargada de multitud de almas, llevando en sí sus preocupaciones, sus problemas y sobre todo, sus destinos ante Dios. 
Oh! Vosotros que comprendéis lo que es el sacerdote, miradlo con reverencia. Que vuestra manera de tratarlo, de dirigiros a él esté proclamando el respeto y la reverencia a su dignidad. 
El sacerdote está en los torrentes de Dios y debe tener perfecta pureza. La fecundidad de la carne ha caducado. Ha sido desheredada de su fin supremo de elevar las criaturas a Dios, y ha sido dada la primacía a la fecundidad del espíritu. 
Los Patriarcas conferían los poderes del espíritu al primogénito. Era como una ordenación sacerdotal. Pero la carne defraudó y Dios dio el poder al espíritu. Los hijos de Dios no son hijos de la carne sino del espíritu: “Te doy un retorno virginal, nuevo, al espíritu...” El que hizo voto de castidad se siente rey. No trabaja para una carne caduca, enferma, que exige tanto y dá tan poco. Por eso es que el sacerdote ha sido liberado.
Oídlo bien: Liberado de la servidumbre de la carne para que, libre de todo lazo carnal, pueda volar donde una necesidad lo llama. Defended siempre la castidad del sacerdote como una necesidad esencial. El sacerdote debe ser el verbo del Verbo. El Verbo nombra a Dios. Al sacerdote le han sido dados los poderes del Verbo para que continúe su obra sobre la tierra. El Oficio Divino que reza diariamente el sacerdote es el canto del Espíritu Santo. Es el canto de la Esposa que día y noche nombra al Esposo. Lo multiplica en la boca de sus hijos. Entremos en veneración del Oficio Divino. El que lo ha tenido en sus manos, ya no puede seguir rezando novenítas. ¡Cómo han cambiado los tiempos! San Bernardo oía cantar salmos a los labriegos. ¡Cantaban salmos mientras labraban la tierra!... 
R. P. Fr. Mario José Petit de Murat O. P. † 1972

