BIENVENIDOS

¿Es la primera vez que visita nuestro blog? Entonces ¡Sea usted muy bienvenido! Este es un blog netamente religioso, dónde publicamos todas las actividades de Nuestra Sociedad Religiosa y algunas noticias de la Iglesia en general.

Is it this the first time visiting our blog? You are very Welcome! This is a religious blog in where we publish all our Religious Society activities and some news from the Church in general.

domingo, 1 de mayo de 2016

EN LA SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ OBRERO



Como todos los 1º de Mayo la Santa Iglesia conmemora a San José Artesano, en nuestra Capilla Virgen de Luján de Vedia Bs.as. esta mañana lo celebramos con una Misa cantada, seguida de un almuerzo para celebrar el día del trabajador y el Cumpleaños del Padre Gustavo Peña -les compartimos algunas fotos de esta hermosa jornada parroquial-

El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Encíclica Quadragesimo Anno del Sumo Pontífice Pío XI sobre la restauración del orden social, 15 de mayo de 1931., entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.


Era entonces una fiesta basada en el odio de clases con el ingrediente del odio a la religión. Calumnia dicha por los que, en su injusticia, quizá tengan vergüenza de que en otro tiempo fuera la Iglesia la que se ocupó de prestar asistencia a sus antepasados en la cama del hospital en que murieron; o quizá lanzaron esas afirmaciones aquellos que un tanto frágiles de memoria olvidaron que los cuidados de la enseñanza primera los recibieron de unas monjas que no les cobraban a sus padres ni la comida que recibían por caridad; o posiblemente repetían lo que oían a otros sin enterarse de que son la Iglesia aquellas y aquellos que, sin esperar ningún tipo de aplauso humano, queman sus vidas ayudando en todos los campos que pueden a los que aún son más desafortunados en el ancho mundo.









sábado, 30 de abril de 2016

FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ BENITO COTTOLENGO



José Cottolengo nació en Bra, un pueblo al norte de Italia. Fue el mayor de doce hermanos y estudió en Turín hasta conseguir el diploma de doctorado en Teología. Fue muy devoto de Santo Tomás.
Ordenado sacerdote, celebraba Misa a las tres de la mañana para que los campesinos pudieran asistir antes de ir a trabajar, acuñó una frase que solía repetir a menudo: “La cosecha será mejor con la bendición de Dios”.
Al ser nombrado canónigo en Turín, tuvo que asistir impotente a la muerte de una mujer que dejaba varios huérfanos, porque le habían negado los auxilios más urgentes debido a su condición de extrema pobreza.
Esta experiencia le dio la idea de fundar una casa para aliviar el dolor de los más necesitados y de condición más humilde. Para ello vendió todas sus pertenencias y consiguió cinco piezas que le permitieron comenzar su obra bienhechora, que se inauguró dando albergue gratuito a una anciana paralítica.
“No importa, todo lo pagará la Divina Providencia”, era una de sus frases de cabecera cada vez que se daba asilo una persona sin recursos.
Cuando en 1831 estalló una epidemia de cólera en Turín, las autoridades del gobierno ordenaron cerrar la Casa del Padre Cottolengo con el argumento de que con tantos enfermos juntos el lugar se iba a convertir en centro de propagación de la enfermedad.
“A las hortalizas, para que crezcan más, las trasplantan. Así nos va a suceder a nosotros. Nos trasplantamos y así creceremos más”, exclamó San José Benito, y sin desanimarse partió de Turín hacia las afueras de la ciudad, a un barrio llamado Valdocco, donde fundó “La Pequeña Casa de la Divina Providencia”, en cuya entrada escribió una frase de San Pablo: “La Caridad de Cristo nos anima”.
Poco a poco se fueron levantando varios edificios donde se recibían toda clase de enfermos incurables. Una casa fue construida para personas con retraso mental, a quienes llamaba “mis queridos amigos”. Otra para atender a sordomudos y una para los inválidos.
Los huérfanos, los desamparados, los que eran rechazados en los demás hospitales, eran recibidos sin discriminación en la “Pequeña Casa de la Divina Providencia”.
Era admirable la fe ciega que el Padre Cottolengo tenía en la Divina Providencia, en ese cuidado paternal que Dios tiene de nosotros. Siempre repetía a sus ayudantes: “Nos podrán fallar las personas, nos fallarán los gobiernos, pero Dios no nos fallará jamás, ni siquiera una sola vez”.
El Padre José Benito Cottolengo, agotado de tanto trabajar, murió a los 56 años el 30 de abril del año 1842, cerca de Turín, Italia. Sus últimas palabras antes de morir fueron aquellas del salmo 122: “Que alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor”. El Papa Pío XI lo declaró santo en 1934, junto con su gran amigo y vecino, San Juan Bosco.
Su “Pequeña Casa” se amplió enormemente y con el tiempo se fue conociendo como la ciudad del amor y de la caridad. El Papa Pío IV la llamaba “La Casa del Milagro”. Don Orione se inspiró en la Obra de este Santo para continuar su apostolado de caridad. Hoy el mundo la conoce con el nombre de “Cottolengo”.

