Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

lunes, 28 de septiembre de 2026

LA GRACIA DE DIOS Y LA INGRATITUD DE LOS HOMBRES (Reflexión Dominical del P. Emilio Fattore del Domingo XVIII de Pentecostés)

Hermanos: Doy siempre gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús: porque habéis sido enriquecidos en El en todo, en toda palabra, y en toda ciencia, siendo así confirmado en vosotros el testimonio de Cristo: de modo que ya no os falta nada en ninguna gracia, mientras esperáis la revelación de Nuestro Señor Jesucristo, el cual os confirmará también hasta el fin, para que estéis sin mancha el día de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.
I Corintios I, 4-8

Queridos fieles en Cristo:
Las palabras que terminamos de leer parecen escritas especialmente para nosotros y para los tiempos que atravesamos. San Pablo nos recuerda que la conservación de la Fe no depende únicamente de las fuerzas humanas. Es una gracia de Dios. Él nos ha permitido conocer la Verdad, recibir los sacramentos, asistir al verdadero Santo Sacrificio de la Misa y permanecer dentro de la Tradición católica.

Pero toda gracia trae consigo una responsabilidad.
Debemos comprender los tiempos en los cuales la Divina Providencia nos ha colocado. No vivimos tiempos ordinarios. Estamos librando una gran batalla espiritual: una batalla por la verdadera Fe, por el Santo Sacrificio de la Misa, por el sacerdocio, por la moral católica, por la Tradición, por la familia y, en definitiva, por la salvación de las almas.
El frente de esta guerra está ahora completamente abierto. Ya no existe excusa para fingir que nada ha sucedido o que la crisis de la Iglesia es solamente una pequeña diferencia acerca de ceremonias. Las consecuencias de haber abandonado la Fe y la Tradición católicas son visibles por todas partes: iglesias vacías, vocaciones perdidas, familias divididas, costumbres corrompidas, niños confundidos e innumerables almas privadas de la sana doctrina y del verdadero culto católico.
Sin embargo, San Pablo nos dice que en Jesucristo hemos sido «enriquecidos en todas las cosas». En medio de tanta pobreza espiritual, Dios no ha dejado pobres a sus hijos. Nos ha concedido el tesoro de la Fe. Nos ha dado la doctrina, la Misa, los sacramentos y la protección maternal de la Santísima Virgen. Nada esencial nos falta para santificarnos y salvar nuestras almas.
Hace casi treinta y cinco años ( digo 35 porque ya habian pasado unos cuantos después del concilio Vat II), muchos despreciaban la Tradición católica como algo anticuado: una reliquia del pasado que jamás regresaría. Quienes defendían la Misa tradicional eran tratados frecuentemente como ignorantes, obstinados o desobedientes. Los enemigos de la Tradición esperaban que, con suficiente tiempo, silencio y persecución, la antigua Misa y la Fe de siempre simplemente desaparecieran.

Pero Dios no abandona a su Iglesia.
Con el paso de los años, especialmente gracias a internet y a los extraordinarios acontecimientos que rodearon los años de la pandemia, Dios permitió que verdades ocultadas durante mucho tiempo quedaran expuestas ante millones de personas. Muchos comenzaron a descubrir lo que les había sido arrebatado. Encontraron la Misa tradicional, los antiguos catecismos, las vidas de los santos, la moral católica y los tesoros de la sagrada liturgia.
Al mismo tiempo, comenzaron a reconocer los terribles daños causados por los cambios en la fe, el culto, la moral, la Tradición y la familia.
San Pablo dice que «el testimonio de Cristo ha sido confirmado» entre los fieles. Esto significa que la Fe no puede permanecer solamente como una idea en nuestra inteligencia. Debe confirmarse en nuestra vida: en nuestra manera de rezar, vestir, hablar, educar a nuestros hijos, vivir el matrimonio, santificar los domingos y afrontar las pruebas.
No basta con conocer la verdad; debemos vivirla. No basta con amar la Misa tradicional; debemos permitir que el espíritu de la Misa transforme nuestra vida. No basta con llamarnos católicos tradicionales; debemos ser verdaderamente católicos en el hogar, en el trabajo y en cada decisión que tomamos.
Hoy la verdadera Misa es conocida por muchos. Ya no puede ocultarse como se hizo durante tanto tiempo. Jóvenes y ancianos la buscan. Desean reverencia, doctrina, disciplina, sacrificio y todo cuanto acompaña a la verdadera Fe católica.
Como esta verdad ya no puede esconderse, sus enemigos han adoptado otros medios para combatirla. Algunos intentan controlarla. Otros procuran debilitarla, comprometerla o mezclarla con el error. Algunos aceptan las ceremonias exteriores, pero rechazan los principios que las conservaron.Por eso debemos comprender que estos no son tiempos para jugar con medias verdades. 
Nuestro Señor dijo:
«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».