lunes, 18 de junio de 2018

ORDENES IMPÍAS: 50 AÑOS DE ORDENACIONES INVÁLIDAS EN LA IGLESIA CONCILIAR DEL NOVUS ORDO MISSAE

Tomado de: sededelasabiduria.es
Fue exactamente hace 50 años antes de la fecha de  hoy,  18 de junio de 1968, cuando el jefe de la Secta del Vaticano II – “Papa” Pablo VI , Mons. Giovanni Battista Montini – firmó una “constitución apostólica” para cambiar el rito católico de la ordenación. Los cambios que introdujo no solo afectaron a algunas de las ceremonias más periféricas, sino a la esencia misma del sacramento. Las mismas palabras que el Papa Pío XII, en 1947, había decretado definitivamente que eran necesarias para la validez del sacramento de las sagradas órdenes, fueron cambiadas/ sustituidas  por Pablo VI de tal manera que la ordenación de los sacerdotes se volvió dudosa y la consagración de los obispos definitivamente inválida (aunque incluso un rito dudoso , en cualquier caso, debe considerarse no válido en la práctica, según la enseñanza católica).
Dado que todos los sacramentos distintos del bautismo y el sagrado matrimonio dependen en última instancia de obisposválidos  , todo lo que los modernistas debían hacer era invalidar el rito de la consagración episcopal para asegurar que los católicos fueran privados de la mayoría de los sacramentos a largo plazo, especialmente la Sagrada Eucaristía / misa. y absolución en el confesionario.
El documento que Pablo VI publicó para cambiar el sacramento de las órdenes sagradas para el rito romano se llama Pontificalis Romani y pretende ser una constitución apostólica. El texto completo se puede leer aquí:
Para demostrar la invalidez del rito de ordenación de Pablo VI, proporcionamos una plétora de enlaces más abajo, pero solo para darle un rápido adelanto, vea por usted mismo cuán perversamente Montini masacró las palabras esenciales  de la consagración de obispos, destruyendo así totalmente el sacramento :
Forma católica tradicional , según el Papa Pío XII (1947):
  • ” Completa in Sacerdote tuo ministerii tui summam, y ornamentis totius glorificationis instructum coelestis unguenti rore santifica. 
    [Traducción:]” Perfecciona en Tu sacerdote la plenitud de tu ministerio y, revestido con todos los ornamentos de la glorificación espiritual, santifícalo con la unción celestial “.
Forma modernista del Novus Ordo , según el antipapa Pablo VI (1968):
  • ” Et nunc effunde super hunc Electum eam virtutem, quae a te est, Spiritum principalem, quem dedisti dilecto Filio Tuo Iesu Christo, quem Ipse donavit sanctis Apostolis, qui constituerunt Ecclesiam per singula loca, ut santctuarium tuum, en gloriam et laudem indeficientem nominis tui . 
    [Traducción:]” Así que derramen sobre este elegido ese poder que proviene de Ti, el Espíritu de los jefes  que didte a tu Hijo amado, Jesucristo, el Espíritu dado por él a los santos apóstoles, quienes fundaron la Iglesia en cada lugar para ser tu templo para la gloria y la alabanza incesantes de tu nombre “.
No sólo la forma falsa del Novus Ordo reemplaza  totalmente  las palabras decretadas por Pío XII como esenciales para la validez , sino que de ninguna manera expresan que lo que está sucediendo es la consagración de un obispo. ¡Ni siquiera piden al Espíritu Santo que haga a alguien que esté ordenado como obispo! En cambio, incluso si uno fuera a decir que la frase totalmente abstrusa ” Spiritum principalem ” (“Espíritu Gobernante”[o de los jefes o que hace los jefes]) es una clara referencia al Espíritu Santo, el hecho es que no se declara exactamente lo que se supone que el Espíritu Santo vaya a hacer . Se le pide a Dios el Padre que “derrame” el Espíritu Santo (más bien ese “Espíritu Gobernante”), pero ¿para hacer qué? ¿Con qué finalidad? No nos lo dicen. El Espíritu Santo también se derrama en el bautismo, en la confirmación y en las ordenaciones de diáconos y sacerdotes, por ejemplo.
La afirmación de Pablo VI de que estaba introduciendo estos cambios “para restaurar los textos del rito a la forma que tenían en la antigüedad, para aclarar expresiones o para resaltar más claramente los efectos de los sacramentos” ( Pontificalis Romani ) es más que ridícula ; de hecho, es insultante para la inteligencia del lector informado. En cualquier caso, poco más de 20 años antes, el Papa Pío XII había notado que “el uso antiguo no debe ser considerado más apropiado y adecuado, ni en sí mismo ni en su significado para tiempos posteriores y situaciones nuevas, sobre la base simple de que lleva el sabor y el aroma de la antigüedad “( EncyclicalMediator Dei , n. 61).
Una forma sacramental que no expresa lo que se supone que debe lograr es definitivamente inválida, como demuestran los artículos sobre la invalidez de las ordenaciones de Novus Ordo abajo.
Además de cambiar la forma sacramental de la ordenación sacerdotal y episcopal, en su documento Pontificalis Romani,Pablo VI también abolió el orden principal del subdiácono y todas las órdenes menores (acólito, exorcista, lector y portero), ninguno de los cuales son sacramentos, pero cuya negación fue condenada por el Concilio de Trento y contradice la mentira favorita de los modernistas para tratar de restaurar las cosas a la “antigüedad”:
… [F] desde el comienzo de la Iglesia se sabe que los nombres de las siguientes órdenes y los deberes propios de cada uno han estado en uso, a saber, los del subdiácono, acólito, exorcista, rector y portero, aunque no de rango igual; porque el subdiaconado está clasificado entre las principales órdenes de los Padres y los Concilios sagrados, en las que también leemos con mucha frecuencia de otras órdenes inferiores.
Canon 2. Si alguien dice que además del sacerdocio, en la Iglesia Católica no hay otras órdenes, mayores y menores, por las cuales, según ciertos grados, haya un avance al sacerdocio: que sea anatema.
(Concilio de Trento, Sesión 23,  Denz. 958, 962 )
Roma ha hablado; el caso está cerrado.
Pero antes de que alguien sugiere que de alguna manera la constitución de Pablo VI “no es vinculante”, hay que señalar que en ella se invoca claramente su supuesta (pero inexistente) “autoridad apostólica” y requiere que este nuevo rito puede utilizar  en lugar del católico anterior:
Por nuestra autoridad apostólica   aprobamos este rito para que pueda ser utilizado en el futuro para la atribución de estas órdenes  en lugar del rito que ahora se encuentra en el Pontifical Romano . Es nuestra voluntad que estos nuestros decretos y prescripciones sean firmes y efectivos ahora y en el futuro, no obstante, en la medida necesaria, las constituciones y ordenanzas apostólicas emitidas por nuestros predecesores y otras prescripciones, incluso aquellas que merecen menciones y enmiendas particulares.
(Antipapa Pablo VI, “Constitución Apostólica”  Pontificalis Romani ; subrayado agregado.)
Según un decreto de la Sagrada Congregación de los Ritos de Novus Ordo del 15 de agosto de 1968, el nuevo rito de ordenación de Montini se convirtió en obligatorio para toda la iglesia latina a partir del Domingo de Pascua, 6 de abril de 1969. Así que sabemos con certeza que al menos desde esta  fecha, la iglesia Novus Ordo no ha consagrado válidamente a un solo obispo en el rito romano, y probablemente tampoco haya ordenado un solo sacerdote válido.
Las repercusiones son insondables, pero explican mucho sobre el estado de la Nueva Iglesia. Los sacramentos en gran parte han desaparecido, por lo que simplemente ahora ya no se dispensa la gracia, y esto se nota.
Ahora bien, la verdadera Iglesia Católica no puede dar ritos sacramentales malvados, dañinos o inválidos a sus fieles. Tal idea contradiría la promesa de infalibilidad e indefectibilidaddada por nuestro Bendito Señor. Que Pablo VI haya podido invalidar un rito sacramental, por lo tanto, es una prueba más de que él no era un verdadero Papa y que la Secta del Vaticano II de la cual él era la cabeza no es la Iglesia Católica del Papa Pío XII y sus predecesores.
Considere las siguientes enseñanzas claras:
Si alguien dice que las ceremonias, vestimentas y signos externos, que la Iglesia Católica usa en la celebración de las Misas, son incentivos a la impiedad más que a los servicios de la piedad: que sea anatema.
(Concilio de Trento, Sesión 22, Canon 7, Denz. 954 )
Ciertamente, la Madre amorosa [la Iglesia] es inmaculada en los Sacramentos, por la cual da a luz y alimenta a sus hijos; en la fe que siempre ha conservado inviolable; en sus sagradas leyes impuestas a todos; en los consejos evangélicos que ella recomienda; en esos dones celestiales y gracias extraordinarias mediante las cuales, con inagotable fecundidad, genera huestes de mártires, vírgenes y confesoras.
(Papa Pío XII,  Encíclica  Mediador Dei , n.66)
La Iglesia es infalible en su disciplina general. Por el término disciplina general se entienden las leyes y prácticas que pertenecen al ordenamiento externo de toda la Iglesia. Tales cosas serían aquellas que se refieren a la adoración externa, como la liturgia y las rúbricas, o la administración de los sacramentos … Si ella [la Iglesia] pudiera prescribir, ordenar o tolerar en su disciplina algo en contra de la fe y la moral, o algo que resultara  en detrimento de la Iglesia o en daño de los fieles, se apartaría de su misión divina, que sería imposible
(Jean Herrmann,  Institutiones Theologiae Dogmaticae , Vol. 1 , p.258)
Intenta aplicar esto a la Iglesia Novus Ordo, y te darás cuenta muy rápidamente de que lleva al absurdo. Es simplemente innegable que la Iglesia del Vaticano II  ha  desertado,  ha dado maldad,  ha  destruido los sacramentos y  ha  sido un escándalo para los fieles en lugar de la portadora de salvación. En la Iglesia Católica, sin embargo, el Papa es “la ciudadela y baluarte de la fe católica” (Papa Pío IX,  Encíclica  Qui Nuper , n. 3). Nadie podría decir esto en serio sobre los antipapas de la Iglesia del Vaticano II. Por consiguiente, se sigue lógicamente que Pablo VI no fue un verdadero Papa sino un impostor, como lo fue su predecesor Juan XXIII, quien fundó la iglesia falsa, y sus sucesores Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco.
Con el difunto P. Carl Pulvermacher, OFM Cap., decimos : “Una vez que no haya más sacerdotes válidos, permitirán la Misa en latín”. ¡Piense en eso!