PRIMERA COMUNIÓN


El pasado Jueves 28 de Abril Festividad de San Pablo de la Cruz -Pasionista- recibió la Primera Comunión el niño Gabriel Enrique María Pastorino -ahijado del P. Mauricio-
(Aquí algunas imágenes)








viernes, 29 de abril de 2016

SACRAMENT OF HOLY BAPTISM


Nicholas James Konzelmann was baptized on Sunday April 17th by father Fattore. Nicholas son of John Konzelmann and Cara Sutherland members of Immaculate heart of Mary and very close friends of father Fattore, their new member of the family born on March 5th 2016, the godparents were Michael John Toth and Mary Elizabeth Toth.






miércoles, 20 de abril de 2016

LOS CATÓLICOS FIELES NO HEMOS DE SER TRADICIONAL"ISTAS" QUE ES IGUAL A SER AHUYENTADORES DE ALMAS...


Aspecto del amargo celo apostólico de los Tradicional"ISTAS"
Hay que desconfiar, por encima de todo, de esa categoría de “fariseos”, jóvenes o viejos, que no saben más que perorar. Cam­peones puramente verbales de la ortodoxia. Pero que, por poco que se les observe, tienen los mismos gustos, obedecen a las mismas modas, son sensibles a los mismos slogans, están devo­rados por las mismas ambiciones, están penetrados del mismo es­píritu materialista o hedonista, que el del mundo que pretenden reformar. Su ortodoxia no es más que un simple juego de ingenio, cuando no una simple ideología de clase o de ambiente.
Lejos de ser apóstoles, estas gentes no son más que “ahuyentadores”. Jamás se dirá bastante el daño que hacen. En muchos lugares, su suficiencia, su facundia, su incapacidad en presentar la verdad si no es de forma desagradable, han arruinado por largo tiempo todo espíritu de conquista.
Nuestra labor ya no es tan fácil y tan agradable. Interesa tanto más realizarla con esa “alegría de la verdad” de que habla San Agustín. Si es cierto que los santos tristes son tristes santos, se puede decir que los animadores dolientes y ceñudos no mere­cen ni siquiera el nombre de animadores. San Francisco de Sales deseaba que su “Philothea” fuera la más alegre, y hasta... la me­jor vestida del grupo. Pensamos que un deseo análogo, debe ma­nifestarse en lo que respecta a nuestra lucha.
Es ciertamente muy legítimo regocijarse mucho sabiendo reír de la absurdidad y de la estupidez. Única ventaja que se puede sacar de ello.
Tomado de: Jean Ousset, “La acción”, Ediciones del Cruzamante, Buenos Aires, 1979.

