Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

viernes, 10 de julio de 2026

POR QUÉ VESTIR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?


Porque en un mundo que cambia todo el tiempo, el escapulario nos recuerda algo que no cambia nunca: el amor de la Virgen María por nosotros.
Vestir el escapulario no es superstición, no es tradición vacía, no es “algo que se pone por si acaso”. Es un signo de amor y confianza. Es como decirle a la Virgen María: “Tómame de la mano, camina conmigo, protégeme, enséñame a amar a Jesús como tú lo hiciste”.
El escapulario nos une a la Virgen del Carmen de una forma muy personal. Nos hace parte de una gran familia espiritual —la del Carmelo— donde María no es solo Reina, sino también Madre, Hermana y Amiga. Una Madre que no se olvida de sus hijos, aunque ellos se olviden de ella.
Ponerse el escapulario cada mañana puede parecer un gesto pequeño, pero es un acto de fe grande: nos recuerda que somos llamados a vivir con sencillez, pureza, oración y entrega. Nos invita a imitar a la Virgen María, a llevar a Jesús en el corazón y a compartirlo con los demás.
Vestirlo también es una señal de esperanza. Porque cuando lo llevas con amor, estás diciendo: “No camino solo. María va conmigo”. Y eso ya es una fuerza enorme para enfrentar el día.
Así que si tienes un escapulario, vístelo con sentido, con alegría, con agradecimiento. Y si aún no lo llevas, tal vez sea el momento de acercarte a esta devoción sencilla y poderosa, que durante siglos ha sido puente de gracia, consuelo y conversión para tantas personas.
La Virgen Santísina te ofrece su manto… y su corazón. El escapulario es el lazo visible de ese amor invisible. No es solo algo que se pone. Es algo que se vive. 
Un poco de historia
La tradición del Escapulario del Carmen se remonta al siglo XIII, cuando, según la espiritualidad del Carmelo, la Virgen María entregó este signo a San Simón Stock, como expresión de protección y cercanía a quienes se consagraran a ella. A lo largo del tiempo, el escapulario se convirtió en un símbolo universal del amor maternal de María y del deseo de vivir como auténticos cristianos bajo su amparo.
Fuente: “Espiritualidad del Escapulario del Carmen” – P. Adolfo de la Madre de Dios, O.C.D.

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