lunes, 4 de junio de 2018

JURISDICCIÓN EN SEDE VACANTE. CÓNCLAVE DE VITERBO: SIGLO XIII (Formación para la acción)



Tomado de: Sededelasabiduría

El cónclave papal que aconteció entre el 29 de noviembre de 1268 y el 1 de septiembre de 1271, desde la muerte del papa Clemente IV hasta la elección de Gegorio X , fue el más largo en la historia de la Iglesia Católica,​ con un interregno, es decir, con Sede vacante durante 34 meses; casi tres años sin Papa.
En aquella crisis de tres años (entre 1268 y 1271) y “con el fin de que los sacerdotes y fieles no quedasen sin pastores, se eligieron y consagraron obispos para llenar las sedes vacantes. En este tiempo hubo, al menos, veintiún elecciones y consagraciones en varios países”.
Es decir: durante esos tres años sin Papa, no sólo se consagraron obispos válida y legítimamente, sino que, además, estos nuevos obispos ejercieron una jurisdicción de suplencia gobernando diócesis importantes, debido al estado de necesidad en la Iglesia, puesto que no había Papa, única fuente de la que emana toda jurisdicción. Dichos obispos, como católicos, se sometieron de inmediato al nuevo Papa legítimo, Gregorio X, para que ratificara o no su jurisdicción.
En Il Nuovo Osservatore Cattolico de Stephano Filiberto, doctor en historia eclesiástica, se citan algunos nombres de esos obispos y las diócesis en que ejercieron plena jurisdicción. Como resultado de su investigación, escribe Stephano:
Lo más importante de este precedente histórico es que todas estas consagraciones episcopales fueron ratificadas posteriormente por el papa Gregorio X, y, por consiguiente, afirmó su licitud.
He aquí algunos obispos consagrados durante la vacancia de la Sede Apostólica y las sedes episcopales donde ejercieron la jurisdicción de suplencia:

en Avranches (Francia): Radulfus de Thieville, en noviembre de 1269; en Aleria (Córcega): Nicolaus Forteguerra, en 1270; en Antivari (Epiro, noroeste de Grecia): Caspar Adam, O.P., en 1270; en Auxerre (Francia): Erardus de Lesinnes, en enero de 1271;
en Cagli (Italia): Jacobus, el 8 de septiembre de 1270; en Le Mans (Francia): Geoffridus d’Asse, en 1270; en Cefalu (Sicilia): Petrus Taurs, en 1269;

7. en Cervia (Italia): Theodoricus Borgognoni, O.P., en 1270.

Hasta aquí la cita extraída del libro de Stephano.