No hay tiempo para ser tibios. O estamos con la Verdad o estamos contra ella. O defendemos la Fe íntegra y completa, o contribuimos —quizás aun sin quererlo— a su destrucción.
No defendemos la Tradición por nostalgia. No conservamos la Misa tradicional solamente porque es hermosa. Defendemos la Fe católica para la gloria de Dios, para la conversión de los pecadores y para la salvación de las almas. Conservamos aquello que otros sufrieron para transmitirnos, a fin de entregarlo fielmente a la próxima generación.
He dicho muchas veces que, humanamente hablando, si no hubiera sido por obispos como Monseñor Pierre Martin Ngô Đình Thục y Monseñor Marcel Lefebvre muy poco de la Tradición católica habría sobrevivido, si algo.. Cualesquiera que sean los juicios que algunos hagan acerca de ciertas decisiones particulares, debemos reconocer que, por medio de obispos, sacerdotes, religiosos y fieles dispuestos a sufrir, Dios conservó la Misa, los sacramentos y la sucesión apostólica durante una de las crisis más oscuras de la historia de la Iglesia.
Aquí se cumplen las palabras de San Pablo: Dios no permitió que a su Iglesia le faltara ninguna de las gracias necesarias. Cuando todo parecía perdido, Él conservó sacerdotes, obispos, altares y familias fieles. No porque los hombres fueran perfectos, sino porque Dios es fiel a sus promesas.
Nuestro Señor prometió:
«Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella».

En ocasiones, la situación puede ser desalentadora. Quizás nos preguntemos: «¿Dónde está la Iglesia? ¿Por qué permite Dios todo esto? ¿Cuánto tiempo más deberá continuar esta batalla?».
Pero la Iglesia siempre estuvo allí. Se encontraba oscurecida, perseguida y llevada al desierto, pero jamás dejó de existir. Así como el Apocalipsis habla de la Mujer que huyó al desierto, donde Dios le había preparado un lugar, del mismo modo la Iglesia de nuestros tiempos ha permanecido muchas veces oculta y sostenida en humildes capillas, salones alquilados, casas particulares y misiones lejanas. Allí fue alimentada por obispos y sacerdotes fieles, y por familias católicas que realizaron enormes sacrificios. Los padres conducían largas distancias para asistir a Misa. Los sacerdotes viajaban durante horas para llevar los sacramentos a un pequeño grupo de almas. Los fieles entregaban su tiempo, su dinero, su trabajo y hasta su reputación para mantener viva la verdadera Fe.
Muchos de los que hoy llegan a la Tradición han recibido algo que ya estaba preparado para ellos. Las capillas están organizadas. Hay al menos un sacerdote presente regularmente. Se ofrece la Santa Misa. Se escuchan confesiones. Los niños son bautizados e instruidos. Se celebran matrimonios y los moribundos reciben los últimos sacramentos.
En lugares como el nuestro, Dios nos ha concedido todavía más. Tenemos una buena comunidad de feligreses. Nos cuidamos mutuamente, rezamos los unos por los otros y nos ayudamos durante las pruebas. Ustedes tienen un sacerdote que, a pesar de sus faltas y limitaciones, ha entregado su vida por ustedes y permanece preocupado tanto por su bienestar espiritual como por el temporal.

