Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

sábado, 18 de julio de 2026

"HABLA SEÑOR QUE TU SIERVO ESCUCHA" (I,Reg. III,10) ... De gran actualidad

 Deseamos compartir con nuestros lectores, algunos fragmentos de este importante artículo escrito por el Ing. Roberto Gorostiaga Dir. de la ya desaparecida Revista Roma, sobre la situación de confusión y engaños, consecuencia de la apostasía reinante salidas de las reformas del concilio Vaticano segundo y de muchos autoproclamados tradicionalistas.

La Revolución Conciliar: fuera de la Iglesia hay salvación

El Modernismo que se impuso en el Concilio Vaticano II (1962-1965), ha traído una crisis sin precedentes en el cuerpo visible de la Iglesia.
Los documentos conciliares votados por más de 2000 obispos y aprobados, decretados y estatuidos "en el Espíritu Santo" por Pablo VI han sostenido que fuera de la Iglesia hay salvación.
Dice así Lumen Gentium que "la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica... si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad" (Lumen Gentium,Cap. I, 8).
Luego, la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" nos habla del "pueblo de Dios". "Este pueblo mesiánico... aunque no incluya a todos los hombres... es sin embargo, para todo el género humano, un germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación: Cristo que lo instituyó para ser comunión de vida, de caridad y de verdad, se sirve TAMBIÉN de él como de instrumento de la redención universal..." (L.G. II, 9).
La Iglesia católica no es pues el único medio o instrumento de la redención universal, sino que "Cristo...se sirve también de él -el Pueblo de Dios-" para aquel fin.
"Germen segurísimo de unidad, de esperanza y de salvación" le llama el Concilio. Germen es principio rudimental de un nuevo ser orgánico.
"Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que simboliza y promueve la paz universal, y a ella pertenecen o se ordenan de diversos modos, sea los fieles católicos, sea los demás creyentes en Cristo, sea también todos los hombres en general, por la gracia de Dios llamados a la salvación" (L.G. cap. II, 13).
Y así dice que "la Iglesia se reconoce unida por muchas razones con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro". Destaca sus valores positivos, los sacramentos que tienen y "añádase a esto la comunión de oraciones y otros beneficios espirituales, e incluso cierta verdadera unión en el Espíritu Santo" (L.G. cap. II, 15).
Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica afirma en cambio de sí misma "Nuestro Señor quiso que su religión estuviera de tal manera ligada a la sociedad instituida por El, que permaneciera enlazada y como concretada en ella, de forma que fuera de la iglesia no haya ninguna religión verdaderamente cristiana" (Vat.I Const. Pastor Aeternus).
"Así, pues, como en la verdadera asamblea de los fieles no hay más que un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo bautismo, así no puede haber sino una sola fe (cf. Ef. IV,5); y , por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, debe ser considerado, según el mandato del Señor, como un gentil y publicano (Mt. XVIII, 17). En consecuencia, quienes están separados mutuamente en la fe o en el régimen, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni de este único Espíritu divino" (Pío XII, Mystici Corporis). No tienen pues "cierta verdadera unión en el Espíritu Santo".

La Reacción Tradicionalista
Frente a esta ofensiva modernista se alzó una reacción apoyada en la tradición perenne de la Iglesia, de allí el nombre de "Tradicionalista" que tomaron quienes resistían a aquéllos.
Mas el demonio, que no duerme, no deja de tentar a quienes quieren luchar el buen combate de la Fe.
Dice San Ignacio: "en las personas que van intensamente purgando sus pecados, y en el servicio de Dios Nuestro Señor de bien en mejor subiendo...propio es del mal espíritu morder, tristar y poner impedimentos inquietando con falsas razones, para que no pase adelante..." "trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias"
Así muchos tradicionalistas, que comenzaron luchando bien contra el modernismo conciliar, a menudo continuando el combate espiritual de una vida, acabaron en soluciones contradictorias, confusas, imposibles de sintetizar en proposiciones netas.
La Iglesia supo siempre condensar su doctrina en símbolos o credos, tal el símbolo de los apóstoles, el símbolo de Nicea, el atanasiano o quicumque, el de San Dámaso. Lo mismo hizo con los errores de cada época. Véanse en el Denzinger las condenas de los errores cristológicos de los primeros siglos, y luego contra los cátaros, begardos, Wiclef, Juan Hus, Miguel de Bay, Martin Lutero, el Sínodo de Pistoia, los errores modernos en el Syllabus, etc, etc.