lunes, 18 de abril de 2016

MISIÓN SAN ANTONIO DE PADUA Y VIRGEN DE ITATÍ


Durante este fin de semana el P. Mauricio visitó la Misión San Antonio de Padua y Virgen de Itatí en la Provincia de Misiones Argentina, durante los tres días de apostolado administró el Sacramento de la Penitencia a los fieles, celebró el Santo Sacrificio de la Misa, visitó a los fieles y bendijo algunas casas de los vecinos del barrio Evita de la ciudad de San Ignacio.
Ayer Domingo 17 de Abril recibió el Sto. Bautismo el niño Christopher Benjamín Benitez, siendo padrino el Sr. Sergio Galeano y madrina la sra. Cecilia Gomez.







martes, 12 de abril de 2016

UN HOMENAJE AL PADRE JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO -EL CURA BROCHERO- UN SACERDOTE ARGENTINO QUE SOLO LE IMPORTÓ LA GLORIA DE DIOS, LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS Y EL BIENESTAR DE SU PUEBLO



UN PASO AQUI, UN TRANCO ALLA - Aire de cueca 
Letra y Musica:  Carlos Di Fulvio

Sombrerito alón, hormiguita negra,
de sol a sol por entre las breñas;
un rezo aquí, un rezo allá,
desgranando rosarios el Cura va...
Va con su mula, firme y segura,
va don Brochero, va.
Ponchito marrón, “cigarrito’i chala”,
humito gris ¡Brava fue la helada!
Un mate aquí un mate allá,
por la Cuesta’ e San Pedro, Brochero va...
Va con sus rezos y sus consejos
va don Brochero va.
¿P’ande va señor?
Voy para Altautina
¿Qué va a buscar?
Un tronco de quina.
Adiós señor, adiós, adiós,
lo conocen las piedras,
los pastos y el sol.
Y hasta el mismo río con su suspiro
por el camino que va a Altautina
va repitiendo Ave María.
Rebenque cruzao, espuelas de fierro,
tilín-tilán... (Parece un cencerro)
Un trote aquí, un trote allá,
eligiendo el terreno su mula va...
Va sin apuro, firme y seguro
va don Brochero va.
Cinto “colorao” guarde su breviario
que está gastado de leerlo a diario:
un poco aquí, un poco allá,
bendiciendo los ranchos el Cura va...
Va con su libro, por su camino,
va don Brochero, va.
¿P’ande va señor?
Voy para Altautina
¿Qué va a buscar?
Un tronco de quina.
Adiós señor, adiós, adiós,
lo conocen las piedras,
los pastos y el sol.
Y hasta el mismo río con su suspiro
por el camino que va a Altautina
va repitiendo Ave María.
Va repitiendo Ave María,
va don Brochero, va...
va don Brochero, va...


lunes, 4 de abril de 2016

HOMENAJE A LA MEMORIA DEL PADRE HERVÉ LE LAY, PALADÍN DE LA ORTODOXIA CATÓLICA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA



Padre Hervé Le Lay
El Padre Hervé Lelay fue un insigne defensor de la TRADICIÓN CATÓLICA Y DE LA SANTA MISA DE SIEMPRE. En el Cementerio de El Tala en en el sur de la Provincia de Salta, muy vecino a Trancas, Tucumán, en un humilde mausoleo, a la entrada de esa necrópolis, se encuentran sepultados los restos del RP Hervé Le Lay, de vastísima actuación en la región, ex párroco de esa localidad entre marzo de 1957 y el 4 de julio de 1974. El Padre Le Lay (Lele, como le decían vulgarmente), fue un aguerrido defensor de la Tradición de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Para muchos, especialmente jóvenes, su personalidad es ahora desconocida, para otros un poco menos, en tanto que los mayores que vivieron las alternativas del Vaticano II, la acción de Le Lay, fue de gran importancia. 