Aquí tenemos un puerto seguro en medio de las tempestades del mundo.
Esto es precisamente lo que San Pablo describe cuando dice que hemos sido enriquecidos por la gracia de Dios. No debemos despreciar estos dones ni acostumbrarnos tanto a ellos que dejemos de agradecerlos. Muchos sacrificaron muchísimo para que nosotros tuviéramos lo que hoy recibimos con tanta facilidad.
Pero un puerto seguro debe ser conservado. Debe ser protegido para nuestros niños y para quienes vendrán después de nosotros. No podemos pasar la vida imaginando cuán difícil, terrible o aterrador podría llegar a ser el futuro. El miedo no conserva la Fe. Las quejas no edifican la Iglesia. La ansiedad no salva las almas.
San Pablo nos asegura que Cristo «nos confirmará hasta el fin». Nuestra esperanza no está puesta en nuestra propia fuerza, sino en la gracia de Dios. Él no promete que no habrá persecuciones, pruebas o sufrimientos; promete que nos dará la gracia necesaria para permanecer fieles.
Hace casi 28 años, el Padre Zárate y yo estábamos sentados en la pequeña cocina del segundo piso de una pequeña rectoría que alquilábamos en la Argentina. Algunas veces conversábamos sobre cómo sería la Tradición treinta años más tarde.

Pues bien, ya casi hemos llegado a ese momento.
Permítanme decirles algo: nunca imaginamos que la Tradición llegaría a ser tan conocida como lo es hoy. Nunca imaginamos que los errores y las falsedades utilizados contra la Fe tradicional serían expuestos tan abiertamente. Nunca pensamos que la puerta por la cual tantas almas podrían descubrir la verdad llegaría a abrirse de una manera tan amplia.
Esto debe alentarnos, pero también debe hacernos temblar, porque un mayor conocimiento trae consigo una responsabilidad mayor. Si Dios nos ha enriquecido con tantas gracias, espera de nosotros mayores frutos.
Nuestra responsabilidad ya no se limita a nosotros mismos, ni siquiera a nuestras propias familias. Tenemos una responsabilidad para con la Iglesia. Somos miembros de la Iglesia Militante en uno de los momentos más importantes de su historia. Dios nos ha dado la oportunidad de dejar una marca santa para el futuro.
Él no nos ha llamado simplemente a ocupar un banco, asistir a Misa y luego regresar al espíritu del mundo. Nos llama a ser testigos; quizás no mártires mediante el derramamiento de nuestra sangre, sino mártires por medio de nuestra fidelidad, nuestros sacrificios, nuestra perseverancia y nuestro valor.
Debemos ser católicos heroicos. Los padres deben enseñar la Fe en sus hogares. Los jóvenes deben rechazar la corrupción del mundo. Los esposos deben defender la santidad del matrimonio. Los niños deben aprender a amar a Dios, a la Santísima Virgen, a la Misa y a los sacramentos. Todo católico debe rezar, estudiar la Fe, recibir dignamente los sacramentos y dar buen ejemplo.
San Pablo nos recuerda también que esperamos «la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo». Esta batalla no durará para siempre. Estamos caminando hacia el día en que Cristo se manifestará como Rey y Juez. En aquel día no nos preguntará si el combate fue fácil, sino si permanecimos fieles; no nos preguntará si vencimos todas las dificultades, sino si hicimos nuestro deber sostenidos por su gracia.
Dios nos ha concedido el privilegio de participar en la victoria de su Iglesia. La victoria pertenece a Cristo, pero Él nos permite trabajar por ella. Desea que nuestras oraciones, sacrificios, sufrimientos y fidelidad ayuden a transmitir la Fe hacia el futuro.

Por lo tanto, tenemos una gran obra por delante.
Este no es el momento de estar tristes, sombríos, ansiosos, desalentados o deprimidos. Este es el momento de permanecer de pie, con la Fe en una mano y la espada de la verdad en la otra. Esa espada no es un arma de ira ni de odio. Es la Palabra de Dios: clara, sin compromisos, proclamada con caridad y valentía.
Debemos combatir, no contra las personas, sino contra el error; no por nuestro orgullo, sino por la gloria de Dios; no para ganar discusiones, sino para ganar almas.
Conservemos esta capilla, esta comunidad, esta Misa y esta Fe para los pequeños que vendrán después de nosotros. Continuemos la obra de quienes sufrieron antes que nosotros. Seamos dignos de la herencia que ellos depositaron en nuestras manos.
Y pidamos hoy aquella gracia mencionada por San Pablo: que Nuestro Señor nos confirme hasta el fin, para que podamos presentarnos irreprensibles en el día de su venida.
Entonces, cuando termine nuestra batalla terrenal, que podamos escuchar aquellas benditas palabras: «Muy bien, siervo bueno y fiel… entra en el gozo de tu Señor».