El Papa Materialiter
"En esta orfandad de guías y maestros en que nos encontramos los cristianos, muchos tradicionalistas tienen la tentación de seguir al P. Guérard des Lauriers, consagrado obispo por Mons. Ngo Dinh Thuc, ex arzobispo de Saigón y luego de Hue en Vietnam..."
"Guérard des Lauriers, fue el inventor de la teoría del Papa "materialiter", tesis absurda que contradice los principios de la filosofía, pues como Santo Tomás dice: "no puede existir materia sin forma" (IIIa.q. 75, a.3, corp).
"Según esta "doctrina nueva e ignorada " (San Vicente de Lerins, Conmonitorio, #21), de la cual no hay rastros en veinte siglos de tradición:
"1) J.P. II (como antes Pablo VI) es Papa materialmente porque fue elegido válidamente [?] y aceptado como tal por la Iglesia [?]. Es nuestro Pontífice. Se debe rezar por él "en tanto sea Papa" y no elegir a otro en su lugar. Pero:
"2) No es "Papa formalmente": hace cisma con toda la tradición "incapaz" de ejercer el poder pontificio, perdió toda jurisdicción, sus órdenes y actos son inválidos, no se puede decir: "una cum" él en el Canon de la Misa.
"El Abbé V.M. Zins ha debelado estos errores del "guerardismo" y demostrado la falacia de esa distinción, hija del idealismo moderno y no del realismo tomista, "las contradicciones de la falsa ciencia" (I Tim. VI,20) y las herejías en que incurre su autor."
"Pero nunca obtuvo una respuesta directa de Guérard des Lauriers; solo uno de sus discípulos, el norteamericano Mac Kenna se dignó contestarle, aunque también cortó la correspondencia, después de "sostener a la vez a la autoridad Pontificia como la forma accidental (de la cual el papa materialiter puede carecer] la esencia del Pontificado Supremo" (S.T.P. 7, p.38)
¿Qué más decimos de esta distinción, desconocida hasta ahora en la teología católica? Algunos, de virtud no desdeñable, buscando una salida a la tremenda crisis conciliar han adherido a esta expresión o al menos la han aceptado diciendo que es una manera de expresar. En el mejor de los casos, no aclara nada, sino confunde o distrae.
Recordamos la regla de San Ignacio, que "si en el discurso de los pensamientos que trae acaba en alguna cosa mala o distrativa... clara señal es preceder de mal spíritu" enemigo de nuestro provecho y salud eterna".
San Vicente de Lerins en su "Conmonitorio. Apuntes para conocer la fe verdadera", comenta la Epístola de San Pablo a Timoteo:
¡Oh Timoteo!, guarda el depósito, evitando las novedades profanas en las expresiones y las contradicciones de la falsa ciencia, que, al profesarla algunos vinieron a perder la fe.
"Las novedades profanas en las expresiones son pues, las novedades concernientes a los dogmas, cosas y opiniones en contraste con la tradición y la antigüedad...."
San Vicente de Lerins trae las expresiones del Papa Sixto (op.cit. #32):
"Nada le es lícito a la novedad, porque nada es lícito añadir a la antigüedad. La fe límpida de nuestros padres y su religiosidad no deben ser enturbiadas por ninguna mezcla de cieno".
"Sea pues vuestro lenguaje: Sí, sí; No, no. Lo que esto sobrepasa es del Malo" (Mt. V,37).