Pues bien, si en aquel entonces donde la Sede vacante por casi tres años se debió a la división de los cardenales franceses partidarios de la casa de Anjou y los cardenales italianos, no impidió que se consagraran obispos y ejercieran la jurisdicción para la salvación de las almas, que más tarde confirmaría el nuevo Papa, Gregorio X, cabe preguntarse legítimamente ¿ No es necesario, con más razón hoy, que no hay papa y apenas obispos- porque el herético está depuesto de todo cargo eclesial- la consagración de obispos válidos para atender al fin primario de la Iglesia? Es evidente que sí; y también que podrían gozar de una jurisdicción de suplencia sujeta a la ratificación del Papa legítimo cuando Cristo, vida nuestra, quiera que lo haya. De momento no lo merecemos.
Otra pregunta más nos suscita este largo periodo de Sede vacante en el siglo XIII. En efecto, siendo la existencia de un Papa legítimo necesaria en la Iglesia para toda jurisdicción ordinaria , aquellos diez cardenales nombraron un comité de seis. El comité incluyó a dos cardenales de la facción de Orsini (Giovanni Gaetano Orsini y Giacomo Savelli), tres gibelinos (Simone Paltinieri, Ottaviano Ubaldini y Guy de Castella) y el cardenal Riccardo Annibaldi, mientras que los cardenales Anjou fueron totalmente marginados, y eligieron Papa a Tebaldo Visconti, que no era cardenal, y que reinaría como Papa Gregorio X. Pero dada la necesidad de la elección de un Papa, los magistrados de la ciudad de Viterbo aislaron a los cardenales, y mandaron que se les redujeran sus raciones de pan y agua, y quitar el techo del Palacio Papal de Viterbo donde estuvieron reunidos durante todo un año.
Pues bien, si esto hicieron aquellos cardenales para “forzar” la elección de un Papa legítimo, cuando todos guardaban la fe católica ¿Qué debemos hoy hacer los católicos para que se elija un Papa legítimo, cuando la Sede apostólica sigue vacante y los cardenales y los obispos suscriben la herejía modernista, aceptando el Concilio Vaticano II?
La posteriores reglas del cónclave ubi periculum de Gregorio X, establecieron cómo debe ser la alimentación de los electores papales: a través de una pequeña abertura se les daría la comida, y esta se racionaría el tercer día (con una sola comida) y al octavo día y sucesivos (con sólo pan y un poco de vino). Los cardenales tampoco recibirían de la Cámara Apostólica todos los pagos que conllevara su cargo hasta que el cónclave se diera por terminado.
Ahora bien, apliquemos la filosofía de Santo Tomás de Aquino sobre la substancia y accidentes a la situación actual de Sede vacante: “Cuando un gobierno y todos los organismos que de él penden se desploma, ¿ será imposible que una autoridad mejor y más fuerte sustituya a la que se hundió, restituyendo en todas sus funciones y representaciones a todos los poderes subalternos? Sin sombra de duda hay que sostener con Santo Tomás, que muy bien”pudo Dios sostener el accidente sin soporte ni sujeto” [ Et ideo, absque omni dubitatione dicendum est quod Deus potest faceré accidens sine subjecto]. He aquí lo que pasa en el sacramento del Altar [ Monsabeé, conf. 68]. Quien negara esto, estaría negando lo que pasa en el sacramento de la Eucaristía, nada más, y nada menos.
¿No podría, pues, aplicarse esta misma concepción tomista de substancia y accidente en la actual situación de Sede vacancia, en la que por una Autoridad superior y mejor ( Cristo cabeza de la Iglesia] sustituya a la que se hundió por herejía, restituyendo en sus funciones y representaciones a los poderes subalternos hasta que un Papa legitimo ratificara su missio? A nuestro parecer la aplicación es muy adecuada, aunque haya que hacer algunas distinciones. Lo cual hace legitima la consagración de Obispos con el rito tradicional hecha por verdaderos obispos, mientras se llegue a una aceptación pacífica entre los católicos- que puede llevar décadas ¡ Sólo Dios sabe!- sobre la forma de elección de un Papa en el estado actual, al cual quiere Dios que se le sometan todos sus súbditos, incluidos estas obispos.

martes, 22 de mayo de 2018

SAINT ANTHONY OF PADUA MIRACLE AT THE CONFESSIONAL. (San Antonio de Padua, Milagroso hasta en el confesionario)



The Sacrament of Penance also called Reconciliation, Forgiveness, Confession, and Conversion.


Jesus came and stood in the midst, and said to them: Peace be to you. And when he had said this, he shewed them his hands and his side. The disciples therefore were glad, when they saw the Lord. He said therefore to them again: Peace be to you. As the Father hath sent me, I also send you. When he had said this, he breathed on them; and he said to them: Receive ye the Holy Ghost. Whose sins you shall forgive, they are forgiven them; and whose sins you shall retain, they are retained. 
(John Ch. 20:19-23)
The usual snare with which the devil catches the young is to fill them with shame when they are about to confess their sins. When he pushes them to commit sins, he removes all shame, as if there were nothing wrong with it, but when they are going to confession, he returns that shame magnified and tries to convince them that the priest will be shocked by their sins and will no longer think well of them. Thus the devil tries to drive souls to the brink of eternal damnation. Oh, how many lads does Satan steal from God. (St. John Bosco)
ANTHONY the Priest spent long hours in the confessional. There he was brought face to face with strange and sorrowful problems of all kinds. One penitent in particular found that, when he knelt at the feet of this young Franciscan priest, he was unable to confess his sins. The sorrow which filled his heart was so great that he simply could not speak. Anthony read that heart and and knew that it was sincerely penitent. so he said to the man, "Go home, write your sins on a piece of paper, then bring the paper back to me." The man did so. Anthony bade him read the list. Obediently the penitent started with the first. To his astonishment he saw that, as soon as he had told it, the name of each sin disappeared from the paper. So it went on. When the last sin had been confessed, the paper was perfectly blank and the penitent having witness such a great Miracle and Mercy from our Lord poured fourth tears of joys.
A Prayer to Beg the Intercession of Our Lady and the Saints Before Confession
MAY the blessed Angels and Saints of God, who rejoice in the conversion of a sinner; and above all, may thou, O Blessed Virgin, the refuge of the penitent and the Mother of Mercies, intercede for me, that the Confession which I am now going to make may not have the effect of rendering me more criminal than I am, but may procure for me the happiness of a reconciliation with my long-offended God and the grace never more to offend Him mortally.
And do thou, likewise, my good Angel, the faithful guardian of my soul and the witness of my past sins and infidelities---do thou, by thy prayers, assist me to rise again and beg that, in this holy Sacrament, I may obtain those helps which may enable me to lead a new life for the time to come. Amen

Traducción:

El Sacramento de la penitencia también llamado de la reconciliación, del perdón, la confesión y la conversión.