Que Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre nos fortalezcan, nos protejan y nos concedan la gracia de combatir siempre el buen combate, conservar la Fe y perseverar fielmente hasta el fin.

sábado, 26 de septiembre de 2026

PORQUE LOS CATÓLICOS FIELES NO PUEDEN ACEPTR LA NUEVA MISA


Pequeña aclaración:

Queridos lectores y visitantes, este interesantísimo artículo fue redactado a principio de la década de los 70`del siglo pasado, esto es más o menos por el año 1974, cuando recien comenzaba en Argentina a implementarse la nueva misa en todas las parroquias y capillas otrora católicas. Lo hemos querido compartir con ustedes por la claridad conque esta gente vió el problema de la invalidéz de la nueva misa impuesta por el marrano Juan Bautista Montini -alias Paulo VI-, creemos que será de mucho provecho para conservar íntegra la Fe de Siempre sin caer en laberínticas y rabínicas discuciones sobre el novus ordo impuesto por la apostasía instalada desde hace casi cincuenta años en la Silla Apostólica. (CONTINÚE LEYENDO)

viernes, 18 de septiembre de 2026

PARA LOS QUE ANDAN NOVIANDO Y DESEAN AGRADAR A DIOS Y VIVIR AÑOS FELICES EN SU MATRIMONIO, LES COMPARTO ESTA BREVÍSIMA REFLEXIÓN ...


La Bíblia nos enseña: "No os unais en yugo desigual con los incrédulos; porque que compañerismo tiene la justicia con la injusticia? Y que comunión la luz con las tinieblas?.
Coríntios 6:14
ATENCIÓN ENTONCES
Cuando no tenemos la paciencia necesaria, tenemos la tendencia a escoger por la persona equivocada! Por alguien que no encaja en nuestros proyectos futuros. Y eso trae una angustia grande, es necesario tener el valor para poner un fin en toda esa historia.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

CASA DE FORMACIÓN ECLESIÁSTICA SAN JOSÉ PERTENECIENTE A LA SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA .... PREÁMBULO DE NUESTROS ESTATUTOS -ORACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD RELIGIOSA-

 





PREAMBULO DE NUESTROS ESTATUTOS 

Artículo primero: La Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia es una corporación de Clérigos, Religiosos y Seglares, unidos entre sí por el vínculo de la caridad y de un ideal común, para promover la Gloria de Dios y la salvación de las almas. 
Artículo segundo: El fin general de esta Sociedad Religiosa, es la mayor y más fácil santificación de sus miembros y el promover con más eficacia mediante la unión de los mismos y la observación de las leyes de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana para alcanzar los intereses de la Gloria de Dios.
Artículo tercero: El espíritu, por lo tanto, que debe animar a los integrantes de esta Sociedad Religiosa, aparte del sincero deseo de su mayor santificación, ha de ser el de promover los más convenientes intereses de la Gloria de Dios en los distintos centros de apostolado. 
Artículo cuarto: Los objetos especiales de la máxima Gloria de Dios que se propone esta Sociedad Religiosa son: La conservación de la Sacrosanta Fe Católica, Apostólica, Romana; fiel al Magisterio Infalible de los Santos Padres, los Papas. La restauración de la Tradición en materia dogmática, moral y litúrgica de la Santa Religión Católica, Apostólica, Romana a través de la administración de los Sacramentos de acuerdo al rito codificado por el Papa (de feliz memoria) San Pío V y la predicación de la doctrina definida por el Sacrosanto Concilio de Trento. El fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones sacerdotales y religiosas. El espíritu de la confianza y el abandono en la Divina Providencia tal como lo practicaran todos los Santos y de manera especial nuestro Santo Patrón Luis IX Rey de Francia. Será práctica espiritual, el rezo diario del Santo Rosario de María, la Oración por la propagación y conservación de nuestra Sociedad Religiosa. 
Artículo quinto: Los Patronos y Protectores de nuestra Sociedad Religiosa serán, aparte de San Luis Rey de Francia, el Sagrado Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María, el Glorioso Patriarca San José, San Antonio de Padua y los Santos Angeles Custodios. 
Artículo sexto: Serán recibidos en la Sociedad los Sacerdotes, Clérigos, Religiosos y Seglares, cuyas cualidades físicas, morales e intelectuales den fundada esperanzas de aprovechar para los fines de la Sociedad. Los candidatos serán admitidos por medio del voto de los miembros de la Sociedad Religiosa. 
Artículo séptimo: Los integrantes de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia se dedicarán con interés a la oración, vida interior, humildad y abnegación de sí mismos, como también se ocuparán en las tareas apostólicas correspondientes a sus deberes de estado. 
Artículo octavo: Todos los miembros de esta Sociedad, deberán hacer profesión de Fe Católica y el Juramento Antimodernista mandado por el Papa San Pío X; este Juramento se renovará todos los 25 de Agosto, Solemnidad de nuestro Santo Patrón Luis noveno Rey de Francia.