"Oh Timoteo guarda el depósito evitando las novedades profanas..."
Hacemos un llamado patético a quienes queriendo reaccionar contra el Modernismo conciliar y trabajar por una solución a la ya prolongada vacancia en la Iglesia, adhieren a esta postura.
Ella confunde, divide a la pequeñísima grey que lucha, consolida la vacancia de la Sede, la institucionaliza, pues no hay manera de salir de ella dentro de las leyes de la Iglesia. No implora sino, en los hechos, exige el milagro. "Los judíos piden milagros, los griegos sabiduría, mas nosotros predicamos a Cristo crucificado...."
Mas "el cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola misma cosa"(D2319). "Enseñamos y declaramos que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras, y que esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice es inmediata. A esta potestad están obligados por deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia, los pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo en las materias que atañen a la fe y las costumbres sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por todo el orbe; de suerte que guardada con el Romano Pontífice esta unidad tanto de comunión como de profesión de la misma fe, la Iglesia de Cristo sea un solo rebaño, bajo un solo pastor supremo. Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación". (Vat. I, D.1827)
¿Cómo se inserta aquí el Papa "materialiter"?
No exijamos, así sea implícitamente, para salir de esta prolongada vacancia y crisis generalizada una intervención del cielo que sea sine Petro o contra Petrum, que desconozca la "subordinación jerárquica", "la disciplina y régimen" con que Dios la fundó. "Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal.... sea antema" (Vat. I, D.1825)
"Como el autor divino de la Iglesia hubiera decretado que fuera una por la fe, por el régimen y por la comunión, escogió a Pedro y a sus sucesores para que en ellos estuviera el principio y como el centro de la unidad... Más en cuanto al orden de los obispos, entonces se ha de pensar que está debidamente unido con Pedro, como Cristo mandó, cuando a Pedro está sometido y obedece; en otro caso necesariamente se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada" (León XIII, Satis Cognitum, D.1960)
Ing. M. Roberto GOROSTIAGA
REVISTA ROMA
AÑO XXIV, N"120 - BUENOS AIRES- MES DEL ROSARIO 1991

viernes, 10 de julio de 2026

POR QUÉ VESTIR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?


Porque en un mundo que cambia todo el tiempo, el escapulario nos recuerda algo que no cambia nunca: el amor de la Virgen María por nosotros.
Vestir el escapulario no es superstición, no es tradición vacía, no es “algo que se pone por si acaso”. Es un signo de amor y confianza. Es como decirle a la Virgen María: “Tómame de la mano, camina conmigo, protégeme, enséñame a amar a Jesús como tú lo hiciste”.
El escapulario nos une a la Virgen del Carmen de una forma muy personal. Nos hace parte de una gran familia espiritual —la del Carmelo— donde María no es solo Reina, sino también Madre, Hermana y Amiga. Una Madre que no se olvida de sus hijos, aunque ellos se olviden de ella.
Ponerse el escapulario cada mañana puede parecer un gesto pequeño, pero es un acto de fe grande: nos recuerda que somos llamados a vivir con sencillez, pureza, oración y entrega. Nos invita a imitar a la Virgen María, a llevar a Jesús en el corazón y a compartirlo con los demás.
Vestirlo también es una señal de esperanza. Porque cuando lo llevas con amor, estás diciendo: “No camino solo. María va conmigo”. Y eso ya es una fuerza enorme para enfrentar el día.
Así que si tienes un escapulario, vístelo con sentido, con alegría, con agradecimiento. Y si aún no lo llevas, tal vez sea el momento de acercarte a esta devoción sencilla y poderosa, que durante siglos ha sido puente de gracia, consuelo y conversión para tantas personas.
La Virgen Santísina te ofrece su manto… y su corazón. El escapulario es el lazo visible de ese amor invisible. No es solo algo que se pone. Es algo que se vive. 
Un poco de historia
La tradición del Escapulario del Carmen se remonta al siglo XIII, cuando, según la espiritualidad del Carmelo, la Virgen María entregó este signo a San Simón Stock, como expresión de protección y cercanía a quienes se consagraran a ella. A lo largo del tiempo, el escapulario se convirtió en un símbolo universal del amor maternal de María y del deseo de vivir como auténticos cristianos bajo su amparo.
Fuente: “Espiritualidad del Escapulario del Carmen” – P. Adolfo de la Madre de Dios, O.C.D.

lunes, 6 de julio de 2026

FORMACIÓN PARA LA ACCIÓN ... GLOSARIO O BREVE DICCIONARIO DE TÉRMINOS Y PRINCIPIOS ... Esperamos que este glosario de términos y principios sirva de ayuda a quienes no están familiarizados con algunos conceptos o principios que son discutidos frecuentemente. Porque creemos es más útil, este glosario se ha organizado por orden temático y no por orden alfabético

 

Papado: es el oficio de un Papa, sucesor de San Pedro, el cual fue fundado sobre San Pedro como cabeza de la Iglesia cristiana por nuestro Señor Jesucristo (Mat. 16, 18-20; Juan 21, 15-17). Los obispos de Roma son los sucesores de San Pedro. Ellos poseen la misma primacía en la Iglesia cristiana que San Pedro ostentó en la Iglesia apostólica.