Jesús vino y se puso de pie en medio de sus Apóstoles y les dijo: la paz sea con vosotros, y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor. El repitió: "¡Paz a vosotros! como me envió el Padre, así os envío yo". Después sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, le serán retenidos".
(San Juan 20:19-23)
La trampa habitual con la que el diablo atrapa a los jóvenes es a con vergüenza cuando están a punto de confesar sus pecados. Cuando los empuja a cometer pecados, él quita toda la vergüenza, como si no hubiera nada malo con ella, pero cuando se van a confesar, él regresa con esa vergüenza ampliada y trata de convencerlos de que el sacerdote se pondrá mal por sus pecados y ya no va a pensar bien de ellos. Así, el diablo trata de conducir almas al borde de la condenación eterna. Oh, cuántos muchachos le roba Satanás a DIOS. (San Juan Bosco)
San Antonio fue un sacerdote que pasó largas horas en el confesionario. Allí se encontró cara a cara con extraños que tenían tristes problemas de todo tipo. Un penitente en particular se encontró que, cuando se arrodilló a los pies de este joven sacerdote franciscano, no fue capaz de confesar sus pecados. El dolor que llenó su corazón era tan grande que simplemente no podía hablar. Antonio leyó ese corazón y sabía que estaba sinceramente arrepentido. Así que le dijo al hombre: " vete a casa, escribe tus pecados en un pedazo de papel, y luego trae el papel de vuelta a mí." el hombre lo hizo. San Antonio le pidió que leyera la lista. Obedientemente el penitente comenzó con el primero. Para su asombro vio que, tan pronto como lo había dicho, el nombre de cada pecado desapareció del periódico. Así que siguió. Cuando el último pecado había sido confesado, el papel estaba perfectamente en blanco y el penitente que había presenciado un gran milagro y misericordia de nuestro Señor derramó cuatro lágrimas de alegrías.

Una oración para suplicar la intercesión de nuestra Señora y los santos antes de confesarse

Que los benditos ángeles y santos de Dios, que se regocijan en la conversión de un pecador; y sobre todo, que tú, oh bendita Virgen, el refugio del penitente y la madre de la misericordia, interceder por mí, que la confesión que voy a realizar ahora, no tenga el efecto de hacerme más criminal de como estoy, pero puede conseguir para mí la felicidad de una reconciliación con mi Dios ofendido y la gracia nunca más para ofenderme de muerte.
Y tú, igualmente, mi buen ángel, el fiel guardián de mi alma y el testigo de mis pecados pasados y infidelidades --- Tú, por tus oraciones, me ayudas a subir de nuevo y rogar que, en este sagrado Sacramento, yo Puede obtener esas ayudas que me permitan llevar una nueva vida por el momento. Amén

viernes, 11 de mayo de 2018

10 DE MAYO, JUEVES DE ASCENSIÒN Y XV ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÒN SACERDOTAL DEL PADRE EMILIO J. FATTORE



Ayer 10 de Mayo la Santa Iglesia celebrò la Festividad de la Ascensiòn de Ntro. Sr. Jesucristo a los Cielos, y nuestra Sociedad Religiosa conmemorò el dècimo quinto aniversario de la ordenaciòn sacerdotal de nuestro querido Padre Emilio Josè Fattore capellàn de la Iglesia Inmaculado Corazòn de Marìa en la Ciudad de Tampa Florida USA. El P. Emilio recibiò la ordenaciòn sacerdotal el 10 de Mayo del año 2003 en el -ex-convento San Francisco Solano de la ciudad de Mercedes Provincia de Buenos Aires Argentina, de manos de S.E.R. Mons. Juan Josè Squetino. Por tal motivo despuès de la santa Misa de Ascensiòn un grupo de amigos y fieles de su comunidad le homenajearon con un pequeño agasajo. Quiera el Buen Dios darle la gracia de la perseverancia y colmarlo de abundantes bendiciones.
Queremos tambièn agradecer a todos aquellos que le hicieron llegar sus cordiales felicitaciones y parabienes al padre Emilio, Dios les bendiga y les colme de bendiciones.


Foto tomada el dìa de su ordenaciòn

La ascensión de Cristo es extremadamente importante para los cristianos, ya que muestra la divinidad de Cristo.

Ahora Él está sentado a la diestra del Padre, lo que significa que, como dijo, “todo el poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Jesús ascendió a recibir la gloria debida a Él como vencedor del pecado y de la muerte (Filipenses 2: 8-11). Para ser nuestro mediador y abogado ante el Padre (Hebreos 9:24). Enviar al Espíritu Santo como lo había prometido en la última Cena (Juan 16: 7).
Y para preparar un lugar para nosotros como lo prometió (Juan 14: 2).
Y San Pablo, en Colosenses 3: 1 nos insta a vivir nuestras vidas ahora como si ya hubiéramos muerto, hubiéramos resucitado y ascendido con él.

martes, 1 de mayo de 2018

FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ OBRERO



Hoy Primero de Mayo la Santa Iglesia Católica conmemora la Festividad de San José Obrero Patrono de los trabajadores y también en el calendario civil se celebra el día de todos los trabajadores y artesanos, por tal motivo esta mañana a las 10:00 hs. el P. Gustavo Peña celebró la Santa Misa cantada en acción de gracias a este Glorioso Patriarca Padre de la Providencia, por los beneficios que nuestra comunidad recibe de él, también agradeció por ser hoy el día de su cumpleaños. Inmediatamente después de la Misa, compartimos un almuerzo con algunos fieles.

San José fue el esposo de la Virgen María, padre putativo de Jesús y un trabajador humilde y honesto y, por tanto, conocido por ser el Santo patrono de los trabajadores. Debido a esto, la Iglesia le celebra una segunda fiesta el 1 de mayo, como el día de San José Obrero. Además, San José también comparte otros patronatos, es el patrono de los Padres, carpinteros, trabajadores, del buen Morir, de los Tesoreros y de los Abogados.

Fiesta: 01 de mayo
Martirologio romano: San José Obrero, que, siendo un humilde carpintero de Nazaret, proveyó con su esfuerzo y trabajo a las necesidades de Jesús y María, e inició al Hijo de Dios, a trabajar entre los hombres. En el día en que, en muchas partes de la Tierra se celebra el Día del Trabajo, los trabajadores cristianos lo veneran como ejemplo y patrón.
En el año 1955, San Pío XII instituyó esta memoria litúrgica en el contexto del Día del Trabajo, que se celebra en todo el mundo el 1 de mayo.