RELIGIOUS SOCIETY SAN LUIS KING OF FRANCE

PREAMBLE TO OUR CONSTITUTION

First article: The St Luis king of France religious society is a pious comunity of clergy, religious and lay, linked together by the bond of charity and a common ideal, to promote the glory of God and salvation of souls.
Second article: The general purpose of this society, is for the easiest sanctification of its members and promote more effectively through the union of themselves and the observation of the Holy Catholic Church`s laws, to achieve the interests of the Glory of God.
Third article: The spirit, that it should encourage the members of this society, besides the sincere wish of its greater sanctification, is to the  promote the most convenient interests of the Glory of God in different centers of apostolate around the world.
Article four: The biggest ideals proposed by the society are: The preservation of the Catholic faith, faithful to the infallible Magisterium of the Holy fathers. The restoration of the dogmatic, moral and liturgical tradition of the Holy Catholic religion, through the administration of the sacraments according to the rite coded by the Pope (of happy memory) St Pio V and the preaching of the doctrine defined by the Council of Trent. The care (Fisically /spiritually of the society`s priest and seminarirst as well as the its religious) The spirit of trust and abandonment in Divine Providence as all Saints practiced it and especially our Holy Patron Luis IX King of France. It will be a spiritual practice, the daily prayer of the Holy Rosary, the prayer for the propagation and conservation of our religious society.
Fifth article: The patrons and protectors of our religious society will be, apart from Saint Luis, the Sacred Heart of Jesus, The Immaculate Heart of Mary, the glorious St Joseph, Saint Antony of Padua and the Holy Angels.
Article six: The society will receive priests, clergy, religious and lay, whose physical, intellectual and moral qualities once reached hopes can be use for the purposes of the society. Candidates will be admitted through the vote of the members of the religious society.
Article seven: Members of the society of France will go forward for prayer, inner life, humility and conformity of their will to the will of God  (Spiritual direction required), as they will also occupy in the Apostolic tasks corresponding to their duties of State.
Article eight and last: All members of this society,  must make profession of Catholic faith and the Anti modernist (Novus Ordo) oath mandated by Pope Saint Pius X; This oath is renewed every August 25th, on the feast of our Holy Patron Luis IX King of France.


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NUESTROS IDEALES

“La vitalidad de la Sociedad Religiosa San Luis Re de Francia depende sobre todo de la formación de sus miembros”, en todos sus aspectos: humano y sobrenatural; intelectual y práctico; espiritual, cultural y apostólico.
Nuestra Sociedad Religiosa desea ofrecer a la Iglesia, religiosos y Sacerdotes formados en la excelencia; aptos para responder a las necesidades cambiantes de la sociedad en que deben vivir, como así también poder ir insertando el Evangelio en un mundo que cada día se aparta más de Dios; espíritus que estén a la altura de los grandes ideales a que aspiran; hombres a los que les horrorice la mediocridad y la vulgaridad de alma.
Las humanidades, la filosofía y la teología -cultivadas bajo la guía de los Santos Padres y del Magisterio Eclesiástico-, el latín, e incluso el arte y la música, conforman el riquísimo acervo cultural cristiano del que se nutren -en un prolongado y sólido proceso de formación- los jóvenes que se suman a las filas de nuestra pequeña y humilde Legión.