Magisterio: es la enseñanza con autoridad de la Iglesia Católica, ejercida por un Papa, sea por el magisterio ordinario y universal o por solemne juicio (los pronunciamientos ex cathedra). No todos los pronunciamientos de un Papa verdadero son enseñanzas del magisterio. Un Papa habla magisterialmente cuando cumple ciertas condiciones (que fueron definidas en el Concilio Vaticano I). Son fieles al magisterio quienes son fieles a todo lo que magisterialmente han enseñado los Papas a través de la historia, tal como la Iglesia Católica siempre lo ha mantenido.

Ex cathedra: quiere decir “desde la Silla” (o cátedra) en latín. Esto se refiere a cuando un Papa habla infaliblemente desde la Cátedra de San Pedro, siempre y cuando se cumplan las condiciones para que sea un pronunciamiento infalible. Puesto que tal pronunciamiento es irreformable (inmutable) ―porque constituye un dogma que Cristo reveló a la Iglesia―, todo aquel que niega o rechace un pronunciamiento ex cathedra de un Papa comete herejía y pecado mortal.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, sesión 4, cap. 4: “… el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra―esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por toda la Iglesia universal―, por la asistencia divina que fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia”[1].
Revelación Divina/Dogma: Las enseñanzas de la revelación divina son las verdades que enseñó Jesucristo. La Iglesia Católica enseña que las dos fuentes de la revelación divina son la Sagrada Escritura y la santa Tradición; su contenido verdadero está expresado en el magisterio de la Iglesia Católica. La revelación divina terminó con la muerte del último apóstol. El dogma es inmutable. Cuando un Papa define un dogma, no significa que a partir de ese momento él hace que sea verdadero, sino más bien define solemnemente, sin errar, aquello que siempre ha sido considerado verdadero desde la muerte del último apóstol. Los dogmas deben ser creídos tal como la Iglesia “una vez declaró”, sin apartarse de ese sentido bajo pretexto de “una más alta inteligencia”.
Papa Pío IX, Primer Concilio Vaticano, sesión 3, cap. 2 sobre la Revelación, 1870, ex cathedra: “De ahí que también hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los sagrados dogmas que una vez declaró la santa madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una más alta inteligencia”[2].
Papa Pío IX, Primer Concilio Vaticano, sesión 3, cap. 4, canon 3: “Si alguno dijere que puede suceder que,según el progreso de la ciencia, haya que atribuir alguna vez a los dogmas propuestos por la Iglesia un sentido distinto del que entendió y entiende la misma Iglesia, sea anatema”[3].
Hereje: persona bautizada que rechaza un dogma de la Iglesia Católica. Los herejes, por haber rechazado una enseñanza obligatoria de la fe, quedan excomulgados automáticamente (ipso facto) de la Iglesia, sin ninguna declaración.
Papa León XIII, Satis cognitum, #9, 29 de junio de 1896: “De que alguno diga que no cree en esos errores (esto es, las herejías que acaba de enumerar), no se sigue que deba creerse y decirse cristiano católico. Pues puede haber y pueden surgir otras herejías que no están mencionadas en esta obra, y cualquiera que abrazase una sola de ellas cesaría de ser cristiano católico”[4].
Papa San Pío X, Editae saepe, #43, 26 de mayo de 1910: “Es un hecho cierto y bien establecido que no hay ningún otro crimen que ofenda a Dios tan gravemente, ni que provoque su gran ira, como es el vicio de la herejía”[5].
Cismático: persona bautizada que niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Casi siempre los cismáticos son herejes. Los cismáticos también incurren en excomunión automáticamente.
Apóstata: persona bautizada que no solamente niega una o más verdades de la fe católica, sino que además, abandona por completo la fe cristiana. Los apóstatas también incurren en excomunión automáticamente.