¿Quién es San José?

San José, el esposo de María (S. Mateo 1,16), era el padre adoptivo de Jesús en la tierra. Sabemos San José, no fue uno de los grandes y poderosos hombres de Nazaret, tan sólo fue un humilde carpintero, algunos se sorprendieron cuando fueron testigos de las enseñanzas de Jesús y dijeron: "¿No es este el hijo del carpintero?" (S. Mateo 13,55). Esto demuestra que José era un hombre común que vivió una vida sencilla.
San José era un trabajador honesto y, por tanto, conocido por ser el «Santo patrón de los trabajadores». Debido a esto, la Iglesia le celebra una segunda fiesta el 1 de mayo, como el día de San José Obrero.
San José y las Escrituras
San José, era un hombre justo:

"José, el esposo de María, era un hombre justo" (S. Mateo 1,19)

Esto significa que San José era un hombre noble, bueno.Cuando se enteró de que la Virgen María estaba embarazada, quiso abandonarla en los secreto, para que no sufriera así el castigo de ser lapidada hasta la muerte.


A San José, le importaba mucho María, la amaba y no quería exponerla al escarnio público o la muerte.
San José, hombre firme en la fe
En el mismo Evangelio de San Mateo (1,20-25) nos dice que José era un hombre fuerte en la fe y confiado a la voluntad de Dios.
Cuando el ángel se le apareció en un sueño y le contó de quién era el hijo que estaba esperando María, San José no opuso ninguna resistencia, de inmediato recibió a María por esposa y la protegió.
Eso demuestra la fe incuestionable de San José y la confianza plena que tenía en Dios.


San José, hombre cumplidor de la ley
San José era un hombre que guardó la ley. Tuvo que hacer un largo viaje difícil de Belén con su esposa embarazada con el fin de registrar su nombre, una solicitud formulada por las autoridades gubernamentales (S. Lucas 2,4)
También, San José obedeció la ley de la iglesia cuando tomó a María y a Jesúsy lo fueron a presentar al Templo (S. Lucas 2,22 - Lucas 2,41)como estaba previsto en la ley de Moisés
San José, hombre confiado
El Evangelio de S. Lucas (2,7) nos narra que, cuando estaban como familia haciendo su peregrinación hacia Belén, ellos no encontraron dónde alojarse, por lo que tuvieron que aceptar quedarse en un pesebre lleno de animales para ver nacer al niño Jesús.
Eso demuestra que eran personas humildes, sin amigos influyentes. Esto demuestra la total confianza de José en Dios antes de emprender este viaje.
Sin embargo, San José allí sería recompensado recibiendo a reyes y pastores que anunciaban haber visto ángeles en el cielo.
San José, hombre protector
Los retos de San José en la vida no terminaron. En el Evangelio de S. Mateo (2,13-14) nos dice que tuvo que llevar a su familia y huye a Egipto como refugiados, con el fin de proteger a su hijo y a María.
Más adelante (2,19-20) el ángel le pide a San José que regrese a Israel. Estas las lecturas de la Biblia muestran una confianza total de San José en la voluntad de Dios para él y su familia. Además, San José estaba siempre dispuesto a proteger a su familia.
San José, padre de presencia
Esto se demuestra en la Biblia, donde la gente de Nazaret dicen:

"¿No es éste el hijo de José?" (S.Lucas 4,22)

De nuevo a San José se le conoce como el padre de Jesús; un padre que era bien conocido en la ciudad, con presencia
San José era un hombre que puso toda su confianza en Dios, e hizo lo que tenía que hacer para cuidar de su familia.



sábado, 7 de abril de 2018

HACIA EL IDEAL MASÓNICO: Conferencia de muchísima actualidad, pronunciada por Mons. Marcel Lefebvre el 21 de noviembre de 1986 en la Ciudad de Buenos Aires, sobre la situación de la "Iglesia" frente al falso ecumenísmo (Formación para la Acción)