1º- ¿Dónde está ubicada la Casa de Formación San José de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia?
En la Ciudad de Vedia Provincia de Bs.As. República Argentina, se ubica sobre el km 312 de la Ruta Nacional 7, a 55 km de la ciudad de Junin.

2º- ¿Qué materias se estudian para ser sacerdote?
- Humanidades: Latín, Historia, Música y espiritualidad.
- Filosofía: Lógica, Cosmología, Psicología, Ética, Metafísica y Teodicea.
- Teología: Teología Dogmática, Teología Moral, Derecho Canónico, Sagrada Liturgia, Sagradas Escrituras, Teología Pastoral, Historia de la Iglesia y Oratoria.

3º- ¿Cuánto tiempo dura la formación para ser ordenado sacerdote?
Eso depende del conocimiento y preparación del candidato, lo normal son cinco años, pero queda bajo el visto de los superiores y del obispo ordenante.

4º- ¿Cómo es la vida durante la formación?
La vida durante la formación, no se diferencia mucho a la de los sacerdotes y religiosos ya que nuestra Sociedad aspira a ser una verdadera familia religiosa por medio de la armonía, paz, oración y estudio.

5º- ¿De quien recibe las órdenes a los candidatos a la vida sacerdotal?
Obispos católicos que estén dispuestos a ayudarnos en esta tarea evangelizadora y de preservación de la Fe Católica.

6º- ¿Qué requisitos se deben cumplir?
- Certificado de egreso del colegio secundario.
- Edad no mayor a 40 años (pueden hacerse excepciones en los casos de candidatos que ya hayan recibido formación en algún otro seminario católico).
- Buena reputación.
- Libre de problemas emocionales y psicológicos.
- Buena salud (se requerirá un certificado médico).
- Libre de deudas 
- Libre de impedimentos canónicos.

7º- ¿Cómo puedo saber si tengo vocación sacerdotal?
La vocación al sacerdocio o a la vida religiosa es simplemente la voluntad de Dios de que seas sacerdote o religioso -Hno.-. El problema está en conocer la voluntad de Dios para tu vida. Las vocaciones usualmente no surgen por visiones o voces interiores, sino más bien mediante signos -signos en tu carácter, piedad, e inspiraciones del Espíritu Santo inclinándote hacia el sacerdocio. Estos son los signos ordinarios de una vocación sacerdotal:
- Una genuina y constante inclinación del espíritu para servir a Dios y al prójimo como sacerdote. Te sientes atraído por la vida del sacerdote, y por los asuntos eclesiásticos. Puedes estar interesado en la liturgia, el dogma, el trabajo misionero. Hay algo en el sacerdocio que te entusiasma.
- Un deseo genuino de promover la gloria de Dios, de Su Iglesia y la salvación de las almas. Este es el verdadero trabajo del sacerdote, y en ciertos momentos demanda grandes sacrificios. Este es el único motivo verdadero por el cual un joven siente ser llamado a la vida religiosa. Sería incorrecto volverse sacerdote por un motivo equivocado, por ejemplo, porque la gente tendría gran respeto por ti.
- Una buena vida moral. Uno de los signos de falta de vocación es la incapacidad para permanecer fuera del estado de pecado mortal durante largo tiempo. Pero este requisito no implica que debas ser un santo si quieres ser sacerdote; significa simplemente que debes ser serio respecto a tu vida espiritual, frecuentar los sacramentos, evitar las ocasiones de pecado y llevar una vida recta.
- Piedad. La vida del sacerdote es una vida de oración, y parte de la vocación al sacerdocio es la inclinación a la oración -oración litúrgica y oración privada.
- Estabilidad emocional. El sacerdote debe ser un padre para todos, y debe cargar con los problemas de todos, y no puede estar él mismo cargado de problemas emocionales y psicológicos.
- Al menos una inteligencia promedio. El sacerdote debe transmitir fielmente la doctrina católica a los fieles, y diagnosticar apropiadamente sus pecados en el confesionario. Por esto, debe tener por lo menos un nivel intelectual promedio, para pasar los cursos del Seminario.
- Buena salud física. El sacerdote debe estar en buena condición física para poder realizar su trabajo. Aquellos que sufren enfermedades crónicas o que están incapacitados no pueden ingresar a la vida religiosa.