"DIOS ME AYUDA ESCANDALOSAMENTE", solía decir el Padre Hervé Le Lay, destacando la Divina Providencia.
Su recuerdo perdura en sus antiguos fieles de El Tala, quienes recuerdan sus enseñanzas y recomendaciones, Su Santa Misa de las 7 de la mañana, el armonio y el coro para las Misas cantadas, su rectitud y carácter fuerte cuando era necesario.
Padre Le Lay con los monaguillos en el Tala
Algunos aún rezan EL SANTO ROSARIO EN LATIN, en su memoria y recuerdan anécdotas, expresiones y su sotana con los bolsillos llenos de caramelos y estampitas. Una calle lleva su nombre..
Tras las huellas del Padre HERVE LE LAY, gran apóstol y misionero defensor a ultranza de la sana doctrina CATÓLICA y la SANTA MISA de siempre, única que celebró durante toda su vida y defendió a costa de presiones, persecuciones e injustas sanciones, que motivaron la pérdida de su parroquia y su traslado a Córdoba, donde apoyado por un grupo de fieles, fundo una Capilla, desde donde continuó su apostolado, hasta su muerte, ocurrida el 19 de Abril de 1982.
Sus restos fueron llevados al El Tala, donde descansan en el Cementerio local.
Frente a la antigua parroquia del  P. Le Lay en el Tala
Gracias a la generosidad del Señor Juan Suarez fiel católico y amigo de la Ciudad de Tucumán y acompañado por el nuestro gran amigo Domingo Padilla, el pasado Sábado Santo viajamos a la localidad de El Tala -Salta- a visitar la antigua Parroquia del Padre Le Lay, como así también poder realizar un responso en el cementerio del pueblo dónde descansan los resto de este venerado sacerdote. Toda la gente del pueblo con la que hablamos y que lo conocieron nos confirman que era un sacerdote de ley, era el cura de los pobres y de los ricos, de los niños, jóvenes, adultos y ancianos,era el típico cura de pueblo, un cura que amaba a Dios por sobre todas las cosas y a sus fieles por amor a Dios, cientos de testimonio nos dieron de su santidad y hasta el día de hoy el pueblo habla de este gran pastor.
Pudimos tomarnos algunas fotos en el templo parroquial y en el altar donde el Padre Le Lay celebraba la Santa Misa, también estuvimos con la señora Rufina una bautizada por el Padre y también el Padre le enseño el Catecismo y hoy es la mujer que limpia la parroquia y funge como secretaria parroquial, nos habló del armonio que el padre hacía tocar para todas las Misas y que ahora está abandonado en un rincón, nos contó muchas anécdotas y nos decía que siempre les recordaba que la Casa de Dios era un lugar de aprendizaje y de oración. Muchas historias edificante, tanto Rufina como el señor del cementerio que también fue bautizado por el padre Le Lay, creen que el Padre fue un santo y nos dijeron también que mucha gente le pide al padre por sus necesidades y el Padre desde el Cielo les concede gracias. Por último, deseamos agradecer a la familia Castellanos que tienen cerca de El Tala una estancia y que nos recibieron con gran alegría y que también nos contaron hermosas anécdotas de este hombre de Dios que fue el Padre Le Lay.

SACERDOTE HUMILDE, SENCILLO, FIDELÍSIMO Y APÓSTOL (Por Roberto Caballero)