Arzobispo Lefebvre
Estoy contento de tener esta oportunidad de hablarles nuevamente, desgraciadamente, en este tiempo, muchas cosas han sucedido y nada ha mejorado.
Trataré de explicar la situación actual para saber qué hacer como verdaderos hijos de la Iglesia Católica.
Les hablaré, rápidamente, de lo que parece ser el complot urdido contra la Iglesia, en contra de Nuestro Señor Jesucristo, de Dios Padre y, luego, cómo fue posible que esos autores -de los cuales el principal es el mismo Satanás- hayan logrado introducirse en la Iglesia y servirse de sus hombres para concretar sus planes.
Nos encontramos, sin duda, en una situación trágica, por lo tanto debemos tomar resoluciones firmes; somos los herederos de Dios que vivimos en esta época, en esta situación de la Iglesia en la que el mismo Papa está comprometido en el camino de la Revolución, por eso hemos de obrar en consecuencia, para defender a todo precio la Fe católica y la Santa Iglesia.
Ustedes conocen el libro de Sardá y Salvany: “El liberalismo es pecado”, este libro fue escrito ya hace casi un siglo y aprobado por San Pío X, aprobado por la Santa Sede. EL LIBERALISMO ES PECADO. ¿Y qué es ese pecado de liberalismo? Es la Revolución del hombre en contra de Dios; el deseo de independencia: el hombre quiso liberarse de Dios, o la libertad del hombre que quiso alejarse de Dios.
¿De qué hizo la libertad el hombre? ¿Para qué la hizo? Hizo la libertad de pecar, de ser libre para poder pecar, para obrar según su conciencia: libertad de conciencia, libertad de prensa, libertad de pensamiento…
Antes de producirse esto el hombre dependía de Dios y sentía esa dependencia de la Autoridad Suprema, la Verdad perfecta, la Ley misma […] ahora festejan la independencia, los países festejan su independencia, no sería nada si se tratara de una independencia de orden político o de un hecho simplemente histórico, lo hacen festejando la de Dios.
Podríamos preguntarnos ¿qué es ese liberalismo, cuál es su definición ? Y diremos que el LIBERALISMO es una religión; una que quiere reemplazar a la Católica; que tiene sus propios sacerdotes: los dirigentes de la Masonería. Ellos son sus sagrados pontífices, ellos enseñaron esta religión en sus logias y desde allí dirigen la operación de destrucción de la Iglesia y de la Cristiandad.
Esa religión-liberal tiene su culto, laico, el de la Diosa Razón, que fuera adorada en la Catedral de París en la Revolución Francesa. El culto a la libertad; ese culto que hace estatuas que reemplazan a las -de la Santísima Virgen María y a la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta nueva religión tiene su calendario, sus gestas laicas reemplazando a las de Dios. con sus mitos: el hombre, la razón, la libertad. El hombre es tratado como todopoderoso, como centro de la Creación, sin deberle nada a Dios.
Y tiene también su decálogo reemplazando al de Nuestro Señor, este es el de los derechos del hombre. No más derechos para Dios. No más obligaciones para el hombre, sino los derechos para poder pecar, para elegir lo que quiera, para que todos respeten su conciencia. Jesús en cambio, no dijo eso a sus apóstoles cuando les enseñó a predicar: “quien crea, y se convierta, se salvará, quien no crea se condenará”. No les dijo que cada uno siguiera su conciencia, les dijo que enseñaran la Verdad y por esto ellos murieron mártires de la Verdad. No para que cada uno obrara según su conciencia, no para que les dijeran “hagan lo que quieran”, y sin embargo, por desgracia.. ese es el espíritu que domina hoy aún en el interior de la Iglesia católica.
Esta religión de liberalismo tiene también su política su organización: LA DEMOCRACIA; el poder ya no procede de Dios sino del hombre, es él quien hace la ley. La democracia se transforma rápidamente en socialismo y en comunismo; la mayor parte de las naciones que son democráticas se encuentran en esta situación, dirigidas por un poder socialista.
Más aún, se llega a la supresión de la propiedad privada, de la iniciativa privada […] de ahora en más todo está en función del Estado, todo queda esclavizado: peor en los países comunistas donde esto se realiza por el imperio de la fuerza […].
Todo esto procede de esta religión liberal; ella tiene, además, sus fuerzas, Sin duda ustedes lo saben mejor que yo, ya que no estoy enterado de los asuntos secretos de las bandas, pero es un hecho que tienen poder más o menos oculto, en las finanzas. Qué o quién, no se sabe, pero tienen todo el dinero del mundo y dominan las finanzas en todos los sectores de las ciudades; ese poder enorme que puede tranquilamente aniquilar una nación suprimiéndole los créditos -tienen el ejemplo aquí en los países de América- y a cambio de esos créditos exigen que, en estos países, se aplique la religión liberal.
Tienen así una fuerza asombrosa y un poder indudablemente diabólico.
Tienen también sus medios de comunicación que están todos en manos de la masonería.
En Europa ya no existen periódicos católicos (a excepción de “Present” de Jean Madiran), no los hay ni en Italia ni en Francia ni en Suiza, todos están en manos de los poderes internacionales […]
Ahora, finalmente, están en camino de instalar una Superreligión; tienen ustedes conocimiento de la reunión realizada en Asís el 27 de octubre pasado, pues bien, no se trata de ésta como punto de partida de tal instalación sino de una que la precediera realizada el 29 de septiembre. Yo mismo no lo sabía, para enterarme tuve que viajar a Roma en octubre pasado. Es decir, un mes antes de la reunión de Asís que presidiera Juan Pablo II, se realizó otra reunión, también allí, presidida por el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de Inglaterra, en la cual se hallaban las cinco grandes religiones de la tierra, dentro de la misma Basílica. Salió esto en varios diarios italianos; allí figura el discurso pronunciado por el citado príncipe en aquella ocasión, dijo él: “Así se obtiene la gracia de tener unidas aquí las cinco grandes religiones de la tierra, al fin ya no hay tapujos, al fin se acaba una sola y única verdad religiosa y al fin se suprime el escándalo cristiano de aquel hombre que vivió hace 20 siglos y pretendió decir de sí mismo: soy el camino, la verdad y la vida”. Y bien, ¿es o no una declaración contra Nuestro Señor Jesucristo?
Esto sucedió un mes antes en el mismo lugar en el que se realizaría el encuentro del Papa.
Podríamos decir que Roma no sabía de aquel encuentro, sin embargo bien que lo sabía.
