Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

viernes, 2 de octubre de 2026

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE UNO DE LOS ÚLTIMOS OBISPOS ARGENTINOS QUE CONSERVARON LA FE ÍNTEGRA

EL 30 DE SEPTIEMBRE DE 1973 LA PROVINCIA DE MENDOZA EN LA REPÚBLIC ARGENTINA DESPEDÍA A SU PRIMER ARZOBISPO: LA MUERTE DE MONS. ALFONSO MARÍA BUTELER, EL HOMBRE QUE CONDUJO TRES DÉCADAS DE HISTORIA ECLESIÁSTICA



Mendoza cerraba aquel día uno de los capítulos más extensos de su historia religiosa con la muerte de Monseñor Alfonso María Buteler, segundo obispo diocesano y primer arzobispo de Mendoza. Había nacido en Los Molinos, Córdoba, el 11 de Septiembre de 1892, estudió en el Seminario Conciliar Nuestra Señora de Loreto y completó su formación en Roma, donde obtuvo doctorados en Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote en 1915, fue profesor y rector del seminario cordobés antes de que el papa Pío XII lo designara obispo de Mendoza el 11 de Octubre de 1940. Fue consagrado el 1 de diciembre y tomó posesión de la diócesis el 21 de diciembre de aquel año. Durante más de tres décadas su nombre quedó ligado a una profunda expansión de la estructura eclesiástica mendocina: impulsó el Seminario Diocesano, promovió vocaciones sacerdotales, alentó la Acción Católica, favoreció la instalación y crecimiento de congregaciones religiosas y la creación de nuevos centros de evangelización, mientras durante su etapa se consolidó también Cáritas en Mendoza. La propia Arquidiócesis recuerda aquellos años como una etapa decisiva de crecimiento institucional. El gran punto de inflexión llegó el 10 de Abril de 1961, cuando la sede mendocina fue elevada a Arquidiócesis Metropolitana y Mons. Alfonso Buteler se convirtió así en el primer arzobispo de Mendoza, un título que conservaría hasta su muerte. Ese mismo año recibió además en España la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, distinción documentada oficialmente en el Boletín Oficial del Estado español. Sus últimos años coincidieron con una etapa particularmente compleja para la Iglesia local, marcada por las transformaciones derivadas del Concilio Vaticano II y fuertes tensiones dentro del clero mendocino. En Marzo de 1967, Monseñor Olimpo Santiago Maresma fue nombrado Administrador Apostólico “sede plena” y asumió el gobierno efectivo de la Arquidiócesis; Mons. Buteler, sin embargo, continuó siendo arzobispo y quedó vinculado especialmente al ejercicio de las funciones propias del orden episcopal, origen de aquella antigua expresión de las efemérides que señalaba que permanecía a cargo de la “jerarquía del orden” y de las actividades sagradas episcopales. Seis años después, el 30 de Septiembre de 1973, murió en Mendoza a los 81 años. Sus restos quedaron depositados en la Catedral Nuestra Señora de Loreto, cerrándose una trayectoria que había acompañado la transformación de una joven diócesis creada apenas en 1934 hasta convertirla en sede metropolitana. Incluso la bibliografía histórica mendocina registra que Los Andes dedicó su edición del 1 de Octubre de 1973 a informar su fallecimiento. Una figura imprescindible —y también protagonista de años de intensos cambios y controversias— para comprender casi un tercio de siglo de historia de la Iglesia en Mendoza. Fuente: Arquidiócesis de Mendoza; Agencia Informativa Católica Argentina (AICA); Gloria Videla de Rivero y colaboradores, Aportes para la Historia de la Iglesia en Mendoza, Biblioteca Digital UNCuyo; Boletín Oficial del Estado de España, Decreto 1888/1961; estudios académicos sobre la renovación posconciliar en Mendoza.
Visto en: MendozAntigua