P. Le Lay en el día de su ordenación
Quienes lo hayan conocido saben que fue así. Pequeño su físico, frágil su salud, incansable, sin embargo para el trabajo, puso todos sus empeños al servicio de su vocación. Vio, como muchos otros sacerdotes como se instalaban en el poder eclesiástico, los herejes Modernistas, como lo había denunciado a principio de siglo el Papa San Pío X, pero como muy pocos en el mundo y poquísimos en Argentina, se opuso a la infiltración con toda su alma, pese a sus escasas fuerzas y medios.
A su lado se rendían incondicionalmente, clérigos más jóvenes, sanos, vigorosos, entrampados en la confusión, vencidos por los medios, los cálculos mezquinos o la beatería mogigata. Su lucha fue la de David frente a Goliat.
P. Mauricio con la señora Rufina
Nació el 25 de Octubre de 1913, en un pueblito de Bretaña (Francia). Hizo sus estudios eclesiásticos en las casas de formación de la Congregación del Espíritu Santo. Debió suspender sus estudios a raíz de la última Guerra Mundial (1939-1945), pues fue convocado y cayó prisionero de los alemanes. El 8 de Mayo de 1945 recuperó su libertad. Fue ordenado sacerdote el 7 de Julio de 1946.
En 1947, advirtió en su congregación la influencia Modernista. Lo que le ocasionó serias dificultades que lo determinaron a abandonarla, pidiendo su regularización para proseguir su ministerio en alguna parroquia. Encontró en Argentina la protección de Monseñor Roberto Tavella (que en su momento ayudó, en parecidas circunstancias al Padre Leonardo Castellani). Este obispo de Salta, confió al Padre Le Lay la parroquia San Antonio de Padua dela localidad del Tala, dónde ejerció desde el 3 de Marzo de 1957 al 4 de Julio de 1976. De esta parroquia fue expulsado al usurpar el arzobispado de Salta los jerarcas modernistas de la Nueva Iglesia los cargos de gobierno y administración de la Iglesia Católica, así como sus bienes, muebles e inmuebles.

Altar dónde celebraba el P. Le Lay
Suspendido “a divinis” en la arquidiócesis de Salta, un grupo de fieles católicos de la Ciudad de Córdoba (víctimas de idéntica persecución de parte del Modernista “cardenal” Primatesta) le pidieron al Padre Le Lay su asistencia espiritual permanente. Vino a Córdoba, radicándose en la ciudad de Alta Gracia, en una casa cedida generosamente y sin ninguna condición por el señor Carlos Grunwaldt, fiel de católico de la Ciudad de San Nicolás Bs. As. El 7 de Abril de 1978 comenzó su ministerio en Córdoba. El “arzobispo” de la Iglesia Conciliar dictó el el 9 de Agosto de 1978 una disposición suspendiendo al Padre Le Lay “a divinis”, carente de toda eficacia desde luego, por venir de una autoridad ajena a la Santa Iglesia Católica.
Comenzó su ministerio en la ciudad de Córdoba, rezando la santa Misa y administrando los sacramentos en casa de familias –como los primeros cristianos-, después en un local alquilado en la calle Montevideo esquina Belgrano, y finalmente en la actual capilla San Pio V de la calle Guido 227.
Desde el punto de vista doctrinario, jamás cedió un ápice y señaló sin vacilar, pese a la veneración que le tenía, la incoherente posición del Arzobispo Marcel Lefebvre quién, pese al extremo rigor de sus objeciones a la autoridades de la Nueva Iglesia (como él le llama) se obstina en la pretensión de conseguir un “lugarcito” en ella. Lefebvre también llama a sus jerarcas usurpadores, pero negocia con ellos reconociéndoles legitimidad. El Padre Le Lay se opuso rotundamente a estas incongruencias.
Lucho hasta que se lo permitió su quebrantada salud. Murió el 19 de Abril de 1982. Nos dejó su lección y su ejemplo.

Comentando una carta que le enviara el Padre Antonio Mathet y que publicara en su revista la Tradición nro. 135 del mes de Febrero de 1979, escribía: “Somos pocos, poquísimos, -pusillos grex- que nos hemos quedado fieles a la Tradición Católica, obedeciendo a doscientos sesenta y pico de Papas, a veinte Concilios ecuménicos. No aceptamos la Revolución litúrgica y sus consecuencias, no aceptamos la revolución doctrina, ni la revolución disciplinar”.


Calle que lleva el nombre del P. Le lay
Placa en el Cementerio del Tala
P. Mauricio Rezando un responso en el panteón del Padre Le Lay
Interior de la Parroquia San Antonio de Padua en el Tala

Los restos del P. Hervé Le Lay y sus ornamentos, cáliz y campanilla
Rev. Padre Hervé Le Lay