Así, ante el príncipe de Edimburgo, los jefes de las religiones y el Superior General de los Franciscanos, una bailarina hindú danzó a favor de la naturaleza, puesto que el encuentro era -justamente- en defensa de la naturaleza. El padre Superior dudó un momento ante esta realización de la danza pagana dentro de la Basílica y ante el altar de San Francisco y se remitió a Roma; y dicen los diarios que Roma un poco después respondió que “no tiene importancia”, “que se haga”.
Esto no es más que una etapa para llegar a la formación de esa SUPER RELIGIÓN; ya saben que el Papa fue invitado para el año próximo a Japón para la realización de lo que se llamará el parlamento de las religiones. Esto no es más que la religión del liberalismo, esa religión que instala su voluntad, que instala su programa para reemplazar el de la verdadera religión católica, eso es algo abominable.
Tiene también, esta religión del liberalismo, sus condecoraciones. El mismo presidente Alfonsín salió en los diarios de Europa recibiendo de un grupo de judíos una condecoración de la libertad religiosa, por propender a la realización de las ideas liberales. Esa misma condecoración la recibió el cardenal Bea, aquel que insistió durante el Concilio para introducir la “libertad religiosa”, la libertad no de Dios sino de los derechos del hombre, de manos de la misma secta.
Es toda una organización, un verdadero complot, meditado, pensado punto por punto para destruir toda la cristiandad. Lo dijo bien S.S. León XIII, que el fin que interesaba a estas asociaciones era destruir las instituciones cristianas y particularmente, una contra la cual se encaminan: la familia. Cada vez hay menos matrimonios en todo el mundo, inclusive en las mismas legislaciones se sostiene la unión libre; en muchos países son menores los impuestos a los concubinos que para quienes sostienen y tienen un verdadero matrimonio. Es el desorden completo.
Y ahora llegamos al momento principal, es el golpe maestro pensado por Satanás; introducir en la Iglesia esta falsa religión, sirviéndose de sus hombres -sobre todo los episcopados- para establecer la revolución liberal. Aquí mismo en Argentina, tienen un ejemplo: lo supe al llegar, algunos obispos hicieron un esfuerzo en contra del divorcio declarando, acerca de los diputados que habían votado la ley favorablemente, que no podrían recibir la Comunión, pues bien, se los ha obligado a retractarse. ¿Qué hacían esos obispos? No hacían más que aplicar lo que está indicado en el Derecho Canónico.
Podrían preguntarse cuál es el espíritu que domina en Roma para que sea Roma quien obligue a los obispos a desdecirse. Es una situación verdaderamente asombrosa., inverosímil. Esa infiltración en el seno de la Iglesia se realizó sobre todo después del Concilio Vaticano II; el mismo Cardenal Ratzinger en su libro “Teoría del principio teológico”, dice claramente que luego de los años sesenta hubo algo que cambió en el seno de la Iglesia católica, reconociendo ahora, principios que le son ajenos, que vienen de 1789, de la Revolución Francesa. Esto dice abiertamente; inclusive, que el Vaticano II fue el golpe final, que a partir de él no se nombran más que obispos favorables a la revolución liberal. Vean por ejemplo en Chile, Brasil, Alemania, Suiza, Francia, Italia, todos esos obispos son liberales, pro-socialistas y hasta marxistas.
La revolución estaba instalada fuera y en contra de la Iglesia; ahora, por medio de sus hombres, se halla adentro y asistimos a su crucifixión. Ella sufre una verdadera pasión. Lo dijo el mismo Paulo VI, que asistimos ala autodemolición de la Iglesia. ¿Qué quería decir? La destrucción por los mismos hombres de la Iglesia [ …].
Es clarísimo como en Francia, Mitterrand pudo llegar al gobierno gracias a los obispos que entusiasmaron a los fieles para votarlo, para votar al socialismo. En cuanto fue nombrado presidente atacó con todas sus fuerzas las escuelas católicas, para estatizarlas, y no fueron los obispos quienes presentaron oposición, sino los fieles, que en número de dos millones llegaron a París para protestar contra la enseñanza libre. Los obispos no hicieron nada.
Podríamos citar cantidad de ejemplos, libros inclusive, aquí mismo ustedes conocen los editados por el Sr. Gorostiaga, libros que han denunciado esa revolución estatal de la Iglesia […]. Pero todas estas denuncias, todas esas protestas no han cambiado en nada la situación.
Ustedes deben tener en cuenta el encuentro de Asís del Papa, para nosotros, que tratamos de permanecer unidos a la Iglesia ya la Tradición, es indignante. Yo mismo le escribí a ocho cardenales para que por el amor de Dios, trataran de impedir que el Papa realizara el escándalo de Asís, ubicándose a un mismo nivel con las falsas religiones inventadas por el diablo, eso no es más que un horror y una abominación, y nosotros renegaríamos de nuestra fe católica si no nos indignáramos ante este nuevo escándalo. Ni siquiera un cardenal levantó la voz en contra; sólo uno me respondió: “Yo no puedo hacer nada ya no me queda nada que hacer, que el Papa haga lo que quiera”.
El Cardenal Arzobispo de Burdeos, Monseñor González, cuando yo estaba en España a comienzos de este mes, publicó un artículo en que sostenía que el “encuentro” era una cosa muy buena. Esto es enceguecimiento, como dice la Escritura: “Tienen ojos y no ven”.
Ante esto nos encontramos. Debemos, entonces, reagruparnos, como verdaderos católicos, en torno a los altares. Altares católicos y no esas mesas de comunión. Altares del verdadero Sacrificio, junto a los verdaderos sacerdotes, verdaderos obispos, verdadera doctrina, verdadera Religión, para asistir a la verdadera Misa católica.
Es el altar el tesoro de la Iglesia. El sacrificio de Nuestro Señor es lo más hermoso, lo más grande, lo más sublime que Él nos dejara. Debemos reencontrarnos ahí, en esos altares, para reconstruir la Cristiandad.
Todas las gracias proceden de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Gracias que han hecho muchos mártires por Dios, que le han dado a la Cristiandad el espíritu misionero. Si queremos entonces, decía, reconstruir la Cristiandad, debemos Adorarle en esos altares y para tenerlos, necesitamos sacerdotes […].
Debemos hacer familias cristianas, es a través de ellas de donde proceden las vocaciones.
Familias numerosas, unidas, donde se reza en común, donde se dan ejemplos, donde reina la modestia y las virtudes cristianas […].
Nosotros queremos volver a proclamar a Nuestro Señor como Rey; no queremos otro Rey más que Él. El Reino Universal, no solamente en nuestras familias sino también en nuestras ciudades; el Reino de Nuestro Señor como fue predicado durante siglos. Que podamos decir: “Más vale morir que traicionarlo.
Gracias por vuestra atención ¡Viva Cristo Rey!