BIENVENIDOS


INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.



martes, 23 de junio de 2015

¡SAL DE TU TIERRA Y DE TU PARENTELA!



Por: Fray Sebastián Fuster, O.P.

La vocación de Abraham


Lo normal es que busquemos la COMODIDAD. Sí: buscamos seguridad, protección. Nos instalamos en nuestra tierra, en nuestra casa. Nos acomodamos a nuestras costumbres y tradiciones. Nos dedicamos a repetir y a conservar lo conseguido. Pero un joven sin ideales es un joven muerto, y un adulto sin utopías se pudre en su propia mezquindad. La mediocridad es siempre un pecado.
Por esto, cuando Dios se acerca al hombre, lo DES-INSTALA. "¡Sal de tu tierra y de tu casa!". Hay otros horizontes que descubrir. Otras tierras que recorrer. Otros ideales que conquistar. Dios no quiere a los buenos: los quiere siempre "mejores". Dios quiere al hombre peregrino, en éxodo, siempre en búsqueda, siempre con afán de superación. No me refiero a la superación económica o social, sino a la superación personal, a la propia realización como persona...
Todos estamos llamados a la SANTIDAD. ¡Sal de tu tierra, sal de tí mismo!.. No te contentes con caminar por la playa con el agua hasta los tobillos: métete mar adentro. No te contentes con pasear por la falda de la montaña: atrévete a escalar la cumbre. ¡Felices los que tienen hambre y sed de perfección!
Toda vocación exige renuncias. ¡Ven y sígueme!... Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mi... Deja que los muertos entierren sus muertos... Quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás, no es digno de mi...
Si el niño no corta el cordón umbilical, no puede crecer. Si el joven no se emancipa, nunca tendrá personalidad. Si el adulto no corta sus apegos, no podrá jamás volar...
También están las dudas, las crisis, las oscuridades, las preguntas... ¿Hacia dónde? ¡No preguntes hacia adónde! Tú ponte en camino...
Si no escuchas, si no sigues la llamada, quedarás quizás más tranquilo, pero no serás feliz. Te quedarás triste y cabizbajo como aquel joven del Evangelio que dio la espalda a Jesús. Harás lo de siempre, como siempre... Pero, si te arriesgas, si das el paso de la fe, si das el salto al riesgo, entonces Dios te bendecirá como a Abraham: "Haré de ti un gran pueblo. Te bendeciré. Haré famoso tu nombre. Serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo".

Abraham marchó, como le había dicho el Señor...
· Abraham creyó y siguió su vocación. Creyó de verdad que era el Señor quien le hablaba. Salió de sí mismo. Lo dejó todo. Comenzó a caminar por el desierto... Sin más horizontes que la fe... sin más letreros que la esperanza... Y avanzó hacia el monte...

· Abraham quedará transformado. Transfigurado. Su rostro se iluminará. Su persona crecerá hasta agigantarse. "No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues yo te he constituido padre de una muchedumbre de pueblos... Mira la estrellas del cielo. ¿Puedes, acaso, contarlas?..." (Gn 17,5). Un hombre cambiado. Un hombre transformado. Sus ojos se iluminan contando más y más estrellas. De ser un viejo sin hijos, pasará a ser padre de innumerables estrellas... Y será --como dice la Biblia-- "el amigo de Dios", el confidente de Dios.

Nuestro Tabor
Abraham es un ejemplo. Si seguimos de verdad a Cristo, si queremos responder a su llamada, si somos coherentes con nuestra propia vocación, es preciso:

· "salir de nosotros mismos" = dejar nuestros egoísmos, nuestros apegos, pecados...
· y ponernos en camino hacia el monte TABOR y, allí, dejarnos transformar:

Por la PALABRA. "Este es mi HIJO. Escuchadlo". Cada domingo oímos la Palabra de Dios en Misa: ¿nos dejamos transformar por ella? ¿La escuchamos de verdad? ¿No nos resbala, acaso? ¿No nos la acomodamos a nuestro capricho?

Por el AMOR. "Este es mi Hijo, el AMADO, el predilecto" . Cristo será testigo de este gran amor del Padre: ? Como el Padre me ha amado, así os he amado yo..." Y nos encomendará: "Amad como yo os he amado..."

Por el DOLOR. San Lucas (Lc 9,31) dice que, en el Tabor, "hablaban de su muerte". Tabor y Calvario no están tan lejos. Son dos caras de la misma moneda. El Tabor prepara para el Calvario. El Calvario termina convirtiéndose en Tabor. "El que quiera conservarse a sí mismo, se perderá. El que no tenga miedo a perderse, éste se encontrará"
"Cuando os dimos a conocer el poder... de nuestro Señor Jesucristo no nos fundábamos en invenciones fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza"
Habla Pedro, un hombre también "transfigurado", cambiado.
Rudo pescador
Apóstol que niega al Maestro
Ahora testigo de la resurrección (tansfiguración) de Cristo
Testigo de una manera nueva de vivir, de amar, de ser pobre, de darse...

También nosotros podemos llegar a ser "testigos"
No somos testigos "oculares". Pedro vio y oyó. Nosotros  ni vimos ni oímos.
Pero nuestra vivencia de fe nos hace experimentar que seguir a Jesús vale la pena.
Seguir a Jesús, camino de Jerusalén, subiendo a veces a la montaña del Tabor y bajando continuamente al valle de la lucha y el esfuerzo.
La Palabra de Dios que leemos "no son fábulas" ni invenciones fantásticas. "Hacéis muy bien en prestarle atención", aunque a veces parezca que no damos fruto...

Hay que tener paciencia...
La Palabra "es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones"

4 comentarios:

  1. Really amazing how this fray explain something that I always thought of it.
    Fr Fattore
    Es incredible como este fray explica en pocas palabra algo que Siempre pense.
    Fr Fattore

    ResponderEliminar
  2. Esto es lo que siempre frena el ingreso de muchas almas buenas a la vida religiosa: Lo normal es que busquemos la COMODIDAD. Sí: buscamos seguridad, protección. Nos instalamos en nuestra tierra, en nuestra casa. Nos acomodamos a nuestras costumbres y tradiciones. Nos dedicamos a repetir y a conservar lo conseguido. Pero un joven sin ideales es un joven muerto, y un adulto sin utopías se pudre en su propia mezquindad. La mediocridad es siempre un pecado.

    ResponderEliminar
  3. Nos cuesta abandonar nuestro círculo de confort, pero es el actual sistema que nos lleva a vivir día a día en la inseguridad que en el fondo no es otra cosa que desconfianza en la Providencia Divina.
    Seguro de vida, seguro social, seguro contra esto, contra tercero, seguro de que me pongan la plaquita en el cementerio etc,etc. y así se nos pasa la vida y terminamos siendo unos mediocres prejuiciosos.

    ResponderEliminar