8º- ¿Qué debo hacer si un joven está con dudas respecto a su vocación religiosa?
Debe hablar con alguno de los sacerdotes de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia , y preguntarle qué opina. Pedir que sea su confesor regular, y enterarlo con toda sinceridad sus inquietudes, debilidades y tentaciones, así como de tus cualidades y dones, y confíar en sus consejos. Más importante aun: ruega fervorosa y perseverantemente a Dios para que te ilumine en este asunto.
Si tienes cualquier consulta, puedes escribir a esta dirección:

Casa San José
Calle Buenos Aires 695
6030 Vedia Bs.As. República Argentina
Tel. Cel. (+54) 9 2355- 447068


ORACIÓN POR LA CONSERVACIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD RELIGIOSA



Señor Jesucristo, que elegisteis esta pobre Sociedad Religiosa, para mejor servir a tu Nombre, y para fielmente cultivar tu Heredad, dános en este lugar, aquello que el mundo no puede dar, la paz; dános salud de alma y cuerpo, para que sobrios y simples, calmos y unánimes, custodiemos fielmente tus Mandamientos y busquemos mutuamente la Verdad.
Defiende, oh Señor, esta Sociedad de todo pecado de escándalo y ampárala de todas las insidias y perturbaciones del diablo. Amén


ORACIÓN POR LA PROPAGACIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD RELIGIOSA

Tú ¡Oh Señor!, que operas en todas las obras y en esta Sociedad, que unificastes en Honor de tu gran Misericordia; haz que muchos sean los miembros en esta viña elegida; que vengan con ánimo de perseverar en la obra iniciada.
Envíanos ¡oh Señor!, tu Santo Ángel del Cielo, que nos proteja, visite y defienda.
Haz que gocemos de verdadera paz y que con ánimo alegre te sirvamos a Ti, a quién servir es reinar.
Inmaculado Corazón de María, San José, San Luis Rey, rogad al Señor de la mies, que envíe operarios a su mies y apaciente a su pueblo, para que todos con Él mismo y con el Padre y con el Espíritu Santo podamos gozar eternamente en el Cielo. Amén

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PRAYER FOR THE PRESERVATION OF OUR RELIGIOUS SOCIETY

Lord Jesus Christ, that you have chosen this poor religious society, to better serve your name, and faithfully to cultivate your land, give us in this place, that which the world cannot give, peace; give us health of soul and body, to be sober and simple, calm and unanimous, we faithfully guard your commandments and mutually seek the truth. Defend, o Lord, this society from all sin of scandal and have all the dangers and disturbances of the devil. Amen

PRAYER FOR THE PROPAGATION OF RELIGIOUS SOCIETY

O Lord, that knows and work in everything and in this society, that unificastes in Honor of your great mercy; call many members to work in this chosen vineyard;  to come with encouragement to persevere in the work begun. Send O Lord, your Holy Angel of heaven, to protect, visit and defend us. Make us  to enjoy true peace and with cheerful mood serve you, who serve is to reign.
Immaculate Heart of Mary, San Jose, San Louis King of France, pray to the Lord of the harvest to send out workers into his harvest and graze his people, so that everyone with Him and with the Father and the Holy Spirit can enjoy eternally in heaven. Amen

domingo, 6 de septiembre de 2026

DIEZMO PROTESTANTE ¿ES BÍBLICO O TRADICIÓN DE HOMBRES? Por: Martín Zabala


PREGUNTA: Tengo un familiar que no es católico y que va a una Iglesia cristiana(evangélica) y a veces me comenta que él, al igual que otros, ya no quisieran dar el diezmo cada semana pero como le dicen que eso sería robar a Dios ahora no sabe que hacer.
¿Es cierto que hay que dar el 10% del salario cada semana, y que eso lo ordena la Biblia?

RESPUESTA Estimado amigo, sin duda que este tema será de gran sorpresa, alivio y alegría para mucha gente, aunque tristeza y preocupación para algunos otros, pues esperamos mostrar en este artículo que cuando en alguna Iglesia, secta o denominación protestante afirman que la persona que no da el diezmo semanal(10% del salario) roba a Dios y que es un mandato bíblico para los cristianos, se trata en realidad de algo falso, pues ni roba a Dios, ni es un mandato de Jesucristo. (CONTINÚE LEYENDO)