Antipapa: es quien pretende falsamente ser el Papa (es decir, es un reclamante falso que pretende ser el obispo de Roma). Ha habido más de cuarenta antipapas en la historia de la Iglesia, algunos de ellos reinaron en Roma. La revolución del Vaticano II fue realizada por hombres que son y fueron antipapas que se hicieron pasar falsamente como Papas verdaderos.
Sedevacante/posición sedevacantista: Sede en latín significa “silla”, “sede” o “cátedra”, y vacante en latín significa “vacía”. Un período sedevacante es un período cuando no hay Papa: la Silla, Sede o Cátedra de San Pedro está vacía. Esto ocurre normalmente después de la muerte de un Papa o después de su dimisión como Papa; esto ha ocurrido más de 200 veces en la historia de la Iglesia, y en algunos casos duró varios años. Los doctores de la Iglesia también enseñan que la Sede de Pedro podría quedar vacante si un Papa llegara a convertirse en hereje manifiesto. La posición sedevacantista describe la posición de los católicos que sostienen que la Sede o Cátedra de San Pedro está actualmente vacante porque puede probarse que el hombre que está en Roma es un hereje público, y por tanto, no puede ser un verdadero Papa.
Vaticano II: "concilio" que tuvo lugar entre los años 1962-1965. El conciliábulo Vaticano II pretendió ser un concilio general de la Iglesia Católica, pero en realidad fue un “concilio usurpador”, revolucionario, que enseñó doctrinas condenadas por la Iglesia Católica. El Vaticano II trajo una nueva religión, y fue responsable por los increíbles frutos malísimos y cambios revolucionarios que a posterior sucedieron.
Secta del Vaticano II: esta frase describe a la falsa Iglesia que surgió del conciliábulo Vaticano II, la cual está profetizada en la profecía católica y en la Sagrada Escritura. 
Novus Ordo Missae: es el latín de Nuevo Orden de la Misa; se refiere a la Nueva Misa promulgada por Pablo VI, el 3 de abril de 1969.
Iglesia del Novus Ordo: Es básicamente sinónimo del término “secta del Vaticano II”, que describe la falsa Iglesia del Vaticano II, la Nueva Misa y a todos los que se adhirieren a ella.
Católico tradicionalista: persona que simplemente es un católico que adhiere a la fe católica de todos los tiempos, a todos los dogmas proclamados por los Papas, y a los ritos tradicionales de la Iglesia. Un católico tradicionalista no acepta la falsa religión del Vaticano II ni la Nueva Misa (el Novus Ordo) porque esas novedades están en contradicción con la doctrina católica.
Falso tradicionalista: persona que se adhiere a la fe católica tradicional en ciertas formas (ya sea en la resistencia al ecumenismo o a partes del Vaticano II), pero también sostiene alguna fidelidad hacia la falsa secta del Vaticano II. La lealtad de los “falsos tradicionalistas” a la secta del Vaticano II ocurre normalmente porque ellos aceptan como Papas legítimos a los “Papas” post-Vaticano II, siendo que puede probarse que los “Papas” post-Vaticano II son antipapas.
Ecumenismo: se refiere a las enseñanzas del Vaticano II y de los “Papas” post-Vaticano II que dicen que hay que respetar, unirse, rezar, y estimar a las falsas religiones. El “ecumenismo”, tal como es practicado y enseñado por la secta del Vaticano II, está condenado directamente por la enseñanza católica, por los Papas y por toda la tradición de la Iglesia. Esto es porque este falso ecumenismo coloca a la Religión verdadera en pie de igualdad con las falsas religiones, y coloca al Dios verdadero en igualdad con los falsos dioses. Dicen algunos que, estrictamente hablando, el ecumenismo se refiere a la práctica herética de unirse con las sectas protestantes y cismáticas, y que el diálogo interreligioso se refiere a la práctica con las religiones no católicas. Sin embargo, hoy en día, los dos términos son casi sinónimos.

Fuentes:
[1] Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, Editorial Herder, 1963, no. 1839.
[2] Denzinger 1800.
[3] Denzinger 1818.
[4] Claudia Carlen, The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 2 (1878-1903), p. 393.
[5] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 125.

Tomado de: http://www.vaticanocatolico.com/